SOMOS LOS MÁS VIVOS

 

En la última semana, las noticias de política y economía se concentraron en varios ítems:

1.      El contrabando de dinero hacia la Argentina llevado a cabo por los gobiernos argentino y venezolano.

2.      El crack financiero consecuencia del boom inmobiliario norteamericano y los intentos de Bush para controlar la debacle.

3.      Cristina, profesora. Los mensajes subyacentes de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner acerca del modo en el que los países desarrollados deberían conducir su economía.

4.      El anuncio del fin del capitalismo y la caída de la primera potencia mundial por parte de los medios de comunicación afines al gobierno, y los comentarios al respecto por parte de la izquierda populista y/o marxista.

 

El contrabando de dinero

La declaración de Antonini de que los ochocientos mil dólares retenidos en la aduana argentina constituían sólo una pequeña parte del total del dinero que se trasladaba en el mismo avión, no hace más que corroborar lo que, según las encuestas publicadas en distintos medios, la gran mayoría de la gente da por obvio: esa valija formaba parte de sistemáticos y constantes aportes económicos que durante los últimos años la administración K recibió del presidente Chávez.

La imaginativa de los funcionarios del gobierno para negar este contrabando, parece remitirse a calificar a su principal involucrado, Wilson Antonini, como un delincuente prófugo, mitómano y agente encubierto del FBI que, adrede, “puso” la valija en la Argentina para perjudicar al país. Incluso, algunas declaraciones parecen ser una burla a la inteligencia del ciudadano común: “Si el propósito de Antonini era desenmascarar una supuesta trama de corrupción, podría haberse presentado espontáneamente luego del episodio del aeropuerto a la justicia argentina y bajo la figura de arrepentido gozar de la protección necesaria, si temía por su integridad”. Esta declaración del anteriormente supermenemista y duhaldista pero hoy fanático diputado kirchnerista, José María Diaz Bancalari, ignora olímpicamente que el gobierno conoció al instante el suceso y que ya se divulgó la cantidad de llamadas que cruzó Uberti con De Vido durante las siguientes horas al secuestro del dinero. A pesar de ello, Antonini Wilson visitó la casa rosada e ingresó y salió del país sin ningún tipo de problemas y, si no hubiera sido por la inquietud de un periodista del diario La Nación, el pueblo jamás se hubiera enterado del suceso.

 

Los discursos desprestigiando la justicia norteamericana y valorizando a la argentina, son ya caricaturescos considerando lo que todos conocemos

 

A su vez, los discursos, desprestigiando la justicia norteamericana y valorizando a la argentina, son ya caricaturescos considerando lo que todos conocemos: la dependencia que tienen la mayoría de nuestros jueces al poder ejecutivo; y el hecho de que el expediente del caso permaneció dormido y sólo se activó al compás de las noticias provenientes del proceso judicial en Miami.

 

Más allá de toda la intención y preparación que el FBI pudiera tener para montar pruebas contra Chávez, y de la baja calaña de los empresarios venezolanos y argentinos involucrados (enriquecidos gracias a los sospechosos negocios que realizan con funcionarios de los respectivos gobiernos), las revelaciones que siguen surgiendo del juicio confirman lo que a la Argentina debe interesarle: que en un avión arrendado por la empresa estatal ENARSA en la que viajaban funcionarios argentinos y venezolanos quisieron introducir de contrabando 800 mil dólares y que, seguramente, ingresaron muchos más en las valijas que no pasaron por el control aduanero.

El hecho de que no hubiera intento alguno por recuperar el 50% de lo secuestrado (que Antonini legalmente podría haber obtenido con un simple trámite) y la inacción gubernamental ante el suceso, más todas las casi incomprensibles posteriores declaraciones realizadas por las más altas autoridades argentinas, son actos que generan la sospecha cierta sobre la participación de la administración K en el contrabando. Que si el  dinero era para financiar el triunfo electoral de Cristina o, simplemente, uno de los constantes aportes que recibía la “caja kirchnerista”, es anecdótico.

 

Si bien, el juicio en Miami seguirá aportando algunas novedades más, no creo que modifique lo ya esclarecido. Tanto el fiscal como el abogado defensor no parecen poner demasiada voluntad en ahondar el conflicto que corresponde a la “sección” argentina. Cuando el matrimonio Kirchner pierda el poder político, deberá seguramente transitar (junto a algunos de sus actuales funcionarios) por los tribunales argentinos dando explicaciones acerca de sus actos y de su abrupto y elevado enriquecimiento privado, podremos conocer entonces la otra parte de la obra.

 

El crack financiero

En la nota de la semana pasada me referí a la vinculación existente entre el crack de 1929 y el actual. Entre las similitudes que existen figura la baja de la tasa de interés. Durante la década del ’20, esta baja fue uno de los principales motivadores del auge bursátil, que de 1920 a 1929 casi cuadriplicó las cotizaciones de las acciones. Si bien, las motivaciones de esta baja fueron diferentes a la del año 2001, en la que tuvo mucho que ver el atentado terrorista a las Torres Gemelas en New York, en ambos casos la expansión financiera que produjeron generaron “burbujas” de negocios rápidos con altos beneficios con sus lógicos efectos inflacionarios. Para poner un freno a esta inflación, en el año 2005 el gobierno norteamericano comenzó una política de suba de la tasa de interés.  Como los ya famosos créditos hipotecarios “subprime” habían sido otorgados a tasa variable, los deudores se encontraron con dificultades para pagarlos. Ante este brete, aumentó la oferta de venta de esas propiedades haciendo caer bruscamente sus precios, por lo que los créditos hipotecarios perdieron valor y comenzaron sus caídas en el mercado financiero.

En 1927 también intentaron poner un freno a la expansión monetaria. Subieron las tasas, se desaceleró la economía y las acciones comenzaron a bajar hasta terminar en el crack generado por el pánico de la gente que quiso masivamente retirar sus fondos de los bancos.

Esto nos muestra lo delicada que puede resultar la intervención estatal en el mundo financiero y económico. Una equivocación que gravite demasiado en esos mercados puede generar graves consecuencias futuras.

Esperemos que, en esta ocasión, el accionar de los países desarrollados posibilite un eficaz control de la delicada situación financiera porque si llegara a agravarla, sus consecuencias serían en extremo graves. Y no nos ilusionemos: de ninguna manera la Argentina podrá quedar fuera de la debacle si ésta se llega a producir. 

 

Cristina, profesora

Apenas conocida la crisis financiera internacional, la presidenta Cristina Kirchner comentó reiteradamente, con un buen grado de soberbia y hasta cierta burla y regocijo, que de ahora en más, el mundo desarrollado debía guardarse muy bien todas sus recomendaciones sobre cómo debía crecer económicamente una nación. Incluso sugirió que la Argentina podía ser un modelo para imitar.

Aunque buena parte de sus críticas a los Estados Unidos tienen cierto fundamento, sus palabras desafían la capacidad de asombro si consideramos que provienen de un gobernante cuya nación está sumida constantemente en crisis financieras, moratorias y cesaciones del pago de su deuda.

Sin duda los países que conforman el primer mundo han cometido a través de los años gruesos errores en sus políticas económicas, pero la Argentina no cometió errores, sino horrores.

En 1983, en un seminario sobre economía mundial realizado en el exterior, y ante mi estupor, el profesor comentó la existencia de dos sistemas económicos coherentes, el capitalista y el comunista, y dos incoherentes e inclasificables, el japonés y el argentino. También agregaba que el de Japón era exitoso aunque estuviera predestinado a afrontar graves dificultades en un futuro, mientras que el de Argentina nunca había sido exitoso y el país caminaba inexorablemente hacia su colapso.

Algunas investigaciones que realicé posteriormente mostraron que a partir de la segunda guerra mundial, no ha habido evidencia de buenos resultados de desarrollo en las naciones que intentaron hacerlo por fuera de las reglas básicas del comunismo o del capitalismo como sucedió con gran parte de los países latinoamericanos, incluida la Argentina, con excepción del citado Japón. A su vez, este éxito japonés se resquebrajó en la década de los ’90, por efecto de la economía globalizada y de la atipicidad de su sistema. En 1994 entró en una recesión de gran magnitud que lo obligó, desde el año 2000, a iniciar un lento proceso de cambios que lo están conduciendo hacia un capitalismo más liberal: desregulación laboral, privatizaciones y mayor apertura comercial se incorporaron a la agenda de modificaciones de su economía.

 

La atipicidad de la economía argentina la ha llevado a ser el país de menor crecimiento económico real de los últimos sesenta años en la América Latina.

 

A diferencia de Japón, la atipicidad de la economía argentina la ha llevado a ser el país de menor crecimiento económico real de los últimos sesenta años en la América Latina continental. Las estadísticas, evaluadas con una moneda constante, demuestran fehacientemente que desde 1950 hasta 1990, el PBI por habitante de Argentina fue el de menor crecimiento: sólo el 31%, mientras que el promedio del crecimiento real del desarrollo económico de los países latinoamericanos durante el mismo período, fue del 102%. Si la comparación la extendemos fuera del continente, vemos que en el mismo período, Australia creció económicamente el 127%, Italia y España, 366% y 409% respectivamente.

La Argentina ha perdido desarrollo económico no sólo con relación a los países capitalistas occidentales, sino también con referencia a las ex naciones comunistas. El promedio de aumento del ingreso por habitante en el período 1950-1990 de los países de la ex Europa Oriental marxista (sin la URSS), fue de 156%, contra, recordémoslo, el 31% de nuestro país.

 

Pero la más terrible de las comparaciones surge con los países del sudeste asiático. Durante décadas escuchamos en la Argentina un discurso que defendía nuestras formas de producción denunciando la intención del capital extranjero de propagar en nuestro país un proceso productivo que “eliminaba los derechos de nuestros trabajadores para así poder instaurar el trabajo esclavo”. El ejemplo más usual que se utilizaba para fortalecer este discurso, era calificar al proceso de desarrollo económico de Taiwán, Corea y otras naciones del sudeste asiático, como un sistema “de explotación de la pobreza de sus habitantes para eternizar el trabajo esclavo”. No les faltaba argumento, pues a finales de la década del ’70, el salario mínimo de un obrero taiwanés era de cincuenta dólares mensuales mientras que el del obrero argentino era de trescientos cincuenta dólares. Transcurridos veinticinco años de aquella época, nos encontramos con que mientras nuestro salario mínimo apenas aumentó, el de Taiwán se incrementó en 1.500% (actualmente está cerca de los mil dólares por mes). A su vez, si aclaramos que en veinticinco años el costo de vida de aquel país fue notoriamente inferior al aumento de sus salarios, hallamos que hoy, un obrero taiwanés vive mucho mejor que un obrero argentino en todo sentido: servicios de salud, educación, seguridad y confort. Este logro no fue por la benevolencia del capitalismo, pues el capital carece de esta virtud, la razón hay que buscarla en el crecimiento económico de esa nación: la “explotada” Taiwán, con sus actuales quince mil dólares de PBI por habitante triplicó el de la Argentina. Al comparar el período 1950-1990, descubrimos que Taiwán creció 959%, contra el sólo 31% de Argentina. Por su lado, Corea del Sur, creció aún más: 1.030%, mientras que Malasia, uno de los países más pobres de la zona, logró un incremento de su riqueza del 229%.

Desde ya que el desarrollo integral de una nación no se mide únicamente por su Producto Bruto Interno. Los progresos en el campo de la educación, justicia, salud, seguridad, ciencia y tecnología, son también indicadores del estado de evolución de una sociedad, pero sus respectivos desarrollos dependen de la dirección de sus políticas, en mucho, de los recursos económicos que les pueda proveer el Estado.

Por ello, la decadencia de todos los servicios públicos argentinos está íntimamente ligada a la involución de su desarrollo económico durante gran parte del siglo XX. Si no logramos aumentar la riqueza de la nación, las inequidades sociales no podrán solucionarse con sólo la voluntad de sus gobernantes en pro de una distribución más justa, desde ya indispensable.  

 

Otro indicador del desarrollo de una nación es la estabilidad y fortaleza de su moneda. Una nación sin una moneda medianamente estable, es una nación perdida en sus posibilidades de crecimiento. Durante cuarenta y cinco años, desde 1901 hasta el triunfo peronista de 1946, la Argentina devaluó su moneda solo un 85%. En cambio, desde 1946 hasta 1991, en los siguientes cuarenta y cinco años de vida, sufrió una devaluación de 246.913.580.246.814%. Todo un record mundial. Este violento proceso de devaluaciones se inició durante las primeras dos presidencias de Perón (1946-1955), en las cuales la moneda sufrió una depredación nunca vista con anterioridad (5,76% mensual, 678% total).

Según las estadísticas, los períodos que sufrieron mayores devaluaciones se dieron consecutivamente en: 1) los tres años del FREJULI (Cámpora-Juan Perón-Isabel Perón) ya que desde 1973 hasta 1976 la moneda se devaluó un 2.743%; 2) el proceso de la dictadura militar desde Videla hasta Bignone (1976-1983) con la escalofriante cifra de una devaluación del 79.900%; y 3) el gobierno radical de Alfonsín que desde 1984 hasta 1989, quebró el récord de la historia argentina con un número de terror: 2.307.592%.

Con un Estado argentino adicto al robo a través de sus constantes devaluaciones, la famosa “fuga de capitales” hacia países cuyos mercados son estables y sus monedas fuertes, es absolutamente inevitable. No existe ya discurso alguno ni medidas temporarias atrayentes que puedan hacer que estos capitales no sólo retornen, sino que eviten su fuga.    

 

Con referencia al tema económico, creo que lo menos que debería mostrar la imagen de un gobernante argentino sería un poco de genuina humildad ante aquellas otras naciones que supieron hacer los cambios necesarios para formar parte de la elite de los países desarrollados.

   

El fin del capitalismo y la caída de la primera potencia mundial

He observado durante las últimas semanas una serie de comentarios anunciando, por fin, la caída del imperio americano, con su capitalismo a cuestas. Desde Marx hasta la fecha, los sectores anti capitalistas vienen sentenciando su fin. Es un tema por demás interesante para tratarlo a la ligera, por lo que me ocuparé de él en mi nota de la próxima semana.

 

Para terminar, quiero agradecer a todos aquellos que participan de este blog, sea para apoyar los conceptos vertidos en el mismo como para traer su disenso. Es gracias a todos que, a tres meses de su aparición, “Los Anteojos del Tata” ya ha recibido más de 70.000 visitas y 240 comentarios. Reitero mi agradecimiento.

 

Enrico Udenio

Autor de “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed.(2004); y “La hipocresía argentina”, Ed.DeLaRed, 2008.

27 de septiembre 2008   

 

 

 

 

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10 Respuestas a “SOMOS LOS MÁS VIVOS

  1. El fin del capitalismo y la caída de la primera potencia mundial

    ¿Será la primera de sus industrias la que salve a la primera potencia mundial? La industria bélica, por supuesto. ¿Será Bolivia? ¿Será Colombia? ¿Será Argentina (señores del lock out del campo mediante, nuevamente alzados)? ¿Será Venezuela? ¿Será Georgia? ¿Será Irán? ¡Cuantos lugares tentadores, Sr. Bush! ¿O le dejarán el trabajo sucio a los demócratas?

    Pues bien, parece que es Palestina y el trabajo sucio se lo dejaron a sus lacayos israelíes.

  2. Biennnnnnnnnnnnnnn!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. Con respecto al fin del capitalismo no creo que se trate de un anuncio sino ya de una verdad evidente.El capitalismo como sistema economico y politico murio en el primer cuarto del siglo XX.Los totalitarismos en Europa y el comunismo en los paises del este no dejaron del capitalismo,de aquel liberalismo con el hombre como centro del universo que imaginaron los pensadores del siglo de las luces,no dejaron digo,nada mas que una sombra,una caricatura de ese gran sistema politico,una sombra que se traiciona cada dia mas a si misma.

  4. BRILLANTE! Los Anteojos del Tata.
    Sin hipocresías, desnudando nefastos e históricos nacionalismos, mostrando lo que debe verse sin cerrar los ojos.
    ¡Despierta Argentina!
    En estos últimos años, el mundo se hartó de ver los papelones. ¿Hombligo?en la espalda!!.

  5. Me parece que hay que hacer una diferencia entre libre mercado y capitalismo.
    Libre mercado simplemente es lo que las palabras indican y desde la crisis del treinta solo se discute el grado de intervención del estado, pero no la necesidad de intervención.
    Por otro lado el tema del capitalismo es otra, ya más ideológica, donde justamente identifica como “principal” o “cabeza” al capital por sobre el hombre y desde ese punto de vista es una ideología en franca decadencia, solo es cuestión de décadas. Somos muchos habitantes, la ley de escases es ineludible (agua, alimentos, ect., todo más caro), o somos menos egoistas o habrá guerras. Me parece que la incognita es ¿que camino toma el hombre (ser humano)?.
    El libre mercado de los paises del primer mundo es para adentro… si el libre mercado fuera real, no hubiera barreras arancelarias, subsidios a los comodities que producen, debería ir mejorando el poder adquisitivo de los paises más pobres y empeorando el de los productores de alimentos de US o la UE, que en definitiva votan cada cuatro años y como no son estupidos los van a seguir protegiendo y es lógico que así sea.
    El tema es si todo esto no es un sintoma que al libre mercado nadie lo frena y es ineludible que el bienestar se vaya emparejando.
    Respecto a los últimos 60 años de Argentina es lógico que cuando hay inestabilidad política no va a haber crecimiento y si Ud. dice tener una visión holístico debería entenderlo!…
    El peor sistema económico con estabilidad politica suele resultar con mejor balance a largo plazo. Lo demuestra el crecimiento de los paises de la ex URSS y el de los paises capitalistas.
    El problema de los argentinos es muy complejo y viene desde su misma gestación.
    Desde siempre hubo luchas intestinas, porque había dos facciones en pugna, la liberal (Masonería de por medio) y la nacionalista apoyada por la Iglesia Católica, que caida la monarquía levanto las banderas del nacionalismo para defenderse del liberalismo que de hecho le fue quitando fuerza lentamente en estos 200 años.
    Hay un libro muy bueno que se llama “Católicos y Liberales en la generación del 80” que no recuerdo el autor, fue publicado en la decada del ’70. Ese es un capítulo de la “telenovela argentina”.
    POR LO TANTO ME PARECE QUE NO ES UN PROBLEMA DE LOS ULTIMOS 60 AÑOS, SINO QUE ES MÁS COMPLEJO LA COSA.
    Cuando ganó Menem en el ´89, que me parecía un payaso, los primeros meses me alegre porque pensé que un Peronista comprendía nuestro problema pero en lugar de conciliar ambas facciones con un acercamiento al liberalismo a los 6 meses me di cuenta que no entendía nada y lo que hizo fue pasarse de bando en lugar de mantener su posición. La sociedad se polarizó nuevamente y creo que fue una oportunidad única desaprovechada…
    En US la lucha ideológica luego de la independencia no se presentó, ya que sólo había una ética, la protestante, que era muy afin con el liberalismo y hasta se podría decir que en cierto grado con el capitalismo. Recien a principios del siglo 20 con los inmigrantes (Irlandeses e Italianos) y la primera guerra mundial surge una Ética que compite con la protestante, pero ya era un país desarrollado…
    EL TEMA DE LOS NÚMEROS DE LOS ÚLTIMOS 60 AÑOS ES UNA CONSECUENCIA, HAY QUE ENTENDER LAS CAUSAS PARA TRASCENDERLAS, ESTA ES UNA HUMILDE OPINION …

  6. Entiendo que todo se reduce a la falta de control de gestion o regulacion o como este de moda llamarlo.Toda libertad tiene limites,la libertad de mercado tambien.

  7. A mi me parece que insistir en que Cristina de Kirchner trató con soberbia de dar cátedra en EEUU, no es justo. Creo si, que unos cuantos sentimos un poco de alegría, mas allá del riesgo que esto implica, de que estos “intocables” del mundo les haya pasado lo mismo que a nosotros, por no controlar
    a los mismos angurrientos de dinero fácil que estan en todo el mundo.
    Los gobiernos no deben intervenir. el mercado lo regula todo. Y ahora? Qué es lo que regula el mercado?. Y además hay que indemnizar a los que hicieron el desastre con el dinero de los contribuyentes. Estoy de acuerdo que los argentinos no podemos ser ejemplos de nada,
    pero no me parece malo que disfrutemos un poquito. La misma mugre tiene distintas nacionalidades.

  8. El contrabando de dinero

    Desde que se basa en dar por ciertos los dichos de Antonini Wilson, esta parte del artículo no tiene ninguna seriedad, y es material completamente descartable.

    El crack financiero

    Parafraseando a Enrico Udenio en “No hay peor ciego que el que no quiere ver – Segunda Parte”: “Cuando durante años se ha depositado la fe y la esperanza en un proyecto político y económico deseado y compartido con otros, y se observa en los líderes de ese grupo de pertenencia conductas que ponen en duda las propias creencias, como sería el caso de” ineptitud del mercado capitalista para sostenerse sin el salvataje eterno del Estado, “esa realidad amenaza con resquebrajar la estructura construida. La reacción defensiva es proteger esa visión a rajatabla ya que, si ésta se desvaneciera, una buena parte de la propia identidad dejaría de existir y sería difícil reconocerse.”
    “Esa defensa lleva a asumir posiciones que, en algunos casos, son casi absurdas. Un buen ejemplo de ello estaría dado por la insistencia en afirmar lo delicada que puede ser la intervención estatal en el mundo financiero y económico…”. Sí, Enrico, sigamos alimentando a los especuladores.

    Cristina profesora

    El profesor Enrico omite ex profeso que la elite de los países desarrollados se asienta en siglos de explotación económica de los países subdesarrollados y en la aplicación de las hermosas recetas del FMI y del Banco Mundial que aquellos nos supieron imponer (con complicidades autóctonas, por supuesto), que mucho contribuyeron a esas fabulosas cifras inflacionarias. Es como la lógica de los cambas bolivianos que despectivamente tratan de iletrados a los coyas cuando fueron ellos los que los sometieron al analfabetismo.

    El fin del capitalismo y la caída de la primera potencia mundial

    ¿Será la primera de sus industrias la que salve a la primera potencia mundial? La industria bélica, por supuesto. ¿Será Bolivia? ¿Será Colombia? ¿Será Argentina (señores del lock out del campo mediante, nuevamente alzados)? ¿Será Venezuela? ¿Será Georgia? ¿Será Irán? ¡Cuantos lugares tentadores, Sr. Bush! ¿O le dejarán el trabajo sucio a los demócratas?

  9. sencillamente brillante el analisis y a la vez tan lamentable para los argentinos, es como que los argentinos cometemos hace mas de 60 años el “pecado” de no hacer de nuestro pais la nacion de grandeza que deberiamos

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