EL PAÍS MODELO, MODELADO, MODELADOR… Segunda Parte

La semana pasada me ocupé de los aspectos económicos  del llamado “modelo de país hay que hay que defender” según el pensamiento expresado por muchos de los funcionarios y partidarios de este gobierno.

En este artículo intentaré desarrollar los aspectos políticos y sociales del modelo K.  Recordemos  que los Kirchner construyeron un modelo socio-político-económico basados en los siguientes parámetros:

1) Peso subvaluado con superávit fiscal y comercial.

2) Reestructuración de la deuda nacional con bonos mayoritariamente atados a la inflación y con pagos previstos recién a partir del año 2008 en adelante.

3) Inflación controlada con elevado consumo de bienes.

4) Conflictos sociales amortiguados gracias a subsidios otorgados.

5) Concentración del poder en el ejecutivo relegando al legislativo y al judicial.

6) Una política de derechos humanos accionando sobre las facciones de la derecha pero amparando a las de la izquierda.

7) Un sindicalismo peronista al servicio del gobierno y viceversa.

Como los tres primeros ítems ya fueron desarrollados en el editorial de la semana pasada, en esta segunda parte de la nota continuaremos con los ítems 4, 5, 6 y 7.

El modelo de país Kirchnerista

4) Conflictos sociales amortiguados gracias al otorgamiento de subsidios.

Al momento de su asunción, el gobierno tuvo que enfrentar numerosos problemas sociales. El incremento de los planes de ayuda, instrumentados a través de las intendencias y punteros políticos, les sirvió para amortiguar las carencias económicas de una gran parte de la población excluida del circuito laboral. Si bien esto dio lugar a una notoria utilización política, y formó parte de una turbia y sospechosa distribución de los subsidios, la resultante positiva de esta herramienta fue el éxito logrado en el control de los conflictos sociales.

El aspecto negativo fue que, al no lograr un aumento significativo de la riqueza, el empleo no creció genuinamente, por lo que no se vislumbra en el horizonte un punto final para esos subsidios no institucionalizados (en contraposición a los seguros de desempleo, que son subsidios reglamentados y acotados en el tiempo). Adicionalmente, al no haber inversiones, los subsidios a las empresas de los servicios básicos parecen también no tener fin.  

Para el gobierno, la disyuntiva actual es muy dura: o se permiten aumentos de precios y tarifas, con la probable consecuencia del retorno de los conflictos sociales; o se mantienen los niveles de subsidios pero con una gran incógnita a resolver: ¿de dónde saldrán los fondos adicionales para ello?

De todos modos, la historia da cuenta de muchos episodios en los cuales la realidad económica ha terminado apabullando a la voluntad política.  

 

5) Concentración del poder en el ejecutivo que relega al legislativo y al judicial.

Según los políticos más viejos, el poder que los Kirchner lograron concentrar en estos años ha sido superior al conseguido por Perón en sus dos primeras presidencias. Personalmente no creo que sea así pero, de lo que no tengo dudas, es de que lograron un nivel de poder político tan alto que superó al conseguido en su momento por el hábil Carlos Saúl Menem.  

 

La consecuencia positiva fue que, sin la interferencia de una fuerte oposición ni la de los otros dos poderes del Estado (el legislativo y el judicial), pudo ejecutar con rapidez acciones indispensables para poner en marcha nuevamente al país.

 

Los aspectos negativos fueron varios aunque todos ellos derivados de una sola raíz: el hecho de que la inexistencia del funcionamiento de las instituciones republicanas hacen desaparecer a la República misma y ponen en duda al sistema democrático.  Es entonces cuando el poder casi absoluto lleva al ejecutivo a cometer constantes errores, que traen como consecuencia un deterioro político, social y económico para el país. Los jueces, que a partir de una medida inconstitucional pueden ahora ser juzgados según sus sentencias, dejaron de accionar de acuerdo a las leyes formales y pasaron a juzgar según el humor de las encuestas y el deseo del poder político.   

 

6) Una política de derechos humanos que acciona sobre las facciones de la derecha pero ampara a las de la izquierda.

Las manifestaciones más violentas durante los años 2001 y 2002 estuvieron asociadas con las agrupaciones de izquierda. En un intento por controlarlas, Néstor Kirchner decidió acordar con ellas y promover la anulación de las leyes del perdón implementadas por Alfonsín, y los indultos sancionados por Menem. Como esta decisión comprometía por igual a las Fuerzas Armadas y a los guerrilleros, se enfrentaba ante un problema: esas agrupaciones de izquierda rechazarían el hecho de que, para dar cuenta de sus acciones, tuvieran que presentarse ante la justicia los guerrilleros indultados. Esto, además, comprometería a numerosos funcionarios de su gobierno que habían estado vinculados a la guerrilla. Para evitar este conflicto, el matrimonio K presionó a la justicia para que calificara a las Fuerzas Armadas como únicos responsables de delitos de lesa humanidad, por las acciones cometidas durante la represión llevada a cabo, principalmente, entre 1976 y 1981. De esta manera, ignoró las sanciones que le corresponderían a los guerrilleros por los indiscriminados actos de violencia que llevaron a cabo.

 

Lo positivo es que esto permitió juzgar los hechos aberrantes cometidos durante esa época, y que esto les permitió a los Kirchner ejecutar su plan de gobierno sin tener que enfrentar las constantes movilizaciones callejeras de las facciones de izquierda así como de las organizaciones de derechos humanos en la Argentina, las cuales ostentan una clara y evidente parcialidad ideológica con respecto a este tema.

 

Con respecto a las consecuencias negativas de esta decisión, ya me referí a ellas con cierta extensión en mi nota anterior: “Una moneda de dos caras”.  Puedo sintetizar lo expuesto mencionando que esta actitud es contraria a las declaraciones internacionales de los derechos humanos que reglamentan estos delitos;  que implementó en el país la teoría del único demonio; y que reinstaló en la sociedad el tema del conflicto armado entre los guerrilleros y los sucesivos gobiernos desde 1968 hasta 1980.

Aunque no estén de acuerdo con gran parte de las actitudes y decisiones de los Kirchner, muchos de los denominados progresistas probablemente los defiendan por el temor de que, si accede al poder otro gobierno, éste pueda modificar la actual visión de la política de derechos humanos.

Pero por más que se intente barrer debajo de la alfombra, la investigación histórica siempre ha sido justa y equilibrada a través del tiempo, por lo que terminará concluyendo que, así como los militares no eran patriotas, ni se comportaron como tales al reprimir de la manera atroz y clandestina no sólo a los guerrilleros sino también a todo aquel cuya ideología se inclinara hacia la izquierda, tampoco fueron patriotas aquellos que pusieron bombas matando inocentes civiles, con la finalidad de tomar el poder en nombre de una representación popular que no tenían ni nunca les había otorgado la población.

 

7) Un sindicalismo peronista al servicio del gobierno. 

Los Kirchner pudieron gobernar con relativa tranquilidad porque supieron conseguir el apoyo del sindicalismo peronista. Lo hicieron respaldando al principal dirigente de la CGT, el camionero Hugo Moyano, su gremialista más combativo, mediante un generoso flujo de dinero y con la confirmación de la ley sindical que otorga personería a una única CGT con un solo sindicato por gremio.

 

Uno de los elementos positivos que tuvo la alianza entre el gobierno y los sindicatos fue que permitió que se equilibraran las fuerzas de poder entre los empresarios y los obreros; y que los gremios recuperaran los fondos para volver a sostener las obras sociales. No olvidemos que éstas son una característica esencial del sindicalismo argentino. Se trata de una notable asistencia de salud para los afiliados porque el servicio se basa en la solidaridad.

 

Lo negativo se encuentra en el incremento de conductas mafiosas por una parte de sus dirigentes. En estos años, Hugo Moyano, su máximo referente, ejerció una y otra vez la coacción y la extorsión para lograr sus fines.

Así como un sindicalismo débil es tierra fértil para que las empresas abusen de sus empleados y obreros, uno excesivamente poderoso que ejerce acciones extorsivas, es el camino más seguro para que las inversiones de capital brillen por su ausencia.

Constituirá un grave problema para los futuros gobernantes del país si no logran neutralizar estas mafias enquistadas en el sindicalismo.

 

Conclusión

Quizás la definición más cercana que podría hacerse sobre el modelo de país promovido por el matrimonio Kirchner sea el de un nacionalismo populista ligeramente inclinado hacia la izquierda. Basta ver la referencia continua a Arturo Jauretche que hace Cristina K para dar cuenta de su postura ideológica.  

Ha sido un gobierno que, a partir de la renuncia de Lavagna, se ha manejado con una política económica focalizada únicamente en el presente. Las inversiones no aparecen, ni aparecerán, justamente porque el futuro se vislumbra con altísimos riesgos.

Si para estimular el ingreso de capitales el matrimonio K intenta modificar su modelo, todo el andamiaje que los sustenta caerá irremediablemente por lo que, lamentablemente el pronóstico es que no lo harán y que, por ende, la inflación seguirá en aumento y la pobreza se incrementará.

Los menores ingresos fiscales le impedirán a Cristina satisfacer los crecientes reclamos de mayores subsidios por parte de las organizaciones piqueteras y sindicales, esto derivará en  una nueva ola de manifestaciones y conflictos.

En las últimas semanas, algunas decisiones judiciales dieron señales de cierta independencia con respecto al poder ejecutivo, y el Congreso se ha animado más a cuestionar las propuestas enviadas por la presidencia. El tratamiento del presupuesto del año 2009, y la renovación o no de las prerrogativas extraordinarias que hoy detenta el poder ejecutivo, nos darán la evidencia de si estamos ante un genuino cambio de actitud del poder legislativo.

 

La integración del partido político Frente para la Victoria, que llevó a Néstor y Cristina Kirchner a detentar el poder nacional, fue de estratos muy diversos aunque sus principales sostenedores fueron el Justicialismo, un sector muy importante de la Unión Cívica Radical, posteriormente conocidos como Radicales K, el Socialismo, la Democracia Cristiana,  el Comunismo, y organizaciones piqueteras populistas y filo marxistas como Barrios de Pié, Convergencia K, Convergencia de Izquierda, etc.

El conflicto entre el gobierno y el campo, con el resultado conocido por todos (la votación “no positiva” del vicepresidente Cobos), generó en el seno del poder una profunda escisión política muy difícil de superar. Esto ha hecho que la primigenia idea de “transversalidad” ideológica que promovió Néstor Kirchner, quedara circunscripta al partido Justicialista. En realidad, a la columna vertebral de ese partido: los sindicatos. Es que todos los adherentes extra-partidarios a este modelo K, si quieren que éste sobreviva, deberán responder a los deseos e inquietudes del sindicalismo peronista.

 

Hoy por hoy, del tan promocionado modelo de país sólo queda un matrimonio presidencial sostenido por el poderío sindical de la derecha peronista, por los sindicatos que defienden el rol de patrón del Estado, por las organizaciones de los derechos humanos vinculadas a la izquierda, y por las estructuras empresariales y sociales que viven de los cuantiosos subsidios estatales.

Esta situación me recuerda una frase que, muchos años atrás, dijo un político, en privado, pocas semanas antes de asumir como presidente de la Nación: “El problema es que de las dos ventanillas que tengo: una, en la que me piden, hay una fila más larga que la muralla china; en cambio, en la que me dan, deben estar todos de vacaciones porque no veo a nadie”.

Este modelo de país que los Kirchner promocionan no es un modelo de desarrollo económico sustentable sino uno de distribución de subsidios. Pero cuando los capitales se consumen, si éstos no se renuevan con inversiones, el modelo no tiene forma de subsistir porque los que estaban en la ventanilla del dar, comienzan a tomarse sus vacaciones.

Enrico Udenio

Autor de los libros “Corazón de derecha, discurso de izquierda” (2005); y “La hipocresía argentina” (2008).

24 de agosto de 2008

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4 Respuestas a “EL PAÍS MODELO, MODELADO, MODELADOR… Segunda Parte

  1. Enrique, gracias por detectar el error. Ya se corrigió.

  2. Buen análisis, pero el peso esta subvalorado, no sobrevaluado.

  3. Otra vez, gracias por lo sencillo del análisis y el comentario, que comparto.
    Que la presidente, los K, nombren a Jaureche u otro intelectual de la llamada izquierda no significa que ellos implementen políticas de izquierda. Pero yo me pregunto que es la izquierda y que es la derecha hoy por hoy acá y en el mundo. Actualmente no es más adecuado hablar de distribución de la riqueza, que por otra parte aqui, en nuestro país no se ve. Distribuir sería que a todos les llegara el alimento, agua, cloacas, asfalto, gas natural, educación, salud.
    Hasta luego.

  4. Muy buen análisis.

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