Los Anteojos del Tata

Entradas de Septiembre 2008

SOMOS LOS MÁS VIVOS

Septiembre 26, 2008 · 10 comentarios

 

En la última semana, las noticias de política y economía se concentraron en varios ítems:

1.      El contrabando de dinero hacia la Argentina llevado a cabo por los gobiernos argentino y venezolano.

2.      El crack financiero consecuencia del boom inmobiliario norteamericano y los intentos de Bush para controlar la debacle.

3.      Cristina, profesora. Los mensajes subyacentes de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner acerca del modo en el que los países desarrollados deberían conducir su economía.

4.      El anuncio del fin del capitalismo y la caída de la primera potencia mundial por parte de los medios de comunicación afines al gobierno, y los comentarios al respecto por parte de la izquierda populista y/o marxista.

 

El contrabando de dinero

La declaración de Antonini de que los ochocientos mil dólares retenidos en la aduana argentina constituían sólo una pequeña parte del total del dinero que se trasladaba en el mismo avión, no hace más que corroborar lo que, según las encuestas publicadas en distintos medios, la gran mayoría de la gente da por obvio: esa valija formaba parte de sistemáticos y constantes aportes económicos que durante los últimos años la administración K recibió del presidente Chávez.

La imaginativa de los funcionarios del gobierno para negar este contrabando, parece remitirse a calificar a su principal involucrado, Wilson Antonini, como un delincuente prófugo, mitómano y agente encubierto del FBI que, adrede, “puso” la valija en la Argentina para perjudicar al país. Incluso, algunas declaraciones parecen ser una burla a la inteligencia del ciudadano común: “Si el propósito de Antonini era desenmascarar una supuesta trama de corrupción, podría haberse presentado espontáneamente luego del episodio del aeropuerto a la justicia argentina y bajo la figura de arrepentido gozar de la protección necesaria, si temía por su integridad”. Esta declaración del anteriormente supermenemista y duhaldista pero hoy fanático diputado kirchnerista, José María Diaz Bancalari, ignora olímpicamente que el gobierno conoció al instante el suceso y que ya se divulgó la cantidad de llamadas que cruzó Uberti con De Vido durante las siguientes horas al secuestro del dinero. A pesar de ello, Antonini Wilson visitó la casa rosada e ingresó y salió del país sin ningún tipo de problemas y, si no hubiera sido por la inquietud de un periodista del diario La Nación, el pueblo jamás se hubiera enterado del suceso.

 

Los discursos desprestigiando la justicia norteamericana y valorizando a la argentina, son ya caricaturescos considerando lo que todos conocemos

 

A su vez, los discursos, desprestigiando la justicia norteamericana y valorizando a la argentina, son ya caricaturescos considerando lo que todos conocemos: la dependencia que tienen la mayoría de nuestros jueces al poder ejecutivo; y el hecho de que el expediente del caso permaneció dormido y sólo se activó al compás de las noticias provenientes del proceso judicial en Miami.

 

Más allá de toda la intención y preparación que el FBI pudiera tener para montar pruebas contra Chávez, y de la baja calaña de los empresarios venezolanos y argentinos involucrados (enriquecidos gracias a los sospechosos negocios que realizan con funcionarios de los respectivos gobiernos), las revelaciones que siguen surgiendo del juicio confirman lo que a la Argentina debe interesarle: que en un avión arrendado por la empresa estatal ENARSA en la que viajaban funcionarios argentinos y venezolanos quisieron introducir de contrabando 800 mil dólares y que, seguramente, ingresaron muchos más en las valijas que no pasaron por el control aduanero.

El hecho de que no hubiera intento alguno por recuperar el 50% de lo secuestrado (que Antonini legalmente podría haber obtenido con un simple trámite) y la inacción gubernamental ante el suceso, más todas las casi incomprensibles posteriores declaraciones realizadas por las más altas autoridades argentinas, son actos que generan la sospecha cierta sobre la participación de la administración K en el contrabando. Que si el  dinero era para financiar el triunfo electoral de Cristina o, simplemente, uno de los constantes aportes que recibía la “caja kirchnerista”, es anecdótico.

 

Si bien, el juicio en Miami seguirá aportando algunas novedades más, no creo que modifique lo ya esclarecido. Tanto el fiscal como el abogado defensor no parecen poner demasiada voluntad en ahondar el conflicto que corresponde a la “sección” argentina. Cuando el matrimonio Kirchner pierda el poder político, deberá seguramente transitar (junto a algunos de sus actuales funcionarios) por los tribunales argentinos dando explicaciones acerca de sus actos y de su abrupto y elevado enriquecimiento privado, podremos conocer entonces la otra parte de la obra.

 

El crack financiero

En la nota de la semana pasada me referí a la vinculación existente entre el crack de 1929 y el actual. Entre las similitudes que existen figura la baja de la tasa de interés. Durante la década del ’20, esta baja fue uno de los principales motivadores del auge bursátil, que de 1920 a 1929 casi cuadriplicó las cotizaciones de las acciones. Si bien, las motivaciones de esta baja fueron diferentes a la del año 2001, en la que tuvo mucho que ver el atentado terrorista a las Torres Gemelas en New York, en ambos casos la expansión financiera que produjeron generaron “burbujas” de negocios rápidos con altos beneficios con sus lógicos efectos inflacionarios. Para poner un freno a esta inflación, en el año 2005 el gobierno norteamericano comenzó una política de suba de la tasa de interés.  Como los ya famosos créditos hipotecarios “subprime” habían sido otorgados a tasa variable, los deudores se encontraron con dificultades para pagarlos. Ante este brete, aumentó la oferta de venta de esas propiedades haciendo caer bruscamente sus precios, por lo que los créditos hipotecarios perdieron valor y comenzaron sus caídas en el mercado financiero.

En 1927 también intentaron poner un freno a la expansión monetaria. Subieron las tasas, se desaceleró la economía y las acciones comenzaron a bajar hasta terminar en el crack generado por el pánico de la gente que quiso masivamente retirar sus fondos de los bancos.

Esto nos muestra lo delicada que puede resultar la intervención estatal en el mundo financiero y económico. Una equivocación que gravite demasiado en esos mercados puede generar graves consecuencias futuras.

Esperemos que, en esta ocasión, el accionar de los países desarrollados posibilite un eficaz control de la delicada situación financiera porque si llegara a agravarla, sus consecuencias serían en extremo graves. Y no nos ilusionemos: de ninguna manera la Argentina podrá quedar fuera de la debacle si ésta se llega a producir. 

 

Cristina, profesora

Apenas conocida la crisis financiera internacional, la presidenta Cristina Kirchner comentó reiteradamente, con un buen grado de soberbia y hasta cierta burla y regocijo, que de ahora en más, el mundo desarrollado debía guardarse muy bien todas sus recomendaciones sobre cómo debía crecer económicamente una nación. Incluso sugirió que la Argentina podía ser un modelo para imitar.

Aunque buena parte de sus críticas a los Estados Unidos tienen cierto fundamento, sus palabras desafían la capacidad de asombro si consideramos que provienen de un gobernante cuya nación está sumida constantemente en crisis financieras, moratorias y cesaciones del pago de su deuda.

Sin duda los países que conforman el primer mundo han cometido a través de los años gruesos errores en sus políticas económicas, pero la Argentina no cometió errores, sino horrores.

En 1983, en un seminario sobre economía mundial realizado en el exterior, y ante mi estupor, el profesor comentó la existencia de dos sistemas económicos coherentes, el capitalista y el comunista, y dos incoherentes e inclasificables, el japonés y el argentino. También agregaba que el de Japón era exitoso aunque estuviera predestinado a afrontar graves dificultades en un futuro, mientras que el de Argentina nunca había sido exitoso y el país caminaba inexorablemente hacia su colapso.

Algunas investigaciones que realicé posteriormente mostraron que a partir de la segunda guerra mundial, no ha habido evidencia de buenos resultados de desarrollo en las naciones que intentaron hacerlo por fuera de las reglas básicas del comunismo o del capitalismo como sucedió con gran parte de los países latinoamericanos, incluida la Argentina, con excepción del citado Japón. A su vez, este éxito japonés se resquebrajó en la década de los ’90, por efecto de la economía globalizada y de la atipicidad de su sistema. En 1994 entró en una recesión de gran magnitud que lo obligó, desde el año 2000, a iniciar un lento proceso de cambios que lo están conduciendo hacia un capitalismo más liberal: desregulación laboral, privatizaciones y mayor apertura comercial se incorporaron a la agenda de modificaciones de su economía.

 

La atipicidad de la economía argentina la ha llevado a ser el país de menor crecimiento económico real de los últimos sesenta años en la América Latina.

 

A diferencia de Japón, la atipicidad de la economía argentina la ha llevado a ser el país de menor crecimiento económico real de los últimos sesenta años en la América Latina continental. Las estadísticas, evaluadas con una moneda constante, demuestran fehacientemente que desde 1950 hasta 1990, el PBI por habitante de Argentina fue el de menor crecimiento: sólo el 31%, mientras que el promedio del crecimiento real del desarrollo económico de los países latinoamericanos durante el mismo período, fue del 102%. Si la comparación la extendemos fuera del continente, vemos que en el mismo período, Australia creció económicamente el 127%, Italia y España, 366% y 409% respectivamente.

La Argentina ha perdido desarrollo económico no sólo con relación a los países capitalistas occidentales, sino también con referencia a las ex naciones comunistas. El promedio de aumento del ingreso por habitante en el período 1950-1990 de los países de la ex Europa Oriental marxista (sin la URSS), fue de 156%, contra, recordémoslo, el 31% de nuestro país.

 

Pero la más terrible de las comparaciones surge con los países del sudeste asiático. Durante décadas escuchamos en la Argentina un discurso que defendía nuestras formas de producción denunciando la intención del capital extranjero de propagar en nuestro país un proceso productivo que “eliminaba los derechos de nuestros trabajadores para así poder instaurar el trabajo esclavo”. El ejemplo más usual que se utilizaba para fortalecer este discurso, era calificar al proceso de desarrollo económico de Taiwán, Corea y otras naciones del sudeste asiático, como un sistema “de explotación de la pobreza de sus habitantes para eternizar el trabajo esclavo”. No les faltaba argumento, pues a finales de la década del ’70, el salario mínimo de un obrero taiwanés era de cincuenta dólares mensuales mientras que el del obrero argentino era de trescientos cincuenta dólares. Transcurridos veinticinco años de aquella época, nos encontramos con que mientras nuestro salario mínimo apenas aumentó, el de Taiwán se incrementó en 1.500% (actualmente está cerca de los mil dólares por mes). A su vez, si aclaramos que en veinticinco años el costo de vida de aquel país fue notoriamente inferior al aumento de sus salarios, hallamos que hoy, un obrero taiwanés vive mucho mejor que un obrero argentino en todo sentido: servicios de salud, educación, seguridad y confort. Este logro no fue por la benevolencia del capitalismo, pues el capital carece de esta virtud, la razón hay que buscarla en el crecimiento económico de esa nación: la “explotada” Taiwán, con sus actuales quince mil dólares de PBI por habitante triplicó el de la Argentina. Al comparar el período 1950-1990, descubrimos que Taiwán creció 959%, contra el sólo 31% de Argentina. Por su lado, Corea del Sur, creció aún más: 1.030%, mientras que Malasia, uno de los países más pobres de la zona, logró un incremento de su riqueza del 229%.

Desde ya que el desarrollo integral de una nación no se mide únicamente por su Producto Bruto Interno. Los progresos en el campo de la educación, justicia, salud, seguridad, ciencia y tecnología, son también indicadores del estado de evolución de una sociedad, pero sus respectivos desarrollos dependen de la dirección de sus políticas, en mucho, de los recursos económicos que les pueda proveer el Estado.

Por ello, la decadencia de todos los servicios públicos argentinos está íntimamente ligada a la involución de su desarrollo económico durante gran parte del siglo XX. Si no logramos aumentar la riqueza de la nación, las inequidades sociales no podrán solucionarse con sólo la voluntad de sus gobernantes en pro de una distribución más justa, desde ya indispensable.  

 

Otro indicador del desarrollo de una nación es la estabilidad y fortaleza de su moneda. Una nación sin una moneda medianamente estable, es una nación perdida en sus posibilidades de crecimiento. Durante cuarenta y cinco años, desde 1901 hasta el triunfo peronista de 1946, la Argentina devaluó su moneda solo un 85%. En cambio, desde 1946 hasta 1991, en los siguientes cuarenta y cinco años de vida, sufrió una devaluación de 246.913.580.246.814%. Todo un record mundial. Este violento proceso de devaluaciones se inició durante las primeras dos presidencias de Perón (1946-1955), en las cuales la moneda sufrió una depredación nunca vista con anterioridad (5,76% mensual, 678% total).

Según las estadísticas, los períodos que sufrieron mayores devaluaciones se dieron consecutivamente en: 1) los tres años del FREJULI (Cámpora-Juan Perón-Isabel Perón) ya que desde 1973 hasta 1976 la moneda se devaluó un 2.743%; 2) el proceso de la dictadura militar desde Videla hasta Bignone (1976-1983) con la escalofriante cifra de una devaluación del 79.900%; y 3) el gobierno radical de Alfonsín que desde 1984 hasta 1989, quebró el récord de la historia argentina con un número de terror: 2.307.592%.

Con un Estado argentino adicto al robo a través de sus constantes devaluaciones, la famosa “fuga de capitales” hacia países cuyos mercados son estables y sus monedas fuertes, es absolutamente inevitable. No existe ya discurso alguno ni medidas temporarias atrayentes que puedan hacer que estos capitales no sólo retornen, sino que eviten su fuga.    

 

Con referencia al tema económico, creo que lo menos que debería mostrar la imagen de un gobernante argentino sería un poco de genuina humildad ante aquellas otras naciones que supieron hacer los cambios necesarios para formar parte de la elite de los países desarrollados.

   

El fin del capitalismo y la caída de la primera potencia mundial

He observado durante las últimas semanas una serie de comentarios anunciando, por fin, la caída del imperio americano, con su capitalismo a cuestas. Desde Marx hasta la fecha, los sectores anti capitalistas vienen sentenciando su fin. Es un tema por demás interesante para tratarlo a la ligera, por lo que me ocuparé de él en mi nota de la próxima semana.

 

Para terminar, quiero agradecer a todos aquellos que participan de este blog, sea para apoyar los conceptos vertidos en el mismo como para traer su disenso. Es gracias a todos que, a tres meses de su aparición, “Los Anteojos del Tata” ya ha recibido más de 70.000 visitas y 240 comentarios. Reitero mi agradecimiento.

 

Enrico Udenio

Autor de “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed.(2004); y “La hipocresía argentina”, Ed.DeLaRed, 2008.

27 de septiembre 2008   

 

 

 

 

Categorías: Actualidad · Política y economía

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

Septiembre 20, 2008 · 7 comentarios

      

       La actual caída de los mercados financieros del mundo y el intento por controlarla, están relacionados con las enseñanzas que dejó el Crack de 1929, un hito que llevó a la reforma del sistema capitalista.

 

La codicia detrás de la crisis financiera mundial

 

       Gracias al fuerte crecimiento de las industrias privadas, la década 1920-1929 fue la época de oro de la bolsa de New York. En nueve años se quintuplicó la oferta de acciones. Esta gran variedad permitió un nivel de especulación sin precedentes que, en líneas generales, posibilitó la obtención de enormes fortunas para algunos y grandes beneficios para la mayoría. Continuamente se promocionaban casos donde trabajadores comunes obtenían en Wall Street impresionantes ganancias con mínimos aportes de dinero. Pero, en la medida en que se acercaba el final de la década, los industriales norteamericanos, que habían sido muy beneficiados por un régimen fuertemente proteccionista, se encontraron con que los mercados no podían absorber el constante crecimiento de su oferta. Había dos factores que lo limitaban: por una parte, la mayoría de los países habían cerrado sus fronteras a la manufactura estadounidense en represalia a esa política industrial proteccionista. Por otra parte, las clases media y alta habían sido incentivadas a especular, con sus ahorros, en la bolsa y en propiedades en vez de aplicarlos a una mayor adquisición de productos.

       Para el 15 de octubre de 1929 ya habían comenzado a caer algunas  cotizaciones de acciones en la bolsa. Los pequeños ahorristas trataron de vender, pero no consiguieron demasiadas ofertas. Las ideas económicas imperantes en ese momento incentivaron la idea de que el mismo mercado iba a solucionar la crisis, por lo que el gobierno del presidente Hoover decidió no intervenir. El día 22, para inyectar optimismo en la gente, las grandes empresas salieron a comprar acciones, pero no lograron frenar la caída. El jueves 24 (pasó a la historia como el “jueves negro”), ya un número considerable de pequeños ahorristas quebraban al no poder vender sus acciones a ningún precio, y el martes 29 de octubre, una multitud de personas que habían entrado en pánico se agolpó frente a las puertas de los bancos reclamando infructuosamente por su dinero. Al finalizar ese día, la pérdida llegaba a 15 mil millones de dólares (un equivalente a hoy serían u$s 500 mil millones), más de quinientos bancos se declararon insolventes, miles de empresas quebraron y tres millones doscientos mil empleados se quedaron sin trabajo, cuadriplicando la desocupación en sólo un mes. Los siguientes tres años marcaron el período conocido como “la Gran Depresión”, cuando más de cuatro mil ochocientos bancos quebraron, casi diez millones de cuentas de ahorro se cerraron, y nunca se supo con exactitud cuántas miles de empresas desaparecieron y cuántos fueron los millones de trabajadores que quedaron desocupados. Recién en 1933, con Franklin D. Roosevelt como presidente y a partir de su política económica denominada “New Deal”, terminó la era del proteccionismo industrial y la carencia de protagonismo del Estado. Se establecieron sistemas de regulaciones y controles estrictos para los bancos y las bolsas de valores, y comenzó un lento resurgimiento del desarrollo a partir de una nueva mirada de la economía en la cual el Estado y los mercados mundiales asumieron roles mucho más protagónicos.

       La continuación de esta política económica, conocida como “keynesiana” por su mentor, el economista J.M. Keynes, permitió que durante medio siglo se pudieran controlar las lógicas dificultades que se producen en una economía dinámica. Pero a partir de fines de la década del 70 sucedieron dos cosas que complicaron las cosas: 1) El fin del keynesianismo y el inicio del monetarismo; y 2) La explosión arrolladora de Internet.

 

El fin del keynesianismo y el inicio del monetarismo

       En 1946 se inició un sistema monetario internacional sobre la base de la convertibilidad del dólar con el oro, a razón de 35 dólares la onza de oro. Esto significaba que EEUU estaba obligado a cambiar los dólares por oro, a cualquier nación que lo requiriera. Pero en 1971, EEUU no pudo seguir sosteniendo el elevado déficit que sufría año tras año, alimentado principalmente por la Guerra de Vietnam, por lo que su presidente Nixon decidió eliminar la convertibilidad del dólar con el oro, cayendo definitivamente el sistema monetario vigente en ese momento. Liberados de la relación “dólar-oro”, los países industriales incrementaron la emisión de moneda, en especial los EEUU, para seguir estimulando el crecimiento, lo que generó aún más inflación.

       Paralelamente el valor del barril del petróleo subió, de un dólar en 1971 a u$s 20 en 1979. Es que los países petroleros usaron los precios del barril como mecanismo de defensa ante la inflación ocasionada por el desplome del dólar y del sistema monetario. La situación se descontroló a raíz de los acontecimientos bélicos entre Israel y los países árabes, y cuando una gran nación petrolera, Irán, quedó en manos del fundamentalista religioso musulmán R. Komeini. La enorme cantidad de dinero disponible, conocida como “los petrodólares” por sus orígenes en el aumento del valor del petróleo, se volcó a los mercados internacionales de crédito con requisitos mucho más suaves que los de antaño.

       Cuando en 1979 la economía norteamericana se estancó, y simultáneamente la inflación llegó al nivel record del 14% anual sin signos de reactivación, vio la luz una nueva problemática económica: inflación junto con el estancamiento de la economía. La recesión más inflación se llamó “Estanflación”, y los economistas se encontraron con que las soluciones keynesianas previstas eran de imposible aplicación para este caso.

       En sus escritos, Keynes (que había fallecido en 1946) pensaba que el funcionamiento espontáneo del mercado no  podía solucionar rápidamente un estancamiento de la economía, por lo tanto, proponía: “cuando hay una recesión inyecto dinero al mercado gastando más en infraestructura, asistencias sociales y empleos. El mercado vuelve a crecer a impulsos del Estado, y los privados, ante este movimiento, vuelven a invertir y el ciclo recesivo se cambia por uno productivo”. (“La Evolución de la Sociedad Económica”, Robert Heilbroner y William Milberg, 10ma.Ed.Prentice may). Cuando por causa de este intervencionismo estatal o por cualquiera otra razón, la economía “se calienta” demasiado, se produce otra crisis porque aparece la inflación, la aplicación keynesiana ante esta situación era: “Freno la espiral inflacionaria frenando el consumo. Disminuyo drásticamente los gastos del gobierno, elimino el déficit hasta obtener superávit, quito dinero del mercado y elimino la presión consumidora lo que alivia a la economía. Una vez, que de tanto caer el consumo, aparece la recesión, vuelvo a la primera aplicación: el Estado aumenta sus gastos y así el ciclo de crecimiento se reinicia”. (“La Evolución de la Sociedad Económica”).

       Por lo tanto, habiendo recesión, la solución era el aumento de los gastos del Estado. Y si había inflación, la solución era el achicamiento del Estado. Pero, ¿qué tiene que hacer el Estado cuando aparecen los dos problemas simultáneamente, y la solución de uno de ellos implica automáticamente el agravamiento del otro? 

       El liberalismo económico sí supo cómo solucionarlo. La Reserva Federal en los EEUU aplicó un razonamiento sencillo: Entre la recesión y la inflación, el problema más grave es el de la inflación, y la atacó restringiendo el dinero. En 1981, EEUU ya no tenía “estanflación”. Tenía solamente recesión. Enfrentar un solo problema era mucho más sencillo. El mal menor era siempre la mejor alternativa.

 

Los desbordes inflacionarios y los fuertes deterioros de las monedas, posibilitaron la aparición del llamado “neoliberalismo

 

       La consecuencia más significativa de este episodio, fue el final, según la visión pragmática de muchos historiadores, de la deformación de la idea keynesiana. Esta deformación consistió en utilizar su teoría, ideada sólo para salir de una crisis muy aguda, como un mecanismo estimulador del crecimiento económico. Esta “gallina de los huevos de oro” había sido utilizada por más de cuarenta años. Los desbordes inflacionarios y los fuertes deterioros de las monedas, marcaron su final y posibilitaron la aparición del llamado “neoliberalismo”, cuya política monetarista estableció claramente prioridad a la prevención de la inflación, sobre cualquier otra variable de la economía.

 

La explosión arrolladora de Internet

       El fenómeno de la globalización financiera está vinculado intrínsecamente con la “Revolución Informática”, lo que lo hace comparable, como acontecimiento, a las revoluciones industriales del siglo XIX. La historia nos muestra que los gobiernos, sindicatos o cualquier otra corporación nunca pudieron frenar, ni el avance de la tecnología ni el desarrollo internacional del comercio. Tampoco pudo conseguirlo Estados Unidos cuando, en gran parte de las décadas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX intentó frenar el libre comercio aplicando elevados aranceles a las importaciones porque estas destruían el “producto doméstico que representa nuestra mano de obra más calificada y mejor pagada” (William Mc Kinley, presidente de los Estados Unidos 1897-1901). El crack de 1929 fue, según muchos historiadores, la consecuencia nefasta de este intento.

       El retorno a partir de 1980 de parte del concepto económico de la década del ’20, cuando se consideraba que la participación del Estado en el mundo privado debía ser mínima, sumado al avance arrollador de las comunicaciones satelitales, fueron los que propiciaron el advenimiento de una nueva “fase” del capitalismo, que tuvo en la cúspide del poder a los organismos internacionales y a las multinacionales y compañías financieras privadas. La facilidad de comprar, vender y/o transferir acciones, bonos o dinero generó una rápida volatilidad del desplazamiento del capital financiero y aumentaron las posibilidades de desencadenar profundas crisis cada vez que esos capitales decidían retirarse.

 

Los protagonistas del “crack” actual

1) Los bancos de inversión. Son empresas intermediarias de inversiones privadas. Reciben dinero de particulares y/o empresas, brindándoles un rendimiento proporcional al riesgo que quieran afrontar esos inversionistas. A diferencia de los bancos tradicionales, no reciben depósitos ni ofrecen sus servicios habituales. Mientras los bancos tradicionales tienen fuertes regulaciones y controles como, por ejemplo, un porcentaje máximo de compromiso de su capital en préstamos de alto riesgo, los bancos de inversión no tienen límites salvo el que imponga su activo.

2) Los préstamos “subprime” son préstamos de alto riesgo. Se cobran intereses más altos que los habituales para compensar ese riesgo. La gran mayoría de los mismos exige una garantía hipotecaria.

3) El accionista. Es el particular y/o empresa que aporta dinero para que lo maneje el Banco de Inversión. Si desea obtener un rendimiento alto puede ordenar que se aplique a invertir en los “subprime” hipotecarios.

4) El particular y/o empresa que utiliza esos créditos, sea para obtener grandes beneficios en plazos cortos, o para adquirir su vivienda.

 

El proceso especulativo

       Similar a lo sucedido a principios de los años ’70, a partir del año 2002 comienza un proceso de encarecimiento de los valores de las materias primas. El petróleo, los granos y algunos minerales puntean la constante suba de los precios. Pero simultáneamente y por motivos macroeconómicos, el Tesoro de los Estados Unidos establece una tasa bajísima de interés por sus bonos (el 2% anual). Esta conjunción de hechos determina que un mayor flujo de dinero se vuelque en los mercados financieros alternativos (en especial los bancos de inversión) y se produzca una considerable expansión del crédito. Al ser estructuras que funcionan por fuera del sistema regulatorio norteamericano, se dejan de lado exigencias tradicionales como el estado laboral y económico de los compradores de viviendas y se expande la creencia de que invirtiendo en los paquetes financieros con garantía real hipotecaria, el riesgo está acotado ya que si el deudor no paga, se liquida la propiedad y se recupera el capital. Pero las propiedades se sobrevaloran y los inversionistas de segunda, tercera o cuarta mano, no tienen ninguna idea de cuáles son esos valores. El crecimiento de las construcciones es enorme y los beneficios excelentes. El caldo ideal para que la codicia humana se zambullera en ella.

    

Los altos intereses de los créditos “subprime” fueron el caldo ideal para que la codicia humana se zambullera en ella

 

       Hace unos tres años, varios conocidos míos decidieron vender casi todas sus propiedades en Argentina. No les importaba demasiado obtener buenos precios en esas transacciones. Querían vender rápido. La causa: utilizarían ese dinero para invertirlo en la compra de propiedades en EEUU, en especial, en Miami.

       Las operaciones eran así: 1) En un edificio que comenzaba a construirse, se compraba con una seña de 100.000 dólares un departamento que se cotizaba a un millón y cuyo saldo se pagaba mediante una hipoteca con intereses elevados. 2) A los seis meses, cuando ya la construcción estaba muy avanzada, se lo vendía por el doble o el triple de la seña, por lo que el rendimiento que se obtenía con su venta era extraordinario. 3) Probablemente el que lo compraba hacía lo mismo: al momento en que la construcción avanzaba o finalizaba, también lo vendía con un rendimiento similar. 4) La constante suba de los valores de los inmuebles sostenía esta “cadena”.

       Todos suponían que en algún momento podía cortarse, pero la cuestión era tratar de no ser el “último”.  Por supuesto, éste era aquel que detentara la propiedad del inmueble al momento en que los precios iniciaran su caída.

       A su vez, las empresas constructoras, negociaban los derechos de cobro de esas hipotecas a intereses más bajos, generalmente a los Bancos de Inversión. Estas compañías, a su vez, negociaban muchas de esas hipotecas con las aseguradoras de crédito o con otros bancos a un interés menor que lo contratado. Esta “cadena” vivía con las diferencias que se obtenía en cada “pase”.

       Un ejemplo personalizado sería: Juan Uno (el particular) compra una propiedad y comienza a pagar su hipoteca con un interés del 10% anual a su vendedor, Pedro Dos (la constructora). A su vez, éste vende la hipoteca de Juan Uno a Miguel Tres (el Banco de Inversión), con un interés del 8% anual (2% menos de lo que paga el propietario por su hipoteca, Juan Uno). Por lo tanto, Pedro Dos, del 10% anual de intereses que cobra de Juan Uno, se queda sólo con el 2% porque el restante 8% se lo lleva el que le recompró la hipoteca: Miguel Tres. Pero éste también cede los derechos de cobro a Susana Cuatro, que por tratarse de una seguradora o un banco tradicional, acepta cobrar un interés de sólo 5% anual por su dinero. Entonces, finalmente, de los intereses que paga Juan Uno por su hipoteca, Pedro Dos se queda con el 2%, Miguel Tres, el 3% y el que termina teniendo la cesión final de los derechos de cobro, Susana Cuatro, con el 5%. De esta manera, Juan Uno debe el valor de la hipoteca a Pedro Dos, éste se la debe a Miguel Tres, y éste a Susana Cuatro.         

       Pero a mediados de agosto de 2007, las ventas de inmuebles se frenó y los valores comenzaron a bajar gradual y constantemente. Aquellos propietarios que quedaron últimos en la cadena especulativa, comenzaron a tener dificultades para pagar las cuotas, por lo que se paralizaron buena parte de las construcciones inmobiliarias y comenzó una recesión en los Estados Unidos, ya castigada económicamente con enormes déficit causados, principalmente, por sus enormes gastos de guerra.

       A principios de este año, se descubrió la gigantesca dimensión que tenía esa burbuja o cadena especulativa. Se trataba de miles y miles de millones de dólares sin regulación ni control adecuado por parte del Estado, porque circulaban por fuera de los bancos tradicionales y de las bolsas de valores, ambos sectores controlados desde el crack de 1929.

       Si bien los bancos tradicionales participaron poco de la especulación, sufrieron las consecuencias dada la gran magnitud de deudas hipotecarias incobrables que existían en la plaza. En un mercado fuertemente globalizado e interconectado mediante constantes flujos de dinero virtual a través de internet, es imposible que la crisis no toque también a los créditos de todo tipo.

       En julio de 2008, se comenzaron a conocer los esfuerzos que estaba haciendo la administración norteamericana para frenar la debacle. Aparecían así los temores a una fuerte crisis.

       Ya en este mes de septiembre, es evidente que toda la cadena especulativa sostenida por el pago de la cuota hipotecaria se cae porque, simplemente, el que la inicia, el propietario, dejó de pagar. Cunde el pánico y con él, se desploman las acciones y la gente (el inversionista) comienza a reclamar su dinero.

       Es entonces que los funcionarios del tesoro norteamericano deciden no repetir los dos grandes errores previos al crack de 1929: la pasividad del Estado y el aislamiento internacional de su gobierno. Por lo tanto, anuncian: 1) La nacionalización de los pasivos de las grandes entidades privadas comprometidas (con excepción de Lehman Brothers, que presentó quiebra) y 2) El acuerdo de la Reserva Federal norteamericana con los bancos centrales de Japón, Alemania, Gran Bretaña y otros, a sostener con todo el dinero que haga falta y sin límite alguno, las corridas bancarias y bursátiles que se puedan seguir produciendo por causa del pánico.

Hasta el momento han sido u$s 400 mil millones de dólares (tres veces la deuda externa de la Argentina) los que Estados Unidos volcó al mercado financiero. Todavía está en duda si puede lograr que los mercados no colapsen porque ya no es la potencia económica de años atrás, pero más allá de que tenga o no éxito en su cometido, podemos asegurar que la teoría de que los mercados pueden solucionar por sí mismos las crisis económicas y financieras, quedó definitivamente enterrada en el pasado. Las perspectivas de aquí en más parecen ser que, si bien los fondos y el capital de alto riesgo seguirán siendo libres por su propia dinámica, habrá mayores regulaciones del sector financiero incentivándolos a financiar más a las empresas que a la compra directa de viviendas.

       El capitalismo ha iniciado un nuevo giro reformista en su historia. 

 

Enrico Udenio

Autor de “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed.(2004); y “La hipocresía argentina”, Ed.DeLaRed, 2008.

20 de septiembre 2008

  

 

 

Categorías: Actualidad · Política y economía

NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER – Segunda Parte

Septiembre 15, 2008 · 21 comentarios

Segunda Parte: EL ANÁLISIS

 

TRATAR DE COMPRENDER LO INCOMPRENSIBLE

En la mayoría de los países considerados como “normales o serios”, las revelaciones sobre los fondos de procedencia ilegal que utilizó el gobierno (valija, narcotráfico, recursos estatales, etc.) ya hubieran ocasionado su caída. En la Argentina, no sólo no sucede esto sino que, adicionalmente, las encuestas divulgadas en los últimos días muestran que hay un 40% de los consultados que consideran acertadas las respuestas dadas por los funcionarios.

La aprobación que puede dar una parte de la población a un gobernante, a pesar de las fragantes muestras de corrupción o ineptitud ejecutiva, tiene una explicación en la cultura y la psicología humana. Y no se trata sólo del casi 30% de apoyo al gobierno de Cristina K que surge de las últimas encuestas. No nos olvidemos que cuando fue ungida presidenta con el 46% del electorado, ya se conocía el affaire de los ochocientos mil dólares y la utilización, casi descarada, del aparato y del dinero del estado en su campaña electoral.

¿Por qué una buena parte de la población niega los evidentes actos ilegales, anti-éticos y corruptos o, sin llegar a negarlos, este conocimiento no influye sobre su decisión de apoyar al gobierno?

 

Una respuesta podría ser que, mientras en la Argentina la economía funcione medianamente bien, una buena parte de la población suele hacerse la distraída ante casos de corrupción, ilegalidad o avasallamiento de las instituciones.

Otra respuesta puede darla la psicología cognitiva que afirma que las creencias son responsables tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores.

La Lic. Alicia López Blanco, en su libro “Por qué nos enfermamos” (Paidós, 2008) describe el modo en el que vamos conformando nuestro sistema de creencias a lo largo de la vida a través de los mensajes de la cultura y subcultura en la cual nos fue dado nacer.

En primera instancia, los parámetros que nos transmitieron en nuestra familia a través de sus discursos y conductas; luego mediante los ideales sociales que nos han llegado por medio de la escuela, las instituciones en general y los medios de comunicación. De este modo se han ido entramando y estructurando nuestras creencias que conllevan también un componente emocional.

Hay, así, una realidad conformada por un grupo con el que compartimos ideas e ideales (habitualmente considerados incuestionables) que nos hace sentir “en casa”, que nos define y brinda una identidad personal y social.

 

Cuando durante años se ha depositado la fe y la esperanza en un proyecto político deseado y compartido con otros, y se observa en los líderes de ese grupo de pertenencia conductas que ponen en duda las propias creencias, como sería el caso de corrupción e ineptitud ejecutiva del gobierno del matrimonio Kirchner, esa realidad amenaza con resquebrajar la estructura construida. La reacción defensiva es proteger esa visión a rajatabla ya que, si ésta se desvaneciera, una buena parte de la propia identidad dejaría de existir y sería difícil reconocerse.

 

Esa defensa lleva a asumir posiciones que, en algunos casos, son casi absurdas. Un buen ejemplo de ello estaría dado por la insistencia en juzgar a Antonini en la Argentina otorgando a la justicia argentina una virtud de imparcialidad de la cual todos sabemos que carece; y en contraposición, acusar de parcialidad e intención política a la justicia norteamericana, la cual se ha distinguido a través de su historia por el elevado grado de independencia de sus fiscales y jueces con relación a los poderes políticos y económicos. Grandes empresas, mafias de todo tipo, ministros y presidentes de esa nación han sufrido en carne propia y a través del tiempo la implacabilidad judicial.

Como una muestra de la antigüedad que tiene esta actitud tan arraigada en la cultura de esa nación, recordemos que ya cien años atrás (en 1907) varias grandes empresas sufrieron, en los Estados Unidos, juicios por contratos adulterados con el Estado. Uno de las más resonantes fue nada menos que el de la poderosísima Standard Oil Company, que tuvo que pagar una multa de u$s 29.240.000, monto extraordinario para aquellos tiempos (un equivalente a cinco mil millones de dólares de hoy).

Este tipo de condena jamás sucedió ni podría llegar a suceder en nuestro país.

 

La creencia en un ideal político nacional y popular

 

En Argentina, las ideas con fuerte contenido nacionalista tuvieron su auge a partir del gobierno de Hipólito Irigoyen. Los principales mentores de una postura política de denuncia y oposición a los capitales y empresas extranjeras fueron Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, ambos de origen Radical y que, posteriormente, apoyaron a Juan Domingo Perón. Ellos promovieron la idea de una “Argentina libre versus una Argentina colonial” dependiente de Inglaterra y de los Estados Unidos. Esta creencia impactó seriamente en la cultura política y fue determinante en la promoción de los pensamientos nacionalistas, de derecha o de izquierda, durante las décadas siguientes.

Por un lado, Arturo Jauretche popularizó palabras como ‘vendepatria’ y ‘oligarquía’, que siguen hoy aún pronunciándose desde un lugar netamente emocional para referirse a todo aquel que se opone a las políticas nacionales populistas y, por otro lado, Scalabrini Ortiz, en sus admirables escritos, insistía en que toda la magia de la vida consistía en poder atreverse a erigir en creencias los sentimientos arraigados en cada uno. Decía que sin una creencia, el hombre menguaba sus poderes y marchitaba su vitalidad. Al “creer” lo transformaba en un arma más importante que al pensamiento racional o la capacidad ejecutiva.

Con estas creencias se formaron políticamente las familias “radicales” y a partir de 1945, las familias “peronistas”, que lo hicieron a través del proceso de culto a las personas de Juan Perón y Eva Duarte. Durante la década 1945-1955 se ejecutó un adoctrinamiento a favor de un movimiento político, social y económico. A las nuevas provincias del Chaco y La Pampa se les dio el nombre de “Presidente Perón” y “Eva Perón” respectivamente. Además de estas dos provincias, hubo innumerables instituciones que tuvieron los nombres y apellidos del matrimonio Perón, y se imprimieron libros escolares para la primaria donde eran nombrados como los próceres de una Nueva Argentina, así como se exponían fotografías, imágenes y textos promocionando con alabanzas casi místicas al movimiento peronista: 

 

 * “Papá conversó con nosotros largamente mientras paseábamos en autobús por nuestra hermosa ciudad.

–Mira, papá – dijo Enrique – ante aquel hermoso edificio en construcción se lee: <Perón cumple>.

 –Eso se reproduce en miles y miles de construcciones en todo el país, hijo mío  (en todas las obras públicas del Estado de aquella época se publicitaba esa frase y en algunos casos, incluían también las fotos de Perón y Evita).

 –Es natural, papá, porque nuestro Presidente dice: <Mejor es hacer que prometer>. (Página 10 de “Justicialismo”, libro de cuarto grado de la educación primaria, editado por Estrada, 1952).

* “El camino está hoy iluminado por el reguero de luz que derramó en él nuestra Jefa Espiritual y Mártir del Trabajo: Eva Perón, y lo seguiremos recorriendo guiados por la inteligencia del sin igual conductor S.E. el presidente de la Nación, General Juan Perón” (Página 230, final del mismo libro),

* “El Mensaje de la Nueva Argentina a Través del Pensamiento de Perón”, *”Fundación Evita”, * “Evita Querida”, *”Plan Quinquenal”  (Algunos de los títulos de capítulos del mismo libro).

* “Mamá y Papá me aman. Perón y Evita, nos aman” (Página 6 del libro “Evita”, lectura para el primer grado inferior de la primaria, 1952).

*Esa niña juega con una muñeca. Se la regaló Evita. Para ella es la más linda del mundo” (Página 9 del mismo libro).

* “Mi abuelito tiene setenta años. Está jubilado. Gracias a Eva Perón ya no hay ancianos que piden limosna” (Página 12 del mismo libro).

* “Aunque me ven pequeñito tres amores tengo ya… Por ellos sólo yo lucho y procuro mejorar… Todo les debo: la vida y cuanto habré de alcanzar… ¡Tres amores en mis días: Perón, Mamita y Papá!” (Poema titulado “Tres Amores”, página 40 del mismo libro).

*Cielito que canta el criollo con un temblor en la voz: ¡Hoy aramos la tierra nuestra por Juan Domingo Perón! Cielito que lleva el viento y recorre la Nación: ¡Hoy somos más argentinos por Juan Domingo Perón!” (Poema canción titulado “Cielito de Juan Perón”, página 59 del mismo libro).

 

Los resultados de toda esta culturalización los viví personalmente en numerosas circunstancias. Citaré sólo una de ellas: al momento del primer retorno de Perón a la Argentina en el año 1972, yo estaba acompañando a una familia amiga, muy numerosa y humilde, en cuya modesta vivienda tenían un televisor por el cual estaban observando las imágenes del aterrizaje del avión que traía a Perón. Me percaté que todos estaban llorando. Podía llegar a entender a los más adultos, pero me costaba comprenderlo en sus hijos e hijas, que habían nacido con posterioridad a 1955, año del derrocamiento de Perón. Sólo un fuerte adoctrinamiento transmitido generacionalmente podría explicar esa reacción emocional.

 

A partir de 1970 se modifican las creencias populistas y nacionalistas engendradas desde 1920 hasta 1955. Fue el retorno de Perón el que dejó al descubierto la infiltración marxista en su movimiento. La influencia del socialismo marxista en general y del cubano en particular produjo una ampliación del ideal peronista que permitió albergar a ciertos sectores de la izquierda. Esto provocó una cruenta lucha de ideologías dentro del movimiento. Actualmente, tanto uno (la derecha original) como el otro (la izquierda infiltrada) se sienten emocionalmente comprometidos detrás de ese movimiento en el cual cada persona le sigue agregando las ideas que mejor cuadren a sus necesidades y creencias primarias, realimentándose como grupo de pertenencia política a pesar de sus diferencias ideológicas.

 

Para ello, se magnifican conspiraciones de quienes se oponen a ambos sectores: oligarcas, el FBI, el FMI, los lacayos vendepatrias, las multinacionales extranjeras o cualquier otro chivo emisario que puedan encontrar, para sostener que no dejan gobernar a quien proyecta un país “del pueblo por el pueblo”. Se inventan progresos que no existen y se inventan manos negras que impiden su evolución. En definitiva, cuando la realidad les transmite inseguridad y despersonalización, la niegan como un eficaz mecanismo de defensa de su propia identidad.

 

Realidad y verdades cuestionadas

 

Existe un conocido y replicado experimento psicológico (Asch) que muestra claramente hasta qué punto puede distorsionar el ser humano su visión de la realidad cuando está en juego su identidad social, es decir, cuánto está dispuesto a convencerse de que no está viendo lo que está viendo, si su líder y el resto del grupo unifican una visión contrapuesta.

 

En el experimento, todos los participantes del mismo, excepto uno, son cómplices del experimentador, y consiste realmente en ver cómo reacciona ese sujeto que cree verdaderamente que está participando de una “prueba de visión ocular”, frente al comportamiento de los cómplices. Están todos sentados en la sala de una clase en donde se les pide que digan cuál es a su juicio la longitud de varias líneas dibujadas en una serie de exposiciones. Se les pregunta si una línea es más larga que otra, cuáles tienen la misma longitud, etc. Los cómplices han sido preparados para brindar respuestas claramente incorrectas pero unificadas.

 

El experimento, replicado muchas veces durante años con diferentes sujetos, arrojó siempre asombrosos resultados pues generalmente las dos terceras partes de los que creían que la prueba era genuina, se mostraron sensibles a la presión del grupo y cambiaron sus opiniones para adaptarse a las de la mayoría, diciendo que eran correctas las respuestas erróneas que daban sus compañeros.

 

Esto demuestra como las personas pueden llegar a someterse a creencias y doctrinas contrarias a sus necesidades e intereses, y cuan fácilmente se puede inducir a prestar apoyo a políticas y a confiar su destino a conducciones cuyas acciones son erróneas o, simplemente, no comprende. En los experimentos Asch replicados, se comprobó que dos tercios de las personas que participaron como sujetos verdaderos, terminaban respondiendo lo mismo que la mayoría.

 

Es que ver  algo diferente a lo que ve nuestro grupo de pertenencia nos genera una gran inseguridad y nos provoca una fuerte respuesta emocional. No nos olvidemos que en la base de nuestro sistema de creencias está el amoldarnos adecuadamente a las expectativas de nuestros padres y otros familiares y que luego, al crecer, hemos debido comportarnos según la estipulado socialmente con referencia a los roles y las normas que regulan la vida entre las personas. Por lo tanto hemos pasado mucho tiempo de nuestras vidas teniendo que responder a lo que otros significativos han esperado de nosotros. No es, desde ya, fácil quebrar esa sólida estructura y admitir que uno no está de acuerdo con sus pares ideológicos y/o clase familiar o social. Para muchos, eso puede significar años perdidos en comprometerse con una creencia finalmente incorrecta y, seguramente, la soledad.

 

Pasar de la adolescencia idealista a la adultez política implica el desarrollo de un criterio propio de realidad que no afecte el funcionamiento coherente y adaptado del individuo con su entorno. En la adultez, se espera que el individuo cambie sus propias metas e ideales acompañando los cambios que produce la humanidad. Las creencias arraigadas emocionalmente durante las primeras etapas de vida deberían dar paso al constante razonamiento y crítica de las mismas para, de esta manera, facilitar la percepción de una realidad independiente de ellas.

Este proceso de formación de los esquemas personales suele ser, a veces, muy trabajoso y muchas personas fracasan en ese intento de construir una fuerte identidad que le permita ser él mismo sin perder la conexión con los demás. Aunque, desde ya, creo que debemos ser tolerantes con nuestros fracasos porque no nos olvidemos que aun somos una nación adolescente.

 

Enrico Udenio

Autor de los ensayos “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed., 2005; y “La hipocresía argentina”, LibrosEnRed Ed.,2008.

15 de septiembre de 2008

 

Categorías: Actualidad · Política y economía

NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER – Primera Parte

Septiembre 15, 2008 · 9 comentarios

Primera Parte: LOS TESTIMONIOS

 

Las revelaciones en el juicio de Miami

 

Extractos de la grabación realizada por el FBI el 23 de agosto de 2007 de la conversación entre Alejandro Antonini Wilson, Franklin Durán y Carlos Kauffmann.

 

Antonini: “A mí me dijeron <Carga la maleta>… y cuando volteé a buscar; y Frank y Carlos no están, me jodieron. Así de fácil.”

Durán: “Te jodieron los argentinos. A ti te jodieron los argentinos, mi Gordo.”

……..

Antonini: “¿No será que eso era un plan pa’joder a Diego (el presidente de PDVSA) también?”

Durán: “No comas mierda, chamo. Óyeme, eso fue una cadena de eventos. El tipo pensaba que la rampa del Presidente iba a estar abierta. Por mala leche el avión no despegó a hora.”

……..

Durán (a Antonini): “Ahora, cuando a ti te pregunten en Argentina ¿por qué usted dijo que esos dólares eran suyos?… ¿Qué vas a decir?… ¿Lo que Claudio Uberti te dijo?… ¿Eso es lo que vas a decir?”

Antonini: “No. No.”

…….

Antonini: “¿Por qué tú me decías el otro día que estaban amenazados de muerte?”

Kauffmann: “Me han amenazado que nos van a quitar Venoco, que nos van a destruir, que nos van a partir el culo, que nos van a quemar, que nos van a tirar en un caño… ¡Nos han dicho de todo, chamo!”

Antonini: “¿Quién te dijo eso?”

Kauffmann: “¡Na! Gente estúpida del gobierno, huevón. … Nos amenazaron que nos van a volver mierda, que nos van a matar…”

Antonini: “¿A matar?”

Kauffmann: “Matar. Tiros. Plomo.”

Durán: “Tú hablas y nos tiran al pajón. Haz la prueba. Haz la prueba. Tú hablas y nos queman.”

……..

Kauffman: “Discúlpame. Tú no puedes ahorita decir que esa vaina no es tuya.”

Antonini: “¿Por qué no? ¿Por qué no puedo decir la verdad?”

Kauffman: “Tienes que hacer tu estrategia con el abogado. ¿Tú crees que tú te vas a salvar de este problema diciendo que esa plata no es tuya, huevón?”

Antonini: “No lo sé.”

Durán: “Ahí te echan a los perros, marico. Pero completico.”

Antonini: “¿Quién me echa a los perros?”

Kauffmann: “El gobierno de Argentina. Claro.”

Durán: “El gobierno venezolano y el gobierno argentino.”

…….

Antonini: “Yo quiero la verdad.”

Kauffmann: “¿Qué verdad, huevón? Ni que nosotros tuviéramos la verdad. La única verdad la tienes tú.”

Durán: “… dicen que hay sospecha de lavado de dinero por parte nuestra y vaina, y que tú estás metido en la banda y explotan el problema por ahí. Te parten el culo aquí, nos parten el culo a nosotros aquí (en EEUU), nos parten el culo a nosotros en Venezuela y nos parten el culo a nosotros en Argentina. Es la salida más fácil para ellos.”

Kauffman: “No lo hacen porque también estamos involucrados con muchos de ellos.”

Antonini: “¿Cómo?”

Kauffmann: “Bueno, nada, marico. Le hemos vendido vainas a muchos carajos, o sea, hemos hecho mucha vaina. Entonces dicen: <Verga, vamos a volar… ¿Quién sabe dónde va a parar este problema?> Entonces los carajos dicen: <Verga, mejor no nos metemos en esta vaina porque no sabemos adónde va a terminar esta huevada>.”

………

Antonini: “¿Y pa’qué coño era esa plata de mierda que me jodió mi vida?”

Durán: “No te interesa. ¿Sabes qué es lo que no queremos? Justamente eso: < ¿Y para qué era esto? ¿Y qué pasa si…?>”

………

Kauffman (a Antonini): “… Tú no puedes echarle la culpa de este problema a otra persona. Allá abajo, no es Estados Unidos. En Venezuela se hace lo que dice Chávez y en Argentina se hace lo que dice Kirchner, huevón. Ya está, eso es todo, esa es la realidad.”

 

 

Extractos de la grabación realizada por el FBI el 27 de agosto de 2007 de la conversación entre Alejandro Antonini Wilson, Franklin Durán, Guillermo Ledesma (el abogado argentino que llamaron para defender a Antonini en Argentina) y Moisés Maionica.

 

Ledesma: “Entonces, aquí… creo que necesitamos la ayuda de la política.”

Antonini: “La ayuda de la política venezolana.”

Ledesma: “La venezolana con su influencia sobre la Argentina.”

…….

Maionica: “Lo que nosotros te estamos diciendo es que tienes el apoyo del gobierno venezolano y, en consecuencias, del gobierno argentino.”

Antonini: “Pero… estando la situación tan politizada, ¿no es mejor esperar hasta después de las elecciones?”

Maionica: “No. El 10 de octubre hay elecciones. ¿Tú y yo vamos a correr el riesgo de que no…”

Durán: “De que no gane Cristina. Si no gana Cristina, ahí sí te van a dar, pero con un bate.”

Maionica (A Antonini): “Y… ¿si gana la oposición y tú eres el chivo expiatorio de la vaina?

Durán: “Te vas preso tú y todos los argentinos…”

………

Maionica: “La verdad… le puede costar las elecciones a Cristina. La verdad, se puede convertir en un escándalo.”

Durán: “Pero si ella pierde… tu verdad… (frase inaudible en la grabación) pesadilla.”

Maionica: “Por eso nosotros tenemos que actuar ya… esa es mi recomendación.”

…..

Ledesma: “… O sea, que… Ya estaría fijada la Cámara (en el juicio en Argentina)… Uno de los tres jueces que tiene la Cámara votó siempre que el dinero no era mercadería… O sea, que aquí no habría contrabando… Pero… los otros dos jueces, uno… que recibe plata… y el otro, yo lo conozco mucho pero esto no garantiza nada. Es muy hablante, es muy político. (En la grabación se escucha que Durán y Maionica se ríen con el comentario de Ledesma)… O sea, que te diría… que si tenemos acuerdo político, la cámara puede ayudar.”

……

Maionica (a Antonini): “… Todos quieren que se resuelva tu asunto para que la verdad no salga a la luz. Todos quieren eso. Inclusive los argentinos… que… ya arreglaron su problema político y… movieron sus cosas para atenuar políticamente lo que significó ese escándalo… pero ellos tampoco quieren que la verdad salga a la luz. Entonces, eso… es tu mejor garantía de que vas a tener el apoyo político…”

…..

Ledesma: “… En la presentación espontánea inventamos alguna cosa que no los deje mal a ellos.”

Antonini: “Que no los deje mal”.

Ledesma: “Eeeh, que no… que no sea la verdad. Eeh, que (no digas)… que la valija era de Uberti… (risas) … Y que era para las elecciones de Cristina.”

Antonini: “Yo para qué era, no lo sé”.

 Ledesma: “Eeeh, (con eso) vos le das la señal política al gobierno argentino…”

Maionica (interrumpiendo continúa la frase de Ledesma): “…De que no lo vas a vender”.

Antonini: “Y… y ¿quién me garantiza eso?”

Ledesma: “Kirchner y Chávez.”

Antonini: “… No, no, no. A mí lo que me preocupa es el tema político. Les creo lo que me están diciendo. Pero… mi única arma es… es la verdad. Que eso nunca fue mío, ¿verdad? Que tú dices que es un desastre si lo digo porque se cae el mundo, ¿verdad? Y nadie ha dado señales de que me quieren ayudar. Simplemente (me dicen) <No, firma, preséntate allá y… ya cuadraríamos con el juez éste… uno que es político y otro que es corrupto, que agarra plata >. ¿Me entendiste? A mí me asusta de sobre manera.”

……

Ledesma: “… Que se mete la cuestión mediática. Entonces, se tiene que meter la política. Porque si los diarios no hubieran dicho nada… ahí no pasaba absolutamente nada.”

……

Durán (a Antonini): “Según Claudio (Uberti, él no te invitó al avión. Tú fuiste un invitado del hijo de Diego (el presidente de PDVA).”

Antonini: “¡Eso es mentira! Me llamó Victoria (la secretaria de Uberti) y su asistente y después me llamó él. … El tipo me dijo, <Oye, me gustaría mucho, así hablamos de los tubos de gas, de la compra de ENARSA. <Y así aprovechás…>…  El avión se movió, hubo una turbulencia, él se asustó tanto… que no me habló más en seis horas de vuelo… La siguiente vez que lo vi a Claudio fue cuando el presidente Chávez le dice, <Claudio, estás muy delgado>. Y le dice, <Uberti, le estás haciendo trabajar mucho a De Vido>. Cuando se termina todo, a mí me jalan para un lado… y me dijo De Vido, <Tú nos bancaste, nosotros te bancamos hasta la muerte>.”

Ledesma: “¿Dónde estaban?”

Antonini: “Donde estaba la televisión. ¿Cómo se llama?”

Ledesma: “Kirchner.”

Antonini: “Sí. Un salón, donde hablaban los dos presidentes.”

Ledesma: “Sí. Sí. El Salón Blanco…  ¿Pero ya había pasado lo de…?”

Maionica: “Sí. Sí.”

Antonini: “El lunes. El lunes. Y el martes en la madrugada sale la noticia.”

Maionica: “Pero la noticia que sale fue la del… que había ocurrido la vaina.”

Antonini: “… Entonces, yo le pregunto a Victoria. En un… tomando unos tragos. Y me dice, <¿Viste? Había que darle algo a la oposición. Le dimos eso, pero tu nombre no está>. Pero yo ante eso, dije: < ¿Tú sabes qué? Yo guardo distancia hasta que de verdad arreglen el rollo>. Nunca lo arreglaron… ellos se asustaron. Cuando me fui a Uruguay, me llamó Victoria pa’decirme  que me mandaban un avión de la República Argentina a buscarme. Pero que a mí no me pasaba nada.

… Pero yo me regreso (a los EEUU) porque a Marjorie Gutierrez, de PDVSA, le requisaron el avión antes de salir…”

Maionica: “No, es que en principio fue así. En principio hubo un desbarateo… porque…”

Antonini: “… Entonces, ella (refiriéndose a Marjorie) me dice, <Tienes razón, no te montes y no te vayas pa’esa mierda (la Argentina) porque esos coños de madre me lo requisaron el avión antes de salir… A ver si teníamos dinero en el avión. Hubo que llamar al Canciller pa’que… dejara la vaina.”

………

Ledesma: “Pero, lo que pasa es que… evidentemente, esa plata era para Cristina porque… tendrían que haber rajado al… al de ENARSA, no a Uberti, porque el viaje era de ENARSA.”

Durán: “Agarraron al más pendejo”

Ledesma: “A Uberti y a la secretaria.”

Durán: “Por eso. Los más descartables”.

…….

Ledesma (a Antonini tratando de convencerlo para que dijera que el dinero secuestrado era de él): “Porque… vos esa plata la podías llevar (a la Argentina) para hacer un emprendimiento inmobiliario…”

Antonini: “… dijeron que iba a hacer un centro comercial de tres millones de dólares y eso era para comprar la tierra.”

Ledesma: “Habría que tener un lugar.”

Antonini: “Ellos lo consiguieron todo”.

Ledesma: “¿Eh?”

Antonini: “El de PDVSA Argentina consiguió el sitio… al lado de un río, no sé, consiguieron unos locales comerciales y todo. Hicieron un contrato. Te lo puedo mandar lo que me mandaron a mí por e-mail”.

Ledesma: “… es una buena explicación. Pero lo que pasa es que no se puede decir… iba a comprar y después… que no pase nada, porque es justo lo que pasó con esta Miceli, la Ministra de Economía. Le encontraron cien mil o sesenta mil dólares en el baño…”

Maionica: “¿De la casa?”

Ledesma: “En el baño de ella del Ministerio… (se escucha la risa de Maionica)… Y ella salió a decir que se los había dado un hermano para comprar un departamento. Nunca pudo demostrar qué… qué era lo que iba a comprar…” 

 

 

Las respuestas del gobierno argentino

Ante las revelaciones que se están produciendo en el juicio en Miami, el gobierno argentino, en la voz de sus representantes, dijo días atrás:

 

“Si Antonini, que es un delincuente, tiene algo que decir, que venga y hable acá, Y si alguien tiene que ir preso, que vaya. Es un prófugo de la justicia”… “No existen pruebas…”  (Ambas declaraciones son del Jefe de gabinete, Sergio Massa).

“El gobierno argentino solicitó a las autoridades competentes de los Estados Unidos la extradición de Guido Alejandro Antonini Wilson. A pesar de haber transcurrido más de un año desde la solicitud, no se ha recibido respuesta alguna.”… “Es altamente llamativo este silencio, atento a que la justicia argentina es el órgano naturalmente competente para juzgar a las personas imputadas de la comisión de ilícitos en nuestro país.”… “Las aseveraciones irresponsables efectuadas por la fiscalía en base a material armado y producido por el FBI afectan de manera inaceptable la potestad jurisdiccional de nuestro país e implica el uso indebido de una causa judicial con fines políticos subalternos”… “Claramente se intenta hacer aparecer como culpables a las autoridades que evitaron el ingreso ilegal de divisas a la República Argentina e inocentes a quienes violaron las leyes “.  (Comunicaciones oficiales y declaraciones de la Cancillería argentina).

 

 

Las reacciones de la población

Las siguientes son sólo algunas de las cientos de frases que inundaron los blogs y los correos de los medios periodísticos haciendo referencia a los argumentos que dieron los funcionarios K sobre las revelaciones que se están produciendo en Miami en el juicio relacionado con la valija de los u$s 800.000 incautados el año pasado en el aeroparque argentino.

 

* “¿Y toda la respuesta que tiene el gobierno ante este caso de corrupción comprobada, es decir <que es una operación política de Washington>? ¿Se cree que somos tan boludos? Parece que sí.”… * “La torpeza e infantilismo de la lógica que usan para tratar de demostrar lo <inverosímil> de lo que se ventila en el juicio no hacen más que demostrar porque fue que los agarraron: porque (como decía Porcel) <estos son de la mafia, pero igual son giles>”… * “Atención: la última información de los chiflados del gobierno argentino es que Argentina empató con Perú porque la pelota era cuadrada”… “Dejen de dibujar boludeces y métanlo preso a Uberti.”… * “Es simple. Por lo bien que estamos, EEUU envidia a la Argentina. Sí, nos endivia. Por eso inventa una nueva operación basura contra nuestra bien amada presidenta. Fuerza Cris, lo mejor está por venir…”… * “Nosotros somos el ombligo del mundo, y un país moderno y pujante, y nuestra presidenta una de los mejores mandatarios del mundo, por eso el FBI se molesta en hacer esta campaña contra nosotros.”… * “Tiene razón el Sr Canciller. Cualquiera sabe que la base más fuerte de la campaña de ambos candidatos a presidente es la relación entre los EEUU y la Argentina, y que solo ganara la elección aquel que logre convencer al electorado sobre quién de los dos hará la mejor campaña política contra nuestro país. Además, Cristina también tiene razón en pedir que los acusados sean juzgados aquí porque ¿Donde está más garantizada la equidad e independencia de la justicia?”… * “La Mentira Nacional y Popular se las ingenió para encontrar otro enemigo fantasma. Y ahora resulta que la primera potencia mundial quiere desestabilizar al gobierno de los Kirchner. Vamos, Cristina, es probable que no recuerden tu nombre.”… * “Cada vez que se sienten <incómodos> resulta ser que hay alguna operación desestabilizadora, alguna mano negra que busca frenar el crecimiento desenfrenado que nos lleva al paraíso, y no sé cuantas estupideces mas.”

 

El tenor de las declaraciones (algunas tienen mucho humor), refleja lo que parece sentir y pensar la mayoría de la gente. Ratificando ese pensamiento, el periodista Jorge Lanata, en una declaración radial, dijo que era infantil suponer que pudiera haber personas que creyeran las explicaciones dadas por el gobierno argentino en su afán de negar su participación en el turbio asunto.

Pero Lanata se equivoca. Si bien en cantidades mucho menores que los detractores, existen numerosos defensores del gobierno o de su “idea de país”. Algunas de las frases esgrimidas para sostener la posición peronista fueron:      

 

* “Hay que ser retrasado mental para no darse cuenta que todo está armado POR LOS EE UU Y LA OPOSICION APATRIDA”… * Cuando leo Clarín me parece volver al 76. Otra vez todos juntos, muchachos! La sociedad rural a la que ahora se le sumo la mano de obra barata de FAA, Cecilia Pando en representación de los represores, la clase media boba y… ¡Clarín fogoneando el golpe! Si parece que fuera hoy cuando la Sra de Noble festejaba con Videla la inauguración de Papel Prensa! Por favor muchachos,  sáquense la careta de una vez. Ustedes no son un medio independiente ni un producto de la democracia, son golpistas y nada más.”… * En Bolivia, Evo echó al embajador, acusándolo de vínculos con los blancoides secesionistas de Santa Cruz. Chávez denunció haber abortado otro golpe con apoyo yanki, y el fiscal <independiente> de Miami, insiste en considerar palabra santa, lo que declara el valijero doble agente Antonini. ¿Avanzada del viejo <garrote>, para impulsar la campaña de McCain?”… * “Cualquier tipo de correo ilegal entre dos gobiernos jamás lo van a hacer pasar por la aduana. Se mueve por valijas diplomáticas, exentas de los controles habituales, difícilmente envíen 800000 dólares a pasar por la aduana sabiendo que al otro día llega toda la comitiva de Chávez y puede ingresar hasta una bomba nuclear sin ningún tipo de contralor. Es uno de los montajes más burdos en los que ha incurrido el colonialismo de los últimos años. Hay molestias evidentes por el accionar de algunos presidentes latinos, que le han robado rentas petroleras, de gas y de algún que otro recurso. Sabemos cuán necesitado aparece el imperio hoy en día de recursos en plena crisis hipotecaria y sabemos también de lo que es capaz el neocolonialismo por obtener estos recursos. Lo vemos a diario con su accionar en Oriente Medio.”… * “No es casualidad que esto haya ido a parar a Miami, refugio buscado por algunos de los implicados en el escándalo, habiendo pactado seguramente su inmunidad con el FBI. Lamentablemente los yanquis han pergeñado en todo el mundo multitud de maniobras siniestras para favorecer a sus partidarios en desmedro de los circunstanciales adversarios políticos ó militares y de sus aliados grupos paramilitares armados por ellos, los militares en varios países sudamericanos, el apoyo directo ó indirecto a sus lacayos internos, hasta inventar guerras con supuestas pruebas que no existen, ahora también la guerra contra el terrorismo internacional justifica todas las medidas que se tomen, ej. los prisioneros en Guantánamo fuera de toda jurisdicción  territorial, etc. etc.). Vamos a aceptar ingenuamente esto, ¡¡NO!!!”

 

Compilación de Enrico Udenio

14 de Septiembre de 2008

Categorías: Actualidad

EL PÉNDULO PERONISTA

Septiembre 8, 2008 · 27 comentarios

“Cuando pienso que nosotros hemos sido los primeros en anunciar esta solución a los hombres y cuando compruebo que hemos sido los primeros en realizarla, no puedo menos que confirmar mi fe en los altos destinos que Dios ha querido asignar a nuestra patria y mi alma se estremece de emoción pensando que no puede estar lejano el día que la humanidad, para poder vislumbrar en su noche alguna estrella, tenga que poner sus ojos en la bandera de los argentinos”

Presidente Juan Domingo Perón

(Texto de una propaganda política del Gobierno Justicialista en 1950

 en referencia a su tercera posición.)

 

De mis estudios primarios en el colegio salesiano León XIII, en el barrio de Colegiales, extraigo mis primeros recuerdos políticos que resultaron ser las figuras de Evita y Perón y, en especial, un dibujo que había en un libro de texto. La imagen mostraba una balanza de mesa con los dos platillos colgando de los extremos de la barra horizontal y una varilla colgante en el medio insinuando un movimiento pendular. Sobre uno de los platillos se leía “Comunismo” y sobre el otro aparecía la palabra “Capitalismo”. En el medio, debajo de la punta del péndulo, figuraba el nombre “Justicialismo”. Entendí desde entonces, que la doctrina justicialista no sólo no era ni una cosa ni la otra, sino que oscilaba constantemente de un lado al otro.   

   

 

 

 

 La mayoría de los historiadores acuerdan con que, para desarrollar la llamada “Tercera Posición”, Perón tomó aquello que más le atraía del fascismo italiano y lo adaptó a la realidad argentina según su visión, convicción, conveniencia política y, por supuesto, en relación a las circunstancias históricas que le tocó vivir.

Una diferencia fundamental la constituyó el hecho de que el fascismo era una ideología que evidenciaba coherencia entre sus pensamientos políticos y económicos, en cambio, el “Justicialismo”, como lo definiera el mismo Perón, tenía características pendulares entre el capitalismo y el comunismo. Este péndulo no sólo generó confusión y contradicciones que le impidieron crear el marco de referencia que necesita toda ideología, sino que también fue la puerta de entrada a la mayor violencia política que tuvo el país durante el siglo XX. Los “montos” (apodo despectivo que tenían los montoneros) y los “fachos” (el equivalente del ala sindical derecha) tomaron las armas para dirimir sus diferencias ideológicas trenzándose en una feroz guerra interna que dio pie, a partir de 1976, a la más sangrienta y terrible dictadura militar que sufrió el país.  

 

Para el peronismo, el éxito obtenido

a través de la acción es

 más importante que la existencia de

una teoría que sustente los hechos.

 

Es que el peronismo no había nacido como partido político, sino como un movimiento de masas cuya ideología mutaba continuamente al ritmo que imponía su líder. La diferencia entre un partido y un movimiento político es que, mientras el primero gira alrededor de una ideología el segundo es un conjunto de voluntades hacia un objetivo en común y no importan demasiado las ideas políticas de sus integrantes. El éxito obtenido a través de la acción es más importante que la existencia de una teoría que sustente los hechos.  

 

La Diferencia entre el Justicialismo y las demás Ideologías

En la Europa del siglo XIX, hay antecedentes de posiciones ideológicas equidistantes entre el capitalismo y el marxismo. Normalmente se trataba de nacionalistas populistas quienes, en algunos casos, incorporaban elevados ingredientes religiosos a sus doctrinas. En ese populismo participaron muchos de los que luego se ubicarían en la izquierda democrática. Otros evolucionarían hacia posiciones más autoritarias, dando origen al fascismo el cual, en sus comienzos fue considerado un movimiento revisionista de izquierda.

El fascismo irrumpió en la segunda década del siglo XX, en Italia y de manos de un ex socialista, Benito Mussolini. Junto con el nazismo (el nacional-socialismo de Hitler tenía un marco teórico con bases semejantes) fue la ideología que, antes de la segunda guerra mundial, compitió, por el dominio del mundo, con el capitalismo y el comunismo. Este fue el período del aprendizaje doctrinario de Perón. Durante el conflicto bélico mundial, en Argentina se predicaba un “destino manifiesto” del país para establecer un dominio latinoamericano y aplaudía abiertamente el movimiento nazi en Alemania. Esto se evidencia en el diario de uno de los colaboradores más estrechos de Hitler, Joseph Goebbels, “la Argentina tendría un rol muy importante en la situación de la América Latina posterior a la victoria alemana”.

En estas condiciones geopolíticas, Perón desarrolló su plan desde la Secretaría de Trabajo y Previsión en una época en la cual se pensaba que las fuerzas del eje (Alemania, Italia y Japón) conquistarían al mundo pero, al momento de su arribo al poder, en 1945, se encontró con que, en lugar de haber ganado la guerra según sus previsiones, la habían perdido. El fascismo y el nacional-socialismo habían desaparecido, y el mundo se había dividido entre el capitalismo liberal democrático y el comunismo marxista. En estas circunstancias, decide dejar de lado toda referencia al socialismo y al nacionalismo, y le da el nombre de “Justicialista” a su movimiento. “Miren, cuando se discutió el nombre del movimiento que nosotros iniciábamos en 1945, en la Secretaría de Trabajo y Previsión, me acuerdo que nosotros decíamos: Bueno, muy bien, el módulo preponderante de nuestro movimiento ha de ser la justicia social. Y nuestro gobierno o nuestro movimiento ha de llamarse, o justicia o social. Vale decir, o socialista o justicialista. Socialista era un término muy gastado, porque lo habían empleado, y mal. Como una mala palabra, olía a marxismo y a un montón de cosas.” (Fragmentos de un mensaje grabado de Perón publicado el 7 de septiembre de 1971, en la revista “Primera Plana” nº 449)  

 

La “Tercera Posición Peronista” emerge sobre la base del corporativismo económico y sindical, que fue implementado en su momento por el fascismo italiano, con un elevado estatismo de la economía pero dentro de un sistema democrático pluripartidista. Al poco tiempo de su lanzamiento, Perón se animó a compararla con las otras ideologías: “(…) Parecería que una tercera concepción pudiera conformar una solución aceptable, por la cual no se llegaría al absolutismo estatal del comunismo, ni se podría volver al individualismo absoluto del capitalismo. Sería una combinación armónica y equilibrada de las fuerzas que representan al Estado Moderno (…) (Fragmento de un discurso de Perón en el Teatro Colón el 27 de noviembre de 1946).

Este deseo de lo “armónico” dejó paso, pocos años después, a una gran preocupación con respecto a los desacoples y contradicciones que se estaban produciendo en su movimiento. En su libro de “Conducción Política”, Perón había puesto la alarma: “…falta todavía dentro del Peronismo una unidad de concepción y una unidad de acción. Tenemos la aplanadora, pero el volante está en un lado, la casilla en otro, el que maneja en otro; y así no puede andar bien. Hay que juntar todo, ponerlo en su lugar y hacerlo marchar. Entonces aplastaremos a nuestros adversarios”. (Pág.64)

 

 

 

 

 

La Doctrina Política Peronista

Se mostró como una doctrina de liberación nacional, entendiendo como tal a la lucha contra los intentos imperialistas del comunismo y del capitalismo, representados por la URSS y los EEUU respectivamente. Copió del fascismo italiano el sistema de organización de los trabajadores y lo utilizó como su “columna vertebral” mientras que, a la justicia social, la entendió como una mayor igualdad entre las clases sociales, ubicándola como el principal objetivo de su programa de gobierno.

Ponía al capital de un lado, y al trabajo, del otro, asociando al capitalismo con el capital, y al comunismo con el trabajo. En esta figura, aparecía entonces el peronismo representando un tercer camino. Al igual que el discurso de Mussolini en la década del 20, proponía conciliar el capital con el trabajo. Lo efectivizaba en base a un corporativismo conformado por las organizaciones del Estado (incluido el ejército), los sindicatos y las asociaciones de los derechos individuales (empresas, comerciantes, profesionales).

La economía promovía un “Capitalismo de Estado”, en especial, a través de políticas directas de inversión en las industrias livianas y abundantes obras públicas. Al igual que el fascismo, defendió la propiedad privada de bienes pero señaló a numerosos sectores que estaban ocupados por el capital privado como claves estratégicas de la economía de Estado. Esto afianzó la idea de que la soberanía nacional se conquistaba a través de la estatización de esos sectores. Ferrocarriles, teléfonos, correo, exportaciones, importaciones, bancos, hierro, carbón, petróleo, minerales, transportes viales, marítimos, aéreos, hoteles, viñedos, automotores, electrodomésticos, textiles, entre una infinidad de rubros, fueron pasando a manos del Estado. Esta política de intervencionismo estatal no finalizó con la caída del gobierno peronista en 1955. Durante treinta años más, los sucesivos gobiernos de militares, radicales y neo-peronistas siguieron aumentando su participación en los negocios privados. Uno de los mecanismos más utilizados fue el de hacerse cargo de empresas deficitarias o quebradas, para, de esta manera, evitar la desocupación resultante de esos cierres. Por este camino, el Estado Argentino, nación y provincias, desde 1945 hasta 1990, llegó a ser propietario o socio de más de quinientas empresas. La diferencia con el intervencionismo estatal norteamericano sobre las empresas privadas, es que la nación del norte lo ejecuta únicamente cuando la probable quiebra de una compañía puede lesionar seriamente el sistema financiero y su mercado.   

 

El Estado Argentino, nación y provincias,

desde 1945 hasta 1990,

llegó a ser propietario o socio

 de más de quinientas empresas.

 

El peronismo no fue el único sector político argentino que adhirió a este lugar anti-capitalista y anti-marxista. El radicalismo durante la presidencia de Raúl Alfonsín, navegó también en el barco de las indefiniciones ideológicas, sea porque se confundió y creyó que la socialdemocracia, posición a la que Alfonsín adhería, era un socialismo distante del capitalismo o porque en el intento de conquistar a las masas obreras, en su gran mayoría peronistas, asumió posturas populistas que lo alejaron aún más del capital. Todo esto sucedía en el preciso momento en el que los socialistas europeos se estaban acercando, cada vez más, a los principios liberales del capitalismo. Muchos progresistas traen como ejemplo a las sociedades socialistas de Europa del norte. Evidentemente no han estado nunca en estas naciones o no la han investigado debidamente ya que, por ejemplo, pocos países del mundo tienen una economía tan capitalista y liberal como Dinamarca, Suecia o Noruega.

 

Uso y Abuso

Una de las consecuencias que tuvo el país por causa de la indefinición ideológica que significó la “Tercera Posición Peronista”, fue el uso y abuso que hicieron de ella todos los sectores de la población. Derecha e izquierda, obreros y empresarios crearon, con el correr de los años, diferentes “patrias”. La patria “socialista”, la “sindical”, la “peronista”, la “montonera” y la “contratista”, tuvieron cada una de ellas, las propias interpretaciones de su doctrina.

En 1958, un pequeño grupo de militantes peronistas, desde la resistencia clandestina, y otro grupo de estudiantes universitarios provenientes de clase media, iniciaron un proceso de revisión de la doctrina peronista a partir de peculiares interpretaciones socialistas.  Se comenzó a hablar de un “socialismo nacional”,  promoviendo la liberación contra el imperialismo capitalista norteamericano. Para los primeros años de la década del ’70, la enorme incoherencia ideológica del peronismo desencadenó una feroz lucha interna entre sus sectores históricos de la derecha y los del “revisionismo de izquierda”, que se habían incorporado al movimiento.

 

Después de casi 60 años de aplicación de esta política pendular, habría que considerar seriamente que ya forma parte de la cultura del país. El grueso de la población se define por un camino imaginario que combina el deseo de generar un fuerte desarrollo económico pero realizado de espaldas al capitalismo; con una distribución de las riquezas socialmente justa, pero rechazando al socialismo.

El problema es que esta vía imaginaria sigue siendo hoy incapaz de darnos una esperanza cierta de lograr un futuro mejor. Esto se debe, en parte, a que la inevitable incoherencia que produce todo péndulo, corroe la necesidad de certidumbres que todo ser humano exige para su vida. Y por otra parte, porque esa visión pendular de Perón fue diseñada hace sesenta años, mucho antes del surgimiento de la actual economía global, la revolución de la tecnología informática y el final de las dos polaridades que sostuvieron la “guerra fría”.

 En realidad, el problema conceptual número uno que afronta la Argentina es que, por distintos motivos, no puede ponerse al día con la evolución de la historia.

 
 

El problema argentino es que,

 por distintos motivos,

no puede ponerse al día

con la evolución de la historia.

 

 

El Péndulo Kirchnerista  
Creo que está bastante claro que, con la decisión de pagar la deuda al Club de París, la presidenta Cristina Kirchner inició esta semana un proceso político en el cual el péndulo peronista podría comenzar un nuevo cambio de dirección. Más allá de los pormenores que tiene la medida, si es que finalmente se ejecuta, el carácter de la misma es muy diferente a lo realizado durante estos últimos cinco años.
Es que la dura realidad argentina supera toda ideología: después de cinco años de NO pagar casi ninguna deuda ni intereses; después de que la mayoría de sus principales productos producidos en el país se beneficiaron del más alto nivel de precios internacionales en los últimos cincuenta años; después de NO haber sufrido huelgas ni conflictos sindicales que hubieran podido perjudicar sus planes de gobierno; después de haber logrado –casi de manera inédita- varios años de constante superávit fiscal y comercial; después de haber disfrutado del más alto nivel de aceptación y apoyo popular durante cuatro años; con una derecha que de tan vapuleada posibilitó que, por primera vez en el país, una izquierda –progresista y peronista- desarrollara a su antojo la política económica, judicial y social argentina; después de todo esto y mucho más… la Argentina tiene una economía que se deshace.
El gobierno ha insinuado que no puede afrontar los primeros vencimientos de la deuda que refinanció en el pasado con una enorme quita de capital; no tiene índices confiables para que el capital sepa cuál es la realidad; la inflación es cada día mayor; los reclamos sociales se multiplican; no ha podido eliminar ninguno de los subsidios sociales que se tuvieron que implementar a causa del colapso del año 2002; ha generado una desinversión alarmante en los servicios energéticos y de transporte; la recesión ya es un hecho, y fundamentalmente,  el país no tiene las inversiones indispensables para solucionar todos estos males ya que el gobierno kirchnerista se ha encargado de pelearse en estos cinco años con todos aquellos que hubieran podido ayudar al crecimiento y al desarrollo genuino de la nación.

Cristina se encuentra ahora ante una situación en la que el péndulo parecería finalizar su acercamiento a la izquierda nacionalista, filo marxista o corporativista, y podría iniciar su movimiento hacia el otro lado. Según la comunidad internacional, la mejor vía que tiene la Argentina actualmente, para evitar el desastre que su aislamiento avecina, sería la de congraciarse con el capital, siempre y cuando se mantengan los vientos a favor, y aprovechar el proceso de crecimiento sudamericano, liderado por la economía brasileña, uniéndose a él. Esto significa que el sector ideológico que tendrá la responsabilidad de salvar al país de una nueva caída es, ni más ni menos, que el de la derecha.

Esto marca un serio problema para el matrimonio presidencial: la izquierda argentina es prisionera de un pasado ideológico que no existe en el mundo desde hace mucho tiempo. Si Cristina imitara algunas de las medidas económicas pro capitalistas que sugieren la mayoría de los economistas, esta izquierda se levantaría airada y ella perdería una buena parte de su sostén político. Y por supuesto, después de las equivocadas decisiones económicas, y las formas abusivas y despreciativas que el matrimonio Kirchner tuvo hacia el capital, no podrá obtener tampoco el apoyo electoral de la derecha.

En síntesis, al matrimonio presidencial le quedarían tres posibilidades de acción: continúa con lo que vino haciendo durante su mandato hasta su incineración política; o deja el gobierno como un modo de evitar el afrontamiento de la debacle, ubicándose en el rol de víctima de los “maléficos poderes de los enemigos del país”;  o decide salvar la economía de la nación con urgentes medidas de neto corte capitalista, a costa de su sacrificio electoral.

 

Una vez más, la sociedad deberá afrontar las consecuencias del péndulo peronista, inventado hace sesenta años pero increíblemente vigente aún. Su oscilación según las circunstancias políticas y sociales del momento ha generado las consecuentes modificaciones a las “reglas de juego” de la economía. Las recurrentes intervenciones sobre la moneda y las estadísticas, la atipicidad de la política argentina y de su sociedad, son realidades insoslayables que hicieron desaparecer la previsibilidad y con ella, al dinero.

Y, sin dinero, no existe otro futuro posible para el país que su involución.

 

Enrico Udenio

Autor de los ensayos “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed., 2005; y “La hipocresía argentina”, LibrosEnRed Ed.,2008.

7 de septiembre de 2008

Categorías: Actualidad · Política y economía