UNA IZQUIERDA MUY PARTICULAR

ESTA NOTA SE ENCUENTRA TAMBIÉN EN EL PERIÓDICO
WWW.LOSANTEOJOSDELTATA.COM.AR

Escena 1

Por Radio Mitre escucho al embajador argentino en Washignton, Hector Timmerman, descalificar nada menos que al encargado de Obama para la región latinoamericana, Arturo Valenzuela, acusándolo de que, durante su estadía en Buenos Aires “eligió reunirse con la derecha”.
No puedo creerlo. Me da vergüenza ajena. ¿Cómo es que el embajador argentino en Estados Unidos dice semejante frase refiriéndose, además, a un diplomático que Cristina se negó a recibir?
A las pocas horas, mi asombro se incrementa cuando me entero de que la bancada de la izquierda opositora a los Kirchner (Binner, Solanas, y compañía) también criticó a Valenzuela por “la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país” cuando nunca antes alzaron la voz ante la constante injerencia de Chávez en las cuestiones políticas argentinas, como tampoco ante todas las visitas de mandatarios y funcionarios extranjeros que le transmitieron a los Kirchner el mismo reclamo que hizo Valenzuela: la necesidad de contar con mayores seguridades jurídicas y reglas de juego claras.

Escena 2

Se difunde una encuesta que indica que el 82% de la población rechaza la modalidad de cortes de calles y rutas como forma de protesta social, y sólo el 7% aprueba la actitud del Gobierno Nacional de no intervenir en esos bloqueos. Busco en mi archivo noticias anteriores sobre el tema y encuentro declaraciones en las que casi todo el espectro de la izquierda argentina declaraba que se debían dejar a las organizaciones sociales expresarse libremente, aunque para ser “escuchadas” debieran bloquear el tránsito.
Recuerdo vagamente una frase en la que se relaciona a las calles y las rutas con las arterias de un organismo. Si se las bloquea, sobreviene la enfermedad y el deterioro en el cuerpo.

No sigo mirando en mi archivo de noticias porque soy consciente de que podría llenar páginas y páginas de errores estratégicos cometidos por esta particular izquierda nacionalista-populista que dirige la Argentina. Errores que se convierten en “horrores” porque terminan expulsando a una buena parte de sus simpatizantes moderados hacia la zona política ocupada por la centroderecha.

LA ALTERNANCIA

La presidenta socialista chilena Michelle Bachelet deja el gobierno con un espectacular 80% de apoyo a su gestión. A pesar de ello, las elecciones presidenciales las ganó la centroderecha. Repaso las elecciones europeas de los últimos dos años y observo que en la mayoría de las naciones, la derecha triunfó reemplazando a gobiernos de izquierda.

Es lógico, forma parte de la indispensable y saludable alternancia política que necesitan tener los países para evitar hegemonías perniciosas. Es justamente la dinámica provocada por la alternancia ideológica lo que impulsa el desarrollo socioeconómico de un país.

Analizo nuestra historia electoral y observo que, según ellas, en el electorado que posee una estructura ideológica definida, una minoría se encuentra entre las izquierdas, el estatismo y el populismo nacionalista. Un porcentaje menor, se inclina hacia el arco opuesto: las derechas y el conservadurismo, tanto internacionalistas como nacionalistas. Esto muestra que sólo una pequeña parte de la población vota en términos ideológicos de izquierdas y derechas. El sector que define las elecciones en la argentina es un sector independiente que se inclina, en cada ocasión, según lo que intuye como beneficioso para el país en esas circunstancias.

A la mayoría del pueblo lo que le interesa es que el gobernante elegido haga las cosas bien, y no le importa en demasía si es de derecha o de izquierda. Esto es correcto porque, en general, las poblaciones de los países con democracias liberales tienen sectores que poseen una alta dosis de pragmatismo al momento de votar. Pero una cosa es que al votante le interese poco la ideología, y otra muy diferente es que no le interese al que capta esos votos.
No olvidemos que un gobernante confundido generará con su discurso y sus actos, confusión respecto de las reglas del juego tanto en sus relaciones internas como en las internacionales. En el lado opuesto, un gobernante obcecado en sus principios ideológicos no tendrá la flexibilidad, ni la empatía necesaria, como para considerar las ideas de los que piensan diferente, lo que producirá divisiones profundas en la sociedad.

LA IZQUIERDA ARGENTINA

“Si no estás con la Ley de Medios estás con la dictadura sangrienta que secuestró a nuestros hijos.” Hebe de Bonafini (1928-) Activista argentina marxista. Presidenta de una de las divisiones de Madres de Plaza de Mayo.

La izquierda en nuestro país es bastante particular pues, a mi criterio, se ha detenido en el tiempo. Escuchar su discurso no es revivir al socialista Palacios, sino al populista Arturo Jauretche. El problema es que el nacionalismo exacerbado de este último –radical primero y luego peronista-, afín a las décadas políticas que vivió (1930-1960), quedó totalmente desactualizado a partir de la caída del comunismo y el inicio de la globalización capitalista.

Los Kirchner, admiradores de Jauretche y de su visión ideológica híper nacionalista y estatista, gobernaron bajo los principios e ideales de la generación peronista de izquierda de los años 70 y, a pesar de que muchos estarán en desacuerdo con lo que voy a decir, creo que para el país fue importante que esto sucediera, ya que permitió que se ejecutaran esas ideas, la mayoría a favor del estatismo, en contra del capital extranjero y de la influencia de los países desarrollados, en especial de los Estados Unidos. Esto constituía, probablemente, una asignatura pendiente en la historia argentina. El fracaso de esta gestión -no se puede pensar de otra manera cuando las encuestas señalan que el Gobierno tiene sólo un 18% de aprobación positiva de su mandato- permitirá dejar atrás definitivamente una época de escisiones creada por ideas extremas, de  izquierda y de derecha, muy nefasta para el país.
La admiración por este nacionalismo jauretchiano no es patrimonio exclusivo del Gobierno. Un amplio espectro de la izquierda argentina  comulga con esta anticuada visión ideológica –desde Pino Solanas hasta los ex ARI pasando por Binner y Sabbatella- por lo que no pueden evitar cometer constantes errores que se contradicen con los deseos de la mayoría de la población del país: ser un país poderoso conectado con el mundo, en paz y con armonía, aceptando la alternancia política e ideológica como un factor enriquecedor para el desarrollo económico y la conquista de justicia social.

El problema que existe es que, en el imaginario ideológico de la izquierda argentina, el que piensa diferente es un enemigo al que se califica de manera grosera y agresiva.  
Por ejemplo, si un hombre le cuestiona a este gobierno la forma como manejó la delicada cuestión de los derechos humanos con relación a la responsabilidad de la guerrilla en la violenta década de los 70, es un defensor de la dictadura militar. No existen términos medios. O se está a favor de exonerar a los guerrilleros, que también cometieron horrendos crímenes, o se es un cómplice del genocidio ejecutado por los militares. También esta singular izquierda argentina califica como reaccionario, fascista, autoritario y de “derecha” (porque asume que ser de derecha es ser “mala persona”) a aquel que está de acuerdo con la instauración de los principios básicos para la convivencia, como por ejemplo, el combate efectivo contra la delincuencia, la instauración de códigos de contravenciones, la exigencia de reglamentar las protestas para reubicarlas dentro del marco de la ley, la obligación de mantener los servicios esenciales en las huelgas de transporte, la exigencia de que los maestros moderen sus reclamos, la importancia de promover las inversiones privadas, entre muchos otros tópicos.

El pensamiento jauretchiano de “oligarca y vendepatria” se mantiene vigente para este tipo de izquierdismo, mezcla de marxismo, populismo, indigenismo y nacionalsocialismo.  

Pero este discurso diluye aún más sus probabilidades de obtener una penetración mayoritaria de sus ideas pues el argentino ha vuelto a girar desde la izquierda hacia la derecha porque quiere tener gobiernos que miren hacia adelante en lugar de empantanarse en el pasado, y porque quiere que haya orden, justicia, una buena policía, una milicia eficiente, y que los políticos de turno no destruyan todo lo que hicieron los anteriores gobernantes.  

REVOLUCIÓN O REFORMA

“Una revolución violenta sólo puede obtener los inevitables resultados de la violencia, que son tan viejos como el mundo” Aldous Huxley (1894-1963) Escritor, ensayista y crítico inglés. Extraído de su ensayo “El Fin y Los Medios” (1937).

La gran mayoría de los argentinos no quiere una revolución. Mira hacia Chile, Uruguay y Brasil y piensa en cómo es que la derecha y la izquierda pueden convivir pacíficamente en esos países y no en la Argentina. Al fin al cabo ellos también sufrieron dictaduras feroces, guerrillas crueles, muertes y desapariciones.

Está claro, según los hechos mundiales acontecidos durante la segunda mitad del siglo XX, que la mayoría de las sociedades han preferido impulsar continuas reformas y no continuas revoluciones. Tal vez esto suceda porque una revolución implica la destrucción del orden establecido sin el conocimiento de si uno nuevo podrá impulsar mejor su desarrollo, mientras que una reforma intenta mejorar manteniendo lo que ya funciona correctamente.
Esta elección le daría la razón al precursor de la socialdemocracia, Edward Bernstein, cuando contradijo la idea de la revolución marxista recalcando que a través de reformas del sistema capitalista se podrían obtener mejores beneficios para las clases trabajadoras. Dijo que “En las revoluciones, el entusiasmo se sobrepone a la inteligencia”. Es que, desde este punto de vista, la diferencia entre las reformas y las revoluciones sería la misma que existe entre una realidad y una utopía.

Pero, para la mentalidad de los gobernantes argentinos actuales así como para los aparentemente opositores de nuestra izquierda nacional, los presidentes de nuestros países vecinos, Tabaré Vázquez, Lula y Michelle Bachelet, son izquierdistas que “se pasaron a la derecha” porque implementaron políticas de crecimiento económico con claro signo favorable al capital privado.
Es que a estos líderes latinoamericanos no les llevó mucho tiempo comprender que se podía implementar un plan económico de neto corte capitalista, sin renunciar a su condición de socialistas democráticos. En cambio, a los socialistas, populistas e izquierdistas argentinos les está llevando mucho más tiempo entender que el “progresismo” puede ser también de derecha y capitalista.

ENTRE EL ENEMIGO Y EL ADVERSARIO SÓLO MEDIA LA ALTERNANCIA

“El odio político se deposita como un veneno que intoxica la discusión pública. Degrada al adversario a la categoría del enemigo que debe ser eliminado, que debe ser destruido simbólicamente.” Pierluigi Battista (1955-) Escritor y periodista italiano. Licenciado en literatura moderna. 

El proceso de los últimos años marcó una tendencia hacia el centro por parte de la derecha argentina pues incorporó metas que en el pasado eran propiedad exclusiva de la izquierda como, por ejemplo, la justicia social y la asistencia hacia los más carenciados.
El otro día, en una cena en la que participé, un importante jurista del país, más afín hacia la derecha liberal que hacia el socialismo, mostró su sensibilidad social al expresar que “no puede quedar gente fuera del sistema porque es muy injusto y promueve la violencia”.

En cambio, los marxistas, socialistas, la izquierda radical y el peronismo “revolucionario”, siguen instalados en los años 70 y 80, cuando aún existía el imperio comunista y, por ende, un mundo polarizado. Para ellos, la derecha no cambió nada cuando, en realidad, lo que ha sucedido es que son ellos los que no pudieron modificar su pensamiento y siguen analizando las cosas desde un lugar político que el mundo ya superó hace años.

Hoy la derecha sabe que no se puede gobernar sin tomar en cuenta los intereses de la izquierda. Ésta, al contrario, quiere gobernar agrediendo o ignorando los intereses de la derecha. Es común escuchar hoy a muchos intelectuales, artistas, sindicalistas, etcétera, expresar “Macri es mi enemigo”. No recuerdo nunca que, previo al suceso de Cromañón, la gente que no acordaba en como cómo Ibarra gobernaba la ciudad de Buenos Aires dijera que el ex gobernador fuera su enemigo.
Los independientes perciben todas éstas diferencias y hoy, según las encuestas existentes, estarían más dispuestos a votar a un Cobos o a un Macri que a un Binner o a un Solanas. No soportan más la existencia de “enemigos”. Quieren que los que están arriba sepan que tienen adversarios políticos que seguramente mañana accederán a ese poder, por lo que deben enhebrar proyectos en común consensuados en beneficio de una convivencia armónica no sólo en el presente sino también proyectando hacia el futuro.

Probablemente, la centroderecha accederá al gobierno en el 2011 o, a más tardar, lo hará en el 2015. No sólo la izquierda perderá el poder que tiene actualmente sino que, además y mucho más grave aún, habrá perdido credibilidad por la elevada corrupción habida y la interminable lista de errores cometidos durante el mandato kirchnerista.
Durante décadas, la Argentina aspiró a ser como Estados Unidos, Francia o Inglaterra. Ahora bajó sus pretensiones y ya una buena parte de la población toma como modelos a nuestros vecinos, Uruguay, Chile y Brasil. Esto es mucho más realista porque nos ubicamos en nuestro grupo de pertenencia. Lo que espero encarecidamente es que no sigamos descendiendo en la escala de los modelos a imitar.

Enrico Udenio

20 de diciembre de 2009

Autor de los ensayos “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Editor, Argentina (2004) y “La Hipocresía Argentina”, Ed.delared, España (2007).

Anuncios

11 Respuestas a “UNA IZQUIERDA MUY PARTICULAR

  1. Alex de la Ribera

    Estimado Alejandro: Dentro de mis muchas carencias estoy sin embargo satisfecho de algo: me siento ideológicamente independiente. No se qué ocurriría si viviera en otro país, pero en mi personal perspectiva me termina asqueando la adscripción maniquea a una derecha o a una izquierda. Pero quiero referirme a una observación suya: la sensibilidad social. ¿En qué consiste? ¿Cómo se mide ese sentimiento, con qué instrumentos? En cuanto a lo práctico, no he tenido la suerte de encontrar diferencias significativas en las prácticas de la mayoría de los gobiernos que he conocido: en el mejor de los casos, un pobre asistencialismo sin promoción humana. Clientelismo en lugar de igualdad de oportunidades. Habría que hablar de objetivos de políticas, y luego verificar los resultados. Cordiales saludos.

  2. “Esto muestra que sólo una pequeña parte de la población vota en términos ideológicos de izquierdas y derechas. El sector que define las elecciones en la argentina es un sector independiente que se inclina, en cada ocasión, según lo que intuye como beneficioso para el país en esas circunstancias.”

    Definición capciosa la de “independientes”. ¿Acaso quienes nos encuadramos dentro de determinados lineamientos ideológicos, derecha o izquierda, no lo somos?

    “El proceso de los últimos años marcó una tendencia hacia el centro por parte de la derecha argentina pues incorporó metas que en el pasado eran propiedad exclusiva de la izquierda como, por ejemplo, la justicia social y la asistencia hacia los más carenciados.
    El otro día, en una cena en la que participé, un importante jurista del país, más afín hacia la derecha liberal que hacia el socialismo, mostró su sensibilidad social al expresar que “no puede quedar gente fuera del sistema porque es muy injusto y promueve la violencia”.”

    Después de enjugar las lágrimas que la emoción de esa expresión de sensibilidad social (de una Susanita algo más sofisticada) me han producido, me pregunto: ¿la asistencia de la derecha a los más carenciados se llama UCEP? ¿La justicia social de la derecha se llama Abel Posse? ¿La inclusión social que propugna la derecha se llama más presupuesto para los colegios privados, menos para las escuelas públicas?

    “Hoy la derecha sabe que no se puede gobernar sin tomar en cuenta los intereses de la izquierda.”

    ¿Es en serio?

    “Es común escuchar hoy a muchos intelectuales, artistas, sindicalistas, etcétera, expresar “Macri es mi enemigo”. No recuerdo nunca que, previo al suceso de Cromañón, la gente que no acordaba en como cómo Ibarra gobernaba la ciudad de Buenos Aires dijera que el ex gobernador fuera su enemigo. “

    No lo dijeron… de una, operaron y lo destituyeron…

    “Los independientes perciben todas éstas diferencias y hoy, según las encuestas existentes, estarían más dispuestos a votar a un Cobos o a un Macri que a un Binner o a un Solanas.”

    ¿Macri?

    “El fracaso de esta gestión -no se puede pensar de otra manera cuando las encuestas señalan que el Gobierno tiene sólo un 18% de aprobación positiva de su mandato-…“

    Idem para la gestión, de derecha, de Macri. ¿O no?

    “…el “progresismo” puede ser también de derecha y capitalista.”

    No hay derecha progresista. Hay tergiversación de significados, apropiación y tráfico de palabras. Que no es lo mismo.

    Va a estar bueno Buenos Aires.
    ¿Va a estar bueno Argentina?

    • ¿Quien te convenció que el concepto de “progresismo” es privativo de la izquierda????
      ¿La gente de izquierda?????
      Decime alguno que NO SEA militante de la izquierda que le otorgue el monopolio de ese concepto!!!!!!
      Esto se parece a eso de yo la hago, la compro y la vendo…..

  3. Perdon pero quisiera hacer una consulta tanto al señor Enrico como a los demas foristas.., a ver si la pueden responder.
    ¿que gobierno es de derecha y quien de izquierda en el mundo a partir de la globalizacion que arranca con la caida del muro de Berlin y la desaparicion de la Union Sovietica?
    ¿todavia seguimos con ese falso paradigma?.
    Me refiero al cruel engaño de cifrar las esperanzas de cambio y una vida mejor en los políticos ya sean de izquierda o derecha (con sus variantes: centro, extrema, progresista).
    Kirchner es de izquierda?, centro izquierda?
    Yo afirmo que no y se puede probar tranquilamente..
    No podemos seguir idiotizados con paradigmas re-inventados por el poder real y que solo sirven para dividir a los pueblos.
    Si alguien me dice que los Kirchner son de izquierda, es porque no comprenden por donde pasa la cuestion.
    Una cosa son los discursos para “la gilada”, y otra muy distinta es lo que realmente hacen cuando gobiernan.

    • A pesar de que la consulta realizada por el forista Romero parece más una pregunta retórica porque inmediatamente responde con una definición aparentemente absoluta, me parece interesante contestarla desde un ángulo un poco más amplio.
      Desde ya, reconocidos analistas políticos y capacitados profesionales insisten en que la izquierda y la derecha son ubicaciones ideológicas arcaicas. Con todo el respeto que muchos de ellos me merecen, no estoy de acuerdo con este pensamiento. Tanto las ideas de la derecha como las de la izquierda, gozan de muy buena salud en el mundo, como bien se deduce de constantes declaraciones emitidas por los principales líderes del mundo.
      ¿Cuáles serían los elementos que estimulan en nuestro país tantas dudas sobre la vigencia de las ideologías?
      Uno de los más comunes es creer que la izquierda democrática europea es anticapitalista cuando no lo es. Por esto, al observar las políticas económicas liberales de muchos gobiernos social-democráticos, deducen que estos estados, de socialistas tienen sólo el nombre.
      Estas observaciones palanquean la confusión ideológica y su resultado intelectual es: “si un gobierno socialista ejecuta un sistema económico capitalista liberal, ya no existen las ideologías”.
      Es probable que esta visión se deba a que la mayoría de la población argentina es hija del desorden ideológico generado por varias causas que no viene al caso investigar en este corto comentario ya que pecaríamos de explicaciones reduccionistas.
      Ahora bien, si para los analistas de la política argentina el socialismo significa, únicamente, oposición al capitalismo liberal, su visión de la izquierda se limita al marxismo.
      Se aíslan del socialismo democrático en el cual, aún cuando sus raíces se nutren del marxismo, consideran al liberalismo político como el instrumento adecuado para conseguir la igualdad social y que, además, acepta las reglas económicas establecidas por el capital diferenciándose de la derecha democrática por criterios que pasan exclusivamente por la distribución del dinero acumulado (la exigencia de homogeneidad y masificación en la búsqueda de un mayor igualitarismo), pero no por la génesis del mismo.
      Esta capacidad de adaptación se debe a la buena dosis de pragmatismo que se ha incorporado en las últimas dos décadas en las democracias modernas. No olvidemos que el pragmatismo fue un movimiento filosófico, iniciado en los Estados Unidos a fines del siglo XIX, que buscó las consecuencias prácticas del pensamiento haciendo valer la eficacia como criterio de verdad. Considera que lo importante es que un pensamiento sea útil o no a los fines buscados, sin importar demasiado su procedencia.

      En cambio, en Argentina, el pragmatismo es básicamente el pasaporte a la constante confusión. Al cambiar las leyes sin importar si éstas apoyan o no el sistema económico, o al modificar las reglas económicas sin antes considerar si jurídicamente pueden estar sostenidas, el resultado, a través de los años, es un injerto ferozmente absurdo en el cual ganan sólo aquellos que están muy acostumbrados a este “desorden”, o aquellos otros que están vinculados al poder de turno y pueden sacar provecho del mismo.
      Una ideología es una construcción teórica en la que existen muy pocas premisas intocables. No es una religión o una Constitución, aunque algunos la consideren así, pero su existencia es imprescindible, ya que es una importante guía que nos indica el rumbo que hay que seguir y las pocas premisas que hay que cumplir para el logro de los objetivos.
      Espero haber sido útil.

      Enrico Udenio

  4. a todos tus comentarios sacale la palabra izquierda y ponele derecha, es exactamente los mismo- las ideologias no existen -existen la plata o ,los bienes que se lo quieren quedar unos u otros ,por un metodo u otro.

  5. Estoy de acuerdo, la izquierda atrasa en su vision del mundo, plantean conclitos de un mundo ue ya no existe. Es un lastima, hay tantos temas nuevos que necesitarian ser bien tratados desde una vision progresist: poblacion, migraciones, ecologia, nuevas formas de trabajo, etc.
    Lamentablemente nos vamos a virar a una solucion de derecha para salir de esta, coincido que es asi.

  6. La diferencia entre revolución genuina y revolución falsa es que la genuina es una novedad que adviene inesperadamente al emerger la síntesis que se estaba produciendo en el seno social mientras que la falsa se propone con antelación como determinado prejuicio proyectado de un caudillo infatuado y sus seguidores contagiados.

  7. Muy de acuerdo a manera general, aunque la izquierda argentina creo que ya no tiene arreglo. Si vuelven al poder es por la poca memoria del argentino como pueblo y (precisamente) por tener enemigos únicos, 100% malvados.

    Si la derecha le da (valga la redundancia) la derecha en algunos casos y la izquierda no cede nada, los más ‘apasionados’ pensarán que es porque el modelo zurdo es perfecto y el diestro tiene falencias.

    No sé si prefiero una rotación partidaria en el país. Me parece que todavía no estamos preparados para eso.

    Saludos y suerte
    PLPLE

  8. En todos los países serios se alterna la derecha con la izquierda. En este país solo se sabe demonizar. Fracasó el mercado en los 90 y ahora fracasó el estatismo intervencionista. Parece que siempre nos vamos a los extremos.
    Después de leer el libro de Luis Majul, “El Dueño” y ver a estos personajes como los Esquenazi (YPF), Los Cirigliano (trenes y colectivos), Cristóbal López(juegos de azar), etc, y sus relaciones con el gobierno. Los aprietes de Guillermo Moreno que pusieron en jaque a muchos industriales teniendo la complicidad de los gremios. Se pone de manifiesto que este país podría ser como España si no hubiese tanta corrupción. Es increible lo que se roba con la obra pública, los juegos de azar, más el enorme negocio de los subsidios. Parece que se les pide a los empresarios el 20% de retorno en los subsidios en concepto de coimas, lo que asciende a varios miles de millones de dólares de corrupción. Además de acomadar en las empresas a los amigos del poder en desmedro de los demás. Ni siquiera en el gobierno de Carlos Saúl Menem se vio algo así.
    Espero con Ansias su próxima nota señor Udenio.

  9. Acá está el primer problema: según lo que intuye como beneficioso para el país en esas circunstancias.
    ” no le importa en demasía si es de derecha o de izquierda” Bueno, no creo que sea así, la izquierda es desdeñada en Arg.
    “gobernante confundido” ¿un gobernante confundido puede ser una persona razonable que no coincide del todo con una ideología?
    Los deseos del país – a mí parecer – son poder vivir, en lugar de sobrevivir.
    “el que piensa diferente es un enemigo al que se califica de manera grosera y agresiva” se puede ver en los dos extremos.
    ¿el combate contra la delincuencia es la pena de muerte?

    La mayoría de los problemas mencionados tienen base en las ideas y valores que se tienen en Argentina; no tiene demasiada relación con la política.

    “Si no estás con la Ley de Medios estás con la dictadura sangrienta que secuestró a nuestros hijos” esto me recuerda a “TN puede desaparecer”. Lamentablemente todas estas cosas son verdades a medias y nunca van a desaparecer (no hago alusión a los desaparecidos =)) mientras se defiendan intereses propios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s