ESTO TAMBIÉN PASARÁ

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Se fue un año difícil.
Los presagios que, al principio del 2009, anunciaban un colapso del capitalismo quedaron atrás. El futuro sigue siendo muy complicado pero la curva de evolución, aunque muy lenta, sigue en ascenso.

El país se encuentra atravesado por difíciles cuestiones.
Momentos como este me hacen recordar nuestro tumultuoso pasado. Desde las bombas del año 1955, cuando apenas tenía yo 10 años de edad, hasta el autoritarismo de Néstor Kirchner y la elección, al estilo monárquico, de su esposa como sucesora del trono presidencial en este 2010.
Casi sesenta años de gobiernos populistas, dictaduras militares, democracias con economías fallidas, guerras, violencia, mafias, corrupción, odios políticos y sociales. 

Todo esto fue lo que vivimos los que tenemos suficientes años como para recordar las mil y una vicisitudes que padeció la Argentina y que explican, en buena parte, su decadencia actual.

Por ello, a aquellos que sienten angustia porque tienen mucho temor ante los sucesos futuros les quiero decir que Argentina es, justamente, un país que ha demostrado que puede transformarse a sí mismo. Todo pasa, lo bueno y lo malo. Por lo tanto, el poder de los Kirchner también pasará y ellos serán juzgados en su momento y como corresponda. No importan las “autoleyes y autoamnistías” que hayan obtenido comprando legisladores y jueces.


El Mulá Nasrudin, una leyenda de Turquía y del medio oriente, un derviche inmensamente inteligente pero aparentemente tonto, nos enseña una gran verdad en un relato que comienza así:

Había una vez un rey que llamó a todos los sabios.
“- Estoy fabricando un precioso anillo de oro con un gran diamante. Abajo del diamante, quiero guardar algún mensaje, obviamente pequeño, que me tiene que ayudar en los momentos más difíciles de la vida.” – les dijo a esos sabios, que eran grandes eruditos y podrían haber escrito grandes tratados sobre cualquier tema. Así que, pusieron sus mentes a trabajar.  

Durante un año, esos sabios buscaron en todos sus libros y pensaron. Cuando se dieron por vencidos, consultaron a otros sabios en reinos más lejanos pero tampoco lograron encontrar nada que le sirviera al rey.

Finalmente decidieron comunicarle sus fracasos. Reunidos, uno por uno, aseguraron no existir tal mensaje. Pero, casualmente, se encontraba presente el Mulá Nasrudin, conocido por su posición de calificar a los sabios como personas ignorantes y confusas.

Nasrudin intervino diciendo: 
“- Oh, mi Majestad, no tengo estudios, no soy un erudito ni un académico, pero creo poder darle lo que necesita.”

Inmediatamente escribió algo en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey, diciendo: “- Pero no lo lea ahora. Mantenlo escondido en el anillo. Lo debe abrir sólo cuando todas las demás soluciones hayan fracasado.”

Después de un largo tiempo, el reino fue invadido y el rey debió huir para salvar su vida. Sus enemigos eran cada vez más numerosos y lo seguían persiguiendo. 
Desesperado y a punto de rendirse, recordó el papel en el anillo. Lo extrajo y observó que había sólo tres palabras: “Esto también pasará”

Aquella frase le inspiró una nueva fe y fortaleció su coraje. Redobló sus esfuerzos y al fin de un año, logró reunir a sus ejércitos y reconquistó el reino.

A la noche del día que entró victorioso en la capital, hubo una gran fiesta en el palacio con manjares, música y bailes. El Rey presidía las festividades desde su trono, sintiéndose muy orgulloso de sí mismo.
Envió a buscar al Mulá Nusradin y, cuando éste llegó a la celebración, aprovechó para contarle lo importante que había sido su consejo.

Nasrudin le agradeció el elogio y le respondió:  
“- Su Majestad, este momento también es el más adecuado para a mirar el mensaje.”

“- ¿Qué quieres decir?” -preguntó el rey- “Ahora estoy victorioso; la gente celebra mi regreso; no estoy desesperado ni me encuentro en una situación sin salida.”

Nasrudin le insistió: “-Su Majestad, vuelva a leer el mensaje.”

El rey abrió el anillo y volvió a leerlo: “Esto también pasará”.


Tenemos un año “argentino” por delante. Por importante que sea la economía, nuestra felicidad no pasa por ella ni por la desgracia del que nos desagrada. Nadie puede ser feliz en un país destruido por divisiones políticas y odios incrustados en el pasado.
Todo lo contrario, se trata de comenzar a construir un proyecto de nación con los puntos en común que, sin duda, se pueden encontrar incluso con aquellos que piensan distinto.

Enrico Udenio
2 de enero de 2010

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8 Respuestas a “ESTO TAMBIÉN PASARÁ

  1. amadeo rodolfo ortiz

    Muy bueno!!!!!!
    esto tambien pasará!!!!!

  2. “TODO PASA Y TODO QUEDA”
    Enrico, realmente es un placer leer sus articulos, expresan con claridad nuestra realidad, Gracias y Feliz Año !!

  3. No cabe duda alguna que todo pasa, lo bueno y lo malo, pero ¿cuántos proyectos de vida quedan destruídos por hechos y decisiones que no debieron haberse producido?
    Detrás de cada acierto dirigencial hay una enorme cantidad de seres agradecidos y, lo mismo, tras cada error u horror de la dirigencia hay esperanzas, sueños, planes, que se derrumban estrepitósamente y el reconstruirlos puede llevar mucho pero mucho tiempo. Cuando por desgracia, se suman errores y cuesta encontrar los aciertos la desesperanza nos invade como comunidad y llega el descreimiento, el “da lo mismo el que labura noche y día como un buey” de Discepolín o el “que se vayan todos” de triste memoria.
    Argentina sobrevivirá porque los países no se suicidan, pero qué Via Crucis con pocos descansos que hemos caminado y estamos caminando los argentinos…
    Si alguna vez se llegase a escribir la historia de los anónimos habitantes que pusieron y siguen poniéndole el hombro a la pelea diaria por sobrevivir, el resultado será la más brava de las historias de terror jamás escrita. Por suerte la posibilidad de que eso suceda es muy remota, porque sólo conseguiría que nuestra posteridad encontrara que la gran solución pasa por abandonar este suelo que sibien fue bendito por la mano de Dios, los hombres consiguieron maldecirlo.
    Yo entiendo que hay países con más problemas que los que tenemos nosotros, pero son problemas derivados de causas naturales – clima, estructura geológica, atrasos históricos, etc. – pero, tal como es la opinión prevaleciente actualmente, sus posibilidades se evalúan entre lo que son y lo que podrían llegar a ser, y a nosotros ese coeficiente nos da negativo y todo ello por el accionar de las distintas dirigencias que durante un siglo, se ham empeñado en destruir todo cuanto pudiese ser benéfico para la nación, con muy contadas excepciones.
    Nuestros problemas son todos artificiales y se han ido creando, opino que a propósito, por individuos que no sólo han buscado su beneficio personal – vulgo corruptos – sino también el perjuicio de la sociedad en general, porque les aseguraba que su fuente de enriquecimiento se mantuviese intacto.
    Y nosotros, como sociedad, no solamente lo hemos tolerado, sino que también, indirectamente, lo hemos alentado.
    Es más que probable que el Muláh Nasrudin tenga que escribir otro papelito donde diga: “¿Y qué garantía hay de que no se repita indefinidamente?”

  4. Buen 2010 para vos también enrico , muy enriquecedor leer tus notas !!!

  5. Soy un asiduo visitante de los diferentes blogs que existen y debo decirle que el suyo es uno de los pocos que no me arrepiento nunca en volver. Aún con bronca y sin resignación como argentino veo la verdad en cada una de sus entradas y anhelo que tuviesemos el anillo del rey, tan solo por el derecho a la esperanza de un cambio final y definitivo de nuestro país. Saludos de un abogado de 54 años del interior del país.

  6. Hace muchos años leí una frase que decía “Cuando todo está perdido, aún queda el futuro” que hace a lo expresa Ud. en su artículo. Esperemos que ese futuro nuestra sociedad encuentre el camino.

  7. Jorge Juan Ruiz Díaz

    Es absolutamente cierto que “todo pasa”. También que la pareja circunstancialmente gobernante no sabe leer. Muy buenos sus razonamientos.

  8. Estimado Enrico:
    en el 55 tenía yo ocho años, Ud. no deja de sorprenderme, por su claridad y simpleza, le quiero hacer llegar mi gratitud por los agradables momentos que me regala la lectura de sus artículos.
    Hago votos para que su ultimo párrafo sea una realidad para quienes nos van preceder en este azaroso devenir Argentino.-

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