LA CUENTA REGRESIVA

“En la sociedad, el hombre sensato es el primero en ceder. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios.”  Teofrasto (c. 372-287 a.C.), filósofo griego

 

Cuando en el debate parlamentario sobre las retenciones móviles escuché a uno de los diputados oficialistas decir que los elevados porcentajes de las mismas promovían la inversión y el trabajo no pude menos que sentir, primero, perplejidad, y luego, indignación. ¿Cómo era posible que un político se animara a mentir así? ¿No sentía ningún atisbo de vergüenza al decir eso? Es que se supone que, por su rol, no puede desconocer los elementos más básicos de la economía. Independientemente de la posición ideológica en la que se esté (izquierda o derecha, socialista, liberal o conservador), se sabe que hay una ecuación muy sencilla que se estudia en todas las facultades de economía del mundo: 1) cuantos más impuestos, menos inversión y más desocupación; 2) cuanto menos cargas tributarias existan, mayor inversión y más ocupación laboral. Justamente uno de los secretos de un buen gobierno es establecer un nivel medio de presión impositiva para lograr un equilibrio entre sus obligaciones administrativas y sociales, y las necesidades de desarrollo económico mediante las inversiones de capital y la expansión del empleo privado.

Cincuenta años de experiencias muy diversas de la vida política y económica del país, me han dado la capacidad de observar los acontecimientos desde diferentes puntos de vista, y la facultad de captar cuando un gobierno ha iniciado su cuenta regresiva.    

 

Tarde o temprano, los costos de mentir son muy altos

La Argentina de los últimos años me recuerda a cuando yo tenía 13 años de edad y tuve que mentirle a mi madre por haber llegado muy tarde a cenar. Para ella, la puntualidad a la hora de las comidas era una de sus exigencias más importantes, por lo que, para evitar el reto, decidí montar una escena con fuerte tono dramático. Para hacerla más creíble inventé hechos e involucré a personas reales. Todo fue bien hasta que, por casualidad o por un curso inevitable de la vida, mi madre sintió que la historia “no cerraba”. Ante esta situación, construí nuevas mentiras para explicar lo que comenzaba a ser inexplicable. Después de dos semanas, comprendí que todo lo que decía se acercaba ya a lo ridículo. Entonces, mi madre, ante mi sorpresa, manifestó creerme. A los pocos días, me di cuenta de dos cosas: primero, que decir una mentira para ocultar un error o esquivar una reprimenda, me podía llevar a más mentiras; y segundo, que mi madre, en realidad, sabía que no le había dicho la verdad pero actuaba como si me creyera porque, en mi afán de no darle motivos extras de enojo o duda, había comenzado a obedecerle en todo lo que me pedía.

A partir de este episodio, sólo en pocas ocasiones volví a faltar a la verdad. Había entendido que ser fiel a ella era más conveniente, no por una cuestión de especial honestidad o ética, sino simplemente porque, tarde o temprano, los costos por mentir iban a ser muchísimo más elevados que los de decir una verdad desagradable.

 

Hagamos como… si fuera cierto

A partir del colapso socio económico de diciembre de 2001, se desencadenó una larga serie de mentiras que buena parte de la población prefirió aceptar como verdades, probablemente para satisfacer sus fantasías nacionalistas duramente golpeadas por la esperanza pérdida de “pertenecer al primer mundo”, y la posición humillante en la cual quedó la Argentina con la debacle sufrida.

Señalaré algunas de las mentiras que más han incidido para que el país se encamine hacia una nueva crisis:

 

1)     La pesificación asimétrica fue uno de los tantos inventos económicos argentinos. Como nunca antes había sucedido, durante el gobierno de Duhalde, se produjo la más fenomenal transferencia de riqueza de un sector a otro de la población. Los deudores obtuvieron enormes beneficios a expensas de las enormes pérdidas de los acreedores nacionales y extranjeros. Por supuesto, el Estado logró disminuir drásticamente sus gastos internos medidos en dólares pues la clase trabajadora, que había rechazado duramente el intento del gobierno de Fernando De la Rúa de disminuir sus salarios en un 15%, vio perder en pocos meses el 50% de sus ingresos por causa de los efectos inflacionarios reales de la devaluación, y el abrupto freno del ahorro y las inversiones causado por la incertidumbre jurídica ocasionada por esta ley.

Es que se sabe que sin ahorro no hay capital y sin capital no hay capitalismo. ¿Cómo se le pudo ocurrir a un grupo de políticos, industriales y economistas implementar algo tan destructivo para el sistema capitalista como fue la ley de pesificación asimétrica que destruyó masivamente todos los contratos establecidos? En el proceso de la investigación que realizara para mi libro “Corazón de derecha, discurso de izquierda” (2004), mis colaboradores del exterior me hicieron notar que la pesificación asimétrica era un símbolo representativo del modo en que se hacían las cosas en la Argentina. La frase de uno de ellos lo sintetizó así: “Lo que más sorprende no es la idea en sí, sino cómo el cerebro de un político o un economista argentino puede llegar siquiera a evaluar su implementación. Una idea así jamás se le ocurriría a un economista de otra nación pues es como intentar la solución a un grave problema socioeconómico matando a quien puede lograrla”. 

Los gobiernos de Duhalde y Kirchner implementaron una enorme maquinaria de propaganda para hacer creer a la población “que no había otra solución”. En un país con la extensa experiencia en devaluaciones como es el nuestro, argumentar que la pesificación asimétrica “era la única salida posible” resultaba francamente ofensivo hacia el razonamiento humano. Esta ley generó tanto daño al futuro del país como la cesación de pagos y el posterior manejo de la deuda externa. 

 

2)      Funcionarios, medios de comunicación y distinguidos profesionales se han encargado de transmitir a la población que el canje de la deuda externa fue muy exitoso. Sin lugar a dudas, produce una sensación de alivio el hecho de reducir drásticamente una deuda (que fuera justa o injusta no es tema de esta nota) pero, si ésta fuera la clave del éxito no habría impedimento alguno para que todo el mundo endeudado decidiera no pagar a sus acreedores. Si el desarrollo económico pasara por no pagar las obligaciones contraídas en el pasado, ¿quién no quisiera tenerlo asegurado?

El entonces presidente argentino, Néstor Kirchner, popularizó, también, la creencia de que no se iban a pagar los miles de millones de dólares pertenecientes a los que no aceptaran la propuesta argentina, ya que las resoluciones judiciales terminarían siendo favorables al país y, en el caso de que no lo fueran, igualmente los acreedores no podrían hacer efectivo el cobro.

En realidad, el solo enunciado de la posibilidad de que no cobren es, en sí, una mentira. La experiencia indica que en los default de otros países, se cobraron el capital más los intereses mediante resoluciones judiciales internacionales. Por otra parte, la cantidad de gente que no aceptó la propuesta argentina corresponde a la mitad de todos los tenedores privados de bonos argentinos en el exterior y significa que uno de cada dos acreedores pertenecientes a países poderosos peleará por embargar cuanta propiedad argentina mueble e inmueble transite o exista en el mundo. Políticos oficialistas argumentaron que si el país no tiene nada embargable fuera de sus fronteras, puede estar tranquilo. ¿Hasta cuándo será esto posible?  Un particular o una empresa puede preparar la quiebra o su propio “default” descapitalizándose artificialmente por largo tiempo pero, para una nación, esto es imposible ya que no puede quebrar judicialmente ni transformarse en otra entidad política.

Las calificadoras de crédito internacional han sugerido mucha cautela en las inversiones futuras en la Argentina ante los razonables temores de que vuelva a caer en default cuando la carencia de inversión, el aumento de los impuestos para solventar el incremento del gasto público, y las causas judiciales que deberá enfrentar, deterioren aún más sus perspectivas de crecimiento económico y su capacidad futura de repago de los nuevos bonos.

Después del default se difundió la idea, poco probable, de que pronto volverían los créditos y las inversiones. El hecho de seguir obteniendo ayuda de aquellos a los que dañamos quitándoles un dinero que les pertenecía sin que mediara negociación de partes, dependía de la magnitud de la quita y de la forma en la que se la obtuviera. El caso argentino mostró un recorte descomunal y una manera hostil en la forma de obtenerla. Haber informado al acreedor que no se le iba a pagar entre aplausos y vítores, además de insultarlo reiteradamente calificándolo como idiota útil, explotador, usurero o ladrón, no es el mejor camino a seguir cuando, probablemente en poco tiempo más, se necesite recurrir nuevamente a él.

 

La ironía más dolorosa de esta monumental ficción es que hoy la deuda real argentina ha alcanzado similar monto que la que tenía antes del default. ¡Tanta destrucción generada para un resultado tan pequeño!

 

3)      Cuando Néstor Kirchner supo que los jueces de la anterior Corte Suprema iban a rechazar la pesificación asimétrica, promovió su recambio. Eligió hacerlo de una manera inconstitucional introduciendo la idea de que un fin justo justificaba el indebido medio utilizado. Una norma constitucional, clara y concisa como la imposibilidad de juzgar a los jueces por sus fallos, fue avasallada en el afán político de modificar la corte. A partir de ese momento, ya no existe estabilidad en el cargo para aquellos jueces que se atrevan a dictar sentencias que perjudiquen los principales deseos del Poder Ejecutivo. Ni tampoco hay seguridad jurídica para el derecho de base que sustenta el desarrollo económico capitalista: el derecho de propiedad. En octubre de 2004, la Corte Suprema de Justicia de la Nación convalidó el concepto de que, en un estado de necesidad, un gobierno nacional puede gobernar por encima de las leyes y la Constitución. El argumento esencial que utilizaron los juristas en su dictamen fue que, si bien hay medidas del gobierno que afectan el derecho de propiedad amparado por la Constitución Nacional, éstas deben ser respaldadas judicialmente cuando son adoptadas para paliar una profunda crisis política, económica y social.

En una nación como la Argentina, que vive de crisis en crisis, ese dictamen se convirtió en un peligro contra la institucionalidad, pero casi nadie osó alzar la voz en contra de ese fallo. Sólo una Jueza en lo Comercial, Julia Villanueva, rechazó la decisión de la Corte Suprema con el principal argumento de que: “Las emergencias, las crisis, las necesidades del Estado, son el presupuesto implícito de las garantías constitucionales. Sostener que éstas se desdibujan cuando se configuran las emergencias no es sólo un contrasentido, sino que es también desconocer que en un Estado de Derecho no existe la posibilidad de que las respuestas a los problemas puedan ser halladas por fuera de la Constitución”. Impecable frase que se perdió en el vacío legal amparado por la misma Corte Suprema de la Nación.

Aunque las encuestas indicaron que contó con la aceptación mayoritaria de la población, la inconstitucional manera con la que se ejecutó el recambio de la mayoría de los jueces de la Corte, sumado al avance del poder ejecutivo sobre el Consejo de la Magistratura, permitirá a todo gobierno futuro que detente la mayoría legislativa, la posibilidad de cuestionar y echar a los jueces cuando no le agraden las sentencias de los mismos. Con esta invención judicial, los sucesivos presidentes pueden ejecutar políticas sociales y económicas que comprometan severamente el futuro de la nación sin que la justicia se anime a impedirlo.

 

4)     Con el dólar finalmente anclado en los tres pesos, y para evitar la inflación que se desencadenaría en el país por los efectos devaluatorios de la moneda, el gobierno de Néstor Kirchner utilizó los subsidios monetarios y la persecución y extorsión a las empresas formadoras de precios. El inesperado aumento de los valores internacionales de los principales commodities exportables de la Argentina generó cuantiosos ingresos que permitieron construir a través de los años una extensa red de enredados subsidios. Los beneficios de las compañías prestadoras de servicios comenzaron a depender del dinero que les daba el gobierno y no de su propia rentabilidad. Kirchner pagaba para que no subieran los precios. En esto consistió la esencia del denominado “modelo de país” impulsado por el matrimonio Kirchner.

Siempre asocié la inflación con el agua. Es imposible contener sus filtraciones cuando no tenemos una buena canalización o sufrimos el deterioro del techo y paredes. Mientras el gobierno insistía, una y otra vez, en que no había inflación, la población comenzó, durante el 2007, a darse cuenta de que les estaban mintiendo, porque los precios internos no paraban de crecer. La inflación es el peor de los males económicos para una nación, porque son los sectores carenciados los más castigados por ella.

 

5)     El engaño de los índices. Las favorables estadísticas que mostraban el crecimiento económico durante los últimos años, se mostraban como una evidencia del éxito del “modelo de país” kirchnerista, pero los cálculos se hacían comparándolas con las del año 2002, etapa en la que el país había estado virtualmente paralizado y en quiebra. Cuando los números, en realidad, comenzaron a revelar que no eran tan buenos, se implementó una mentira tras otra para sostener el discurso exitista. Se nos decía que los porcentajes de la desocupación habían bajado drásticamente para luego enterarnos de que las personas que recibían los planes sociales (justamente por estar desocupados) eran considerados como “ocupados”, lo que distorsionaba el índice. Se nos decía que bajaba la pobreza y la indigencia, que subían las inversiones y el crecimiento económico, que implementaban créditos personales para facilitar la compra de viviendas, y créditos para la pequeña y mediana industria. Que los industriales estaban felices, los agricultores exultantes, y el mundo observaba asombrado cómo la Argentina renacía como el Ave Fénix y se convertía, por fin, en la nación soberana y poderosa que merecía ser.  

Pero un día nos enteramos de que ya no se podían comprar viviendas porque salían más costosas que en la época del 1 a 1 y que no existía el crédito. Que los alquileres costaban el doble o el triple que antes porque había muy poca oferta en razón de las pocas garantías judiciales que tenían los propietarios de recuperar rápido sus bienes en el caso de que los inquilinos no pagaran los alquileres.

También un día nos enteramos de que se habían modificado los índices y las formas para evaluar las estadísticas que marcaban el comportamiento social y económico del país. Que el organismo que las controlaba, el INDEC, estaba siendo avasallado y cooptado por el gobierno para que divulgara las cifras que éste necesitaba. Aquel que se resistía a aceptar estas estadísticas era castigado casi como un traidor a la patria.

El discurso elogioso al “modelo de país kirchnerista” se sostenía con la propaganda de esas dudosas cifras ocultando que el crecimiento anual del PBI argentino de los últimos años era similar al del resto de los países latinoamericanos, gracias al conocido aumento de los valores de los commodities, una circunstancia fortuita y ajena al modelo económico instrumentado por los Kirchner. Y cuando no había nadie cercano a quien echarle la culpa por algún hecho que no se encuadrara dentro del  “modelo kirchnerista”, la culpa la tenían Menem, el neoliberalismo o los militares genocidas. No importaba si ya habían transcurrido seis, diez o treinta años desde los acontecimientos referidos. Era (e intenta seguir siéndolo) el clásico discurso manipulador.        

Hoy el pueblo comenzó a ver que después de los 80.000 millones de pesos que el gobierno recaudó por las retenciones aduaneras a las exportaciones, seguimos sin tener más hospitales o más escuelas, contamos con escasas obras viales y públicas y limitada energía; estamos importando gas, electricidad y en pocos años más, deberemos importar petróleo (por supuesto, a valor internacional, lo que plantea la pregunta sobre quién pagará la diferencia). Los servicios esenciales son un desastre y la Argentina es la nación de América Latina que recibe menos inversiones.

En el grupo G8, donde están las ocho naciones más ricas del mundo, ya se conversa sobre la posibilidad de incluir a México y Brasil entre ellas. ¡Pensar que en 1940 nuestro PBI per cápita a valor constante era el doble y el triple del de esos dos países!   

 

Finalmente, toda la bonanza promovida por el gobierno entra en flagrante contradicción con su discurso sobre la imprescindible necesidad de seguir contando con la ley de “emergencia económica”. No se entiende. ¿Vamos bien o estamos en emergencia? Ya tuvimos un presidente que nos decía: “estamos mal pero vamos bien”. Kirchner y Menem cada vez se parecen más cuando de mentiras se trata.

 

6)     En las elecciones presidenciales del año pasado se nos dijo que el candidato peronista (Cristina Fernández de Kirchner) significaba un cambio. Que no se trataba de una segunda presidencia. Se nos mintió descaradamente. No sólo no hubo cambios sino que el ex presidente y marido, junto a sus ministros más cercanos, siguieron siendo las caras visibles del poder. Por lo tanto, se profundizaron los mecanismos autoritarios, el discurso airado, contradictorio, y comenzó  a evidenciarse las profundas grietas del promocionado “modelo de país”.

Cuando, en el conflicto actual entre el gobierno y el campo, los opositores intentaron resaltar la gran importancia que había tenido el sector agropecuario en la salida al colapso del 2002, el poder ejecutivo lo negó aduciendo que lo recaudado por las retenciones ni siquiera llegaba al 4% de los ingresos fiscales. Luego, la presidente dijo que con ese dinero iba a construir decenas de hospitales, escuelas y obras públicas. Días atrás,  su marido, desbordado emocionalmente, presionó para que aprobaran las retenciones en el Congreso de la Nación asegurando que sin ello no se iba a poder pagar la deuda nacional. ¿Pero en qué quedamos? ¿Un monto tan “insignificante” alcanza para todo? Además, ¿Se va a usar para construir hospitales o para pagar deudas?

Lo que muchos ya sabemos es que con ese dinero se va a hacer muy poco de eso. Ni pagar las deudas, ni construir escuelas, ni hospitales, ni obras significativas. La mayor parte de esa gran masa monetaria contribuirá a alimentar “la mesa de dólares” de la Casa Rosada y se aplicará al control de las propias huestes oficialistas y sus aliados.

 

7)     En las últimas semanas se escuchó, a los funcionarios de los poderes ejecutivo y legislativo, defender con ahínco las estructuras democráticas. Durante estos años, la palabra democracia fue utilizada discursivamente una y otra vez por el gobierno pero sus acciones mostraron un constante autoritarismo. Finalmente, en el artículo 2 de la ley oficialista votada en el Congreso el día 5 de julio, se hace prevalecer un reglamento del Código Aduanero por encima de un artículo de la Constitución. Veremos ahora que dice la Corte ante este avasallamiento democrático.

Se han interpretado tantas cosas increíbles para obviar nuestra Carta Magna, que todo es posible en la dimensión desconocida de la Argentina.

 

Luz de Gas

En la década del 40, hubo una obra de Patrick Hamilton que fue un paradigma de la perversidad. Su nombre: “Luz de Gas” (“Gaslight”). En ella, un marido hacía creer a su esposa y a la sociedad inglesa que ella se estaba volviendo loca. Cuando se miente a sabiendas de que se está causando un grave perjuicio al otro, pasa de ser una mentira para convertirse en un acto perverso.

El cúmulo de mentiras no podrá impedir que la realidad termine finalmente imponiéndose. El país tiene mucha experiencia en estas lides. La inflación escalará cada vez más; el campo comprobará que el gobierno lo engañó con la ley que aprobará el Congreso (las ventajas extras concedidas a los pequeños productores caducarán el próximo 31 de octubre) y volverán las demandas, esta vez más violentas; las inversiones privadas seguirán sin aparecer, y sin ellas no bajará la desocupación ni podrá aumentar la riqueza; la inseguridad jurídica se mantendrá (salvo que la Corte decida independizarse del Ejecutivo), y el dinero que recaudará el Estado con los mayores impuestos será cada día más insuficiente para calmar los ánimos y cubrir la maraña de subsidios creados.

 

Aunque la crisis ya se ha instalado y proseguirá su curso hasta el desenlace final, podemos depositar nuestra esperanza en la fortaleza de sus habitantes y en la evolución que nuestro país ha demostrado desde el advenimiento de la democracia en 1983. En realidad, debemos hacer de cuenta que somos parte de una nueva nación que tiene pocos años de tránsito, que ha comenzado a construir su destino de la misma manera que lo hicieron los países desarrollados: a los tropezones y aprendiendo de los constantes errores que se cometen.

 

Enrico Udenio

7 de julio 2008

 

 

 

 

 

 

 

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21 Respuestas a “LA CUENTA REGRESIVA

  1. Estimado señor: todas las medulosas disquisiciones acerca del peronismo, sus orígenes, desarrollo, metodología y demás características son mas bien campo de fértil para la observacion de historiadores, psicólogos y hasta entomólogos. Esta heterogenea asociación de personas del mas diferente calibre detrás de postulados cuasi fascistas, solo revelan el infantilismo y la ignorancia de las clases pobres y semi-pobres desde hace 65 años en la Argentina. De nada sirve que Feinmann haga atravesar al peronismo por un caleidoscopico lente que lo muestra como lo que cada uno quiere, a su medida y a su conveniencia.
    Para hacerlo muy fácil,diría que es una agrupación heterogénea de resentidos, fascistas, bandidos comunes, fracasados, algunos marxistoides de segunda y terza línea con el importante agregado del condimento de narcos nacionales e importados. En sintesis, lo que se llamaba en el arrabal una verdadera runfla. Perder el tiempo lastimosamente en definir lo que es un basural lo acerca a uno hacia la basura, pero no mejora nada. QUIERE TRIUNFAR EN LOS NEGOCIOS (SUCIOS), RECIBIR PREBENDAS, MANEJAR CONTRATOS TRUCHOS, NEGOCIAR POR ZURDA CON SINDICALISTAS, DAR Y RECIBIR COIMAS CUANTIOSAS, RELACIONARSE CON POLICIAS, MILITARES, JUECES Y FISCALES PARA TAPAR LO QUE SEA, CONTRABANDO, CRIMENES, DROGAS, ETC,ETC….? LLAME YA!!!! MOVIMIENTO NACIONAL JUSTICIALISTA (CON EL AGREGADO DESDE AHORA DEL ROTULO PRIMERA AGRUPACION 100% DISTRIBUIDORA DE EFEDRINA MAXIMA PUREZA).
    Estas bandas no son de derecha, de izquierda ni de centro: son solo bandas que imponen, cuando pueden, su criterio sectorial y egoísta para hacer negocios sucios. He dicho.

  2. cuando estas fundido cuanto tardas en recuperarte ?es increible que dejes de la do en tu analisis todo lo que han hecho la gente de la derecha para hacernos trabajar por dos pesos que seria su locura.por que sera que los que mas quieren que seamos democraticos y dejemos hablar y hacer cualquier cosa a cualquiera ayer nos mataban por las dudas

  3. Estimado Enrico:
    me da tanta bronca que el campo salga a decir que defiende los intereses del pueblo como que lo haga la presidenta y toda la politiqueria de este pais. la gente salio a dar cacerolazos en contra de un sector de la burguesi (el gobierno) pero en favor de otro sector burgues (el campo) sin darse cuenta de que ellos fueron los que en este pais tuvieron siempre debajo del zapato a los campesinos que hacen realmente el trabajo del campo (el cual desconozco pero que debe ser realmente muy duro). y los que salen a apoyar el gobierno se olvidan de que el peronismo llamo “cabecitas negras” a los sectores sociales que lo votaban y del cual se hacian en forma demagogica, con la entrega de viviendas, que con Menem fueron el pancho y la coca y con el Kirchnerismo, los planes sociales.
    espero ver la gente de este pais feliz, y dejar de ver por los noticieros (cuando esta de moda, claro) que los chicos se mueren de hambre en un pais tan rico como el que tenemos… Gracias

  4. Gracias por todo lo expuesto, leía y coincidía y al mismo tiempo reí mucho. Esta nota está escrita con gran sentido del humor. También tengo esperanzas de que el pueblo argentino, todos, seamos lo suficientemente equilibrados para no desgastarnos ni matarnos entre nosotros.

  5. EXCELENTES ARTICULOS. LOS HE IMPRIMIDO Y LOS DARE A CONOCER ENTRE MIS CONCIUDADANOS.

  6. No logro entender el comentario de Abyrou sobre el “resentimiento de los K”. ¿Dónde se dice sobre ello? ¿O se refiere a las críticas que se hacen sobre el autoritarismo y las mentiras -comprobadas por muchos hechos que se exponen en estas notas- que emanaron del matrimonio K?

    Respecto a lo demás, ya resulta agotador que cualquiera que no esté de acuerdo con lo que hace este gobierno sea señalado por sus fanáticos seguidores como ferviente menemista o admirador de la década del 90. Sobre este tema, recomiendo que Abyrou lea en este blog la nota “El desborde emocional y el desequilibrio”. Le puede ser útil, en especial el relato alegórico sobre los funcionarios rusos y norteamericanos.

  7. Es divertido ver al señor Enrico escribir acerca del Resentimiento de los K, y que repasan tanto el pasado. Cuando el mismo esta mostrando sus dotes de menemista frustrado con su politica liberal destructora de industrias.

    ¿Gente como vos donde estaba en los 90′?
    ¿Cuantos cacerolazos hubo en los 90′?

    Coicidimos en algo, es raro, todo en este pais es raro, contamos con una sociedad ingenua y estúpida que esta encerrada en su propia cabeza sin poder salir.

    Si ellos dicen la verdad, seguiremos mintiendo Enrico.

  8. Sobre el comentario de Alejandro K.
    Los pulpos exportadores no vuelcan la retención sobre el productor. Sus compradores del exterior (sus centrales u otros) pagan el precio internacional, supongamos 500 /Ton. pero el Banco Central les paga a los exportadores supongamos 350. Eso, menos su ganancia, forma el precio FOB Rosario (o Bahía Blanca, Dársena, etc) que pueden pagar al último eslabón de la cadena comercial. El productor recibe bastante menos todavía. El IVA de 10.5% que paga el exportador le es reintegrado por el fisco, en atención a que no se puede cobrar IVA al comprador del exterior.

    El exportador también deja de ganar cuando aumentan las retenciones, pero su caso es mucho más fácil: compro y exporto lo que hay, al precio que se forme, y puedo ganar más o ganar menos. El productor debe crear el producto, tomando el riesgo de PERDER.

    Sobre el comentario de Cristina Arquez: en mi humilde opinión, si dejan de comprarnos soja, el productor cultivará otra cosa, pero afortunadamente no instalará bingos ni hoteles ni mesas de dinero. Es uno de los (no pocos) que reinvierten siempre en su actividad. Por eso pienso que si ahora ganan hay que dejarlos ganar como a los demás, o bien poner retenciones a las automotrices, a los hoteles que pagan un sueldo con la tarifa de una habitación una noche, a los propietarios que alquilan al turismo un depto. 2 ambientes mínimos en 1000 dólares, y muchos etc. que venden a precio internacional y pagan sueldos cinco veces menores, entre ellos mis colegas de la producción de software.

    Gracias y saludos

  9. Estoy en linea con los que piensan que este gobierno es lo mejor dentro de todo lo malo lo que hay, tambien encuentro razonable la idea de que el conflicto del “campo” es entre sectores burgueses y que el actual gobierno encarna a un sector de la burguesía que sólo excepcionalmente detentó algun tipo de poder en la argentina. en definitiva, pienso que la actual crisis no es otra cosa que una lucha en el plano de lo simbólico y que desearía entonces el éxito del gobierno, … pero.. la realidad es que este artículo llama la atención y nos exige concentración y una lucidez adicional: el gobierno consigue muy poco y arriesga mucho, no parece conocer donde está parada la argentina, ni las reglas del sistema capitalista en el que está inserto el país, ni las consecuencias de su desenganche con el mundo. ademas, el gobierno se asienta sobre la estructura del partido justicialista, un desierto ideológico en el que todo vale desde cualquier extremo de la derecha hasta la más ridícula izquierda. a veces también siento el sombrío aliento de la catastrofe. no es que carrió sea un oráculo lisérgico; es, más bien, un reflejo de una sociedad alucinada.

  10. Estimado Enrique
    Soy una argentina que no voto a Cristina, estoy tan cansada de ver esto del campo , que seria feliz si en algunos anos nos dejen de comprar soja , que harian esos productores , a que cultivos se volcarian .gracias

  11. El tema de los beneficios del campo creo que ya está bastante aclarado gracias al pormenorizado comentario de Andrés Magré.
    No creo procedente la comparación que hace Alejandro K entre un asalariado y un productor agropecuario porque a los riesgos de inversión habituales que tiene ya un comerciante, se le suman los climáticos.

    Realmente una nación que desee progresar a través del sistema económico capitalista no puede inminscuirse en los beneficios de los privados más allá de hacer cumplir las leyes y los impuestos que regulan el funcionamiento de la economía.
    Pero cuando leyes e impuestos se modifican, suben y bajan al capricho (-premio o castigo-) de los gobernantes o según las necesidades de caja que tengan, se hace daño al mismo sistema y se paraliza el desarrollo. Y si además, este constante cambio de las “reglas del juego económico” se efectúa sin consultar o negociar con los sectores adicionalmente perjudicados, se hace daño a la gobernabilidad de un país, a su democracia, a la república y al federalismo.

  12. Desde el momento que la “lucha” por ese nivel de ganancias se exterioriza afectando el libre tránsito de los ciudadanos, desabasteciendo de alimentos y combustible a pueblos y ciudades, y aumentando la presión inflacionaria, SÍ nos corresponde inmiscuirnos. La subjetividad de los calificativos que le cabrían a ese nivel de ganancias queda fácilmente zanjada con parámetros tales como la canasta básica de alimentos u otros índices que establecen en qué decil de la población se ubica económicamente cada uno.

    Es cierto, ha habido análisis económicos de la cuestión, barajándose costos, tributos, retenciones, porcentajes… pero, insisto, ¿cuál es el reclamo numérico preciso de “el campo”? Cuando los trabajadores asalariados ejercen su derecho de huelga en reclamo de alzas en sus ingresos, claramente señalan, por ejemplo, ganamos 1500 pesos, queremos ganar 1800 pesos. Los ruralistas evaden precisiones mencionando que sus costos se elevaron, que no pueden soportar la carga tributaria, que las compensaciones no sirven, pero nada dicen acerca de cuánto ganan ni cuánto más pretenden ganar. Cola de paja se llama eso… si se sinceraran con las cifras, perderían mucho del apoyo que han recibido de cierto sector de la clase media.

    Aclaro, por si falta hace, que no soy kirchnerista, que no he votado a Cristina Fernández, pero que, en apoyo de convicciones ideológicas y políticas, defiendo algunas de sus medidas y critico otras.

    No crea, Enrico, que el clima destituyente se generó de la nada y que hay muy poca gente que desee que un gobernante elegido democráticamente no finalice su mandato. Los lobos siguen estando presentes y aúllan, prestos para el zarpazo, acompañados por una oposición vergonzosa como la de la Coalición Cívica, el PRO, el radicalismo y la conducción del Partido Socialista, y con una izquierda que bascula entre el delirio y la inexistencia. Seguidos por muchos “espontáneos” que salen a cacerolear sin saber siquiera bien qué quieren, magnificados por la parcializada mirada de las empresas televisivas. Yo creía que “el gorilismo” había quedado para siempre atrapado en los libros de Historia, parece que estaba errado.

    No desdeñemos el poder de sectores económicos minoritarios pero muy poderosos como la SRA y Carbap, ahora unidos a Coninagro y FAA, que apuntan contra el Gobierno y no contra los pulpos multinacionales de la cadena agroexportadora, que son los que vuelcan sobre los productores las retenciones… la Historia nos muestra dónde siempre se han ubicado políticamente estos sectores.

  13. Si bien no nos corresponde inmiscuirnos con el nivel de las ganancias de los demás, en razón que no se puede evaluar lo que es “mucho” o “poco” pues se trata de calificativos muy subjetivos (lo que es poco para uno puede llegar a ser mucho para otro); muchos especialistas económicos han divulgado durante estos 120 días el arqueo de precios y costos de la soja, el trigo, el maíz y la leche.
    En las cifras (técnicamente no fueron negadas o rechazadas por los funcionarios del gobierno) queda bien en claro que los beneficios finales netos (deducidos todos los gastos e impuestos) para los pequeños y medianos productores está entre el 15 y el 27% tomando en cuenta el nivel de retenciones que existía antes de Marzo.

    Una aclaración sobre la frase de Alejandro K: “al tiempo que algunos fogonean y otros se regodean con -la cuenta regresiva-”.
    Efectivamente la nota que lleva este título estimula el pensamiento sobre la decadencia política del matrimonio Kirchner, lo que podríamos reconocer que pueda ser cierto aquelloo de que “algunos fogonean”.
    Pero respecto al regodeo hay un mundo de diferencia.
    Si bien estoy bastante convencido de que el período de gobierno 2003-2008 quedará en la historia argentina como una de las peores administraciones democráticas (lo vamos a poder evaluar con mayor justeza a la distancia -20 años mínimo), creo que en el país ya hay muy poca gente que desee que un gobernante elegido democráticamente no finalize su mandato. Tuvimos en el pasado experiencias muy ingratas y marcadas a fuego como para desear que se repitan.

  14. eexelente detalle historico de nuestra historia de
    mentiras y por lo tanto frustaciones.espero que al final de mi vida pueda ver la argentina encaminada a su grandeza. estamos frente a un nuevo y lamentable fraaso. viva la patria

  15. excelente gracias

  16. Siempre hablan de que pierden. ¿Y por qué en 120 días de conflicto los empresarios agropecuarios, que tanto reclaman, amenazan y anuncian apocalípticamente su desaparición, no nos cuentan cuánto ganan y cuánto quieren ganar? ¿O es que les da vergüenza que el resto de la población se entere de sus más que satisfactorios ingresos?

    Dieciséis modificaciones introducidas a la Resolución 125 original siguen siendo insuficientes para “el campo”. Y ya preanuncian que desconocerán lo que decida el Congreso si no cubre sus expectativas reales (la eliminación lisa y llana de las retenciones), colaborando sanamente con la democracia y la afirmación de las instituciones de la república, al tiempo que algunos fogonean y otros se regodean con “la cuenta regresiva”.

    La Mesa de Enlace tiene razón

    Sí, miles de productores están condenados a desaparecer. Porque finalmente las retenciones, con tantas concesiones que se les ha otorgado a los ruralistas, no desalentarán la creciente producción de soja. Y así, “el campo” continuará agotando y contaminado suelos, expandiendo la frontera agropecuaria a costa de bosques, montes y humedales; y llegaremos finalmente al tan deseado monocultivo… gracias a su avidez por el dinero.

    No vaya a ser que un buen día China e India decidan que ya se hartaron de la soja y nos la tengamos que guardar allá donde no ilumina el sol…

    Ese día veremos cuánto se preocupa Monsanto por los productores, por los caceroleros o por los kirchneristas.

  17. Estimado Enrico, excelente su nota, muy esclarecedora. Adhiero totalmente a sus reflexiones sobre la mentira, ya bastante difícil es consensuar en la construcción de una realidad posible para todos, más difícil aún construirla en base a mentiras que lo único que hacen es desgastar los cimientos de la democracia y la república. Si nuestros gobernantes que tendrían que ser modelo de ética se comportan de manera anárquica e inmoral, habilitan el mismo tipo de conductas en la población.
    Trataré de conseguir sus libros que no he tenido el gusto de leer.
    Lo saludo con respeto y admiración.
    Patricia Lescano

  18. Enrico: Gracias por permitirnos acercarnos un poco a la verdadera realidad que atraviesa este pais. Seguire sus comentarios para estar mejor informada acerca de todo esto. Lo que lei hoy me dejo pasmada, si bien tenia mi opinion formada y en general conocia de estos acontecimientos no lo sabia en profundidad.

  19. Estimado Enrico: Como humilde colaboración a sus excelentes análisis, quiero aportar un poco de matemática de la producción agrícola, que en mi especialidad debo manejar todos los días, y el público desconoce.

    Los productores no vienen aportando el 35% como dicen los medios en general. Vienen aportando
    El 35% por la retención.
    MAS el 10.5% de pérdida del IVA Compras, porque el productor paga semilla y mayoría de insumos al 21% de IVA y cobra el 10.5%, que es la alícuota fijada al grano.
    MAS la demora insalvable del 8% del IVA Ventas, porque cuando cobra ese 10.5% recibe sólo el 2.5% en cheque, y el resto es un papel, comprobante de retención que debe gestionar ante la ONCCA para que se lo acrediten (raramente se lo paguen) entre 6 meses y un año después, siempre que tenga todo en orden, hasta los anticipos de ganancias presuntas.
    MAS el 6% de Ingresos Brutos, o más en algunas provincias, esto calculado sobre su facturación bruta como el nombre lo dice.
    MAS el 1.2% del Impuesto Bancario, porque cada crédito paga el 0.6% y cada débito otro 0.6%
    MAS $ 1500 por cada reinscripción anual en el Registro Oficial de Operadores de Granos
    MAS $ 6 (seis) por cada formulario oficial de Carta de Porte (un camión, un viaje)
    MAS el anticipo de Ganancias que le retienen en cada pago: si figura Activo en el Registro Oficial, se le retiene un 2% sobre el bruto; si está suspendido o excluido, se le retiene el 15%, y si no estuviera inscripto en Ganancias, el 28%. Si lo suspenden o excluyen por formalidades o por inconducta fiscal, NO puede operar. Puede pedir el alta nuevamente a los seis meses. Si no tiene todos sus impuestos al día no puede pedir el alta. Si gestionara la exención a la Retención IVA por encontrarse acreedor ante la AFIP, NO puede operar porque nadie le compra.
    Y al final aporta el 33% de Impuesto a las Ganancias de lo que le queda, sin contar anticipos forzados sobre rentas presuntas, ABLs, Patentes, Inmobiliarios, habilitaciones, comisiones del acopiador (3 a 6%) y corredor (1 a 2%), Gastos del Entregador, gastos de “acondicionamiento” que le cobra el comprador, gastos de Análisis de la Cámara por cada camión, etc.

    Gracias por permitirme el comentario que espero le resulte útil. Saludos cordiales.

  20. José Santelices

    Estimado Enrico :
    Cada uno de sus comentarios , que desde que lo descubrí sigo con atención, me reafirma más la idea de que no solamente en Argentina , sino también en otros países latinoamericanos como el mío (CHILE), existen nostálgicos del pasado que se niegan a reconocer lo fracasado y trasnochado de sus ideas.
    En el caso de nuestro país , creo que se aferran a su desprestigiado discurso dado a que viven gracias a él , recibiendo de parte del gobierno importantes ingresos y otro beneficios como “víctimas” no entiendo de qué, pero que todos pagamos.

  21. Enrico,
    muchas gracias por toda su exposición. No pude mas que leer sus líneas y asentir con mi cabeza, teniendo en cuenta mi no-conocimiento de los temas solo sino a grandes rasgos, mas siguiendo desde hace tiempo mis “sensaciones” de que las cosas que usted enumera y detalla, no son ni mas ni menos que la confirmación de lo que en sus momentos fui sintiendo al respecto.

    Gracias nuevamente por contribuir a mi “darme cuenta” de las cosas.

    Un saludo.

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