GASTAR MAS DE LO QUE SE TIENE

Días atrás, el diario “La Nación” publicó una nota de Ricardo Esteves, uno de los analistas políticos y económicos más claros que tiene el país, en el que hace hincapié sobre el problema de la escasez de inversión y el exceso de consumo. Se trata de una cuestión que viene preocupando desde hace mucho a una gran parte de los analistas. Es que de continuar el nivel del gasto actual y esta carencia de inversiones, la Argentina se estaría encaminando hacia un cuello de botella cuya única solución sería, una vez más, un nuevo ajuste socio económico para la población.

Esteves insiste en el punto de que, desde hace ya décadas, los gobiernos argentinos promueven condiciones que privilegian el consumo por sobre las inversiones. Ya en otra nota publicada por el mismo diario el 2 de julio del 2007, él decía: “(…) si se pretenden bajar artificialmente los actuales altos niveles de pobreza, fogoneando el consumo o buscando a qué sector quitarle una parte de su ingreso, violando reglas, desalentando la inversión y aumentando el gasto sin la contrapartida de una mayor producción, los logros serán ficticios y, por lo tanto, efímeros”.    

Según las estadísticas, desde hace medio siglo la Argentina viene gastando más de lo que produce. Sólo hubo un año en el que se revirtió este comportamiento: el 2002. Fue el único momento en el que el país produjo más de lo que gastó. El actual gobierno argentino rechaza este dato mostrando los superávit comercial y fiscal logrados durante los últimos años. Pero el hecho es que estos superávit se obtuvieron a costa de falsear los costos de gran parte de los servicios y materias primas. Con un sinceramiento de la economía, los números hubieran resultado negativos. En realidad, desde el 2004 hasta ahora, el país siguió gastando más de lo que producía. Esto, en términos económicos, significa que en lugar de producir más capital, lo estamos consumiendo.

Entre los argumentos que se esgrimen para explicar esta situación, algunos aducen que no es un problema de producción sino de redistribución de lo que se produce. Esto, más allá de que exista una incorrecta distribución de la riqueza, no es así.

Lo explicaré tomando como ejemplo el micromundo de una familia.

Supongamos que sus integrantes consumen más de lo que sus ingresos les permiten. Aunque uno de ellos gane mucho más que el resto y se lo obligue a dividirlo entre los demás, el ingreso y egreso global e integrado de esa familia será el mismo.

La única manera de sobrellevarlo es mediante endeudamiento a través de compras en cuotas, o a través de préstamos de bancos, usureros, amigos o familiares. Si en los siguientes meses no se incrementa su ingreso, la deuda aumentará porque ni siquiera podrán pagar los intereses. Entonces, llegará el momento en el que la familia deberá afrontar su quiebra.

EL ESTADO LADRÓN

Un Estado tiene varios privilegios que una familia no tiene. Puede, por ejemplo, fabricar billetes “falsos” (la emisión de dinero sin una contrapartida productiva) y con ello generar inflación; o puede aplicar políticas generalizadas que modifiquen el cuadro deficitario (promover inversiones o disminuir gastos); o puede directamente tomar a discreción lo que necesita sin que esto sea considerado un robo. Pero ¿de qué manera puede llevar a cabo esta última acción? Lo logra a través de devaluaciones monetarias; o aplicando mayores impuestos que no pueden ser trasladados al público; o por medio de expropiaciones sin otorgar a cambio el debido resarcimiento; o mediante apropiaciones indebidas de la propiedad privada.

Para una mayor comprensión de lo que significa este sistema de sustracción de lo ajeno, me referiré a uno de los más frecuentes en la historia argentina: el de las devaluaciones monetarias.

 ¿Por qué la Argentina necesitó siempre de ellas para equilibrar su economía? 

Porque como no se puede sostener eternamente un gasto mayor a lo que se produce, llega el momento “del ajuste”. Esto significa que hay que quitarle a la población más de lo que está dispuesta a dar porque, de otro modo, sobrevendrá el colapso. Es entonces, que debe recurrir a que la gente reciba menos ingresos. Como esto es muy difícil de conseguir por la resistencia social que involucraría este acto, el Estado lo logra de manera “indirecta”.

En el sistema capitalista, la moneda de una nación debe tener un cierto nivel de respaldo real a través de sus reservas de oro y divisas extranjeras. Cuando el circulante de dinero nacional excede estas reservas, se produce inflación y devaluación monetaria. Al devaluar, el Estado genera dos consecuencias:

1) Todos los ahorros en pesos pierden una parte de su valor real.

Imaginemos que hoy se produzca una devaluación del 20% de la moneda argentina llevando el cambio del dólar de 3,85 a $4,60. Una ahorrista con diez mil pesos invertidos en un plazo fijo o en bonos del Estado, que tenía u$s 2.600 de acuerdo al cambio de $ 3,85 por dólar, pasaría a tener u$s 2.170. Los u$s 426 de pérdida que sufrirá la ahorrista mudarán al bolsillo del Estado. Esta transferencia de la riqueza se debe a que el Estado maneja su economía en relación a sus reservas genuinas (aquellas que pueden ser utilizadas sólo para sostener su moneda). Las importaciones como las exportaciones, así como las deudas y las cobranzas internacionales inciden en las mismas y se efectivizan en moneda extranjera, preferentemente dólares norteamericanos. Volviendo al ejemplo citado, después de la hipotética devaluación, toda la masa de dinero argentino existente en el mercado pasará a valer un 20% menos en dólares, lo que significará que el Estado aumentará su capacidad de respaldar su moneda con sus reservas en un 20%. Todos serán más pobres menos el Estado.

2) Todos los gastos y salarios públicos sufren una pérdida real en moneda fuerte del 20%. Como el gobierno paga las prestaciones laborales y casi toda la deuda pública interna en pesos, significará un veinte por ciento menos en dólares.

Aunque con la devaluación, la masa monetaria existente en el mercado se equilibrará un poco con relación a los recursos del Estado para sostenerla, si no aparecen inversiones que se acerquen al 24% del PBI y se realicen modificaciones estructurales que ayuden a estabilizar por largo tiempo las reglas del juego de los mercados, en algún momento se reinicia el ciclo de consumo y gasto mayores a lo producido, y vuelven las expropiaciones de los bienes de la población a través de la inflación, la devaluación monetaria, las apropiaciones a los privados y mayores impuestos, sin que importen todas las “promesas y garantías” que se hayan dado con anterioridad. Nuestro país siempre ha sido un ejemplo en justificar la utilización de cualquier medio para lograr el fin deseado.

SIN INVERSIONES NO HAY CRECIMIENTO

Hoy el nivel de inversión anual del país llega al 20% de su PBI. Este es el porcentaje que se calcula como el mínimo indispensable para sostener la producción existente. Para aumentarla, necesitamos que las inversiones se acerquen al 24% del PBI, cifra que está muy lejos de las posibilidades actuales.

Los altos índices reales de pobreza y desocupación que sufre la Argentina obligan a aumentar los gastos dirigidos a la asistencia social pero, al no haber aumento de productividad y riqueza, el proceso de descapitalización de la economía continuará hasta un punto donde sólo habrá tres opciones de acción: 1) Emitir billetes; 2) Endeudarse; 3) Sacarle más dinero a la población.

En el caso de la primera opción, la inflación agravará la situación social y se expandirán los conflictos, los pedidos de aumentos de salarios y subsidios, etc.

En el caso de la segunda opción, el problema no será endeudarse. Cuando un país recibe préstamos para realizar grandes inversiones en infraestructura, generará la suficiente riqueza como para pagar los intereses de ese endeudamiento e, incluso, su capital. El problema es endeudarse para gastarlo en salarios, subsidios y gastos burocráticos, ya que no se generará siquiera la riqueza indispensable para afrontar los intereses. Por ello, la Argentina es una nación que históricamente refinancia hasta los intereses que debe pagar por sus deudas.

La tercera opción sería cobrarle más impuestos a una población que, de por sí, gasta más de lo que produce y se resiste a gastar menos. Con esta alternativa agravamos el problema ya que habrá menos dinero privado para el consumo, lo que traerá una disminución de la actividad industrial y comercial, y se ampliará la brecha entre los ingresos y egresos.

Y si, por sus nefastas consecuencias, el gobierno decide evitar un aumento de los impuestos, deberá obtener lo que necesite para solventar sus mayores gastos quitándoselo a otro o devaluando la moneda. Tomemos el ejemplo del reciente decreto (DNU) de los Kirchner instalando el “salario semi-universal” para los menores de 18 años. Esta asignación le costará al Estado diez mil millones de pesos anuales que los obtendrá de ANSES. Es decir, será la caja de los jubilados la que aportará este dinero. Más allá del problema ético que esto significa (el Gobierno no les paga a los jubilados el aumento que estableció la Corte Suprema de Justicia argumentando que no tiene posibilidades económicas para hacerlo), se le quita dinero a los jubilados para darle otro destino al previsto.

Como ninguna de estas opciones posibilita solucionar de fondo el principal problema, que es la escasez de inversiones, finalmente se recurrirá, como tantas otras veces, a un ajuste. 

Aunque los Kirchner han reiterado que ellos no harán ninguno, su discurso es fútil. Es que no importa lo que ellos quieran o no. Ningún ajuste en la historia argentina se ha realizado porque el gobernante de turno lo ha deseado ya que no se trata de una cuestión de voluntad política. Cuando se vulneran cuestiones básicas de la economía capitalista, no se puede evitar sus duras consecuencias.

 

EN BÚSQUEDA DE UN LUGAR EN EL MUNDO

HPor supuesto, hay maneras de evitar los ajustes. Las conocemos. Si no queremos o no podemos bajar los gastos, hay que aumentar la producción de riqueza. A la Argentina le fue difícil recuperarse del default del año 2002. Lo consiguió gracias a que “Dios se convirtió en argentino” y nos trajo una excepcional suba de precios de nuestros principales productos de exportación. Los Kirchner vieron allí la solución de sus problemas financieros y gravaron fuertemente sus exportaciones. Finalmente se ‘pasaron de vueltas’ y asfixiaron a la principal riqueza del país.

El modelo económico de los Kirchner consistió en hacer base en el consumo y no en la inversión. Como se partió de un piso (por no decir subsuelo) extremadamente bajo (el del año 2002) las cifras de crecimiento entusiasmaron al principio, pero al seguir ausentes las inversiones, este entusiasmo se redujo, iniciándose la fuga de los capitales.

¿A qué se debió esta caída?

Principalmente, a cuatro factores:

1)                 La constante violación al derecho de propiedad, elemento clave para los que detentan la capacidad monetaria de invertir ingentes capitales en el país.

2)                 El constante cambio de las reglas del juego comercial e industrial que, si bien no ha sido un invento de este gobierno, la transgresión contractual y legal sigue plenamente vigente en el país.

3)                 La modalidad política de los Kirchner de generar odios y discordias en la población. Han promovido –incluso apañado- acciones de violencia social y un clientelismo a un punto tal, que hasta los empresarios “oficialistas” están remitiendo su dinero al exterior mientras “discursean” su apoyo al gobierno.   

4)                 La adulteración de las estadísticas y datos, indispensables para que los empresarios calculen sus inversiones.

En la próxima semana nos ocuparemos de analizar estos cuatro generadores de desinversión, pero hoy considero imprescindible y esencial pedir que no sigamos creando mitos de desarrollo económico creyendo que desde nuestro remoto lugar en el estatus de poder mundial, podemos crear una nueva ideología que supere los males que ocasionan las existentes.

De acuerdo a la definición de Carlos Escudé, uno de los mejores especialistas y estudiosos de las relaciones exteriores, “ser realistas será reconocer que nuestra ubicación no puede ser sino periférica”. Tendremos que regresar al estadio donde están ubicadas todas las naciones del mundo no para ocupar la platea sino los tablones de la tribuna popular, y escalar posiciones a partir de ella. Así lo hicieron Brasil y México, lo está haciendo Chile y, muy probablemente lo siga Uruguay, el país hermano al que los mismos uruguayos cariñosamente llaman “paisito”.

Hay material humano y riquezas económicas suficientes. Podemos utilizarlas o agredirlas. De cuál sea la actitud, dependerá que lo logremos con rapidez o no.

Con la decisión del gobierno en avanzar hacia una posible solución del aislamiento financiero internacional de la Argentina, y con los ambiciosos acuerdos comerciales y de infraestructura que acordaron Cristina Kirchner y la presidenta chilena Bachelet (más allá de las dificultades financieras para concretarlas), se abrió una esperanza de cambio para el país. Los meses siguientes mostrará si son genuinos o se trata de otro engaño político.

Enrico Udenio

30 de octubre de 2009

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12 Respuestas a “GASTAR MAS DE LO QUE SE TIENE

  1. Udenio, su capacidad de síntesis me produce cierta envidia.
    Saludos.

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  2. Me imagino a un inversor leyendo por ejemplo… este tipo de notas!.
    Imaginemos también seguir sus recetas económicas.
    Bajemos el gasto, basta de jubilaciones para amas de casa,basta de subsidios a los alimentos de la canasta básica ,basta de construir viviendas,basta de construir escuelas (con las 700 que construyeron los “KK” son ya demasiadas)basta de subsidios al trasporte y al que no le alcance que camine ,que como ejercicio es recomendable.Para que tantas rutas.terminemos de una buena vez con los aportes al programa alimentario, para que tanta plata para salud,que la terminen con el programa de recuperación de científicos argentinos que se fueron del país.
    Sin duda son necesarias las inversiones y parar con la fuga de capitales que desangra al país ,fuga de capitales que garantizaron los gobiernos neoliberales y que el gobierno actual desea revertir con una nueva ley que regularice el sistema financiero para que los bancos financien a la producción y no como ahora que se financia el consumo.Se calcula que los “argentinos “tienen en el exterior el equivalente a la deuda externa.Otro ejemplo de” patriotas” deplorables, la hacen acá y se la llevan afuera.

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  3. En la provincia de Buenos Aires ya no saben lo que hacer para poder inventar nuevos impuestos y la devaluación del peso ya no se puede frenar más. Todo el mundo lo sabe.
    Es evidente, como bien dice el señor Udenio, que se viene un ajuste como tantos otros que hemos experimentado en este país. Además corre fuerte el rumor de piqueteros armados. La violencia social va en aumento y se puede palpar lo dividida que está la sociedad en torno a las políticas de Estado.
    Si tuviéramos un gobierno nacional de otro signo político ya hubieran estallado los saqueos y las manifestaciones populares pero con las limosnas la gente carenciada se contiene. ¿Hasta cuando se puede sostener este sistema? ¿Hasta cuando podemos aguantar que cualquier sector, que se cree dueño de la verdad, salga a la calle a manifestarse complicandole la vida a los que trabajan? ¿Que se puede hacer en el corto plazo para que los inversores vean con otros ojos a nuestro país y se frene la fuga de capitales? Cualquiera de estas preguntas recien van a ser contestadas cuando se termine esta administración populista y oportinista que no han hecho más que empobrecer a esta nación, revivir rencores viejos y dividir a la sociedad Argentina en una suerte de guerra de clases al mejor estilo Marxista.
    Señor Udenio, Cuando esta gente deje el poder. ¿Cuanto años estima para llegar a una recuperación que nos coloque en los niveles socioeconómicos del año 2004-2005 (siempre que el próximo gobierno haga las cosas medianamente bien) ?

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  4. Parece que desean que ocurra. No paran de profetizar el estallido.

    Antes.. que no llegábamos al 28 de Junio… después, que nos preparáramos para Octubre… que Cristina renunciaba… ahora, que no llegamos a Diciembre… que “Kirchner salió a aniquilar”… que las organizacoines sociales “están todos armados”… desde hace años: que se viene el ajuste… que el dólar se va a las nubes…

    Qué ganas que tienen… la profecía autocumplida…

    Dan náuseas…

  5. Le sigo desde hace meses aunque hoy es la primera vez que comento.

    Sus posts son magníficos: completos, claros, ajustados, certeros… Un lujo poder leerle.

    Saludos y ánimo con el semanario (también lo sigo) :-)

  6. Alejandro, salgo a la calle y veo a pesar de los subsidios más pobreza e indigencia que antes, aumento del tráfico de drogas, una enorme violencia y agresión al prójimo, delincuencia y asesinatos a mansalva en una cantidad como nunca antes sucedía.
    Veo una presidenta que abraza y le da enormes sumas de dinero a una persona que agredió nada menos que al líder del principal partido opositor, un gobierno que promete y promete la misma cosa una y otra vez, que gasta y gasta mientras el dinero se va y se va del país.
    Veo un gobierno que usa el ahorro de los jubilados para todo uso menos para pagarles lo que la ha indicado la Corte Suprema, que usa los bienes del Estado como propios, que respeta muy poco los derechos de propiedad de sus ciudadanos, que avasalla constantemente el Congreso apurando leyes con una mayoría legislativa que legalmente le corresponde pero que ética y legítimamente no.

    Podría seguir con una larguísima lista detallando las calamidades que el país soporta y tendrá que soportar por causa de uno de los peores gobiernos que registra la historia del país. ¿Por qué nos toca siempre a nosotros tener gobernantes ineptos? ¡Bastaría mirar a nuestros países vecinos para darnos cuenta de la gran diferencia que existe entre sus gobernantes y los nuestros!
    Alejandro, no se trata de profecías, son ya realidades. Los argentinos las vivimos en el pasado muchísimas veces. No es que se viene el ajuste… ¡Ya comenzó!
    Creo que los kirchneristas han perdido poder de crítica porque tienen miedo de perder aquellas cosas que les ha gustado del matrimonio presidencial. No se están dando cuenta que les están metiendo un Caballo de Troya que después todos lamentaremos y mucho.
    Pero, como dice Udenio en el final de su nota. Quizás se produzca un cambio en Cristina, y se pueda corregir el rumbo de colisión. No lo creo pero en una de esas…………
    Julio

  7. Le dejo dos ejemplos detallados de robo atribuibles a este Gobierno, sin contar el de la inflación del INDEC, para cualquier asalariado, que sería tres:
    1) con la CSJ se santificó y se benefició al mismo Gobierno, legalizando El Corralito
    2) Hace un par de años le presté al Gobierno a diez años 100 pesos (por 90 valor mercado) con el BOCON PR13.
    Con la manipulación del INDEC para negar la inflación real, llegaron a valer 10 pesos, ahora por la llegada de fondos buitres especulativos subieron momentáneamente; igual tengo una perdida de la mitad (faltando ocho años para la devolución del préstamo) que es la inflación no reconocida.
    En USA cualquier ciudadado se puede formar la propia jubilación prestándole al gobierno que lo certifica entregando bonos auténticos, no truchos como aquí.

  8. Sr. Ackari, escribe usted:
    “…salgo a la calle y veo a pesar de los subsidios más pobreza e indigencia que antes, aumento del tráfico de drogas, una enorme violencia y agresión al prójimo, delincuencia y asesinatos a mansalva en una cantidad como nunca antes sucedía”
    ¿Usted sale a la calle y ve esto? ¿Ve realmente el tráfico de drogas? ¿Usted sale y ve asesinatos a mansalva? ¿Usted “ve” esto en la calle, o usted vió desgraciadamente un asesinato, o vió algunos chicos más que hace 25 años fumándose en una esquina, y el resto lo leyó, vió o escuchó por los medios?
    A esa aprehensión de la realidad que mezcla lo que realmente vemos con lo que pretenden algunos que creamos ver, es a lo que, en cierto modo creo, se refiere Alejandro Kafka cuando dice “Parece que desean que ocurra”.
    Yo no vivo permanentemente en Argentina asi que no puedo opinar desde lo etrictamente empírico, pero en los meses que al año paso allí no veo estas cosas en ese grado, y eso que la pobreza, y las drogas ya no nos las esconden ni nos las maquillan como en otras épocas, por más que en Buenos Aires la UCEP de Macri se empeñe.
    Es bien posible, y razones hay, para que la situación hoy esté más brava, más difícil, pero asegurar que uno sale a la calle y “ve” asesinatos a mansalva es, cuando menos, hacerse eco de una psicosis inducida y bastanta alejada de la realidad, que solo pretende buscar consenso para tomar ciertas deciciones que sin este consenso tendrían una resistencia social que las tornaría muy difíciles de tomar.
    Nos insiten y nos machacan a diario con ciertas cosas, que si bien son reales y exiten, no siempre tienen esa dimensión que finalmente creemos “ver” que tienen.
    Ejemplo de esto es lo que se pretende hacer con la penalización de los menores.
    El caso de EEUU luego del atentado del 11-S es bien claro también. Se instaló la psicosis y el miedo argumentando inseguridad y vulnerabilidad frente a la amenaza terrorista para poder legislar, con la venia de la sociedad, en contra de derechos básicos de esta.
    Creo, y esto lo digo sin ánimo de poner en duda lo que usted “ve” cuando sale a la calle, que además de ver debemos mirar, si no corremos el riesgo de aceptar lo que racionalmente jamás estaríamos dispuestos a aceptar.

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  9. Sr. Mucci, creo que hay una interpretación suya que no corresponde. Si bien no pone en duda lo que afirmo, lo cuestiona. Le cuento. Yo vivo cerca del Once y por una cuestión de salud suelo caminar (salvo dias de lluvia, por supuesto) por Rivadavia y Av. de Mayo hasta el centro todos los días porque trabajo a dos cuadras de la Casa Rosada. Lo hago desde el año 1995, que fue cunado me mudé a donde vivo actuañlmente. Soy testigo fiel de los pasos de los años, del incremento de la probreza y la indigencia. Le puedo asegurar que NUNCA como estos últimos años he visto tanta en la calle. Le puedo asegurar que salvo los aciagos y excepciponales meses del colapso financiero del país, NUNCA he visto tantas protestas en la calle. Y cuando le digo “visto” me refiero a ANTES de que se desatara la crisis internacional.
    Sr. Mucci, cuando usted dice “que si bien son reales y exsiten, no siempre tienen esa dimensión que finalmente creemos “ver” que tienen”, se está infiriendo que todos exageramos y lo hacemos porque los medios contrarios al gobierno nos manipulan.
    Mi respuesta la tengo que dividir en dos partes: la primera es que efectivamente los argentinos tendemos a ser exagerados en todo, si nos va bien, somos los mejores, y si nos va mal, somos los peores. Será nuestra descendencia italiano quizas. Sobre lo segundo, tambien debo reconocer que lo que se infiere es correcto. Todos nos manipulan o intentan hacerlo. Desde los medios opositores resaltando lo negativo, como por ejemplo, los asesinatos y la violencia cotidiana. Desde los medios oficialistas mostrando en primera plana cualquier cosa que huela a prokirchner, como por ejemplo, la inauguración de Cristina de cualquier verdura o las promesas de obras que reiteran una y otra vez pero que cumplen con cuentagotas.
    Pero así es el juego de la prensa y las comunicaciones en todo el mundo. Los hechos existen. Los asesinatos ocurren y la violencia y la pobreza fue en aumento en la Argentina. La diferencia está en que unos la publican en primera plana y en cambio otros lo hacen en páginas adentro o en spot de solo quince segundos.
    Si somos concientes de esto esta todo Ok. Pero si nos quieren mentir, que es muy diferente a recalcar una u otra noticia, la cosa se hace distinta y las reacciones del pueblo también.
    Justamente el problema es que desde hace años estamos gobernados por un grupo de personas que nos mienten. Cuando ellos hablan de “sensación de inseguridad” y no de “inseguridad de hecho” nos quieren engañar. Como cuando dicen que el INDEC dice la verdad, tambien nos están mintiendo.
    Pero lo más increíble es que quieren mentirnos con cosas que la mayoría de la población se da cuenta facilmente. Con solo ir al supermercado nos damos cuenta el grado mayusculo de las mentiras oficiales.

    Y lo que sucede, Sr. Mucci, es que no nos gusta que nos mientan tan pero tan descaradamente. Y por eso, las encuestas dan niveles tan negativos para el matrimonio presidencial.
    Ya no importa lo que hagan o desagan los Kirchner. La mayoría del pueblo ya no los quiere. Y con razón. Una cosa es que sean más o menos incapaces de gobernar un país, y otra muy diferente es que tomen por estúpido al pueblo, como lo están haciendo desde hace años, cuando, en realidad, son ellos los estúpidos por creer que podemos creerle.
    Mis saludos.

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  10. Ante que nada asistimos a una batalla cultural,sin duda alguna si cada argentino analizára su situación y la de sus conocidos si evaluara su situación económica en los ultimos cinco años ,sin duda el kirchnerismo arrasaria cualquier elección.
    Pero como siempre sucede, cuando se gobierna para la gente,inmediatamente comienza al campaña para demonizar dicho gobierno.Ya sucedio con Chavez …nadie dice por ningún medio que eliminó el analfabetismo ,si se le dedican rios de tintas y horas en televisión si el mismo dice alguna frase poco feliz o sacada de contexto.
    Como no comprender a los que tildan a este gobierno de corrupto sin siquiera nombrar algún caso “serio” de corrupción,simplemente se instala la mentira por los grandes medios(papá Magnetto)y la gente confiando en la información repite los eslogans de Clarín pero sin fundamento alguno.La batalla es cultural cuando se dedican programas enteros a la repetición asta el artazgo de los casos policiales al punto de hacernos creer que vivimos sumejidos en la delicuencia,cuando la realidad es otra.

    • Pablo K: No puedo creer que exista gente como usted que defiende lo indefendible y niega la realidad de esta manera. Salga un poco a la calle, hable con la gente que piensa distinto a usted, que vive otra situación y se dará cuenta que pocas veces en la historia de este país estuviemos tan mal como ahora.

  11. Sr. Pablo K: ¿Donde vive Ud? ¿En los jardines de Buckingham Palace?
    ¿No vivimos sumergidos en la violencia” ¿que otra cosa es el delito instalado en los tribunales, como SI SE VE A DIARIO, desde la óptica de los que denunciamos a Bancos ladrones, protegidos desde el poder, como agentes de recaudación del IVA para el estado cómplice de los delitos de guante blanco? Y como digo Bancos, digo tarjetas de crédito, telefonos celulares, financiadoras, etc.
    Si vivimos en un estado de derecho que privilegia el delito que favorece a los grupos de poder económico con los que está involucrado personalmente el “matrimonio presidencial, en total beneficio del “patrimonio presidencial” eso en buen romance, se dice vivir sumergidos en la delincuencia.- La peor que hay, que se establece de arriba hacia abajo.- Donde afanarse un millón no es delito, es desprolijidad.-
    Y justificar delincuencia del oirigen que sea, oficial o de los ladrones de la calle, de antifaz, revolver y moto, es hacer cortinas de humo ideológicas.-
    Otro gallo le cantaría, a usted, si le hubieran tocado el bolsillo, a mano armada.- No con el INDEC, el iva, y demas basura inventada para robarle a la gende dentro de la ley.- Como a mi, pero no debo ser yo solo, ¿no?

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