UN CORSO A CONTRAMANO

 

El viernes pasado, un amigo mío que se identifica ideológicamente con la izquierda peronista, me solicitó vía mail mi opinión acerca de la crisis financiera actual. Rápidamente le respondí que: Hasta ahora, de las medidas que han tomado los países más desarrollados, creo que la más sensata y positiva es la de Gran Bretaña, cuyo gobierno ha salido a respaldar todo el encaje bancario. Ésta es, en mi entender, la clave para devolver la confianza y frenar la caída: respaldar totalmente al sistema bancario, que es la madre del capital y, por ende, del soporte financiero crediticio. Veremos si los demás países adhieren a la solución inglesa.”

Cuando el domingo, en una reunión urgente, las naciones que componen la Unión Europea decidieron respaldar al programa propuesto por Inglaterra, marcaron tres hitos históricos: el primero, enseñaron a la nación madre del conflicto (Estados Unidos) cómo ser eficaz en una situación así, cuando ésta ya había perdido dos semanas en acciones que no solucionaron el problema clave de la crisis (la parálisis crediticia de los bancos); el segundo, ejecutaron en la práctica la primera gran decisión conjunta económica demostrando que es posible la instalación política y económica de un futuro gobierno europeo; y por último, tal cual lo mencioné en una de mis notas anteriores, Europa dejó bien en claro que no permitirá la caída del capitalismo.

La mayor parte del mundo festejó esta decisión y los mercados reaccionaron positivamente. Seguramente seguirá la crisis durante mucho tiempo, los valores oscilarán, el mundo soportará una fuerte recesión y una probable inflación. Si bien la Argentina no quedará fuera de esta hecatombe económica, el verdadero problema que afrontaremos es que, aparentemente, nuestro gobierno, una vez más, equivoca el camino.

Cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dice en uno de sus discursos, en alusión al rescate financiero internacional:”Mientras otros países están salvando bancos, nosotros estamos poniendo plata para los que trabajan”, está mostrando un desconocimiento de la situación (porque sólo salvando a los bancos se podrá sostener a los que trabajan) y marca para la Argentina un rumbo ideológico opuesto al que debería seguir.

Esto sería volver a repetir los errores de nuestro pasado. Y si la cura pasa, según la psicología, por cambiar nuestra historia, nosotros perderíamos otra oportunidad más para dar un paso evolutivo en nuestro desarrollo.

 

El Contra

Tanto desde el punto de vista militar como del político y el económico, la Argentina casi siempre anduvo con el pie equivocado en relación al resto del mundo.

Cuando en el siglo XVIII las potencias europeas accionaban formas económicas que impulsaban el comercio competitivo, América latina, dominada por España, ejercía el monopolio comercial.

Cuando en el siglo XIX, esas mismas potencias tenían una economía proteccionista, la Argentina de los unitarios despreciaba la protección industrial y elevaba loas al liberalismo comercial.

Cuando, a partir del “crack de 1929”, Estados Unidos inició un proceso de apertura internacional que llega hasta nuestros días, la Argentina se internaba durante décadas en un camino de proteccionismo y aislamiento sin parangón.

Cuando desde los comienzos de la década del 80, la socialdemocracia europea inició un proceso de cambio dejando atrás las políticas keynesianas y ejecutando una economía liberal, el sector del Radicalismo liderado por Raúl Alfonsín, que asumió el gobierno en 1983, decidió  implementar una política económica socialdemócrata keynesiana mezclada con detalles populistas. Como era de prever, terminó en un colosal fracaso económico.

 

Estos desastres que cito, entre muchos otros ejemplos similares que abundan en nuestra historia, dejan en evidencia la repetición de uno de los mayores males que padeció la Argentina a lo largo de casi toda su vida institucional: la incapacidad extrema de sus dirigentes para la predicción política, lo que determinó, invariablemente, estrategias erróneas. Casi todos los gobernantes argentinos se equivocaron en la interpretación de los acontecimientos mundiales.

 

De la misma manera transitó su estrategia militar. Guerreó cuando debía negociar y negoció cuando debía guerrear. A diferencia de los Estados Unidos (la comparación entre los dos países era muy común durante el siglo XIX y parte del XX), los deseos imperialistas de Buenos Aires casi siempre estuvieron mal dirigidos.

A la hora de ocupar e integrar su territorio, los norteamericanos casi siempre prefirieron negociar. Mucho más de la mitad de su territorio actual fue comprado con dinero. En aquella época, su principio básico fue que era preferible negociar pues guerrear resultaba finalmente más caro. Cuando la negociación no era posible pues resultaba muchísimo más costosa que la guerra, la nación del norte elegía el camino del conflicto bélico.

En cambio, Buenos Aires, que detentaba el poder económico de la Argentina, intentó conquistar por las armas la integración de Paraguay y de la Banda Oriental del Uruguay en vez de negociar con sus respectivos líderes. Lo hizo a pesar de que ambas regiones estaban muy interesadas en formar un conjunto de provincias para conformar una gran nación. Poder y dinero son elementos que un buen estadista debe dar y recibir en el juego de la diplomacia y la negociación para el logro de sus objetivos.

Ya en el siglo XX, cuando se desató la Primera Guerra Mundial, Australia, otro país joven y uno de los principales competidores de Argentina en el comercio internacional, envió trescientos mil hombres a la contienda europea en apoyo de las naciones aliadas. Nada menos que el 10% de su población. Al finalizar la guerra, Australia vio crecer su prestigio mundial y obtuvo los derechos de posesión sobre las islas del Pacífico que habían sido capturadas por los alemanes y recuperadas por los aliados. Argentina no siguió sus pasos y no quiso participar en la contienda perdiendo su oportunidad de ingresar en el “mapa diplomático mundial”.

Cuando se desató la Segunda Guerra Mundial, es un hecho bien conocido que los gobernantes militares argentinos simpatizaban con la causa nazi. Recién a pocos días de que los alemanes se rindieran, la Argentina adhirió a los aliados y le declaró la guerra a Alemania. Este nivel de hipocresía fue castigado. Es que fue la única nación latinoamericana que, ante la guerra desatada por la Alemania nazi, no se incorporó o apoyó a los aliados. Como consecuencia, los vencedores del conflicto mundial impusieron sanciones comerciales y financieras a la Argentina por su actitud. La posición pseudo-neutral de los argentinos perjudicó en mucho al país, y lo dejó fuera del formidable crecimiento económico que se produciría en el mundo occidental durante los siguientes veinte años.

 

La utopía de la gran riqueza

Durante gran parte del siglo veinte, la Argentina fabricó la utopía de que podía llegar a convertirse, dentro del contexto diplomático internacional, tanto en una nación líder de América Latina como en un país central. Uno de los mecanismos estratégicos más utilizados en la búsqueda de esta posición fue el de oponerse al capitalismo inglés-norteamericano, al cual se acusaba de explotar económicamente al país. Esta idea fue muy alimentada a partir de la década del ‘20 por un nacionalismo político y económico mediante abundantes y fervorosos discursos.

Durante la primera mitad del siglo veinte se propagó la creencia de que la Argentina era tan extremadamente rica que las demás naciones desarrolladas se esforzaban continuamente para lograr su sometimiento y así, poder robarles esa riqueza. Este sentimiento mostró un elevado nivel de narcisismo, los argentinos veían al país como el “centro del mundo” y, desde un discurso nacionalista, los obvios intereses foráneos eran interpretados como la expoliadora rapacidad de los de afuera. De este modo, la pobreza existente en la Argentina era el resultado de su sumisión al imperialismo foráneo, por lo que, según un sentido de lógica elemental, la oposición al mismo parecía abrir las puertas de acceso a esa gran riqueza nacional.

 

La realidad demostró lo erróneo de esta idea con la experiencia de las posteriores e interminables crisis políticas, económicas y sociales que vivió la Argentina desde 1920, a pesar de haber llevado a cabo durante gran parte del resto del siglo XX, una constante oposición y prédica contra el imperialismo capitalista. La adhesión a esa creencia tuvo un nefasto efecto colateral en el ciudadano argentino: se comportó como si su riqueza fuera cierta y gastó siempre a cuenta de la futura abundancia que el discurso megalómano promovía.

   

Los argentinos se creyeron, así, los ricos de la América Latina y actuaban como tales. Apoyados por los numerosos y diferentes gobiernos, democráticos o totalitarios, vivieron por encima de sus posibilidades mientras los funcionarios de turno, con excepción de unos pocos, jamás se animaron a crear y sostener políticas de crecimiento a largo plazo que significaran algún tipo de esfuerzo y sacrificio por parte de la población. Desde ya, cuando este derroche generaba las constantes crisis que posteriormente sufría la nación, el sector que correspondía a la clase más baja del estrato social era el que, finalmente, debía soportar los peores efectos de las mismas.

 

Si nos guiamos por los resultados, deberíamos deducir que durante gran parte de su historia, la Argentina fue gobernada por una gran mayoría de funcionarios que remaron contra las tendencias internacionales, políticas y económicas. Cada vez que las naciones desarrolladas rumbeaban para un lado, los argentinos se esforzaron en elegir el camino opuesto.  Nuestro gobierno actual no parece estar muy alejado de esta conducta.

 

Enrico Udenio

Autor de “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed.(2004); y “La hipocresía argentina”, Ed.DeLaRed, 2008.

14 de octubre 2008   

 

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17 Respuestas a “UN CORSO A CONTRAMANO

  1. Las interpretaciones corren por cuenta de quien las hace.(tautología).¿de que otra forma podría ser?
    ¿Se le ocurrió preguntarse donde estaríamos en ciencias y tecnologías si no se hubiesen cuestionado los “libros académicos”?
    En cuanto a los mitos y las palabras descalificadoras.
    Sobre eso se trataron mis comentarios. Relea su articulo y cuente los mitos y palabras descalificadoras que utiliza. Lo hace desde el principio, sin pudor y sin solvencia.
    Y en realidad no me incomodan , estoy seguro que perjudican a una gran mayoría a la que pertenezco y que nunca se benefició por la teoría del derrame. Fin.

  2. Volvemos a intervenir en los comentarios para que no haya dudas sobre algunos hechos que le sucedieron al crack de 1929.
    Según expresó muy bien Carlos Santoro en su corto comentario, los EEUU comenzaron a salir de las consecuencias generadas por el crack de 1929 y por las políticas arancelarias sobreproteccionistas, a partir del acceso a la presidencia de Roosvevelt, en 1934.
    Se derogaron mecanismos que prohibían importaciones y se bajaron aranceles utilzando el sistema de negociación recíproca con otros países.
    El país se fue recuperando lentamente y, por supuesto, fue la guerra europea en 1939, la que le dio un fuerte impulso a su economía, envión similar al que tuvo la Argentina con sus exportaciones por el mismo motivo (la guerra).
    Los libros académicos de historia económica detallan muy bien que las sobreprotecciones industriales fueron una de las medidas que profundizaron aún más la depresión, y que la posterior apertura del comercio fue uno de los instrumentos que ayudaron a salir de ella. Cualquiera puede acceder a esos libros, pues muchos fueron traducidos al español.
    Ahora bien, con respecto a las expresiones que maneja JMT en sus comentarios (“receta única”, “auténticos chantajes”, “mentir para tener razón”), son interpretaciones que corren únicamente por cuenta del que lo dice. Somos concientes que en Argentina abundan los mitos y las palabras descalificadoras para rechazar muchas cosas que nos incomodan.

  3. Después de leer las respuestas es evidente que no dejé claro cual es mi opinión del articulo.
    El autor plantea casi en el inicio que casi como “receta única” para salir de la crisis es necesario una política de libre comercio.
    EE.UU (insospechado de socialista) , devaluó su moneda , puso aranceles y los negocio (Ley de Convenios Comerciales de 1934) de tal forma que permitía bajar los aranceles en acuerdos bilaterales en los cuales la desproporción de las economías que negociaban , los convirtieron en auténticos chantajes.
    Entre otras muchas medidas ( hasta la guerra ).
    Mi intención fue expresarle al autor mi desacuerdo con su intención de demostrar , ocultando o mintiendo en el inicio de un articulo ,( “Cuando, a partir del “crack de 1929”, Estados Unidos inició un proceso de apertura internacional que llega hasta nuestros días, la Argentina se internaba durante décadas en un camino de proteccionismo y aislamiento sin parangón.” ) que la economía se rige por principios.
    “ son intereses , estúpido” diría Bill.
    Por lo tanto sigo pensando que si es necesario mentir para tener razón , no sirve de nada tener razón.

  4. Podra de nuevo la CK dar consejos a los paises desarrollados si Chavez no nos presta mas plata?? O ira a confiscar aportes genuinos de la clase media a las AFJP??

    Se podra criticar a los K sin ser tachado de facho o peor aun Menemista?

    Podra la izquierda Argentina entrar al siglo 21 y aceptar que no hay aun una alternativa al capitalismo, mas alla de sus defectos??

    Se habla de la ‘economia real’ en oposicion a la timba de Wall Street, es logico que aparezca Keynes por detras (escuchar a Obama!!), el tema es si se lo aplica dogmaticamente o con critero

  5. Che Tomás, vos seguramente sos uno más de los zurdos argentinos (los que pueden toman champagne y discuten en bares de la Recoleta sobre la “distribución de la riqueza”, otros, ante la falta de moneda, iniciativa, espiritu de sacrificio y ganas de laburar, cortan calles y rutas y exigen que se repartan los bienes de los ricos y, los que no piensan como ellos son fachos.
    Esto mi estimado Tomás se llama vagancia, irracionalidad e intransigencia.
    Y antes de que empecés a argumentar con folletría de izquierda, te informo que por supuesto no estoy de acuerdo con la actual forma de vida de nuestra sociedad; también deploro la concentración de la riqueza de unos pocos en desmedro de millones; no apoyo a los delincuentes económicos que, disfrazados de banqueros, industriales, empresarios, políticos y funcionarios se apropian impunemente de los recursos del país, pero de ahí a que el zurdaje tenga razón en reclamar que así porque si se les debe quitar lo que tienen y distribuirlo graciosamente entre el “pueblo” hay una diferencia enorme.
    Y por último ¿si soy fasciste a vos, que?
    Si no aprendés a respetar las ideas y pensamientos de los demás no podés tener cabida ni siquiera en un blog. chau

  6. El articulo me parece esclarecedor y logrado en una compacta sintesis. Algunas criticas me parecen enanas no aportan absolutamente nada. Y el hecho de que sean ingleses, no hace mucho si las medidas que toman son ingeniosas e inteligentes. Felicito a Enrico.

  7. Carlos María Santoro

    Segun los libros de historia economica, fue justamente la ley Smoot-Hawley de 1930 -a la que hace referencia “El Mensajero del otro lado”- la que incrementa un 50% los aranceles de importacion. Esto aumenta aun más el enojo de las otras naciones, las que incrementaron sus politicas de rechazo a las exportaciones norteamericanas. Fueron estas decisiones -erróneas a la luz de los acontecimientos posteriores- las que profundizaron las consecuencias del crack de 1929 y dio paso al período conocido como “La Gran Depresión”. Una de las políticas económicas del presidente Roosevelt fue eliminar gradualmente estos altos aranceles de importacion para promover la colocacion de los productos norteamericanos en el exterior.

  8. ¿Qué es lo que dice mi amigo Roberto? Parece que es su cabeza la que no le da para hacer “sesudas” interpretaciones.
    ¿O se olvida de que la Argentina fue el único país de la región que no apoyó a la alianza? ¿O que recien lo hizo en 1945, cuando casi terminaba la guerra pero que ya dos años antes las cosas se les había puesto brava a los nazis?
    No hacía falta ser adivino para apoyar a la alianza. Lo que hacía falta era tener un poco de vision y solidaridad regional.. y claro, tambien hacia falta no ser fascista.

  9. ¡Qué fácil resulta saber cual era el camino a tomar cuando los hechos ya han sucedido y sabemos los resultados!
    Claro, ahora resulta ser muy perspicaz, muy sagaz, muy inteligente y muy astuto dogmatizar lo incorrecto que fue ponerse de lado de Alemania en la 2da Guerra Mundial, pero en su momento, cuando recién se iniciaban las hostilidades y todo favorecía a esta nación, había que ser adivino para percatarse que, con el tiempo sería derrotada y arrastraría al infortunio a sus seguidores.
    No soy nazi ni nada que se le parezca, sencillamente estoy exponiendo que el autor de estas “sesudas” interpretaciones de la historia son tan irracionales como los desatinos que intenta analizar y juzgar.
    Ahora, según él, hay que alinearse con Inglaterrra, nada menos, y darle la espalda a EE UU ¿Qué tal?
    Che, Enrico, ¿porque no te dedicás al tarot? en una de esas no necesitás elaborar elucubraciones tan sofisticadas.

  10. NO SE PUEDE SALIR ADELANTE EN UN PAIS COOPTADO POR EL PERONISMO.- LOS PAISES LATINOAMERICANOS QUE PUEDEN SALIR ADELANTE NUNCA TUVIERON ESA LACRA.-. ASI DE SIMPLE ES LA COSA Y DE NEGRO NUESTRO FUTURO.-

  11. Lo que sigue es evidente que no lo escribió un admirador de Keynes.

    A Roosvelt lo reeligieron 4 veces (unico caso) y si bien es cierto que no resolvio todos los problemas que creó la especulacion , fue quien ” creó ” confianza en que el estado se estaba “ocupado”.

    “7. El capitalismo Keynesiano

    Capítulo anterior: 6 – Los errores del socialismo.
    Capítulo siguiente: 8 – Los nuevos liberales

    La primera guerra mundial puso en manos de los gobiernos europeos poderes sin precedente para controlar sus economías(economía de guerra), al superar su capacidad de financiamiento las potencias europeas recurren a la emisión de moneda viciada(inflación) y al endeudamiento, así paulatinamente se rompen los esquemas de orden de preguerra, durante las décadas del veinte mientras las economías de guerra tratan de recuperarse, los USA reciben un flujo de capitales como pago a su proveeduría de recursos de la guerra lo que despierta unas ansias de enriquecimiento que lleva a la especulación(inversiones con exceso de confianza no justificada en ciertos rubros).

    Lo que lleva al ciclo económico, la gran depresión, la que se agrava con el New Deal o nuevo trato de Franklin Roosvelt.-recomendado por el economista Jon Maynard Keynes, puesto que la gran depresión se asumió que tenía su origen en la especulación, el New Deal establecí controles para la economía para supuestamente regular el ciclo, Keynes hace énfasis en la manipulación del mercado del dinero, por ejemplo aumentando la oferta del dinero durante los ciclos recesivos para aumentar la inversión y el empleo y reduciendo la oferta monetaria para controlar el aumento especulativo de la economía.

    Para esto es necesario llevar a cabo una serie de cambios para controlar la moneda por parte del estado, creación de bancos centrales, abandono del patrón oro etc. se realizan grandes obras públicas para crear empleo, regulaciones a la banca, aranceles contra la importación, subsidios a la agricultura etc. en realidad estas medidas solo retardan la recuperación, los aranceles vuelven la crisis global al abatir el comercio internacional, la inversión del estado desplaza la oferta de crédito para la empresa privada, el dinero fiduciario o por decreto provoca nuevos ciclos al no ser confiable, y estar manipulado por los políticos.

    Como sea el New Deal es mas político que económico y genera una oleada de imitadores hasta nuestros días la social-democracia europea, los modelos desarrollistas para el tercer mundo etc. alcanzando su punto culminante con el abandono del patrón oro en los setenta durante la administración Nixon, quizás su popularidad radica en que brinda el confort imaginario de que es posible controlar las decisiones de millones de personas y acabar con la incertidumbre, en rigor su tecnicismo no es mas que especulación docta.”

  12. Muy buenos los articulos. Otra vez seré mas especifico.

  13. Ante el comentario de JMT, en el que insinúa que EEUU aumentó los aranceles de importación para poder salir de la crisis de 1929, contradiciendo lo dicho en la nota “Un Corso a Contramano”, se ratifica lo expuesto en la misma nota y se amplía con la siguiente información resumida en dos puntos y extraídas de los libros “A History of the United State Since 1900” de A,S.Link, Knopf,USA 1974; y de la “United State History Breaf”, de Keith W.Olson, Servicio Cultural de los EEUU, Capítulo 7:

    1) Precisamente una de las causas generadoras del crack de 1929, fue el alto nivel de proteccionismo industrial que tuvieron los EEUU durante la década del 20. Las leyes arancelarias, desde 1922 hasta la ley Smoot-Hawley de 1930, se elevaron a un grado sin precedentes, con el propósito de garantizar a los fabricantes norteamericanos, en una rama tras otra, un cuasi monopolio del mercado local. Estas restricciones a las importaciones generaron fuertes represalias de parte de los demás países. Estas represalias impidieron que los agricultores norteamericanos exportaran sus productos y para 1924 ya se evidenciaba una fuerte depresión del campo que lentamente perjudicó el consumo local de productos manufacturados. Cuando a partir de 1927, los industriales norteamericanos vieron disminuir sus ventas locales y no pudieron colocar sus excedentes en el mercado internacional (justamente por tener cerrados esos mercados en represalia a la política proteccionista implementada), se desencadenó el crack.

    2) EEUU tardó en reaccionar. Recién con la presidencia de Roosevelt, en 1933, comenzó a salir de la crisis con un programa económico en el que se implementaron políticas de apertura comercial con la baja de aranceles (Ley de Convenios Comerciales de 1934) en el que se estableció tratados recíprocos con otras naciones demoliendo la autarquía económica que las elevadas tarifas arancelarias habían creado durante la década del 20’. De esta manera, los productos norteamericanos comenzaron a introducirse en el mercado exterior. Luego, con la guerra, se intensificaron sus exportaciones.
    Es cierto lo que dice JMT al final de su comentario: No hace falta mentir para tener razón.

  14. “Cuando, a partir del “crack de 1929”, Estados Unidos inició un proceso de apertura internacional que llega hasta nuestros días, la Argentina se internaba durante décadas en un camino de proteccionismo y aislamiento sin parangón.”
    ¿EE.UU. no aumentó los aranceles de Importacion para salir de la crisis de 1929?
    Si para tener razon en necesario mentir ¿ de que sirve tener razón?

  15. “los argentinos tenemos el gobierno que nos merecemos”, cruelmente cierto. Nos han enseñado y manipulado para que no pensemos como pueblo trabajador y pensante, sino como una sarta de príncipes en una monarquía irreal. “Somos del primer mundo”, se solía decir en la era Menem. Sin una educación nacionalista objetiva, jamás podremos aprovechar nuestras riquesas y posibilidades como nación.

  16. Respondemos la inquietud de Ricardo que pregunta sobre cómo les fue a los países sudamericanos que ingresaron a la alianza militar que luchó contra la Alemania nazi y la Italia fascista (el apoyo no fue hacia los los Estados Unidos pues esta nación intervino en la guerra recién en 1943, cuando ya la mayoría de los países latinoamericanos ya habían declarado su apoyo a la alianza).

    En valores constantes, la Argentina aumentó su riqueza desde 1948 hasta 1998 (50 años) el 291% total y 79% per cápita.
    Todas las restantes naciones de América Latina crecieron entre dos y cuatro veces más que la Argentina.
    Algunos ejemplos de ello:
    Brasil: el 937% total y 227% per cápita.
    México: 874% y 182% respectivamente.
    Chile: 520% y 155% respectivamente.
    Colombia: 732% y 151% respectivamente.
    Perú: 486% y 55% respectivamente.

    Por supuesto, estas enormes diferencias de crecimiento de sus desarrollos entre la Argentina y el resto de América Latina no dependen solo por haber participado en la Segunda Guerra Mundial, pero sus compromisos con la alianza fueron reconocidos por las organizaciones internacionales con créditos blandos e inversiones claves en sus estructuras productivas.
    En cambio, la Argentina soportó restricciones y castigos por su actitud claramente pro nazi. Este apoyo quedó en evidencia cuando se descubrió el diario de uno de los colaboradores más estrechos de Hitler, Joseph Goebbels. En una de sus páginas describía: “la Argentina tendrá un rol muy importante en la situación de la América Latina posterior a la victoria alemana”.

    Es clave la importancia de preveer los hechos futuros del mundo occidental (al que pertenecemos). Con un gobernante que acierta con las predicciones, la nación entera gana. Cuando se equivoca, es toda su población la que termina sufriendo las consecuencias.

  17. y como les fue a los paises sudamericanos que apoyaron a eeuu en la segunda guerramundial?

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