LA EXPOLIACION

Días atrás recibí un mail de Marcelo Risso, un abogado de la ciudad de Pergamino, en el que analizaba la situación conflictiva entre el gobierno nacional y el campo. La nota era extensa y pensada desde una perspectiva diferente a lo habitual.

Risso detallaba algo que, si bien es conocido gracias a la cobertura mediática del conflicto, es medular a la lucha que existe entre el matrimonio Kirchner y los productores agropecuarios para obtener la aceptación popular: “El gobierno sostiene que las retenciones móviles son necesarias para: mantener a raya los precios internos de los alimentos y para que  haya mayor equidad distributiva”.  Agrega que “se sostiene que el sector agropecuario ha sido el gran beneficiado… y que ese beneficio así obtenido debe ser utilizado por el Estado con fines redistributivos arengando para que el sector agropecuario sea más solidario con el conjunto de la población.” Risso también aclara las posiciones de las entidades agropecuarias: “… entre otros argumentos políticos, se sostiene que las retenciones no se coparticipan y por ende… se produce un flujo de dinero desde el interior hacia el Gobierno Central que es luego distribuido de manera arbitraria beneficiando a los gobernadores e intendentes afines al proyecto político gobernante y castigando a los opositores.”

Risso afirma: “En el conflicto desatado entre el gobierno y el campo, se esconden dos filosofías políticas: La primera (impulsada por Ronald Coase y Richard Posner -sobre la tesis del utilitarismo de Bentham y Stuart Mill)… sostiene que el sistema legal debe promover por todos los medios la creación de la riqueza” Esta política hace hincapié en la maximización de la riqueza y no en la distribución de la misma.

La segunda postura (sostenida por John Rawls en su obra “Teoria de la Justicia”) mantiene la idea de que “la principal virtud del sistema socio-económico es la justicia, y no la eficiencia o la maximización de la riqueza. Para ello se vale de la teoría del contrato social, sosteniendo que los eventuales fundadores de una sociedad nunca aprobarían reglas por las cuales alguien tolerara una pérdida de su beneficio en pos de un mayor beneficio disfrutado por otros.”…”Una idea que predomina en el filosofo norteamericano es que nadie merece (desde el punto de vista moral) la posición que ocupa en la sociedad, la cual es el producto de la “lotería natural”;…  (por lo que) crea lo que él llama el <principio de la diferencia> por medio del cual se establece que es licito que los mejor dotados en una sociedad obtengan un mayor beneficio que el resto a condición que ese beneficio sea parcialmente compartido con los menos favorecidos de la misma.

Ello se logra, según Rawls, aplicando impuestos progresivos con los cuales el gobierno efectúe una política distributiva que permita mejorar la situación de los más pobres. La tesis de Rawls es un intento por lograr una mayor igualdad dentro de un sistema de economía de mercado. No es socialista, ya que no promueve la abolición del mercado ni de la propiedad privada, pero se distancia del capitalismo a ultranza, ya que, permite -fundado en ideales distributivos- apropiarse de los beneficios obtenidos por el capital o aún por el propio esfuerzo con el fin de mejorar a los menos favorecidos.”

 

 

 

Finalmente Marcelo Risso deja una conclusión: “Desde ya que ninguna fórmula obtendrá el cien por cien de eficiencia ni el cien por cien de justicia, pero esto es así debido a que un sistema donde se busque el cien por cien de justicia, implicaría adoptar un sistema social donde el intento por igualar a todos, impediría la obtención de lucro como motor de la economía, y nadie tendría suficientes incentivos para agrandar la torta si no se le permite apropiarse de una buena parte de la ganancia. Por el contrario, un sistema social que busque únicamente la maximización de la riqueza, pero se desentienda totalmente de cómo se distribuye esa riqueza, más tarde o más temprano podría generar tensiones sociales que acabarían con el propio sistema.

En el conflicto Gobierno-Campo puede verse en líneas generales un enfrentamiento entre las tesis que acabamos de reseñar. El Gobierno tolera cierto margen de utilidad empresaria, pero por encima de cierto porcentaje interviene con regulaciones que implican una absorción de esas utilidades con el declarado propósito de redistribuirla entre los menos favorecidos. A menudo el Gobierno ha suprimido directamente la utilidad empresaria por un sistema de subsidios, donde el subsidio se transforma en la verdadera utilidad empresaria, con lo cual el sistema deja de ser de riesgo empresario, para pasar a ser un sistema de utilidad empresarial “administrada” por un burócrata, lo que a menudo termina transformando esa área económica en un sistema susceptible de ser corrompido y totalmente ineficiente. También el Gobierno considera que la renta extraordinaria del campo no es fruto de su esfuerzo, sino que es el fruto de un hecho fortuito como es el de mercado de comodities creciente que impulsa los precios hacia arriba, y por lo tanto como los productores no han hecho nada para disfrutar de ese beneficio extraordinario, que sería producto de la lotería natural, es justo confiscarlo en beneficio de los menos favorecidos.”

Yo intentare ampliar lo dicho por Risso en su muy interesante reflexión haciendo referencia a lo siguiente:

 

La renta extraordinaria

Escuchando a la mayoría de los defensores de las retenciones móviles, (y dejando de lado los insultos y calificaciones agresivas que usualmente emiten), se puede inferir que la frase “renta extraordinaria” la aplican a las ganancias adicionales que no estaban previstas al momento de la compra de un bien o del inicio del proceso de una producción, las cuales consideran más que extraordinarias, excesivas. ¿Pero quiénes son los que deciden si una ganancia es “excesiva”?  Por lo que hemos visto, no son aquellos que la producen. Parecería ser un tema delicado el juzgar y decidir sobre el destino de un dinero ajeno. Para evitar conflictos imprevistos generados por un  abuso de poder por parte de un gobierno, los sistemas democráticos y republicanos establecen reglas claras y límites preestablecidos para fijar los gravámenes impositivos y aduaneros. Por supuesto, éstas deben ser previamente negociadas con los sectores involucrados.   

Los valores de la soja, trigo, arroz, y otros bienes no aumentaron por consecuencia de una estrategia maquiavélica del exterior capitalista en su afán de dañar al paraíso argentino, o por producto fortuito de la “lotería natural de la vida”, sino que sus incrementos se debieron, fundamentalmente, a la relación que existe entre la oferta y la demanda, que es la base del sistema económico que rige en gran parte del mundo incluyendo a nuestro país.

Ahora bien, si consideramos a estos aumentos de los productos agropecuarios como una “renta extraordinaria”, deberíamos plantearnos porque se grava con increíble rigor a su producción y no a la de otros sectores. Por ejemplo, en el último año los valores de los automóviles cero km aumentaron 35% en dólares (las terminales aducen aumento de costos pero el campo también sufrió un elevado incremento de ellos). ¿Por qué no se aplican gravámenes adicionales a su venta?

Pero  ingresemos en un terreno que involucra a mucha más gente: las propiedades inmobiliarias. Toda la población (incluido el matrimonio Kirchner) vio elevado su patrimonio de una manera asombrosa. Departamentos que en el año 2000 (cuando regía el 1=1) costaban, por ejemplo u$s 30.000, hoy se venden entre 60 y 70 mil dólares. Ni hablemos si la comparación la realizamos con los años 2002/3, en el pos colapso económico del país, cuando se podía comprar de todo por “centavos”. ¿No es esto pasible de ser considerado “renta extraordinaria”?

Por supuesto, si el Estado implementara un sustancial aumento del porcentaje del impuesto a la venta de sus bienes, no tengo demasiadas dudas de que todos los que apoyan el incremento de las retenciones agropecuarias y que, adicionalmente, tuvieran propiedades –pequeñas, medianas o grandes- se indignarían y saldrían en masa a la calle para resistir la expropiación.  

¿Pero por qué se enojarían?? Es obvia la respuesta, a nadie le gusta que le metan la mano en el bolsillo. Es fácil declamar y acusar a quienes se resisten a compartir su dinero más allá de lo que establece la ley. Es que somos casi todos genios económicos o socialistas sensibles cuando se trata de apropiarse de la riqueza de los otros, pero cobardes y egoístas cuando se trata de la propia. Para justificar o ocultarse a sí mismos tamaña injusticia, señalan a aquellos otros de oligarcas, antipatrias, evade-impuestos, millonarios insensibles, entre muchos epítetos, algunos de ellos irreproducibles en este blog.

Seguramente, cuando en uno de los últimos discursos de la presidenta argentina, los asistentes aplaudieron la confirmación de las retenciones móviles, ninguno de ellos pondría la mano en su bolsillo para ayudar a esa “redistribución de la riqueza”.

 

La redistribución de la riqueza

Son los impuestos coparticipables los que permiten una adecuada distribución de la riqueza generada por la masa productiva y de consumo de un país. Esto se debe a que los gobiernos centrales son bastante incapaces de conocer los detalles de las necesidades de sus estados o provincias. Creo haber sido bastante claro en mi nota anterior (“La crisis del campo: una consecuencia inevitable de la macrocefalia argentina”) sobre el tema de la coparticipación, por lo que haré sólo un sencillo agregado: A diferencia del impuesto a la ganancia, donde el porcentaje se aplica sobre el beneficio neto, las retenciones  aduaneras a las exportaciones, se aplican en forma directa sobre el valor bruto de venta (similar al esquema de los ingresos brutos). Es decir, no le interesan los gastos y costos del que produce ese bien. Gana o pierda el productor le da lo mismo al Estado nacional porque si pierde (imponderables como el clima, huelgas, pestes), el gobierno nacional no “coparticipa de esa pérdida”. Es un socio sin ningún riesgo.  

 

La ruta del dinero que se retiene

Dentro de lo posible, pues el matrimonio Kirchner tiene la costumbre de no aclarar debidamente los destinos de los fondos públicos) intentaré seguir la ruta del dinero.

Con los elementos que tenemos a mano, podemos decir que son los planes sociales al conurbano y los subsidios a las empresas de servicios básicos y transportes quienes reciben la mayoría de la promocionada redistribución.

¿Pero donde están localizados los principales servicios que reciben esos subsidios? En Buenos Aires. Salga usted y vaya al interior del país, por ejemplo, a Ituzaingo, en la provincia de Corrientes, descubrirá que, a pesar de que este pueblo está a 20 km de Yaciretá, sus habitantes pagan la electricidad tres veces más que los de Buenos Aires. Lo mismo sucede con el gas, al cual este año importamos pagando hasta cuatro veces más que el precio de compra interno al que se ven obligados los productores nacionales a vender.  ¿Y la nafta?  Todos lo que viajaron a las provincias en los últimos años han podido comprobar que una cosa era el precio del litro de nafta en Buenos Aires y otra muy distinta en el interior.

¿Y los planes sociales? Ya conocemos que el grueso del dinero va hacia al conurbano bonaerense (según las cifras electorales, es allí donde el peronismo kirchnerista tiene su mayor caudal de votos). Por supuesto, que se trata de un amplio sector de la población que sufre las consecuencias del desempleo, la delincuencia, la falta de una vivienda adecuada, salud y educación. ¿Pero qué decir de la miseria y el desamparo de los habitantes de los pueblos del interior del país? Además, ¿de dónde vino esa enorme masa de habitantes del cinturón poblacional que rodea a la Capital Federal? Los censos realizados desde hace casi dos décadas nos dice que la mayoría tiene su origen en los pueblos y ciudades de nuestras provincias. Cuanto más empobrecemos el interior más se despoblará éste buscando la quimera de oro que es Buenos Aires.

 

Buenos Aires es la principal beneficiada de la riqueza del interior

Entonces, nos encontramos con la hipócrita situación de que cuando el gobierno nacional reclama justicia social para todos, piensa solucionar –solo en parte según lo que se observa de la realidad capitalina y bonaerense-  algunas de las carencias y reclamos de Buenos Aires pero generando una fenomenal injusticia socio- política y económica para el resto del país.

La mayor parte del dinero que se le saca a la producción generada en el interior del país mediante las retenciones aduaneras, termina en Buenos Aires. Parecería que después de casi 200 años, el unitarismo esta vivito y coleando, trasgrediendo el espíritu republicano y federal que determina el artículo primero de nuestra constitución. Sería muy importante que los militantes kirchneristas explicaran a qué tipo de democracia se refieren cuando hablan todo el tiempo de defenderla. O… ¿Qué entienden como democracia?

 

Enrico Udenio

24 de junio de 2008

 

 

 

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18 Respuestas a “LA EXPOLIACION

  1. Deseo responder brevemente a los articulos leidos, el autor no hace referencia a los reiterados golpes militares y el engendro criminal que termino en la mas feroz dictadura de la historia argentina, las consecuencias del despojo de la privatizacion menenista, y tercera parte, las consecuencias de la destruccion de el mas esencial servicio ferroviario que ocaciono el desplazamiento, hundimiento de las economias regionales, el aumento de las villas miserias y para colmo de males la emigracion forzada de millones de argentinos de etnia europea desmigrando el pais segun el proyecto llevado a cabo por el terrorismo de estado cuyo dictador Videla fue el principal artifice, hoy la inseguridad del connurbano bonaerense es un aspecto social delictivo del sistema mas grave sufrido por argentina, la destruccion masiva de las lineas ferreas y ello fue un plan premeditado a largo plazo, lograr un pais agrario.

  2. Cuanto te paga la corporacion sojera por escribir estas mentiras????

  3. Estoy de acuerdo con la federalización de la recaudación que realice el Estado vía impuestos,etc,etc,etc. Pero cuál es el modelo económico actual ? Hasta ahora no lo leí ni lo escuché. Salió publicado en algún lado ? Dándole autonomía a las provincias se hace la tan mencionada y renombrada redistribución de la riqueza. Conozco gente que iría a vivir al interior, trabajar y levantar su hogar en el interior, pero se encuentran que el interior no cuenta con infraestructura mínima para contener a gente creativa, trabajadora, emprendedora y que quieren vivir bien, desarrollarse y ganar dinero.

  4. En efecto, Enrico, nuestra Corte Suprema ya tiene jurisprudencia donde se determina que las exacciones no pueden superar el límite porcentual máximo establecido para ganancias (en rigor, menos, 33 %, ¡con lo que el 35 % de Ganancias es inconstitucional!), pero en fallos relacionados a impuestos sobre el patrimonio, no sobre la renta. Del mismo modo, nuestra Corte Suprema también tiene jurisprudencia, oh casualidad, en materia aduanera, donde determina que no vale la “regla del 33%”. Por lo tanto, la Corte Suprema no tiene una posición consistente y unívoca respecto de este “mágico”, arbitrario número, vaya uno a saber salido de dónde, ya que no de la Constitución Nacional. Recomiendo la lectura de esta interesante posición: http://saberderecho.blogspot.com/2008/06/mitos-jurdicos-populares-ms-del-33-es.html

    Que la cuarta parte de los países del mundo apliquen retenciones, no es un número desdeñable. Rusia y China las han aplicado; e incluso Brasil lo ha hecho con el tabaco.

    En cuanto a la regulación de los valores internos, ¿cómo están nuestros vecinos? “…el pan, la carne y los fideos (entre otros productos) se pagan entre 30 a 40% más barato –en dólares, claro– en la Argentina que en tres de sus países limítrofes: Brasil, Uruguay y Chile. En una canasta relevada por El Cronista (ver cuadro) los argentinos pagan algo más de u$s 16, mientras que brasileños, uruguayos y chilenos llegan a los u$s 21,50.” (Loa alimentos, más baratos que en lo países limítrofes; Cronista.com)

    Bueno, la constitucionalidad o no de las retenciones quedará finalmente zanjada con lo que resuelva el Congreso Nacional en estos días. Y, aunque importantes, las cuestiones jurídicas y formales no deberían desviarnos de la cuestión de fondo.

    “No es tarea sencilla la definición y elección en el país de los sujetos económicos a privilegiar para liderar el proceso económico en el sistema de organización social, que no es otro que el capitalismo. La característica rentística de la burguesía nacional, el elevado grado de transnacionalización de sectores clave de la economía y el ciclo mundial de concentración en grandes firmas constituyen factores que convierten en más compleja la cuestión. En ese complicado escenario, un esquema de retenciones móviles resulta una intervención incompleta en la redistribución de la impresionante renta agropecuaria, y por lo visto ineficiente en la esfera política para amortiguar los diferentes intereses en pugna. La participación estatal vía derechos de exportación en función de los objetivos de control de los precios de los alimentos, de aumento de los ingresos al fisco y de la estrategia de diversificar la producción para eludir los efectos del monocultivo de la soja es necesaria, pero insuficiente. Frente al poder inmenso que emerge de la República Unida de la Soja, constituye una estrategia autodestructiva privilegiar una alianza política con sus barones, pool de siembra, multinacionales exportadoras, grandes fabricantes de semillas y economistas de la city asociados, apostando a que de ese modo se alcanzará el objetivo de controlar el sensible mercado de alimentos y, en esa línea, el delicado frente de la inflación.” (Alfredo Zaiat, Página/12, 26 de Abril de 2008). Lo que suscribo, agregando que es aquí dónde el actual Gobierno no ha sido claro en su política y muy torpe en su comunicación.
    Sepan nuestros representantes honrar a sus representados en el Congreso y sepan los reclamantes, que tan mal no les va, respetar las decisiones de las mayorías.

  5. En primer lugar, ya hay abundante jurisprudencia nacional e internacional que determina que toda extracción de riqueza por parte de un Estado a un privado, es un impuesto, más allá del eufemismo que se utilice para su acción. A su vez, nuestra Corte Suprema ya tiene jurisprudencia donde se determina que las exacciones no pueden superar el límite porcentual máximo establecido para ganancias.

    Con respecto a la frase “las retenciones aduaneras son una herramienta de política económica”, aclaro que todos los impuestos son, básicamente, eso. A través de ello, ser recauda dinero para regular, controlar, distribuir, invertir, compensar, etc etc.

    Algunos insisten, a su vez, que hay beneficios agropecuarios que no son parte de su trabajo habitual sino que son extraordinarios porque dependen de otros factores. Para un economista, los beneficios en el capitalismo suben y bajan según numerosos factores, entre ellos, sequías, aranceles, etc etc (sobre este tema ya expliqué suficiente en comentarios anteriores) lo que lleva a la doctrina de riesgo empresario en el que los momentos malos (renta inferior a la prevista o pérdida directa) están compensados por los buenos (una renta adicional a la prevista). El mismo David Ricardo, en su principal libro: “Principios de Economía Política y Tributaria” (escrito en 1817) afirmaba que la renta de la tierra estaba principalmente ligada al trabajo y al capital (y eso que en aquella época no existían los agroquímicos).

    Con respecto al cambio monetario alto impuesto por Duhalde y Kirchner, las retenciones eliminaron esta diferencia favorable. En realidad lo que hizo el gobierno fue que a través de las retenciones se quedó casi íntegramente con esa diferencia. Por ejemplo y en lo que se relaciona con la soja, equivale a exportar a 1,70 por dólar en lugar de los $3,10 oficiales.

    Los derechos de importación no son comparables a los de exportación. Fundamentalmente porque su aplicación no incide en el productor de origen. Por lo tanto, es una medida que se establece, en general, por dos motivos internos: 1) Recaudar por fuera de la coparticipación (punto clave en los conflictos de mediados de siglo XIX entre Buenos Aires y el interior del país, lo que se evidencia en la Constitución); y 2) Proteger, si fuera necesario, a la industria nacional competidora del importado.

    En cambio, los derechos de exportación condicionan el nivel de productividad. De la misma manera que durante mucho tiempo, tres décadas atrás, existían los derechos promocionales a las exportaciones (el Estado regalaba dinero al exportador mediante un determinado porcentaje aplicado sobre el valor FOB del producto) lo que fomentaba la producción y la exportación; las retenciones a las exportaciones, por el contrario, limitan y dañan inevitablemente las estructuras productivas del producto damnificado. Actualmente, hay en el mundo sólo unos 45 países que lo aplican por distintas razones.

    Y con respecto al argumento oficial de que sirven para regular los valores internos, recordemos que la gran mayoría de los Estados los regulan evitando utilizar las retenciones. Ejemplo, los casos cercanos de Chile, Uruguay y Brasil, que lo hacen (y bien) con otros instrumentos económicos.

    Finalmente, aclaro que desde 1981, el Código Aduanero posibilita que el Poder Ejecutivo establezca sin límites la magnitud de las retenciones a las exportaciones, pero es incompatible con la doctrina constitucional de la no delegación de esos derechos sin límites determinados. Por lo tanto y en una primera aproximación, sería inconstitucional.

  6. Conforme se iba desarrollando este diálogo, entendía que debía manifestar en este punto algunos de los conceptos de David Ricardo, pero como no soy un experto en Economía, sino alguien que busca estar instruido para fundamentar sus ideas, no me sentía capaz para expresarlos cabalmente. Tuve suerte. Como un “cinco con panorama”, si se me permite la expresión futbolera, se incorporó Felipe Spitale y me alivió la angustia intelectual con su exposición tan clara como didáctica. Le agradezco esto, así como le agradezco su apoyo a mis comentarios. También agradezco a Enrico que valore, como lo hace, nuestra participación en el blog.

    Los beneficios “extras” que obtiene el sector exportador agropecuario no surgen de su exclusivo esfuerzo, sino de un tipo de cambio que les reporta ventajas diferenciales frente a otros sectores de la economía; tipo de cambio sostenido por el Estado (aun a contramarcha de lo que sucede en el resto del mundo), que tiene la facultad y el deber de tomar parte de ese beneficio para volcarlo al interior de la sociedad. Decir que se trata de dinero ajeno es, a mi entender, simplificar en extremo las cosas.

    En atención al último párrafo de su última intervención, la Constitución Nacional es injusta, Enrico. Constitucionalmente, los derechos de exportación e importación no son coparticipables (incisos 1 y 2 del Art. 75).

    En cuanto a la constitucionalidad o no de las “retenciones móviles”, existen atendibles manifestaciones a favor de una u otra postura y comparto que será la Corte Suprema quien tendrá la última palabra. Quisiera, sin embargo, señalar algunas cuestiones que no se escuchan en los medios masivos de comunicación.

    Los derechos de exportación y de importación no son impuestos, ni contribuciones, puesto que aquéllos son mencionados diferencialmente en el Art. 4 de la Constitución Nacional (CN). Son aranceles aduaneros, herramientas de política económica, cuya implementación es facultad del Estado. Establecido esto, no están comprendidos por el Art. 52 de la CN.

    Ahora bien, es cierto que el Art. 75 en su inciso 1 establece que “corresponde al Congreso legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de exportación e importación…” y nuevamente se diferencian de las contribuciones en virtud del inciso 2 del mismo artículo.

    Pero, ¿cuál es la legislación aduanera y de comercio exterior vigente? El Código Aduanero (Ley 22.415), y la Ley 21.453 que consigna: “El ingreso de los derechos y demás tributos que gravaren la actividad serán efectivizados de conformidad con las modalidades y características que establezca el MINISTERIO DE ECONOMIA.” (Art. 5) y “A los fines de la liquidación de los derechos de exportación, reembolsos, reintegros, contribuciones, tasas, servicios y demás tributos que gravaren o beneficiaren la exportación de las mercaderías a que se refiere la presente ley, serán de aplicación los regímenes tributarios, de alícuotas, arancelario y de base imponible (precio índice, valor FOB, valor FOB mínimo o equivalente) vigentes a la fecha de cierre de cada venta.” (Art. 6)

    En virtud del Art. 755 del Código Aduanero, “…el Poder Ejecutivo podrá: a) gravar con derecho de exportación la exportación para consumo de mercadería que no estuviere gravada con este tributo; b) desgravar del derecho de exportación la exportación para consumo de mercadería gravada con este tributo; y c) modificar el derecho de exportación establecido.”

    Estas leyes, al igual que la Ley de Radiodifusión (Ley 22.285), por ejemplo, fueron sancionadas por la dictadura que asoló el país entre 1976 y 1983; sí, por un gobierno de facto, inconstitucional, pero están vigentes y han sido avaladas por las instituciones constitucionales toda vez que éstas, lejos de derogarlas o anularlas, les introdujeron modificaciones. Existe, entonces, una continuidad de normativas que se encuentra fundado en que los regímenes cambian, pero los pueblos permanecen, y en que el Estado es mucho más que su gobierno e incluso más que su organización.

    Toda norma emanada de un régimen constitucional se considera constitucional, hasta tanto sea declarada inconstitucional en virtud de los preceptos que la misma CN establece. Así llegamos a que la Resolución 125/08 es constitucional; además, porque su derogación fue ya tratada el 27 de Marzo por la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, con resultado tal que con más de dos tercios de los votos presentes, ratificó la vigencia y constitucionalidad de las retenciones móviles.

    Y cabe la siguiente pregunta: resulta que han pasado tres décadas de leyes de facto y derechos de exportación e importación, establecidas por el Poder Ejecutivo, en los que no hubo reclamos de ilegitimidad… ¿y ahora resultan inconstitucionales?

    En otras etapas históricas recientes, cuando los vientos que soplaban eran los de la dictadura o los del neoliberalismo menemista, se modificaron los aranceles de importación, con la consecuente destrucción de la industria nacional. ¿Y qué pasaba entonces? No hubo airados reclamos de insignes republicanos sobre la constitucionalidad, la necesidad de un debate del Poder Legislativo o la característica impositiva de los aranceles aduaneros. ¿Se trataba entonces de una herramienta de política económica? ¿Y no lo son ahora las retenciones?

    ¡Cuánta hipocresía se respira en este país!

  7. En primer lugar, quiero expresar mi satisfacción por el buen nivel de la mayoría de los comentarios que tiene este blog. Algunos comparto, otros no, pero todos aportan.

    El tema de la producción de la tierra está relacionado con la calificación que hace el matrimonio Kirchner sobre la mayor renta por causa de los aumentos de precio: “renta extraordinaria”. En términos económicos, incluido las tesis de David Ricardo, no existe tal renta. Puede haber, por supuesto, beneficios diferenciados por mejoras constantes o circunstanciales de la misma manera que hay pérdidas diferenciadas por los mismos motivos. Afirmar que cuando otro tiene beneficios “extras”, deben ser necesariamente expropiados para repartirlos más allá de lo que señalan las leyes impositivas es, lo menos, inapropiado desde la ética pues se trata de dinero ajeno, no del propio. No interesan los fines, sí los medios para obtenerlos. Recordemos que el camino hacia el infierno está regado por las buenas intenciones.

    Referente a lo inconstitucional de las retenciones, la Corte Suprema seguramente se expedirá en un futuro cercano sobre el asunto y se terminará la discusión.

    Mi opinión es que un Estado debe tener un límite preciso y claro con el porcentaje máximo que puede extraerle a la sociedad en impuestos. Así como, es el organismo que debe regular la vida de sus habitantes, compensar las injusticias e intentar cubrir las necesidades básicas de todos; es también el peligro mayor para una población porque detenta el monopolio de la violencia y es propenso al abuso del poder y los pensamientos mesiánicos. Cuando más claras y sencillas sean las leyes que regule su actividad, menos propensión existirá a distorsionarlas con interpretaciones manipuladoras.

    Con relación a si las retenciones son justas, éticas o no, desde un principio, tanto sea en mis libros como en mis notas, fui consecuente con la idea de que lo injusto está en que existan impuestos por fuera de la coparticipación federal. Ya con la actual ley, el gobierno nacional se queda con casi la mitad de los ingresos coparticipables. Por ello, insisto al decir que el daño que se le hace al país implementando más impuestos (las retenciones aduaneras así como los derechos de importaciones lo son) por fuera de la repartición entre las provincias, es de una gravedad tal, además de una estafa federal, que me animaría a asegurar la imposibilidad de crecimiento armónico para la Argentina si no se soluciona previamente este factor de dominación unitaria.

  8. Hola, mi comentario es para manifestar que estoy de completamente de acuerdo con Alejandro.
    Y además para agregar solo un par de puntos para complementar el análisis:
    Para completar el fundamento de por qué la tierra es un factor productivo diferente, primero que nada, ya que estamos citando autores trascendentes, por qué no meter en esto a David Ricardo y su concepto de “Renta Diferencial de la Tierra”. Es obvio que no todas las tierras del mundo tienen la misma calidad, por lo cual, a medida que las tierras se van ocupando, y a medida que la producción de esas nuevas tierras (que son las menos fértiles claro, porque son las últimas en “elegirse” y utilizarse) se va incorporando, las tierras con mayor calidad aumentan su renta, poseen una renta diferente a la de los suelos más pobres. Esto no es nada nuevo, pero hay que tenerlo en cuenta para señalar que si los campos argentinos son los mejores del mundo, no es porque en ellos se haya invertido capital, sino porque estamos parados, gracias a la “lotería natural de la vida”, sobre una de las regiones más fértiles del mundo.
    Y es por ello, que Argentina posee “ventajas comparativas” frente a otras naciones a la hora de producir alimentos (materias primas claro, porque es una farsa que estemos naturalmente en desventaja para ser un país industrial, es solo cuestión de voluntad política).
    Ante estas condiciones, el Estado argentino, el encargado de limitar al mercado (porque el problema no es como se planteó entre capitalismo o justicia social, sino entre mercado y Estado, el modo de producción capitalista puede convivir armoniosamente con un modelo de justícia social), porque esa es la función que debe tener el Estado, (función que las décadas neoliberales se encargaron de anular y ocultar), valiendose de su soberanía tiene la legitimidad de tomar el excedente que la naturaleza le da a la producción agraria. Cuánto es el monto, eso dependerá justamente del precio en el mercado mundial, por efecto de la oferta y la demanda, de la especulación, del costo de la energía, etc. No viene al caso discutir cual es el origen de la suba de los precios de los alimentos, creo que todas las causas que se han nombrado son parte del problema (un problema global, 800 millones de personas que pasan a tener hambre por la suba de los precios, algo de lo que nosotros nos vemos ampliamente favorecidos, aquí también deberíamos reflexionar desde la ética no?).
    En base al papel del factor productivo tierra, talcual lo hemos planteado, es totalmente equivocado considerar que las automotrices también deberían pagar retenciones porque el precio de los automóviles subió. La industria, a diferencia de la tierra, recibe sus beneficios de la inversión de capital. Lógicamente que el campo también, pero es distinto. La inversión que realiza el sector agrario es dirigida a incrementar la producción, maximizarla, pero NO a proporcionarle valor agregado. Estamos hablando de porotos de soja señores! Un tractor cero km podrá salir fortunas, es una inversión enorme, pero no agrega valor, solo disminuye costos (menos mano de obra). Claro, también se puede decir que la robotización de las fábricas deja trabajadores en la calle, a lo que respondo, que a diferencia de la tierra cultivable, la capacidad industrial no es limitada, y pueden incorporarse a una economía industrial constantemente nuevas industrias (Argentina 2002 – 2008 y en crecimiento).
    En este marco, lo acertado de las retenciones ya lo explicó creo muy bien Alejandro. Si cree que son inconstitucionales, explíqueme por qué. La Asociación de Abogados de Buenos Aires dice que no son inconstitucionales, y expone muy buenos fundamentos de por qué esto es así (Página 12, viernes 27 de Junio, pág. 6).
    No voy a defender el clientelismo político, el manejo que puede realizar el partido en el gobierno de sus propios fondos (ojo) y los premios que puede otorgar con fondos del Estado a este o aquel que el día de hoy es amigo (mañana quién sabe), son maniobras despreciables de la política argentina, como ya muy bien se señaló.
    Pero atención con esto, y no cometer un error gravísimo que es confundir a ocupante y rol. Que el gobierno no haga uso correcto de los fondos del Estado (hablando del clientelismo claro, porque hay políticas fiscales excelentes, yo en particular no creo que se deba reducir el gasto público, sino incrementarlo), no significa que el Estado debe dejar de percibir los ingresos que le corresponden, no a él, sino a la sociedad entera que es para la cual trabaja. El Estado debe cobrar las retenciones, lo que se haga con esa plata es decisión del gobierno.
    Al respecto de esto último, es un error creo llevar en el imaginario directamente el dinero de las retenciones a algún aspecto particular del gasto público. Los fondos públicos están conformados por todos los ingresos del Estado, de los cuales las retenciones al agro son solo el 3 a 4 %, el resto, el resto de lo que figura como retenciones proviene del petróleo y de producción agroindustrial. Decir que el Estado se mantiene gracias al campo es un disparate muchas veces escuchado en estos meses. A si mismo hablando de los fondos públicos, yo también manifiesto mi reproche el altísimo nivel del IVA que pagamos todos, desde el más pobre al más rico, por lo que creo que se debe dar lugar a muchos más impuestos progresivos.
    Espero haber agregado un poco más al asunto, y vuelvo a felicitar a Alejandro Kafka por sus comentarios.

  9. Alejandro, cuando digo que no existen “verdades incuestionables”, me refiero a las interpretaciones de los hechos, no a los hechos en sí mismo. Por ejemplo, cuando la tierra gira en una órbita estable alrededor del sol parece ser un hecho incuestionable, pero su interpretación sobre el fenómeno puede variar según sea el lugar desde dónde se observe o se analice.

    Con respecto a las retenciones, uno de los puntos del cual yo me baso en mis análisis sobre política y economía es que un fin correcto no debe justificar un medio incorrecto. Las retenciones son inconstitucionales. Más allá de las desventajas y/o ventajas que ocasionalmente puedan traer. Además, un porcentaje de extracción de riqueza superior al que marca el máximo establecido por la Constitución, es inconstitucional. Es casi absurdo que un código aduanero establecido por una dictadura militar tenga más peso que un artículo de nuestra constitución.

    Estoy de acuerdo a que un pueblo no es inocente de la historia de su nación, aunque, desde ya, existen unos más responsables que otros (me gusta más hablar de responsabilidad que de culpabilidad).

  10. Enrico:

    Primero, quiero disculparme si lo he ofendido con alguna apreciación. No ha sido esa mi intención y, si es conciliador, me retracto de la expresión “intelectualmente pobre”. Simplemente quería destacar que no me parece digno de su nivel intelectual la comparación entre la tierra (un recurso natural NO REPRODUCIBLE) y un edificio.

    Con respecto a la tierra como factor de producción, el término “independiente” tal vez no fue el adecuado, “diferente” quizás sea la palabra correcta. Obviamente, los tres factores de producción se interrelacionan en la actividad agrícola.

    Verdades incuestionables:
    el genocidio del pueblo judío y otras etnias a manos de los nazis, el genocidio de los armenios a mano de los turcos, el genocidio de los pueblos aborígenes en la “Campaña del Desierto”, las masacres de Hiroshima y Nagasaki… ¿debo continuar con más hechos históricos?

    En cuanto a la distribución de la riqueza por parte de este Gobierno; desacoplar los precios internos de los alimentos y de los combustibles de los precios internacionales es una forma, indirecta tal vez, insuficiente seguro, de redistribuir riqueza. Por supuesto que puede hacerse mucho más (por ejemplo reglamentar de una vez por todas la Ley de Coparticipación Fedral), pero si realizar una pequeña acción en este sentido, como lo son las retenciones móviles, genera semejante reacción desproporcionada por parte de un sector de la economía… ¿qué ocurrirá cuando se deban hacer otras acciones tendientes a redistribuir riqueza?

    Es cierto, sabemos también de los defectos de nuestros políticos y de sus manejos históricamente obsoletos, pero ¡ey!, es el peronismo, que sigue existiendo, nos guste o no. ¿O es la “argentinidad”? Me pregunto si otras orientaciones políticas no manejan los mismos mecanismos… los radicales también tienen punteros.

    Depende de la ciudadanía modificar comportamientos de todo tipo… los pueblos no somos inocentes de nuestra Historia (hay, eso sí, algunos más culpables que otros).

    Es cierto, la fabulosa demanda de China, la devaluación del dólar son factores insoslayables del aumento de los precios. También, como se ha dicho, la especulación financiera con el petróleo y los alimentos, generando una catástrofe humanitaria. Entonces, si un sector de nuestro país quiere lucrar con esto, pues que pague los derechos de exportación que el Estado establezca. Para bien o para mal, es lo que debemos aprender a manejar para obtener los mayores beneficios para la Argentina, como usted dice… para la Argentina, que somos todos y no sólo ese sector.

  11. En razón de las opiniones de uno de los participantes de este blog, siempre bienvenida, aclaro lo siguiente:
    Según mi metodología analítica, no existen las verdades incuestionables. En especial, con los hechos históricos. Hay que evaluar de acuerdo a la cultura de cada época. Un mismo hecho se puede analizar de manera muy diferente según sean sus tiempos y sus circunstancias.

    No creo que exista en este gobierno una redistribución de la riqueza. Ya hay mucho escrito sobre el uso político que da a lo que recauda por fuera de la coparticipación (un factor típico de dominación y sometimiento), como para seguir escribiendo sobre el tema. Pienso que una justa redistribución se da en el marco institucional del federalismo y no del unitarismo. Sólo con la coparticipación, el gobierno nacional se quedaría con el 40% del dinero recaudado, monto más que suficiente para organizar su administración y regular el desarrollo socio económico de un país (incluyendo las retenciones aduaneras dentro de esa coparticipación).

    En economía, se estudia que la tierra trabajada no es un factor independiente del capital y del trabajo. El artículo (en Página 12) al que hace mención nuestro participante, tiene una interpretación por fuera de las pautas económicas que se estudian en la facultad. Corre por cuenta exclusiva del analista en cuestión.
    Respecto a la “comparación intelectualmente pobre”, no contesto ofensas, en especial, cuando considero que tiene raíces de intolerancia ideológica.

    En cambio, sí voy a explicar muy sintéticamente el proceso técnico que se da para que se generen los aumentos de los precios internacionales de los alimentos. Se debe al factor de la oferta y la demanda y está condicionada por:

    1) La mejora en las condiciones de vida de los países subdesarrollados producen distorsiones en el mercado al aumentar su consumo. Las dos naciones más pobladas del mundo, la India y, especialmente, China, lo generaron en los últimos diez años. Doy un ejemplo con el aceite de soja: Desde 1997 a 2007, USA aumentó su consumo 22%, Brasil, 26%, la India 238% y China casi 300%. El resto del mundo, apenas el 7%. Y entre China y la India, acumulan casi el 40% del total de la población mundial.
    2) La devaluación del dólar (la moneda de intercambio comercial por excelencia) fue enorme en los últimos ocho años y arrastró los valores cotizados en esa moneda. Por ejemplo, el valor de gran parte de los “commodities” se duplicaron en dólares pero no así en euros. Una tonelada de soja en euros hoy sale apenas un poco más que siete años atrás. En dólares, la mayoría de los “commodities” aumentaron.
    3) El aumento del petróleo, la materia básica industrial, determinó un arrastre de los valores internacionales. Una enorme cantidad de insumos industriales se encarecieron por causa de ello. Los productos alimenticios no quedaron fuera de ésta corrida.
    4) Los problemas climáticos siempre inciden en su cotización.

    Respecto a la incidencia de la crisis hipotecaria en USA sobre los aumentos, debo aclarar que éstos se iniciaron mucho antes que la aparición de esta crisis. Por supuesto, cuando el mercado financiero encuentra dificultades en algunos sectores para obtener beneficios, busca naturalmente otros. El dinero es un bien especulativo. Siempre lo ha sido. En definitiva, el mercado a términos es eso: especulación sobre si aumentarán o disminuirán los valores de los productos en cuestión. Éste es el sistema globalizado hoy vigente. Para mal o para bien, es lo que debemos aprender a manejar para obtener los mayores beneficios para la Argentina.

  12. Me encanto la claridad con que explica Enrico Eudenio me gustaria que nuestra presidenta y su esposo pudieran escucharlo o la menos poder leer tan brillante explicacion para q pudieran entender un poquito o mejor que aprendieran de alguien que se nota q sabe de lo q habla y en verdad desde q empece a leer opiniones en las distintas notas hasta ahora nunca encontre una” persona” q opinara a favor del gobierno q lo hiciera en forma educada e inteligente , asi q “elmensajerodelotrolado”no se gaste no coseguira respeto del otro lado parece q enverdad la gente q nos gobierna tiene otras tantas iguales a ellas q los defienden de la misma educacion (o falta de educacion q sus gobernantes) muchas gracias x este espacio y una vez mas un lujo su explicacion ..

  13. Primero, me permito corregir un error ortográfico (tal vez por distracción): consenso se escribe con “ese”.

    La tierra es un factor de producción independiente del capital y del trabajo. El edificio del industrial no es equiparable con la tierra, es una comparación intelectualmente pobre.

    En cuanto a las definiciones de renta y/o ganancias extraordinarias, vuelvo a citar a Zaiat en otro artículo de Página/12: “el factor tierra y, por lo tanto, la renta de la tierra, (…) no es como cualquier otro activo de la economía. (…) la ganancia extraordinaria en la industria, atribuible a una ventaja tecnológica, no es una renta, y sí lo es la que surge de ventajas naturales. Ese avance industrial tarde o temprano puede ser copiado y sumar competidores para aprovechar ese nicho rentable. En cambio, la tierra fértil no se puede reproducir.

    Como la renta de la tierra en Argentina y en especial en la rica Pampa Húmeda, es una ganancia extraordinaria, y la tierra es un patrimonio social (por las ventajas naturales que son de toda la población), el Estado tiene la facultad de regular la forma en que dicha renta agraria a escala internacional se distribuye al interior de la sociedad.”

    La economía no está despojada de ideología. Y lo que es una verdad incuestionable es que los principales poseedores de la fértil tierra pampeana son los herederos de los genocidas de los pueblos americanos originarios… ése es el fundamento de su propiedad.

    En cuanto a mis exclamaciones y verborragia, el título del artículo no escapa a las mismas observaciones de Enrico, a no ser que se desconozca la definición de la palabra “expoliación”. Se la recuerdo: Despojar con violencia o con iniquidad. Si redistribuir la riqueza, más aún obtenida como resultado de la especulación financiera internacional, es injusto, entonces qué queda para los que pagamos el IVA en todo lo que compramos.

    Porque decir que “los valores de la soja, trigo, arroz, y otros bienes no aumentaron por consecuencia de una estrategia maquiavélica del exterior capitalista en su afán de dañar al paraíso argentino, o por producto fortuito de la ‘lotería natural de la vida’, sino que sus incrementos se debieron, fundamentalmente, a la relación que existe entre la oferta y la demanda, que es la base del sistema económico que rige en gran parte del mundo incluyendo a nuestro país”, es omitir que la descomunal alza actual de los precios de los alimentos es producto de agentes especulativos que se han volcado a los commodities, después de haber dejado en la calle a cientos al pincharse la burbuja hipotecaria.

    Verborragia o no, las ganancias se privatizan y las pérdidas se socializan.

  14. El comentario de Alejandro Kafka que relaciona un artìculo de Pàgina 12 con definiciones sobre renta y/o ganancia no corresponde al campo económico sino al ideològico. Para el fisco y para la economìa en general., las rentas siempre fueron consideradas ganancias brutas. Mencionar a lo producido en tierra (sea èste agrìcola, petròleo, gas, minerìa, etc) como carente de los factores principales de producciòn (trabajo y capital) atenta contra todos los conceptos elementales de economìa. Negar su plusvalìa porque existe la posibilidad de la renta de la tierra, es igual a negarle a un industrial su capital y su trabajo porque el edificio donde produce es alquilado.

    Lo del patrimonio social es un concepto ideológico, que es válido siempre y cuando se lo tome como tal y no como una “verdad incuestionable”. Es como si debatièramos sobre si las retenciones a las exportaciones o los derechos de importación son impuestos o no.
    A la luz de la constituciòn podrìa plantearse el debate pero no desde lo econòmico. Los pagos de esos derechos son equivalentes a los impuestos. Tanto es asì, que en los manifiestos aduaneros se calculan dentro del mismo esquema a pagar.

    Finalmente, sobre las exclamaciones y verborragia del final de Alejandro Kafka, ya me nace preguntar: ¡Què les pasa a los defensores de las acciones del actual gobierno? ¿No tienen màs argumentos que siempre traen el pasado como si estar en desacuerdo con lo que hacen los Kirchner signifique estar de acuerdo con De La Rùa, Menem, Alfonsìn, Videla, Cavallo, etc.
    Un poco màs de inteligencia aplicada al concenso con el diferente y menos emocionalidad futbolera le vendrìa muy bien al país.

  15. “Ahora bien, si consideramos a estos aumentos de los productos agropecuarios como una “renta extraordinaria”, deberíamos plantearnos porque se grava con increíble rigor a su producción y no a la de otros sectores. Por ejemplo, en el último año los valores de los automóviles cero km aumentaron 35% en dólares (las terminales aducen aumento de costos pero el campo también sufrió un elevado incremento de ellos). ¿Por qué no se aplican gravámenes adicionales a su venta?”
    La comparación es improcedente. Basta con citar un artículo de Alfredo Zaiat en Página/12 del 28 de junio, del que extraigo este fragmento:
    “Los Derechos de Exportación permiten también capturar una renta extraordinaria; no una ganancia extraordinaria. No es porque el campo gana mucho entonces se le debe cobrar más. La economía agraria se distingue de la economía general en la especificidad de la producción agropecuaria. Esta, a diferencia de la producción industrial, reconoce la particularidad de la tierra como factor de producción. La tierra, medio fundamental en el que se apoya la actividad primaria, tiene características propias que lo hacen diferente a los otros factores de producción (trabajo y capital), a saber: no es producida por el trabajo humano, no es reproducible, es limitada en cantidad y es de calidad heterogénea. La renta agraria, entonces, no se origina en la apropiación por el empresario del plusvalor generado por el trabajador asalariado. Se trata de una ganancia extraordinaria de la que se apropian los rentistas (dueños de los campos, pero también el resto de los eslabones que distribuyen y comercializan la producción), originada en ventajas naturales (fertilidad del suelo y clima). Argentina, por obra y gracia de la “pampa pródiga”, tiene una renta agraria diferencial a escala internacional. Como la renta de la tierra es una ganancia extraordinaria, y la tierra es considerada un patrimonio social (por las ventajas naturales), el Estado tiene la facultad de regular la forma en que dicha renta agraria a escala internacional se distribuye al interior de la sociedad.”

    ¡¿El Estado es un socio sin ningún riesgo?! ¿Quién licuó el pasivo de la fiesta del 1 a 1 de los productores agropecuarios? ¿Quién licuó la deuda externa privada adquirida entre el 76 y el 82? ¿Quién paga todo? Las ganancias se privatizan las pérdidas se socializan… ¡¿y encima hablan de expoliación?! ¡Hay que ser caraduras!

  16. No se cómo terminará este conflicto pero existe la posibilidad que lo que dice María Laura (…ESTE CONFLICTO ES LO MEJOR Q PUEDE HABER SUCEDIDO…) termine siendo muy cierto. Estamos ante la reacción popular más grande (por sus dimensiones) y larga (por su duración) de la historia argentina por lo que, en un futuro, quizás se recuerde a esta sublevación del interior del país como la bisagra para el verdadero nacimiento de una Argentina federal. Quizás sea una expectativa demasiado ambiciosa, pero no puedo evitarlo. Presiento que hay una bola de nieve que se desprendió de la cima de la montaña y en su recorrido inevitablemente está aumentando de tamaño.

  17. Totalmente de acuerdo.Soy oriunda de Tucuman, yla pobreza q tiene mi provincia es execiva y el crecimiento en 10% , Lacorrupcion del gobierno no es tan evidente y no se ocultan ni para robar.Nuestros dirigentes no tienen etica y son muy caraduras y a eso nadie lo cuenta y ademas el gobierno nacional no los controla… HABRAN LOS OJOS ESTE CONFLICTO ES LO MEJOR Q PUEDE HABER SUCEDIDO PARA Q SE DESTAPE UNa DE LAS TANTAS HOYAS DEL PAIS, tambien podrian decir algo de LA EXPLOTACION MINERA (Amparadas en leyes que las liberan de impuestos, las transnacionales mineras encuentran en Argentina el mejor negocio de su historia. Con contratos vergonzosos, pagan como máximo el 3% de regalías.) Q MAS PUEDO AGREGAR…

  18. Exelentes reflexiones… y tristemente ciertas.

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