Los Anteojos del Tata

Entradas de Marzo 2009

SI YO FUERA PERONISTA

Marzo 30, 2009 · 72 comentarios

 

“La codicia de poder es la más flagrante de todas las pasiones.”

 Tácito Cayo Cornelio (55-120 D.C.), uno de los más grandes historiadores romanos.

 

Los Anteojos del Tata cumplió 10 meses de vida y, hasta el momento, la respuesta de la gente ha sido magnífica. Cerca de las 150 mil visitas recibidas hasta ahora confirman que el camino elegido ha sido bueno.

Normalmente los blogs políticos son proclives a recibir una innumerable cantidad de comentarios agresivos e insultos de todo tipo. Para mi sorpresa, no llegan a diez aquellos que, en total, hubo que dejar de publicar por ser burdamente ofensivos y soeces. Una cantidad insignificante si la evaluamos dentro de los 650 aportes que figuran hasta hoy.

Por supuesto llegan observaciones de todo tipo, a favor y en contra de la línea editorial pero, en esta nota, quiero referirme a las reacciones negativas de algunos foristas con aquellos artículos en donde se analiza el comportamiento histórico del peronismo, por ejemplo, “El Mito Peronista” (Marzo); “Sindicalistas Ricos, Obreros Pobres” (Diciembre); “No hay peor ciego que el que no quiere ver -2da Parte” y “El Péndulo Peronista”  (ambas publicadas en Septiembre); y “El Otro Yo de Cristina” (Agosto 2008)    

Una de las características que más me llamaron la atención de esos comentarios fue la imposibilidad de muchos en adentrarse en un planteo teórico de dudas o cuestionamientos hacia Perón y/o Evita. Incluso, alguno llegó a pedir directamente “por favor, no hables más mal de Perón”.

Lo curioso es que, en realidad, el “hablar mal de Perón” en mis artículos se limitaba a transcribir, en la mayoría de las veces, textuales expresiones del mismo Perón, o a puntualizar sucesos muy bien documentados históricamente. Si bien, se pueden realizar varias interpretaciones de un mismo acontecer histórico, todas son pasibles de análisis cuyas diferencias permiten un enriquecimiento intelectual sin tener necesidad de caer en calificativos burdos como son los habituales casos de “gorila”, “reaccionario”, entre varios.

En mi propia vida pude cambiar muchas cosas porque accedí a nuevos conocimientos. ¡Tantas veces estuve seguro de un pensamiento que luego era superado por otro! Vivimos en un mundo de continuos movimientos hacia nuevas realidades. Y si éstas llegan a ser diametralmente diferentes de las que uno creía, hay que sacar a relucir todo el coraje y amplitud mental para poder incorporarlas como propias.

Cuando una y otra vez nosotros reafirmamos nuestras creencias, profundizamos nuestro estancamiento en la vida. En cambio, cada vez que asimilamos algo nuevo y diferente a lo creído y pensado, damos un salto cualitativo hacia adelante.

 

 

LOS SERES HUMANOS Y LOS MITOS

 

¿Qué sucede en un liberal, un radical, un conservador, por ejemplo, cuando se encuentran con documentaciones que muestran visiones negativas del accionar de Kennedy, Churchill, Hipólito Yrigoyen, Arturo Frondizi, Raúl Alfonsín,  etc.?

En la mayoría de los casos, más allá del lógico malestar, hay un interés genuino por conocer y analizar esas opiniones. Siempre se puede aprender algo nuevo que ayude a reafirmar o a cuestionar las propias creencias.

¿Por qué esto mismo no sucede con Perón o con la mayoría de los denominados políticos populistas? No interesa, incluso, el alto valor documental o la irreprochabilidad del que lo dice.

 

Por ejemplo, cuando se trata de mostrar el doble discurso de Perón o su clara manipulación de los intereses populares, se pueden utilizar las expresiones del mismo hombre: “Repito, la gente que iba conmigo no quería ir hacia donde iba yo; ellos querían ir adonde estaban acostumbrados a pensar que debían ir. Yo no les dije que tenían que ir adonde yo iba; yo me puse delante de ellos e inicié la marcha en la dirección hacia donde ellos querían ir; durante el viaje, fui dando la vuelta, y los llevé adonde yo quería… (“Página 235 del libro de Juan Domingo Perón, “Conducción Política” en su Edición 1974 de la Secretaría Política de la Presidencia de la Nación).

Ante este recuerdo, los peronistas se enojan, ofendidos, porque argumentan que se manipula ese discurso. ¿A qué manipulación se refieren? En psicología, las palabras de Perón no pueden ser interpretadas de ninguna otra manera. Se trata, claramente de un doble discurso y de una acción manipuladora, aunque existan explicaciones que intenten justificar ese accionar.

 

Si yo fuera peronista probablemente diría: ¿Y qué? ¿Acaso existe en el mundo un político que, en algún momento y según las circunstancias, no tenga un doble discurso para lograr un fin deseado? Si la política es un arte de la negociación, la manipulación se torna casi inevitable.

Por lo tanto, asumiría que Perón, como político que era, mintió y utilizó a la gente a su conveniencia, pero también asumiría que tuvo sus ideales y sus nobles acciones. Que fue corrupto y se equivocó en muchas cosas, y fue noble y acertó en muchas otras, como la gran mayoría de los seres humanos.

Y es éste, precisamente, el problema con los peronistas: su líder dejó de ser humano y pasó a  ocupar la categoría de mito. Y a los mitos, no se los cuestiona.

 

El problema con los peronistas es que su líder dejó de ser humano y pasó a  ocupar la categoría de mito.

 

Los mitos se construyen a partir de las idealizadas fantasías depositadas en ellos por nosotros, los seres humanos mortales, egoístas, avariciosos, sufridos exponentes de una especie que es, por lejos, la peor en este planeta. Entonces, despojamos a esos seres de todas estas maldades e incapacidades y los ubicamos en un pedestal del que no queremos que se bajen.

 

Todos los gobernantes del mundo, han tenido sus aciertos y sus equivocaciones. Es cierto que muchos han tenido horrores en lugar de errores, pero esta circunstancia no elimina que hasta el más inútil de los gobernantes tiene en su haber cosas positivas para una nación. Por ello, la calificación de un buen o mal gobierno, no depende de si cometió errores, sino de la percepción que se tenga de cuál de los dos platillos tiene más peso: si el positivo o el negativo.

Cuando en lugar de un político que gobierna una nación –a veces mal, a veces bien, según sus circunstancias- se ubica a un intachable y perfecto estadista, nos encontramos ante una persona irreal, que sólo pudo existir en la fantasía popular.

 

 

CADA UNO SEGÚN LAS CIRCUNSTANCIAS

 

“El arte de colocar al hombre indicado en el lugar preciso es lo primero en la ciencia del gobierno; pero encontrar un lugar para el descontento es lo más difícil.”

Charles-Maurice de Talleyrand (1754-1838). Político y diplomático francés durante la “Revolución Francesa”.

 

El filósofo español José Ortega y Gasset acuñó la frase “Yo soy yo y mi circunstancia”,  incluyendo en esta última el entorno vital del individuo, todo lo que en él influía y en el que, a su vez, él dejaba su impronta. Es que, en realidad, no “somos” sin nuestra “circunstancia”, sin ese mundo de relaciones donde estamos inmersos (1). Quiere decir que somos lo que la memoria genética nos dicta, lo que se modifica o condiciona por las circunstancia de vida que nos toca vivir; y en ello va nuestra evolución.

 

A sólo título de referencia, probablemente Hipólito Yrigoyen no hubiera sido depuesto por un golpe militar en 1930, si no hubiera que tenido que afrontar las consecuencias sociales y económicas que devinieron por el Crack de 1929 acaecido en los Estados Unidos. A su vez, Herbert Hoover fue presidente en ese país desde 1929 hasta 1933. Es decir, asumió meses antes del mencionado Crack y enfrentó la crisis con la práctica habitual que se utilizaba para los tiempos de recesión económica: sostener los niveles de consumo de la población e instar a los empresarios a no recortar los salarios compensándolos con una fuerte protección a sus industrias. Finalmente esta política generó consecuencias opuestas a las deseadas que dieron nombre a la “Gran Depresión”: disminuyó la producción, aumentó el desempleo, y los salarios fueron recortados. ¿Hoover fue un presidente incapaz o fue un exponente de la creencia de la época?

Su sucesor, Franklin Roosevelt, cambió esa política pero sus resultados fueron magros hasta que la producción y el empleo generados por la Segunda Guerra Mundial creó un fuerte desarrollo económico. ¿Qué hubiera sucedido con la economía norteamericana si Hitler no hubiera desencadenado su locura bélica?

 

El final de la guerra dividió el mundo en dos ideologías, y en el occidental sobrevino el más formidable desarrollo socio económico de la historia, conocido como “Estado de Bienestar”. Avances sociales y laborales, incremento constante de las inversiones privadas y, por ende, aumento de las recaudaciones impositivas en todos los países, con los beneficios sociales que este determinó.

A Juan Domingo Perón le tocó gobernar durante ese período, con abundantes fondos gracias al comercio habido durante la guerra, y con la influencia de una corriente de beneficios sociales que se esparció por el mundo. ¿En ese contexto cuánto menos hubiera realizado otro presidente en su lugar?

 

A Juan D. Perón le tocó gobernar con la influencia de una corriente de beneficios sociales que se esparció por el mundo.

 

Los años 70 fueron para casi todos los gobiernos muy difíciles. El abandono del patrón-oro de la moneda norteamericana, la desmesurada alza del costo del petróleo (pasó de uno a diez dólares el barril en apenas una década), y el fuerte avance del comunismo en América latina y en Asia, signaron las políticas de sus gobernantes. ¿Qué podía hacer Perón, ya muy enfermo, ante esta situación internacional cuando volvió a asumir en 1973? En realidad, muy poco.

 

La estanflación mundial de principios de los 80 generó el abandono del “Estado de Bienestar”  y el advenimiento del movimiento monetarista para poder solucionar la depresión económica. La computación e internet dieron paso a la “revolución informática” y, con ella, el mundo tuvo que enfrentar una explosión del desempleo. Es que la máquina robotizada apareció para, tarde o temprano, reemplazar al hombre en gran parte de sus trabajos. Por ende, la mayoría de los gobernantes se encontraron frente al flagelo de la desocupación y las restricciones que imponían las políticas monetaristas. Aquellos que se resistieron a seguirlas padecieron la inflación y el deterioro de sus reservas, como fue el caso de Alfonsín. No pudo afrontar la complejidad que significó esta década, y su gobierno sucumbió. Muy probablemente, otro hubiera sido el resultado final si le hubiera tocado gobernar en los 50 o en los 60.

 

Los años 90 transitaron en un mundo unipolar. El comunismo había colapsado por su propio peso, y el capitalismo se encontró sin competencia. Nada menos que el sistema que siempre impulsó la competencia como el medio más seguro y eficaz para evitar los abusos consecuentes del monopolio, se quedó sin ella. Este monopolio ideológico generó la mayor cantidad de injusticias e inequidades. Menem gobernó en este contexto y con estas circunstancias. Para bien y para mal.

 

Finalmente, la primera década del siglo XXI se impregnó con un proceso, inédito e histórico, en el que se dieron extraordinarias subas de los valores internacionales de las materias primas. Como una bendición del cielo, los Kirchner se encontraron, entonces, con un enorme volumen de fondos que, sin duda alguna, les permitió paliar el colapso socio económico en el que el país se había hundido en el 2002.

Sin esos sorpresivos ingresos ¿qué hubiera podido hacer el matrimonio presidencial? Poco y nada. Pero este auge económico se acabó, y ahora, cuando tienen que enfrentar los graves problemas argentinos sin disponer de cuantiosos ingresos, deben estar lamentando no haber previsto y ejecutado oportunamente una “caja anti-cíclica”, como sí previó y ejecutó en Chile su presidenta, la socialista Michelle Bachelet.

 

Por ello, desde Yrigoyen hasta Perón, desde Frondizi  hasta Kirchner, cada uno fue y pudo hacer según sus propias capacidades intelectuales y según las circunstancias locales e internacionales que les tocó vivir.

 

Los Kirchner deben estar lamentando no haber previsto y ejecutado oportunamente una “caja anti-cíclica”, como sí previó y ejecutó en Chile su presidenta, la socialista Michelle Bachelet.

 

Como nación pertenecemos  a una comunidad internacional, a un sistema económico y de trabajo, y a tantos colectivos como roles ocupa nuestro país en la sociedad mundial en la que está inserta. Por lo tanto, es imposible que los conflictos, y sus soluciones, se presenten por fuera de las relaciones con los otros (1).

A los peronistas les cuesta mucho aceptar esta realidad humana. Concordar con que todos dependemos, en gran medida, de las circunstancias que nos toca vivir, es reconocer que Perón formó parte de un tándem socio económico y cultural, en el que estaba inmerso en las creencias, miedos y deseos engendrados durante la primera mitad del siglo XX, con sus guerras y con las tres ideologías que pugnaban por prevalecer: el capitalismo, el comunismo y el fascismo.  Obró como quiso, como pudo y como se lo permitieron. Logró avances importantes para la nación con el consecuente beneficio para su población, pero también se equivocó feo en muchas cosas generando lamentables retrocesos en la sociedad.    

 

 

SI YO FUERA PERONISTA

 

“Los pies de un hombre deberían estar plantados en su país, pero sus ojos deberían inspeccionar el mundo.”

George (Jorge Ruiz) Santayana (1863-1933). Filósofo español.

 

Si yo fuera peronista, defendería a Perón asumiendo que, si bien le tocaron buenos vientos de popa para facilitar la realización de una obra social importantísima, fue él quien finalmente la hizo. Seguramente si Cristóbal Colón no hubiera coronado con éxito su descubrimiento de América, otro lo hubiera hecho pocos años después. Pero fue Colón el primero que  lo logró.

Escuelas, hospitales, una industria liviana y una mayor facilidad en el movimiento de las clases sociales, fueron sólo algunos de los innegables logros en el primer mandato de Perón.

 

No discutiría cuando me achaquen la simpatía ideológica de Perón con el fascismo ni las persecuciones políticas –incluyendo el encarcelamiento de muchos- que sufrieron los opositores. Hay abundantes documentos comprobatorios, incluida una carta del propio Perón a John Cooke que avalan esto. En cambio, explicaría que, en aquella época, una buena porción de Europa era pro fascista porque aún el sistema democrático liberal no estaba muy arraigado en las poblaciones. Prevalecía aún el concepto de que un buen fin justificaba cualquier medio utilizado para su logro, por lo que las tendencias totalitarias era moneda corriente en aquella época. La democracia y el respeto por las instituciones republicanas no eran un bien común ni aceptados fácilmente.

Por lo tanto, si yo fuera peronista insistiría en que no podemos juzgar las inclinaciones ideológicas ni las acciones de los antiguos personajes históricos desde nuestro actual concepto sobre el mundo. Es tan absurdo como criticar a Sarmiento por su inclinación monárquica a mediados del siglo XIX.

 

Si yo fuera peronista insistiría en que no podemos juzgar las inclinaciones ideológicas ni las acciones de los antiguos personajes históricos desde nuestro actual concepto sobre el mundo.

 

Respecto a la denuncia de que nuestro régimen sindical es una copia fiel del modelo laboral de Mussolini, yo lo explicaría desde la importancia que tenía para Perón, ferviente anticomunista, el “torcer” la ideología marxista que copaba el movimiento obrero en aquella época. Si Mussolini lo había conseguido en la década del 30 en Italia, ¿por qué no lo podía conseguir él en la Argentina?  Finalmente tuvo razón y lo logró.

No condenemos excesivamente el mecanismo maquiavélico que los políticos utilizan para lograr sus objetivos. La Argentina, en el mundo bipolar que surgió a partir de la Segunda Guerra Mundial, debía impedir la consolidación de un movimiento obrero mayoritariamente comunista para evitar un agravamiento de sus conflictos con los Estados Unidos. Perón logró que los obreros abandonaran el marxismo, y así pudo sortear la clásica confrontación de la lucha de clases, que… ¿quién lo sabe? … con el financiamiento por un lado del imperio soviético, y por el otro, la estrategia de dominio territorial de los Estados Unidos, quizás hubiera llevado a la Argentina a una cruenta guerra civil.

 

Si yo fuera peronista apoyaría a los caudillos de las provincias porque ellos conocen cómo deben comunicarse con su pueblo, pero dejaría bien en claro que me da vergüenza e indignación ver cómo los gobernantes –sean peronistas o no- buscan afanosamente las  reelecciones y las re-reelecciones.

 

Por supuesto, aceptaría la responsabilidad del Justicialismo por la decadencia del país porque fueron los que gobernaron más de la mitad del tiempo desde 1945, pero como peronista, insistiría en que los que nos reemplazaron resultaron siempre mucho más incapaces.

 

Si yo fuera peronista, sabría perfectamente que una nación evoluciona cuando hay alternancia política en los gobiernos. Sabría que ningún país del mundo evolucionó con un único partido gobernante. Recordemos que México pegó el salto evolutivo en su desarrollo, cuando el “unipartidismo de hecho” que significó durante décadas el PRI, fue derrotado y comenzó un sistema político multipartidista.

Por lo tanto, no impediría gobernar a mis adversarios políticos porque sabría que en algún momento el poder desgasta -aunque se gobierne medianamente bien- y los peronistas volveríamos a gobernar una nación que estaría mejor desarrollada que cuando la dejamos. Y esto nos conviene como país y como partido político.

      

En fin, podría escribir largo y tendido sobre las virtudes que tuvo Perón para beneficio de la sociedad, así como sobre los muchos errores que cometió con serios perjuicios para el país.

Si yo fuera peronista, me comportaría así.

 

Enrico Udenio

29 de marzo 2009

 

(1): ¿Por qué nos enfermamos”, Alicia López Blanco, Editorial Paidós, 2008

Categorías: Actualidad

EL PARADIGMA DE LA AUTODESTRUCCIÓN

Marzo 23, 2009 · 19 comentarios

“Nadie es capaz de hacerle frente a un trabajo si no se siente competente; sin embargo, muchos piensan que son capaces de controlar el más difícil de los trabajos: el gobierno.”

Sócrates (A.C. 469-399). Filósofo griego.

 

Al conocer la decisión del gobierno nacional de darle a las provincias el 30% de los fondos provenientes de las retenciones a las exportaciones de soja, la primera de mis sensaciones fue de satisfacción, porque creo que, entre todos los males históricos que ha padecido la Argentina, la carencia de federalismo ha sido el peor obstáculo para su desarrollo. Al haber emprendido un crecimiento de espaldas al ideario republicano y federal que dicta la Constitución, directa o indirectamente se impulsa el afincamiento de la población del interior en la ciudad de Buenos Aires y en sus alrededores, lo que lleva al país a tener una sorprendente y gigantesca macrocefalia (1) con las nefastas consecuencias que ello conlleva para el desarrollo económico y social de una Nación. Desde hace años, tanto a través de mis libros como de mis artículos de opinión, he insistido con la idea de que si no se genera riqueza en el interior del país, la Argentina en su conjunto será cada día más pobre.  

 

Durante toda su historia, las provincias fueron cautivas del poder económico y político del gobierno nacional asentado en Buenos Aires, y esta sumisión provenía del hecho de que Buenos Aires conservaba para sí la principal fuente de ingresos directos existente: la recaudación aduanera. Los últimos años nos han mostrado con claridad de que el gobierno nacional sigue detentando el monopolio del poder del país relegando a las provincias a un mero papel de comparsas en razón de la dependencia económica que sufren. Al igual que 150 años atrás, la administración central sigue resistiéndose a compartir con el interior del país los fondos provenientes de los derechos de las importaciones y las exportaciones.

 

Debemos festejar –cualquiera sea la bandería política de cada uno- esta decisión del matrimonio Kirchner.

 

Por ello, debemos festejar –cualquiera sea la bandería política de cada uno- esta decisión del matrimonio Kirchner. Es cierto que al ser una decisión ejecutada a través de un DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) presenta dos consideraciones importantes: primero, es pasible de que sea anticonstitucional por tratarse, en realidad, de un impuesto, por más que a los derechos de importación y exportación se los califique como “tributos” (las modificaciones impositivas deben ser tratadas por el Congreso); y segundo, así como se instaura por decreto, por la misma forma puede eliminarse también en cualquier momento.

 

La segunda sensación que tuve fue de inquietud.

 

 

¿SE TRATA DE UN CAMBIO DE FONDO O ES SÓLO FORMAL?

 

“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.”

Benjamín Franklin (1706-1790). Filósofo y científico estadounidense.

 

De los más de cinco años de existencia que tiene la administración KK, cuatro de ellos gozaron de una gran bonanza económica gracias al impresionante aumento de los valores internacionales de los productos primarios. Era el momento ideal para gobernar de un modo federal, pero los Kirchner se negaron a hacerlo. ¿Por qué, entonces, ahora deciden darle a las provincias una pequeña parte de esos fondos?

¿Hubo un cambio profundo de mentalidad por parte los KK? ¿Se trata de una señal que nos dice que modificarán su forma de gobernar al país?

 

En mi nota del 20 de julio pasado publicado en este blog bajo el titular Una profecía auto-cumplida”, (http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/wp-admin/post.php?action=edit&post=64) escribí: “Es imposible pensar que exista una Cristina Fernández políticamente diferente a su marido Néstor Kirchner. En un matrimonio en el que la política es un tema de muy poca relevancia, es probable que ambos miembros de la pareja puedan tener diferentes ideologías sin que esto genere conflictos. Pero en el caso de los Kirchner, en el que la ideología y el poder político han sido los factores más importantes de sus vidas, es impensable considerar que uno pueda llegar a ser diferente al otro.”

A su vez, en mi nota del 4 de Agosto, “Si hay miseria, que no se note” (http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/wp-admin/post.php?action=edit&post=144) escribí “La pretensión de que cambien sus formas de hacer y pensar la política es de improbable satisfacción. Desde que Néstor Kirchner obtuvo en 1987 la intendencia en Río Gallegos, han ganado toda elección a la que se han presentado. ¿Por qué cambiar, entonces?”

 

Los KK no tienen muchas probabilidades de cambiar en nada su forma de gobernar. Pareciera ser que todo lo que hicieron hasta ahora es lo único que saben hacer pues no se ha modificado desde que ascendieron al poder en su provincia, en 1991.

Estar al frente de un país no ha provocado cambios en su conducta: siguen irritados con todo aquello que se les opone o desacuerda con sus pensamientos y acciones, no admiten errores ni soportan las derrotas parlamentarias ni el cambio de posicionamiento político de los que hasta ahora los habían apoyado. Es que cuando reciben en carne propia lo que en su momento ellos le hicieron a Duhalde, el ansia de venganza  los obnubila y persisten en su actitud de doblegar la voluntad del los “traidores” (Cobos, Clarín, el campo, etc.).

 

Y sin cambiar fondo y forma, ganen o pierdan las próximas elecciones legislativas, los KK no podrán evitar que la economía se achique, el dinero huya y las inversiones sigan desaparecidas.

 

 

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ LO HACEN?

 

Son varias las respuestas que se han tejido en estos últimos días. Algunos dicen que esta ley de coparticipar una parte de las retenciones a la soja tiene el objetivo de sumar voluntades legislativas para contraponerse al intento del campo de lograr en el Congreso la baja de esas mismas retenciones, o para aumentar las posibilidades de sancionar la nueva ley de radiodifusión que tratarán de imponer en las cámaras legislativas. Otros la atribuyen simplemente a una actitud emocional del matrimonio, que acostumbra a doblar la apuesta cada vez que se siente presionado por sus “enemigos”. También corre la idea de que la intención fue trasladarle a las gobernaciones y municipios el grave conflicto que los KK tienen con el campo.

 

Analistas más sutiles señalan que, en realidad, se trata de una maniobra administrativa para manejar dinero sin que exista un control del Estado. En este caso, cabe mencionar que hace una semana, la presidenta anunció en Mendoza la instauración de un fondo solidario para ayudar a la industria del vino. Luego se supo que ese fondo tiene funcionamiento privado, es decir, que está fuera del control estatal, algo a lo que evidentemente el matrimonio le teme mucho. Recordemos que, por ejemplo, ENARSA, la compañía estatal de energía que Kirchner inventó en el 2004, no está sometida al control de la Auditoría Nacional porque tiene una estructura privada. En su artículo sexto dice que la Sociedad ENARSA “ejercerá todas las atribuciones y estará sometida a los mismos controles, interno y externo, de las personas jurídicas de su tipo” (es decir, las sociedades anónimas). ¿El fondo solidario que ahora Cristina crea para coparticipar ese 30% anunciado, tendrá el mismo posicionamiento de un fondo privado o podrá ser sometido al control estatal?

 

Se intensificó el rumor de que los KK están preparando a la sociedad para abandonar el gobierno desde un lugar de víctimas.

 

Si nos adentramos en la fantasía de las teorías conspirativas (los argentinos son muy propensos a adherir a ellas), muchos comentarios insisten con que hay una sola manera para explicar los constantes desatinos del matrimonio KK: pretenden salir de la crisis política y económica creando una situación terminal en el sistema institucional. A partir de los dichos del dirigente peronista Emilio Pérsico, quien sostuvo que el matrimonio renunciaría en caso de perder los comicios legislativos, se intensificó el rumor de que los KK están preparando a la sociedad para abandonar el gobierno desde un lugar de víctimas de un supuesto “plan desestabilizador que compromete la gobernabilidad de la nación”. Con este argumento, dejarían a los que le sucedan, y sin hacerse responsables por ello, una sociedad con gravísimos problemas económicos y sociales, además de enfrentamientos, odios y resentimientos. Se trata de una fórmula bastante conocida en la historia.

 

Finalmente, y más allá de todas estas hipótesis sobre las probables motivaciones de los KK, algunas de las cuales, francamente, cuesta creerlas, cabe preguntarnos si la medida ayuda efectivamente a solucionar o no los gravísimos problemas que sufren las provincias y el campo.

 

 

¿SOLUCIONA PROBLEMAS DE LAS PROVINCIAS?

 

En principio podríamos pensar que las provincias obtendrán un mayor flujo de dinero, por lo que estaríamos ante una medida positiva para gobernaciones y municipios. Pero cuando escarbamos un poco, descubrimos que nos encontramos delante de un decorado en lugar de una obra.

El 30% de las retenciones a la soja equivale, en valores de hoy, a unos 6.000 millones de pesos. Bienvenidos sean. Ahora bien, cuando vemos que no serán parte del sistema nacional de coparticipación, sino que irán a un fondo especial que tendrá como característica principal el hecho de que será un dinero que irá automáticamente (no está aclarado en qué consiste ese “automatismo”) a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, siempre y cuando sea utilizado únicamente en obras públicas, se abre el telón y descubrimos la trama que hay detrás del nombre de la obra: para la mayoría de las provincias y municipios, este dinero será muy similar al que estaba anunciado ($7.500 millones) que se invertiría en obras con los fondos que pertenecían a las AFJP y que están ahora en la ANSES.

Parecería que por un lado el gobierno nacional distribuirá $ 6.000 millones pero, por el otro lado, disminuirán o desaparecerán esos $ 7.500 de transferencias no automáticas prometidas.

 

Parecería que por un lado el gobierno nacional distribuirá $ 6.000 millones pero, por el otro lado, disminuirán o desaparecerán esos $ 7.500 de transferencias no automáticas prometidas.

 

 

Por supuesto, el nuevo mecanismo será menos discrecional porque sus montos dependerán de un porcentaje predeterminado y no del humor político del matrimonio, pero la administración KK no realizará ningún esfuerzo económico adicional. Le han cambiado el nombre a la misma remesa de fondos, por lo que el beneficio adicional que recibirán las provincias y municipios será mínimo.

 

 

¿SOLUCIONA EL PROBLEMA DEL CAMPO?

 

Después del anuncio presidencial, fueron muchos los que se sorprendieron con la virulenta reacción de la gente del campo que, inmediatamente, cortó rutas y declaró una huelga por siete días. Para entender esta situación, es imprescindible conocer lo siguiente:

 

Los agropecuarios perdieron todas las ventajas que tuvieron en estos últimos años por la gran devaluación del peso argentino y por la enorme suba de los valores internacionales de sus productos. Cuando el gobierno les reclama que aporten sus excedentes de riqueza para “la mesa de los pobres”, ellos contestan que ya no tienen excedentes y, además, aclaran que esas contribuciones ya las vienen haciendo desde hace años porque, si no fuera así, ¿de quiénes fueron los miles de millones de dólares que aportaron a la administración Kirchner a través de las retenciones a las exportaciones?

Cuando los hombres del interior del país reclaman con insistencia la baja de esas retenciones, lo hacen porque es la única variable que les queda para evitar las pérdidas o hacer rentable la inversión. Hoy los precios internacionales están apenas un poco más arriba que cuando gobernaba De La Rúa, y la inflación interna hizo perder vigencia al dólar antiguamente alto.

 

Cuando los hombres del interior del país reclaman con insistencia la baja de esas retenciones, lo hacen porque es la única variable que les queda para evitar las pérdidas o hacer rentable la inversión.

 

Por lo tanto, cuando el gobierno nacional insiste con la frase “las retenciones no se tocan”, está dando un claro mensaje a los productores agropecuarios: necesitamos ese dinero así que, arréglense como puedan.

 

 

UNA SOCIEDAD AUTODESTRUCTIVA

 

 “Leer hizo a Don Quijote un caballero, pero creer lo que leía lo volvió loco.”

George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor y socialista irlandés. Premio Nobel en 1925.

 

Mucha gente observa con desconfianza los reclamos de la gente del campo porque todavía tiene incorporada la imagen de antaño de que se trata de “la oligarquía ganadera”. Nada más lejos de la realidad.

Yo voy a contar una de mis experiencias personales en el tema. Uno de mis amigos es un italiano de 75 años de edad que desde hace veinticinco años tiene en Entre Ríos un campo de 20.000 hectáreas. Es un hombre muy humilde que vino al país siendo chico y trabajó durante gran parte de su vida primero como mozo y luego con la concesión de un local gastronómico. Con sus ahorros adquirió ese campo aprovechando una época de valores muy bajos. A partir de allí, se dedicó a pleno a esa actividad. Este hombre me contó que en el 2003 tenía 1.900 cabezas de ganado y que hoy no tiene ninguna ni quiere tener, porque la ganadería terminó dándole pérdidas. A su vez, hace pocos días me relataba que tenía una parte del campo arrendado para el cultivo de la soja y que ese arrendamiento vence en junio próximo, pero que los arrendatarios ya le comunicaron que no piensan renovar los contratos ni aunque él bajara los costos del alquiler de las tierras. Cuando yo pregunté por qué no los producía él, me contestó que con los elevados costos de producción, y la incertidumbre existente por carecer de una política agropecuaria, podía llegar a ser un suicidio financiero y económico. Ya puso en venta el campo porque quiere comprar tierras en Uruguay para producir allá.

 

Esta historia –con mayores y menores diferencias- se repite en gran parte de los pequeños y medianos productores. Seguir pretendiendo que el campo se “llena los bolsillos con un dinero que se resiste a repartir” es negar una realidad contundente desde los mismos números. Hoy Uruguay y Brasil ya nos igualan y superan en volúmenes de exportación de carne. Algo inaudito. Seguramente en el futuro se estudiará en las universidades del mundo cómo fue que un país que era la gran potencia ganadera, se encargó de destruir su principal riqueza.

 

Para dar una idea de la magnitud de la destrucción, ¿qué pensaríamos de la salud mental de sus gobernantes respectivos si en Chile se dinamitaran las minas de cobre o en Venezuela se taparan los pozos de petróleo?

 

Lamentablemente, la población argentina está bastante  insensibilizada ante esta dura realidad. Esto se debe a que desde hace muchas décadas nos hemos convertido en una sociedad autodestructiva y ya estamos acostumbrados a los desatinos económicos y sociales que año tras año suceden en el país.

Olvidamos que el campo es a la Argentina lo que el cobre es a Chile, o el petróleo a Venezuela. Para dar una idea de la magnitud de la destrucción, ¿qué pensaríamos de la salud mental de sus gobernantes respectivos si en Chile se dinamitaran las minas de cobre o en Venezuela se taparan los pozos de petróleo?

Desde hace muchas décadas, es lo que están haciendo casi todos los gobiernos que tuvimos. Intentar crecer boicoteando nuestra principal riqueza.

 

Enrico Udenio

21 de marzo de 2009

 

(1)                 La macrocefalia indica que existe una cabeza demasiado grande con relación al resto del cuerpo.

Categorías: Actualidad

INFORME SOBRE LA EDUCACIÓN – ÚLTIMA PARTE: LA UNIVERSIDAD GRATUITA E IRRESTRICTA

Marzo 19, 2009 · 7 comentarios

 ”La educación es aquello que permanece cuando se ha olvidado todo lo aprendido en el colegio”.

Albert Einstein, (1879-1955). Físico y matemático alemán. Es el más famoso científico del siglo XX.

 

Uno de mis mejores amigos, un médico autor de varios libros y requerido con asiduidad por los medios de comunicación, siempre me comenta que si no hubiera existido la gratuidad de la Universidad de Buenos Aires, él nunca hubiera podido estudiar medicina pues provenía de una familia de muy bajos recursos económicos. Es un gran defensor de la Universidad gratuita porque

PUEDE LEER ESTA NOTA, ASÍ COMO TODAS LAS ANTERIORES DEL DOSSIER “INFORME SOBRE LA EDUCACIÓN”, EN LA PÁGINA DE ESTE BLOG DENOMINADA DOSSIER SOBRE LA EDUCACIÓN.

http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/dossier-sobre-la-educacion

Categorías: Actualidad

EL MITO PERONISTA

Marzo 12, 2009 · 47 comentarios

 

Hipocresía:

Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

(Diccionario de la Real Academia Española)

 

En su rol de líder del partido gobernante y durante un discurso pronunciado días atrás en la localidad bonaerense de Tres de Febrero, el ex presidente argentino y cónyuge de la actual presidenta, Néstor Kirchner, se explayó con términos sarcásticos contra los medios de comunicación, en especial el diario Clarín y el canal de TV por cable TN. En su diatriba, reiteró la calificación de hipócritas hacia aquellos que mancillan el buen accionar del gobierno. Un calificativo que bien podría aplicar a su persona ya que en su discurso manejó términos económicos y porcentajes de crecimiento como si fueran verdaderos y propios, a sabiendas de que no son ciertos.

En varios momentos de su discurso, aclaró que los padecimientos argentinos actuales no son consecuencia de errores propios sino de la crisis internacional. Debería ponerse de acuerdo con su esposa en ese tema, pues fue ella la que insistió en destacar que nuestro país no iba a sufrir por ello en razón de que gozábamos de una economía sólida.

 

Ahora bien, si el ex presidente se refería a que nuestra inestabilidad actual es una consecuencia de la sorpresiva baja internacional de los valores de la soja y otros productos base de la economía argentina, estaría reconociendo, por lógica deductiva, que el desarrollo habido durante su gobierno se debió a la impresionante y también sorprendente suba mundial de esos precios, y no a virtudes propias de su modelo de crecimiento.

Se atrevió también a afirmar que, desde que comenzó a gobernar, la Argentina creció el 66% (entiendo que se referiría a las tasas de desarrollo relacionadas con el aumento del PBI), agregando que fue algo nunca visto en nuestro país “en sus 200 años de historia”.

No es correcta esta afirmación.

 

Basta recordar que desde 1990 hasta 1998 -para no irnos demasiado lejos en la historia argentina-, el país creció en términos de valores corrientes el 111%, y si lo medimos en valores a moneda constante por el poder de compra, el porcentaje de crecimiento fue del 82% (1). 

 

El discurso del ex presidente no fue algo inusual, sino todo lo contrario: Se inserta en el mito peronista de que durante los períodos gobernados por los justicialistas, la nación siempre accedió a un elevado desarrollo económico.

 

LA CREENCIA EN EL DESARROLLO PERONISTA

 

Mito:

“Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.”

(Diccionario de la Real Academia Española)

 

Sin desmerecer los logros de Néstor Kirchner durante su primer año de mandato –que los tuvo y muy importantes por cierto- debo aceptar que ya estoy un poco agotado de escuchar y/o leer declaraciones de los peronistas sobre los importantes beneficios que obtuvo la población argentina durante sus gobiernos sin que esto se sostenga sobre fundamentos un poco más objetivos que lo corroboren, tal como serían los datos matemáticos.

A través de los años, esta creencia –a pesar de las numerosas refutaciones de las que fue objeto- se ha ido transformando en uno de los tantos mitos argentinos.

 

Los adherentes al peronismo se han encargado de transmitir a la población que todos los adelantos sociales obtenidos por las clases menos pudientes durante las últimas seis décadas han sido obra de Perón. A veces, incluso, sus argumentos tienen aristas caricaturescas como el que afirma que si no hubiera sido por Evita, hoy la mujer no podría votar; o la idea de que si no hubiese sido por la lucha contra la oligarquía ganadera, en sus viajes a Paris los hacendados todavía estarían llevando sus vacas para obtener la leche, o los obreros estarían trabajando por centavos y lavándole los calzones a sus patrones.

 

La creencia de que durante los dos gobiernos justicialistas (1945-1955) (1973-1976) –dejo expresamente de lado el mandato de Carlos Menem porque los gobernantes actuales insisten que no fue un gobierno verdaderamente peronista- el país tuvo desarrollos que posibilitaron un importante crecimiento del patrimonio nacional, no se encuentra anidada sólo en aquellos fanáticos peronistas o nacional-populistas, sino también en muchísima gente, moderada y sensata en sus apreciaciones políticas, que dice reconocer esos desarrollos de la Argentina durante esos períodos.

 

Sin desmerecer los logros sociales que se dieron durante los gobiernos peronistas, nada más lejos de lo que sucedió en la realidad.

 

LOS LAURELES AJENOS

 

“El vicio inherente del Capitalismo es el reparto desigual de los beneficios; el vicio inherente del Socialismo es el reparto equitativo de las miserias.”

Winston Spencer Churchill (1874-1965). Primer Ministro británico durante la 2da Guerra Mundial.

 

Efectivamente, a partir del gobierno de Juan Domingo Perón en 1945, hubo un importante avance en el tema de las reivindicaciones sociales y laborales. Pero este progreso fue mundial y producto de la finalización de la segunda guerra mundial y del proceso de la emancipación femenina, tanto sea en el espectro laboral como en el social.

 

La guerra cambió el mundo. Desde lo político y lo económico se formaron dos bloques ideológicos: la democracia capitalista occidental y el comunismo oriental, pero algunas naciones no tomaron una clara definición por alguno de estos dos bloques, y decidieron transitar por un camino híbrido. Entre estas, estuvo la Argentina.

 

En el contexto del desarrollo y crecimiento mundial que se dio a partir del final de la segunda guerra mundial (1945), la Argentina tuvo un ritmo muchísimo menor que el de las otras naciones, incluidas las latinoamericanas.

 

La recuperación económica de Europa y Japón,  y la colaboración de los socialistas europeos (2) al abandonar el marxismo y adherir al sistema democrático reformista, permitió que el mundo occidental transitara el proceso de desarrollo socio económico más grande de su historia (1945-1970), conocido como el Estado de Bienestar.

Fue en este período cuando la mayoría de las naciones tuvieron importantes avances en lo social y lo laboral. Las industrias, desmanteladas durante la guerra, tuvieron un gran impulso fabricando productos para permitir una gran mejora en las condiciones de la vida de las poblaciones, las que, a su vez, generaron fuertes migraciones buscando acceder a esas mejoras. Hubo, en general, una importante movilización social centrada en lo educativo y lo económico.

 

En todo este contexto de desarrollo y crecimiento mundial que se dio a partir de 1945, el de nuestro país tuvo un ritmo muchísimo menor que el de las otras naciones, incluidas las latinoamericanas.

Sin dudas, existieron varios factores que incidieron para explicar este menor desarrollo, entre ellos, las represalias de la comunidad internacional por el apoyo que dio Perón y sus camaradas militares a las fuerzas del eje fascista (Alemania-Italia-Japón) durante la guerra mundial. Pero más allá de las explicaciones y/o justificaciones, Argentina perdió en ese momento, definitivamente, su posición de líder del continente.      

 

La propaganda personalista del peronismo le otorgó a su movimiento, la paternidad de todas las mejoras que se dieron en la Argentina a partir de 1945.

 

La emancipación de la mujer logró que durante la década siguiente a la finalización de la segunda guerra mundial, casi todas las naciones de América Latina implementaran su derecho al voto. Como no podía ser de otra manera, el peronismo incorporó esta posibilidad en 1947. No se trató de una especial lucha de Evita por su género sino que fue una resultante lógica del desarrollo social de la humanidad. Si en 1945, los conservadores hubieran ganado las elecciones en lugar de Juan Perón, las mujeres igualmente habrían accedido rápidamente a ese derecho constitucional.

De la misma manera se dieron los derechos de los trabajadores. En el período 1945-1955, en casi todo el mundo occidental hubo modificaciones importantes en las leyes laborales así como una sustancial mejora en sus condiciones de vida.

Todos estos incipientes beneficios sociales también se incorporaron en nuestro país. Fue durante el gobierno peronista, como seguramente lo hubiera sido con cualquier otro gobierno del signo ideológico que fuera éste.

 

La diferencia de lo que sucedió, finalmente, entre la Argentina y las demás naciones, fue que la propaganda personalista de nuestro gobierno le otorgó a su presidente, Juan Domingo Perón, y a su esposa, Eva Duarte, la paternidad o maternidad de todas esas mejoras.

En cambio, en el resto de la humanidad, se le dio el nombre de Estado de Bienestar, porque los historiadores consideraron que fue producto de una serie de circunstancias históricas no especialmente personalizadas en líderes carismáticos, aunque, sin duda, los tuvo (Roosevelt, Churchill, De Gaulle, etc).  

 

Es muy probable que un peronista fanático diga que todo este panorama histórico es producto de un análisis reaccionario, imperialista y manipulador, que intenta malvadamente desacreditar a Perón y a Evita. Lo que a él le diría es que hay modos de comprobar objetivamente lo descripto. En esta nota recurriré a las cifras que marcan el desarrollo económico de la nación.

 

Todos los datos disponibles (Banco Mundial, OCDE, Ministerios de hacienda de los países latinoamericanos, el Maddison Table, etc) fueron realizados en moneda constante y nos dicen:

 

Progreso del PBI de la década con final en 1955:

Argentina creció un   15,90 %.

Brasil:                       33,15%

Chile:                        16,35%

Colombia:                 29,90%

México:                   34,05%

Perú:                       35,01%

Venezuela:              44,45%

 

Como se observa, nuestro país fue el de menor crecimiento, y eso que estas cifras surgen de la comparación con las naciones latinoamericanas. Imaginen la diferencia si se las compara con el de las naciones más avanzadas.

 

PBI del segundo gobierno peronista (1973-1976)

Argentina creció un      5,28 %.

       Brasil:                 24,20%

Chile:                         -8,97%%

Colombia:                 13,33%

México:                    16,82%

Perú:                        15,20%

Venezuela:               13,15%

 

Nuestro país siguió siendo el de menor desarrollo económico, con excepción del caso especial de Chile, que sufrió durante esos años las consecuencias económicas del derrocamiento de Allende, y el inicio de la cruel dictadura de Pinochet. Pocos años después, Chile nos superaba holgadamente.

 

Pero el desarrollo integral de una nación no se mide únicamente por su Producto Bruto Interno.

Se deben tener en cuenta que otros indicadores tales como los progresos en el campo de la redistribución de la riqueza, educación, justicia, salud, seguridad, ciencia y tecnología, son también del estado de evolución de una sociedad, pero sus respectivos desarrollos dependen, en mucho, de los recursos económicos que les pueda proveer el Estado.

Por ello y casi como una paradoja, el peronismo, al no haber logrado durante sus mandatos históricos un aumento importante de la riqueza global de la nación (indicado por su PBI), nunca pudo cumplir adecuadamente con las consignas básicas que difundía su propaganda: justicia social, independencia económica y soberanía política.

  

Otro indicador del desarrollo de una nación es la estabilidad y fortaleza de su moneda. Una nación sin una moneda medianamente estable, es una nación perdida en sus posibilidades de crecimiento. Durante cuarenta y cinco años, desde 1901 hasta el triunfo peronista de 1946, es decir, durante 46 años, la Argentina devaluó su moneda solo un 85%. En cambio, desde 1946 hasta 1991, en los siguientes 45 años de vida, sufrió una devaluación de 246.913.580.246.814%. Todo un record mundial.

 

Lo que no está suficiente dicho es que este violento proceso de devaluaciones se inició durante el primer período presidencial de Perón (1946-1955), en las cuales la moneda sufrió una depredación nunca vista con anterioridad (5,76% mensual, 678% total).

 

El violento proceso de devaluaciones se inició durante el primer período presidencial de Perón (1946-1955), en las cuales la moneda sufrió una depredación nunca vista con anterioridad (678%).

 

Según las estadísticas, los períodos que sufrieron mayores devaluaciones se dieron consecutivamente en: 1) el segundo período peronista (1973-1976) cuando la moneda se devaluó un 2.743%; 2) el proceso de la dictadura militar desde Videla hasta Bignone (1976-1983) con la escalofriante cifra de una devaluación del 79.900%; y 3) el gobierno radical de Alfonsín que desde 1984 hasta 1989, quebró el récord de la historia argentina con un número de terror: 2.307.592%.

 

Con un Estado argentino adicto al robo a través de sus constantes devaluaciones, la famosa “fuga de capitales” hacia países cuyos mercados son estables y sus monedas fuertes, es absolutamente inevitable. No existe ya discurso alguno ni medidas temporarias atrayentes que puedan hacer que estos capitales no sólo retornen, sino que eviten su fuga.   

 

LA CREACIÓN DE LOS MITOS POPULISTAS

 

“No es la ignorancia, sino la ignorancia de la ignorancia, lo que es la muerte del conocimiento.”

Alfred North Whitehead (1861-1947).  Matemático y metafísico británico. Uno de los grandes filósofos del siglo XX.

 

Ahora bien, ¿qué sucede para que una parte de la población adhiera a una creencia cuya realidad y correlación con la riqueza nacional es diametralmente opuesta? 

 

Más allá de las capacidades y limitaciones de Juan Domingo Perón, su propaganda personalista le permitió acceder a ese lugar “mágico” que le corresponde a todo populista: ¿Por qué éste logra eternizarse en la mente y el corazón de una población y, en cambio, un capacitado estadista puede pasar casi desapercibido y olvidado al cabo de pocos años de transcurrido su gobierno?

 

Una razón que explicaría este fenómeno sería la de que un estadista construye instituciones, y son éstas las que finalmente benefician al pueblo, mientras que un populista construye ilusiones y los beneficios que recibe el pueblo son gracias a él. Es decir, son un regalo del líder y no un derecho que se recibe a través de las instituciones perfectamente organizadas y destinadas a tal efecto. Esta actitud trae, como consecuencia, la creencia de que, desaparecido el líder, desaparecen los beneficios. 

 

Un estadista construye instituciones y son éstas las que finalmente benefician al pueblo mientras que un populista construye ilusiones y los beneficios que recibe el pueblo son gracias a él.

 

Cuando hay un funcionamiento estatal sencillo y eficaz, los beneficios que recibe el pueblo en la forma de un seguro de desempleo, una atención hospitalaria, una educación masiva con la mayor calidad posible, se perciben como provenientes de las instituciones, independientemente del gobernante de turno. Para un populista, este tipo de Estado es su enemigo pues su figura sólo puede subsistir si las instituciones son permeables, ineficientes y corruptas. De esta manera se genera un síndrome de dependencia del pueblo con su líder ya que se percibe lo recibido como una dádiva del gobernante.

 

Una nación enferma de “populismo crónico”, como es el caso argentino, tiende a engendrar un pueblo que recurrentemente reclama “gobernantes fuertes” sin concienciar que lo que necesita son instituciones fuertes y gobernantes que las respeten y conduzcan con eficacia (3). 

 

Enrico Udenio

11 de Marzo de 2009

 

(1)       Series del Banco Mundial, datos del Maddison Table, y del Banco Central de la República Argentina.

(2)       En el congreso de Bad Godesberg, en 1954, el partido socialdemócrata alemán decidió, por una mayoría de 324 votos contra 16, borrar de su programa las referencias al marxismo y a la lucha de clases. A partir de allí se produce su despegue definitivo del marxismo y una mayor adhesión al capitalismo liberal.

(3)       Extraído del libro “Corazón e derecha, discurso de izquierda”, Enrico Udenio, Editorial Ugerman, 2004.

 

Categorías: Actualidad · Política y economía

INFORME SOBRE LA EDUCACIÓN – 13ra Parte: LA UNIVERSIDAD INTOCABLE

Marzo 11, 2009 · 6 comentarios

DECIMOTERCERA PARTE

LA UNIVERSIDAD INTOCABLE

 

Un humilde aldeano se ganaba la vida cruzando gente de un lado a otro de un ancho río. Un día, un soberbio pedagogo le pidió hacer la travesía.

Al comenzar a navegar, como el día estaba muy ventoso, el erudito le preguntó si el viaje iba a ser agitado.

-“No pregúnteme eso”- le dijo el botero, evidenciando dificultades gramaticales para hablar.

-“¿Nunca aprendió usted gramática?”-

-“No”-

-“En ese caso, ha perdido usted la mitad de su vida”- sentenció el ilustrado hombre.

Pasaron unos minutos, y de pronto, el viento arreció y se desató una furiosa tormenta. El agua comenzó a ingresar a baldazos dentro del bote

El botero, se inclinó sobre el pedagogo y le preguntó:

-“¿Aprendió usted alguna vez a nadar?”-

-“No”- contestó asustado el pedante.

-“En ese caso maestro, perderá usted la mitad de su vida porque nos estamos hundiendo”-

“Nunca se sabe”

Cuento popular oriental originario de la zona de Macedonia.  

 

La universidad argentina tiene grandes problemas y hasta ahora los intentos para encontrar soluciones han sido infructuosos. Se busca la salida pero los caminos aparecen bloqueados una y otra vez, por lo que la situación se asemeja a un laberinto.

 

La lista de los problemas es extensa, pero la situación es muy grave fundamentalmente, por el rechazo continuo de los grupos corporativos…..  

Enrico Udenio

8 de marzo de 2009

Próxima semana: Última nota del Dossier sobre la Educación: “La Universidad Gratuita e Irrestricta”

 

PUEDE LEER ESTA NOTA, ASÍ COMO TODAS LAS ANTERIORES DEL DOSSIER “INFORME SOBRE LA EDUCACIÓN”, EN LA PÁGINA DE ESTE BLOG DENOMINADA DOSSIER SOBRE LA EDUCACIÓN.

http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/dossier-sobre-la-educacion

 

Categorías: Actualidad

LA NUEVA QUIEBRA ARGENTINA

Marzo 1, 2009 · 9 comentarios

 

“No podemos permitir que estos señores de afuera vengan a sacarnos el trabajo a los argentinos y llevarse el dinero que ganan a su país de origen”

Hugo Moyano. Secretario General de la CGT

 

Para paliar las consecuencias de la fuerte crisis nacional que se viene gestando desde hace tres años atrás, nuestra presidenta, Cristina Kirchner, implementó medidas para incentivar el consumo mediante créditos especiales para la compra de automóviles y electrodomésticos.

A pesar de su esfuerzo y de sus buenas intenciones, hasta ahora, éstas resultaron ineficaces. Es que, en lugar de focalizar la mira en el centro económico de la crisis argentina, que es la carencia de inversiones sumado al conflicto con los propietarios de la principal riqueza del país (el campo), pareciera que intenta mantener un consumo forzado contrariando una regla del sistema capitalista, la producción industrial es el resultado a una demanda genuina y no un fin en sí misma.

Una de las premisas del funcionamiento de los mercados es que, cuando la economía de un país está inmersa en una aguda crisis, su población reserva su generalmente exiguo dinero para satisfacer las necesidades básicas. La compra de un auto 0km, o el recambio de su lavarropas o su cocina, no forman parte de las necesidades de los sectores sociales que más sufren la crisis.

Por ello, en EEUU, Japón y Europa, ante el gran deterioro que están teniendo las automotrices, sector económico muy importante por el nivel de inversiones que conlleva y por la gran cantidad de operarios que requiere, están volcando grandes contingentes de dinero en sus finanzas y no en ayudar a la gente a comprar autos. Han aprendido que lo más aconsejable es que se produzca la cantidad de autos que el mercado reclame, el cual por efectos de la crisis, será más bajo que lo habitual, y que mientras esto sucede, deberán ayudar a sus industrias a aguantar la crítica situación.  

 

¿Por qué, entonces, el gobierno argentino acciona de espaldas a estos principios básicos de una economía? Porque desde 2005 (cuando Roberto Lavagna dejó el ministerio de economía), la nación careció de una persona idónea para dirigir su economía. Esta función, de hecho, la ejerce hoy el marido de la presidenta, Néstor Kirchner, que parece desconocer los elementos básicos del funcionamiento de una economía capitalista, el sistema en el que, para mal o para bien, se movilizan las inversiones.

 

Un poco de historia

 

“En la naturaleza del hombre encontramos la competencia y la desconfianza.”

Thomas Hobbes, 1588-1679). Filósofo y pensador político inglés, de teorías naturalistas. Autor de Leviatán (1651).

 

Las bases del capitalismo no emergieron espontáneamente de la imaginación de una persona, sino que fueron el resultado de un proceso colectivo y espontáneo que se inició, en el siglo XIV, con la circulación de mercancías y su intercambio por dinero.

El capitalismo fue una práctica, espontáneamente ejecutada por parte de las poblaciones, mucho tiempo antes que se constituyera como una teoría (1). 

Fue el economista y filósofo británico Adam Smith quien le dio forma teórica a su desarrollo práctico cuando publicó, en 1776, su ensayo “Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, más conocido por su nombre abreviado de “La riqueza de las naciones”.

 

El capitalismo fue una práctica espontánea mucho tiempo antes que se constituyera como una teoría.

 

En el capitalismo, la importancia de la fabricación de productos no se hizo notar hasta la Revolución Industrial que tuvo lugar en el siglo XIX (2), instancia clave en la historia en la cual la democracia además de ser un sistema político que intentaba garantizar la libertad y la propiedad de las personas, pasó a ser un sistema político que debía garantizar la libertad del mercado y la competitividad industrial y comercial.

A partir de allí, el desarrollo económico determinó que el empresario industrial fuera un individuo que asume riesgos económicos en procura de ganar dinero, pero no está dispuesto a invertir capital y tiempo de trabajo con riesgo a perderlo a menos que él espere obtener, como mínimo, una ganancia superior a la que obtendría por el mismo costo del circulante (los intereses bancarios sumados a la inflación de los precios del mercado). También determinó que las fuerzas del mercado mantuvieran su espontaneidad y cada vez que la intervención estatal interfirió excesivamente en ellas, las acciones finalizaron en un fracaso debido a que resultó imposible crear artificialmente una demanda por fuera de esas fuerzas instintivas del hombre.

 

Néstor Kirchner, en su rol de ideólogo de la economía argentina, carece aparentemente de estos conocimientos, o no cree en ellos, y sólo hace lo que sus necesidades políticas le determinan.

Pero cuando la política y la economía no concuerdan, la Nación se estanca.

Es probable que la ceguera intelectual del ex presidente, y marido de la actual, esté sustentada en la creencia de que el progreso económico que el país tuvo desde su default se debió a su capacidad y conocimiento, cuando en realidad fueron, principalmente, factores exógenos los que lo posibilitaron.

 

La suerte que debería tener todo presidente

 

“La vida es una ruleta, en la que apostamos todos.

A ti te había tocado nomás la de ganar.

Pero hoy tu buena suerte la espalda te ha volteado.

Fallaste corazón, no vuelvas a apostar.

Tú, que te creías el rey de todo el mundo…”

Estrofas de la canción mexicana  “Fallaste Corazón”, de Cuco Sánchez, 1962

 

Recuerdo una charla que tuve hace muchos años con mi padre, inmigrante europeo ya fallecido.

Por causa de las guerras europeas se había visto obligado a emigrar en tres ocasiones durante su vida. En cada uno de los países que vivió, tuvo un considerable éxito económico pero en cada emigración se vio obligado a perderlo todo y comenzar de nuevo. Intrigado, le pregunté sobre cuál había sido el elemento principal de esos éxitos. Se quedó pensativo durante unos cuantos segundos para finalmente contestarme: - Suerte. Me sobrepuse a mi sorpresa y reaccioné con un discurso en el que yo alababa su capacidad por haber podido recuperarse de tantas adversidades. Me miró y muy serio me contestó: -No es tan así. ¿Sábes cuánta gente conocí que era mucha más capaz que yo, pero que no tuvieron suerte y se quedaron en el camino?

También recuerdo que en 1989, un mes antes de que Carlos Menem asumiera la presidencia, tuve la oportunidad de estar con él y un amigo en común, en ocasión de un vuelo privado desde La Rioja a Buenos Aires realizado en un pequeño avión de la Fuerza Aérea. Aproveché esa ocasión para preguntarle sobre cómo pensaba solucionar la brutal inflación que padecía la Argentina. Me contestó que estaba muy preocupado porque nada se podía hacer si no conseguía dinero y que, en realidad, no sabía cómo conseguirlo.

Seguramente Néstor Kirchner habrá vivido una situación similar. Si bien cuando él asumió había transcurrido poco más de un año desde el colapso del 2002 y el “trabajo sucio” ya lo había hecho Duhalde, el país seguía sumido en un drama social y económico. Por lo tanto, probablemente pensara también que “sin dinero no había nada que se pudiera hacer”.

Pero en este caso, la suerte golpeó su puerta, y las riquezas principales de la Argentina –sus productos primarios que están en condiciones de exportarse en abundancia- iniciaron una inédita y extraordinaria suba de precios en los mercados internacionales. A través de los impuestos a sus exportaciones obtuvo ese dinero imprescindible para sostener su proyecto político.

Pero hoy la suerte le ha dado la espalda.

 

Cuando cambian los vientos

 

“Considerando el sistema tributario vigente y las violaciones al derecho de propiedad que ejercen los K, que alguien blanquee su situación impositiva es como confiarle a Drácula que se haga cargo de un banco de sangre.”

Roberto Cachanosky. Economista y director de “Economía para Todos”

 

Para obtener más dinero, un gobierno puede recurrir a: 1) Endeudarse a través de préstamos y emisión de bonos; 2) Emitir moneda; 3) Subir los impuestos; 4) Privatizar o vender pertenencias; 5)  Nacionalizar o estatizar riquezas privadas; 6) Facilitar el ingreso de capitales no declarados o pago de las deudas de sus habitantes (Blanqueo, moratorias, etc).

Pero ahora, si quiere recurrir a estas opciones, todas las posibilidades reúnen varias dificultades para su ejecución. Veamos:

1) Por la desconfianza existente al manejo económico de este gobierno, cualquier intento de recibir préstamos del exterior chocará con muchas exigencias, entre otras, la de no seguir adulterando los índices del INDEC. Justamente, fueron estos falsos índices los que le han dado la señal al mundo que, de facto, la Argentina ha entrado nuevamente en default por haber engañado, una vez más, a los bonistas que ajustan sus créditos sobre la base del CER.

2) La emisión de moneda para sostener el cambio monetario durante los últimos años ha sido uno de los causantes de la actual inflación. Una fabricación de billetes sin una contrapartida real de riqueza en la actual coyuntura de desconfianza, es el pasaporte a una inflación descontrolada.

3) En medio de una recesión, los impuestos no pueden subirse sin generar un levantamiento popular. Por su parte, la crisis internacional ha generado una gran recesión y una enorme baja en los valores de los commodities. Esta caída generará recaudaciones mucho más bajas por impuestos.

4) El Estado ya no tiene empresas o servicios que puedan interesar para su privatización.

5) Después del mal impacto que causaron las estatizaciones de AA y de las AFJP, cada nacionalización adicional de stocks de riqueza privada que el gobierno realice, promoverá aún más la fuga de los capitales. De todos modos, probablemente éste será el camino que elijan los KK en razón de que podrán contar con el apoyo parlamentario de sectores pro-estatistas aunque éstos sean opositores (Eduardo Macaluse y otros).

6) El blanqueo aplicado para recaudar dinero está destinado a fracasar. Con el altísimo nivel de desconfianza que el matrimonio presidencial ha generado por su tendencia agresiva hacia el capital y por su poco respeto hacia el cumplimiento de los contratos y de la propiedad privada, ¿Cómo pueden suponer que la gente apoyaría esta medida? Todos sabemos que, si en el futuro las “necesidades populares y la patria” lo reclaman, acomodarán las leyes para que ese dinero blanqueado pueda ser confiscado. Muchos opositores sospechan que una buena explicación para entender este blanqueo es que se implementa para oficializar las ganancias por la corrupción y para proteger de la justicia al círculo de amigos y empresarios allende a los KK. 

 

Lo que nos espera

 

“La verdadera sabiduría consiste no en ver lo que está inmediatamente ante nuestros ojos, sino en prever lo que está por venir.”

Publio Terencio (194-159 a.C.) Autor romano.

 

La física cuántica nos indica que ya no podemos predecir el futuro a partir de las variables que intervienen en el presente, pues el modo en el que nos encontremos hoy no determina, necesariamente, cómo estaremos más adelante. Poseemos la plasticidad necesaria para accionar, de manera responsable, hacia metas de coherencia que puedan modificar y elevar este presente.

Pero parecería que los KK no tienen posibilidades de lograrlo, porque para poder trabajar en ese sentido, es necesario tomar conciencia de lo que nos sucede, abrirnos a comprender nuestra realidad de la manera más amplia posible, y estar dispuestos a realizar los cambios que estén a nuestro alcance para lograr un estado de evolución y desarrollo integral.

Como bien dice la Lic. Alicia López Blanco en su libro “Por qué nos enfermamos” (Editorial Paidós), es a partir de la toma de conciencia de quienes somos, de cómo nos comportamos, y de cuáles son nuestras limitaciones que podremos actuar en consecuencia. Es justamente el conocimiento lo único que nos permitirá desarrollar estrategias para conducir al país hacia caminos de mayor satisfacción.

 

Por lo tanto, la evaluación sobre el futuro de la crisis argentina hay que realizarla sobre la hipótesis de que el electorado partidario de los KK ha quedado reducido a los sectores nacionalistas y populistas, a los defensores de la política actual de los derechos humanos, y a todos aquellos que temen que si caen los Kirchner, la derecha volverá al poder. Esta fuerte segmentación ideológica de sus adherentes, podría significar que, para asegurar sus votos, se intensificarían las medidas de nacionalización o estatización de la economía.

Si efectivamente se hace cierta esta posibilidad, los capitales privados seguirán buscando refugio en otros lados y se mantendrán nulas las inversiones.

 

La fuerte segmentación ideológica de sus adherentes obligará al matrimonio presidencial a intensificar las medidas de nacionalización o estatización de la economía.

 

A su vez, si seguimos mes tras mes los informes acerca de los gastos y préstamos de la tesorería de la nación, podremos observar cómo la abundante caja de la que dispone el ANSES gracias a la estatización de las AFJP, se agota irremediablemente para fines de este año.

La construcción ha tenido sólo una leve reducción porque las inversiones en obras públicas compensan en parte la paralización de las privadas, pero la actividad industrial viene en picada. Esta afirmación se evidencia en la industria del acero. Recordemos que ésta es un producto clave que marca la tendencia de la producción de una nación. La principal empresa del rubro en la Argentina (Siderar) tuvo una pérdida neta de $ 388 millones frente a la ganancia de $ 400 millones del mismo trimestre del año anterior. Esto nos dice que estamos entrando en recesión, lo que implica, a su vez y sin importar las medidas sindicales que quieran imponer, que se viene un aumento considerable de la desocupación, con salarios estancados, frente a precios que seguirán aumentando por la falta de inversión y la desconfianza.

 

Se cae el modelo K

 

Hoy no existe ninguna de las bases económicas que tuvo el modelo de país kirchnerista.

En mi nota del 17 de agosto pasado, “El País Modelo, Modelado, Modelador… Parte 1” (http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/2008/08/17/el-pais-modelo-modelado-modelador%e2%80%a6-primera-parte/) detallé extensamente los pilares sobre los que Kirchner construyó el modelo económico que tuvo la nación a partir del 2003.

Sintéticamente recordaré que sus bases económicas fueron:

1). Peso subvaluado con superávit fiscal y comercial, con salarios muy reducidos en términos del dólar buscando promover una política de sustitución de importaciones. 2) Reestructuración de la deuda nacional con bonos mayoritariamente atados a la inflación y con pagos previstos recién a partir del año 2009 en adelante. 3) Inflación controlada con elevado consumo de bienes.

Respecto al primer punto, el dólar, hoy está sobrevaluado en lugar de lo subvaluado que estaba en el 2003. Se calcula que llegará a los $ 4 para fin de año, pero si queremos establecer la misma relación <dólar-consumo> que existía en el 2003 y 2004, el cambio de la moneda norteamericana tendría que estar hoy, como mínimo, en el orden de $ 6 por cada dólar. Algo imposible de pensar sin que se produzca más recesión con inflación y una peligrosa crisis social. Por lo tanto, en materia cambiaria, los KK están atrapados y sin salida (3).

Con referencia a la deuda externa, a pesar de que la Argentina vivió desde el 2002 sin pagarla (con excepción del FMI), necesitó de fuertes impuestos internos y de la confiscación del ahorro jubilatorio para mantener el gasto público. ¿Qué nos espera cuando, a partir de este año, debamos iniciar los pagos de la deuda renegociada? Con el gran deterioro internacional que tiene el gobierno sumado a su impericia en el manejo de las finanzas, será muy difícil que no se profundice el default actual generado por los índices del INDEC.

Finalmente, el gobierno palanqueó durante años la idea de que una “adecuada” (¿?) cuota de inflación aumentaría el consumo y que éste sería el principal motor del crecimiento económico. Esta idea no se ha podido sostener porque: a) La inflación de los años anteriores se “comió el colchón” que generó el dólar subvaluado, por lo que la paulatina devaluación actual incide directamente en el aumento de los precios; b) La incapacidad de la oferta -industrial y servicios- para satisfacer una mayor demanda de sus productos presionó para arriba los valores. En este punto, probablemente, la futura recesión ayude a moderar la demanda por lo que los volúmenes de producción alcancen y se pueda controlar en algo la inflación; c) Hay una alta tasa de interés del, además, casi nulo crédito existente; y d) El constante aumento de salarios sin que exista una mayor contraprestación productiva incide directamente sobre los costos.

Todos estos factores están determinado que las expectativas para el futuro presagian recesión e inflación.

 

El salvavidas pinchado

 

“¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero!.. ¡Pero cuestan tanto dinero!”

Groucho Marx. Comediante norteamericano de mediados del siglo pasado.

 

A diferencia del período 2003-2007, los productos agropecuarios ya no pueden sostener hoy los ingentes gastos del gobierno. Recordemos que el precio de la soja está apenas 60 dólares por arriba del que regía durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Hoy el productor local, luego del pago de las retenciones, recibe aproximadamente 200 dólares (3) por tonelada mientas que en el 2001 estaba en torno a los 150 dólares. El resto de la actividad agropecuaria está en un nivel similar al 2001. Con el cambio de $ 3,50 por dólar y el porcentaje de las retenciones aduaneras a las exportaciones, los números del sector agropecuario no cierran, salvo para la soja. Pero si se bajan las retenciones, el gobierno tendrá mayores problemas de caja.
Ante esta disyuntiva y debido a los menores ingresos fiscales, el gobierno deberá, entonces, bajar el gasto público o bien entrar en un déficit fiscal y comercial o, directamente, declarar una cesación de pagos.

 

Como Néstor Kirchner carece de la idoneidad profesional necesaria como para instrumentar una correcta política económica que le permita al país enfrentar bien la crisis nacional, y las consecuencias del colapso financiero internacional, no puede modificar el rumbo del país. No cree en las bases del sistema capitalista y, en cambio, aplica los pilares económicos que implementa un modelo emparentado con el fascismo.

Modelo que puede servirle al presidente venezolano, Hugo Chaves, porque su país se encuentra encima de un mar de petróleo. Pero no es el caso argentino, por lo que debemos prepararnos para aguantar un penoso período de crisis social y fuga de capitales, con un matrimonio presidencial desbordado emocionalmente, y buscando culpables en todo aquel que piense diferente a ellos.

Salvo que nuevamente la suerte golpee la puerta.

¿Quién lo sabe?

 

Enrico Udenio

1 de marzo de 2009

Autor de “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed.(2004); y “La hipocresía argentina”, Ed.DeLaRed, 2008.

 

(1)       El punto de arranque fue la circulación de mercancía durante los siglos XIV y XV y su intercambio por dinero que estableció el comercio creando los mercados. Esta nueva economía comenzó a hacer grandes progresos durante la Edad Media y desencadenó paulatinamente la decadencia del feudalismo pues productivamente se trataba de una forma de economía diferente y mucho más eficaz que la tradicional feudal. Este impulso se acrecentó con las Cruzadas que se organizaron en Europa occidental y a partir de este incentivo, nace un “pre-capitalismo” como sistema económico e impulsor de las grandes travesías y expediciones de los siglos XV y XVI. Esta forma de intercambio globalizado maduró con la propagación de las ideas liberales a partir del siglo XVIII, en especial con el período de la Ilustración Francesa en el cual se instaló la idea del Derecho a la Propiedad y su necesidad de protección,  plasmada a través de las leyes y de la constitución de un Estado. Compenetrado con estas acciones e ideas.

(2)       La Revolución Industrial es uno de los procesos más relevantes en la historia de la humanidad. A raíz de ella, la vida de los individuos y la sociedad se modificó radicalmente. Su nombre, “Revolución Industrial”, se refiere al período de la historia británica en el que se produjeron los siguientes hitos: A) La eliminación progresiva de las “tierras comunales”, que eran tierras de propiedad común que los vecinos aprovechaban gratuitamente. Con esta medida muchos no tuvieron más remedio que trasladarse a la ciudad con lo que aportó la mano de obra necesaria para proveer a las nuevas industrias. B) El invento de la máquina de vapor que utilizaba al carbón como fuente de energía. Con este invento, la humanidad tuvo la herramienta necesaria para su salto a la modernidad. C) La modificación del sistema de producción, promovido por la obra de Adam Smith, “La Riqueza de las Naciones” en la cual expuso la división del trabajo en una fábrica y determinó un fenomenal aumento de la producción fabril. D) El Rol del Estado, que según el mismo libro de Adam Smith debe mantenerse apartado de la economía del país, no fijar ni precios ni salarios y dar libertad a los empresarios para sus inversiones. Propone como misión principal del Estado la de mantener el orden público.

(3)       Frases y conceptos extraídos de una nota de Roberto Cachanosky. Economista y Director de “Economía para Todos”.

Fuentes: Research & Traders; Unibversia Argentina; Economía Para Todos; Maddison Table.

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