EL ESTADO SOY YO

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Muchos defensores del kirchnerismo insisten en que aquellos que critican a este gobierno lo hacen negando las bondades del mismo, y agigantando sus imperfecciones y defectos. Señalan que durante años pronosticaron catástrofes que finalmente no sucedieron: cortes de luz, escasez de gas, de carne, colapso de los servicios, mayor pobreza y crisis económica.
No me ocuparé en esta nota de analizar cuánto de verdad o mentira tienen las bondades que los kirchneristas le otorgan al gobierno argentino sino que voy a referirme a las probables razones por las cuales la mayoría de la población critica con mucha firmeza -que en ocasiones incluso llega la furia, la insolencia e irreverencia hacia la figura presidencial- a los Kirchner. 

La lamentable imagen negativa (el 80%) que sufren Néstor y Cristina no es un cuento. Es muy real. A tal punto llega esta realidad, que desde hace dos años el gobierno se olvidó por completo de las encuestas a las que era tan proclive en tiempos en los que no se cansaban de vanagloriarse del apoyo que tenían por parte de la población.

El gobierno se queja de que cuando realiza algún anuncio o comunica algo, los que lo critican interpretan otra y transmiten un discurso erróneo a la población. En realidad, los analistas de discursos políticos solemos interpretar los matices que adquieren ciertas palabras o expresiones en los contextos en que aparecen, porque estimamos que las palabras se han elegido con una intención determinada. Existe la probabilidad de que las interpretaciones no sean correctas, pero si el gobernante tiene un manejo defectuoso de la comunicación o queda en evidencia su incoherencia entre discurso y acción, no son los críticos los responsables de su imagen deficiente. 

LAS CONTRADICCIONES ENTRE EL DISCURSO Y LA REALIDAD

En mi nota escrita del 16 de noviembre del año 2008 titulada “La Argentina según los Kirchner”, señalaba el aumento de la imagen negativa que soportaba el matrimonio presidencial. Esta tendencia se sustentaba principalmente porque una buena parte de la población creía que estaba siendo manipulada por el gobierno a través de constantes mentiras. En esa nota tomaba como emergente del sentir popular al comentario sobre los Kirchner que días atrás me había hecho un taxista:
“Mienten. No paran de mentir”.Es que mientras los Kirchner propagaban que “nunca la Argentina vivió unos años tan prósperos como durante sus mandatos”, la legislatura nacional seguía prorrogando año tras año “la emergencia económica” y otorgando poderes extraordinarios al Poder Ejecutivo; la inflación real era el doble de lo que indicaba el Indec intervenido por Moreno, y la desocupación no bajaba porque no había mayor demanda de trabajo, además de que la población nunca entendió ese invento kirchnerista de considerar ocupado al desocupado que recibía un plan de ayuda económica por parte del gobierno.

Una parte importante del pueblo comenzó a fastidiarse de tanto escuchar anuncios grandilocuentes por parte de Néstor y Cristina, los que finalmente se cumplían sólo en una pequeña parte o se evaporaban en la nada misma. Desde las 700 escuelas que se iban a construir en tres años hasta el “cuento chino” de los 20.000 millones de dólares que China invertiría en la Argentina, un cúmulo de proyectos -algunos de ellos se reiteraban año tras año como si fueran nuevos- fueron quedando en el mero discurso político.

Parafraseando un famoso refrán, un amplio sector de la población se convenció de que los Kirchner “borraban con el codo lo que escribían con la mano”.  

LAS INSTITUCIONES Y EL ESTADO DE DERECHO

“Cuando el derecho no es poderoso, es maligno” Oscar Wilde (1856-1900) Dramaturgo inglés. 

En una república, las instiuciones marcan los límies que deben tener los poderes.
Los que manejan transitoriamente estas instituciones deben ajustar sus acciones a las normas jurídicas establecidas. Cuando esta premisa no se cumple, los funcionarios gobiernan para unos en detrimento de otros. Al suceder esto, un gobernante debe enfrentar el cuestionamiento de una parte de la sociedad y de los medios de comunicación que recelan de la concentración del poder en una persona.
En su intento de mantener el poder más allá del que le otorgan las propias instituciones, el gobernante ataca a la oposición y al periodismo crítico en el afán de acallarlo o someterlo, lo que acerca al país a un estado autoritario y peligrosamente dictatorial.

Desde el inicio de sus mandatos, los Kirchner se preocuparon en reestablecer la autoridad presidencial.

El destino los ayudó con el notable aumento de los valores internacionales de los productos agropecuarios porque les permitió disponer de una extraordinaria cantidad de dinero -retenciones a las exportaciones mediante- para alinear detrás de ese objetivo a su propia tropa política y a una enorme cantidad de descontentos opositores.

Pero el matrimonio presidencial no supo, no pudo o no quiso modificar esta modalidad de conquista del poder por lo que, como todo proceso que excede sus límites, inició un camino de deterioro institucional que lesionó seriamente a la república, despertó en gran parte de la población profundas sospechas sobre su accionar, y alimentó una mayor y más férrea oposición.

Esta resistencia se alimentó con una larga lista de abusos de poder y de actos que coquetearon con la corrupción y que ocurrieron desde el 2003 hasta la fecha, involucrándolos a ellos mismos así como a familiares, amigos y funcionarios directos. Desde la adquisición de terrenos fiscales a valores ridículos, la propiedad de una consultora familiar que ofrece “servicios de asesoramiento empresarial”, el envío de las reservas de la Provincia de Santa Cruz a bancos extranjeros, con el consecuente resultado de que ese dinero terminó siendo utilizado para dar crédito a habitantes de otros países en lugar de fomentar las inversiones argentinas, hasta las últimas compras personales de millones de dólares y los estrambóticos enriquecimientos del propio matrimonio, familiares y hasta secretarios personales (que a la temprana edad de 30 años ya muestran patrimonios que superan el millón de dólares), son sólo algunas muestras del exacerbado nivel de aprovechamiento personal que hicieron desde el poder público.

En una reciente nota, el constitucionalista Daniel Sabsay expuso apropiadamente: “Una vez más, estamos ante una situación que pareciera superar la frontera que separa lo público de lo privado y que, como tantas otras provenientes de la administración Kirchner, son la resultante de un obrar prepotente que, por lo menos, infringe la cultura de diálogo civilizado que subyace en nuestra Constitución y que en muchas ocasiones desborda dicha frontera (…) proveyéndole a la autoridad privilegios que pueden llevarlos fácilmente a cometer actos de corrupción. La comunidad observa con fastidio este estado de cosas, que asocia con la impunidad.”Este último párrafo es concluyente. La sociedad ya observa al mandato kirchnerista con los mismos ojos que gran parte de ella miraba antaño el menemismo. Discurso, falsedad, elevada corrupción, sometimiento de los otros poderes al Ejecutivo, y manipulación evidente de las ideas.  

Mientras los discursos kirchneristas promovían permanentemente la visión paranoica de que los enemigos crecían por y desde todos lados, en la mayoría de la población germinaba la necesidad de tener más amigos, de dejar de confrontar para comenzar a integrar.
En las pasadas elecciones legislativas, esa mayoría reflejó con claridad que quería ponerle límites al gobierno, pero las actitudes posteriores de los Kirchner delataron que su discurso de “profundización del modelo” significaba, en realidad, “El Estado soy yo”.

EL FONDO Y LAS FORMAS

No puede negarse que en todo discurso se dice algo (fondo) mediante palabras (forma). Pero eso no implica que forma y fondo puedan separarse. Separarlos para su estudio sería tan absurdo como deshacer un tapiz para comprender su trama: obtendríamos como resultado un montón informe de hilos” Fernando Lázaro Carreter (1923-2004) Filólogo español y ex director de la Real academia Española. 

Aunque en realidad fondo y forma no deberían verse por separado, muchos creen que el fondo es lo que verdaderamente somos, pensamos y queremos, y las formas son las maneras que intentamos transmitir ese fondo. En el caso especial de los políticos, la relación entre fondo y forma se complejiza ya que incide el factor de lo “políticamente correcto”, lo que termina produciendo fuertes contradicciones entre su fondo y sus formas, ya que prevalece, en líneas generales, la búsqueda del logro de sus objetivos sin importar si los medios que se utilizan para ello son pacíficos o éticos.
Pero para intentar un correcto análisis de esas contradicciones hay que entender que no es lo mismo el contexto (el centro del poder y su entorno) en que se produce un discurso que el contexto en el que se interpreta (nosotros, el pueblo).
Sin duda el ámbito de referencia de un alto funcionario gubernamental cuando abre la boca para decir algo, es distinto del ámbito de referencia del receptor-pueblo. La cultura del dirigente, su conocimiento de la realidad circundante, su mentalidad, su ideología, sus costumbres, su ética, etc., no suelen coincidir siempre con las de los que lo escucha. Son diferentes, por muy pequeña que sea la diferencia en algunos.

Dentro de este marco teórico, podemos considerar que hay dos tipos de oposición a los Kirchner:
1) Los que les disgustan sus formas; y
2) Los que no están de acuerdo ni con el fondo ni con las formas.

Los primeros acuerdan con el fondo pero desacuerdan con las formas del manejo del poder por parte del matrimonio presidencial. Se trata de una oposición al gobierno más benigna. En general, son estatistas políticamente afines al nacionalismo popular y al peronismo de izquierda. Aceptarían una continuación de las políticas kirchnerisas sin los Kirchner.Los segundos, son más sensibles al autoritarismo que se vislumbra detrás de las actitudes del matrimonio y sus alter egos (Moyano, D’Elía, etc) y han puesto en funcionamiento un mecanismo de defensa que se evidencia negándole al gobierno cualquier acierto posible. Creen que este autoritarismo se encuentra tanto en el fondo como en las formas.

Para ejemplificar con palabras sencillas la diferencia que existe entre estas dos formas de oposición, traigo un texto del economista liberal Roberto Cachanosky: “Yo no percibo, en líneas generales, a una oposición o a la ola antikirchnerista como una oposición que se levanta contra las formas y el fondo. Más bien parece levantarse contra las formas, que reconozco que no son un tema menor, pero no contra el fondo de lo que proponen los K. Puesto por el lado del ridículo, si mañana CFK sacara un DNU diciendo que hay que matar a todos los rubios, es probable que la oposición salte, no por la propuesta de matar a los rubios, sino por haberlo hecho por DNU y no haber consultado con el Congreso.”

Cuando Cristina Fernández de Kirchner ganó las elecciones presidenciales en el 2007, lo hizo prometiendo un nuevo estilo de gobernar, más pacificador y negociador. No fue así. La confirmación del mandato de los ministros más cuestionados por la oposición y por parte de la sociedad, su agresividad y falta de asertividad, similares a las de su marido, delataron que su gobierno no cambiaría nada de lo hecho por su cónyuge por lo que, al llegar las elecciones legislativas, el grueso de la población no se dejó engañar más y castigó a los Kirchner con una dura derrota.

En este caso, parecería que fondo y forma no pueden separarse. El matrimonio presidencial gobierna la nación de la misma manera que lo hizo en la Provincia de Santa Cruz. Néstor y Cristina muestran lo que en verdad parecen ser. Con sus constantes acciones prepotentes y agresivas, se han encargado de promocionar la idea de que Estado y Gobierno son la misma cosa. 

Enrico Udenio
5 de febrero 2010

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16 Respuestas a “EL ESTADO SOY YO

  1. Eudenio: Muy bueno todo. Y para el Sr. Mucci, que afloje el terabrik, creo que lo unico serio que dijo es que no vive en el Pais.

  2. Sr Gaspar. Conozco bien de lo que estoy opinando. Y los dias que paso en Argentina, que no son pocos, son más que suficientes para darme cuenta del grado de alienación en el que etán imersos los ciiudadanos. Alienación que les impide separar la paja del grano al analizar la realidad que los circunda. Con esto no quiero decir que nadie tenga criterio ni claridad para aprehender la realidad, solo digo que mucha gente solo repite lo que oye o lee sin tener ni idea de como fundamentar eso que dicen. Heidegger, hablando de lo que él llama la “existencia inauténtica” decía: “el sujeto no habla, es hablado; no piensa, es pensado; no interpreta, es interpretado; no ve, es visto.” Mucha gente cree que tiene ideas, pero no tiene ideas, tiene las ideas de los otros. Y esto es lo que hace que mucha gente no pueda argumentar estructuralmente lo que dice. Este tipo de discurso sin argumento es el que más se repite entre la gente que opina desfavorblemente del gobierno. En cuanto les preguntas dos o tres cosas se quedan sin argumentos de peso para sostener lo que dicen. Está claro que no todos, pero sí la gran mayoría.
    Respecto a lo que tu sostienes sobre la “intolerancia a todo lo que implique un pensamiento diferente” quisiera hacerte una pregunta : durante los cortes de ruta y los famosos “piquetes de la abundancia” (Cristina dixit) en la época más álgida del conflicto por la 125, protestas en donde los manifestantes admitían abiertamente antes los medios que iban armados por si los reprimían… ¿viste represión? ¿hubo intolerancia por parte del gobierno? ¿El gobierno cerró algún diario, radio o televisión porque critican (algunos con una bajeza deplorable y hasta mintiendo descaradamente) su gestión? ¿Dé que hablas cuando hablas de intolerancia para con los que piensan diferente? Me haces acordar a un señor que me dijo, hablando de la inseguridad ciudadana, “las cosas están terribles, ya ni se puede salir, ves miles de robos, asesinatos,…” Azorado, le pregunté dónde vivía para no ir por esa zona. Luego le pregunté si los había contado. Conclusión: vivía en Caballito y había visto un robo (un arrebato desde una moto en av. Rivadavia) hacía más de un año. Por lo demás, salía todos los días a la calle y no solo no le sucedía nada, sino que no veía que le sucediera a nadie a su alrededor.
    A colación de esto último te hago un adivinanza que tiene que ver directamente con el trabajo que yo realizo: Informativo del 27/11/09. 2 horas de duración. 52′ dedicados a solo 2 noticias sobre la “inseguridad” y policiales. 14′ sobre el casamiento gay de los cuales 5 son de análisis en el estudio con critica al bloque oficialista por no dar quorum para reformar la ley. 22′ de publicidad. Resto de noticias: 32 minutos incluyendo promo de un programa del propio canal, los deportes y el tiempo. ¿ Qué canal es? Si pensaste en el 13, no adivinaste, pero le diste en el palo.
    Esta distribución del minutaje de un informativo de 2 horas de duración (las noticias policiales fueron la apertura del informativo) ¿te dice algo?
    Qué tenga usted un buen día Sr. Gaspar.

  3. No se preocupe , si es tan asì como usted dice en el 2011 habrà otro presidente mas permeable a los deseos de su patròn ….

    Un comentario : su texto està plagado de lugares comunes , ya escuchados en otros medios del grupo Clarìn , si es por literatura
    usted tendrìa que dedicarse a otra cosa .
    Menos odio y mas fundamentos…
    saludos y a seguir practicando

    • Jorge, creo que necesitás un espejo. No parece haber odio en la nota, y los fundamentos sobran!!! En cambio, en tu comentario………

    • Es notable como se busca incriminar al grupo Clarín como el causal de la debacle del gobierno. Creo que se olvidan que este grupo defendió al gobierno durante 5 años enteros, no se necesita mas que comparar los artículos del Clarín de esa época y los de La Nación.

      • estimado sr.fernando . En unos pocos dias solo se obtienen presepciones de la realidad , politica social y economica de un pais. en el dia a dia es donde se ven el avasallamiento institucional , la manipulacion a las leyes segun la conveniencia , el rencor permanente de los gobernantes y la intolerancia a todo lo que implique un pensamiento diferente. Respetuosamente le aconsejo informarse mejor antes de opinar sobre lo que no se conoce .

  4. Excelente Mucci, tu análisis está despojado de la pseudoobjetividad del que escribió la nota. Basta de mentirle a la gente, los Kirchner no son santos, pero la imagen positiva depende de lo que digan los medios. Usted contribuye claramente a la mala imagen, como el 80% de los medios. Uy qué casualidad!!! jaja. Saludetes

  5. Excelente blog. Recomiendo este http://zurdete.blogspot.com/

  6. Para aclarar la duda del forista Mucci, informamos que el porcentaje de imagen positiva del matrimonio Kirchner es del 18,7% a partir de un promedio de las últimas cuatro encuestas realizadas por diferentes encuestadores, todos ellos reconocidos y utilizados por el mismo gobierno cuando las encuestas le daban positivamente.
    A su vez, si nos guiamos por el último resultado electoral, el 70% de la población que vota estuvo en desacuerdo con el gobierno actual.
    Finalmente, aclaramos que para Los Anteojos del Tata, las leyes deben cumplirse, porque si aceptáramos la idea de que las normas jurídicas fueron establecidas para perjudicar a la mayoría de la población (una opinión francamente osada), deberíamos apoyar un sistema anárquico, sin normas ni leyes a cumplir.
    Creemos que en cualquier país del mundo. si existen leyes que deben cambiarse (no tenemos idea a cuáles se refiere el forista Mucci cuando aboga por su idea), es el Congreso el que debe implementarlas. Mientras tanto, la ley vigente es la norma que rige la convivencia entre los habitantes de un país.

    La Secretaría de Los Anteojos del Tata

  7. El artículo escrito por usted, sr. Udenio me resulta, cuando menos, falaz, ya que considero que está construido sobre una percepción de la realidad que no es del todo cierta. No vivo en Argentina desde hace más de diez años, pero suelo viajar allí seguido. La perspectiva de quién no está inmerso en el día a día de una determinada situación, suele estar despojada de la contaminación, la saturación, y el hartazgo que supone escuchar hablar recurrentemente de lo mismo durante horas y horas al día. En el trabajo, en la calle, en los medios, en la cola del banco o del supermercado. He estado 22 días en el país este último enero y no he percibido, ni de lejos, un porcentaje de opinión en contrario respecto del gobierno del 80 % como usted afirma en su escrito. Todo por el contrario, he escuchado a muchísmas personas, sobre todo en el interior, valorar positivamente la gestión, las formas y las intenciones de fondo del gobierno de la Sra. Kirchner, más allá de ciertas suceptibilidades nimias y alguna queja de rigor, cosa a la que somos tan afectos los argentinos. He escuchado también a gentes hablar pestes de la presidenta y su marido; pero estos comentarios no solo eran muy inferior en número a los vertidos con carga positiva, sino que en su gran mayoría eran hechos sin fundamento ninguno, sin el menor rigor analitico a la hora de defenderlos y, sobre todo, aboradaban aspectos banales e irrelevantes sobre la persona misma de la presidenta y/o de su conyuge. Similar impresión tuve en el mes de agosto, en ocasión de mi anterior visita al país, y en noviembre de 2008 también. Tal vez, se me ocurre pensar, nuestras dferencias perceptivas acerca de la opinión pública respecto del gobierno, tengan que ver con el ámbito y el entorno social, geografico y de situación en el que ambos, ud. y yo, recojemos y procesamos esa información. Valga a modo de ejemplo lo que bien dice usted en su artículo cuando se refiere a la diferencia de entorno entre dónde se genera el discurso político y dónde se recibe. Esta diferencia de lectura que ambos hacemos de lo que opinan los argentinos, está, sin lugar a dudas, atravezada por estos factores. Y la pregunta es: ¿Cuál es la realidad? Usted ve una cosa y yo otra. Usted hace referencia a un porcentaje sin decir ni dónde ni como ni por quién fue medido. Yo no me animo a tanto. Solo digo que he escuchado mayor cantidad de comentarios positivos que negativos sobre el tema en cuestión; y sobre estos, y algunas empíricamente ineludibles y taxativas aprehensiones, construyo mi visión, más allá de lo que digan ciertas encuestas (muchas veces pervertidas por intereses, sean del tipo o signo que sean) u opine la prensa, no siempre, o mejor aún casi nunca, reflejo fiel de la opinón pública. En definitiva, no creo en absoluto que la gente en argentina esté tan disconforme con el gobierno como usted quiere hacernos creer.
    Tampoco estoy de acuerdo con la idea, y disculpe que le diga que me parece una verdad de perogrullo, de que cuando quienes manejan las instituciones incumplen la premisa de no ajustar sus acciones a las normas juridicas establecidas acaban gobernando unos en detrimento de otros. Esto, que parece ser una obviedad contundente (de hecho lo es), esconde una trampa. Si bien la conclusión de su idea es una verdad, la premisa de la que parte este razonamiento olvida el hecho irrefutable de que las normas jurídicas generadas por las instituciones republicanas para limitar los poderes están intencionadamente hechas y reglamentadas para que el corolario final sea necesariamente el antedicho: que unos gobiernen en detrimento de otros. Las leyes, desde que existen como tales en las sociedades humanas, están concebidas asimetricamente para beneficiar a unos (quienes detentan el poder para crearlas, regularlas y hacerlas cumplir) en detrimento de otros (los que deben acatarlas). La punición y el castigo como elementos disuasorios para lograr su acatamiento no tendría sentido ninguno si las leyes fueran concebidas simetricamente en un mismo plano y no beneficiaran a unos y a otros no. El concepto de propiedad privada es fundamento y piedra basal de esta manera de dictar y ejecutar la norma. Desde tiempos inmemoriales hasta hoy, las leyes cumplieron esa función de salvaguardar los intereses de quienes las dictan. El ejemplo más basto y simple de esto es cómo, quiénes y con qué nivel de consenso se aumentan los salarios y dietas de los legisladores. A mi no se me ocurre otra cosa que pensar que al hacerlo estos señores se están abusando de nosotros. Estan haciendo para unos en detrimento de los otros. ¡Y no se están saltando la premisa mentada de ajustar sus acciones a la normas jurídicas establecidas! No. Estan cumpliendo a rajatabla con esa norma.
    Sr. Udenio no voy a seguir porque podría escribir infinitamente y ya no dispongo de más tiempo, solo decirle sobre esto último, que la lógica cartesiana que tan bien impresiona en su subrepticio razonamiento es inaplicable al análisis institucional. Las instituciones, como construcción humana y social que son, no se pueden analizar desde las matemáticas.
    Un saludo.

    • Fernando Mucci:
      Respecto al 80% de imagen negativa de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner lo puede leer en cualquier diario. Con respecto a la percepción que dice tener, esto es, según el ámbito donde se mueva. No puede olvidarse que perdieron las elecciones legislativas utilizando todos los trucos y artimañas que existen, ya que, no les faltó practicamente ninguna. Lo que se ilustra en este artículo es el menosprecio por lo institucional.
      Si usted tiene normas que regulan las instituciones, su obligación como Estado es hacerlas cumplir o respetar (acción u omisión) en lugar inflingirlas todo el tiempo como vemos diariamente todos los argentinos. No sé en que país reside usted actualmente pero me resulta raro que en la Capital Federal (donde intuyo que es donde escuchó tantos comentarios a favor) se escuche hablar bien de los Kirchner por el caos en el que se vive con los cortes de calles que generan pérdidas enormes a comerciantes y a cualquier laburante que tenga que llegar a horario a su trabajo e innumerables asuntos que hacen a la política nacional. Enrico Udenio ilustró muy bien este punto. En realidad, son innumerables los perjuicios que tenemos en torno al “Estado soy yo”.
      Mire bien, por ejemplo, cuanto es la desocupación real de la Argentina si no contamos como ocupados a los que reciben planes sociales o algún tipo de pequeña ayuda estatal.
      Las únicas opiniones que recibo favorables a Kirchner obedecen a simples ideales políticos (muchos prejuicios de personas y no de ideas) y a algunos sectores vinculados a la hotelería y turismo del sur del país.
      Saludos y espero seguir leyendo sus comentarios en el foro.

  8. Señor Enrico Udenio se que le parecera raro mi pedido me gustaria saber si me puede ayudar con mi problema ,mi señora padece de cancer gastrico y es atendida en el hospital de resistencia chaco donde fuimos en octubre por un pequeño “bultito” que ella noto en su pelvis y entre faltas de insumos paros , feriados y resultados de analisis con mucha demora ,la semana pasada (empezamos a ir en octubre09), me confirman que no pueden hacer nada por ella, ya es tarde el trumor que posee en los ovarios tiene el tamaño de un embarazo de 8 meses fue internada en varias oportunidades para operarla pero no tenia el seguimiento que deberia tener un paciente oncologico, mi pedido es el siguiente, si sabe de algun medico clinica o especialista que pueda atenderla para poder aliviar el sufrimiento que esta padeciendo, por que aqui no consigo que la atiendan y no poseo dinero para solventar su tratamiento pues trabajaba de chofer de camion en forma informal y desde fines de octubre deje de trabajar para poder estar a su lado, disculpe que le haga este extaño pedido en alguna oportunidad opine en este espacio y usted me respondio muy gentilmente y creo que es una persona muy respetada y conocera a alguien que pueda ayudame desde ya muchas gracias le dejo mi correo en caso de que se comunique o alguien que leyera y pudiera orientarme o ayudar a la salud de mi señora si_ma_35@hotmail.com

  9. No me canso de coincidir con usted señor Enrico Udenio. En mi caso particular, yo no coincido ni con el fondo, ni con las formas.
    El menosprecio por lo institucional que vivimos con este gobierno desde el año 2003 convierte la Argentina en una monarquía (casi absolutista, sin ningún tipo de control o límites, esperemos que con el nuevo Congreso cambien un poco las cosas). Las promesas realizadas en los discursos solo permanecen como tales. Lo que pronosticaban los economistas sobre, por ejemplo, las necesidad de importar energía y carne, ya está por venir. La demanda agregada que se vuelca al consumo en lugar de la inversión genera una inflación difícil de controlar por la falta de oferta(inversiones). De cualquier forma es imposible atribuir la inflación a una sola causa (existen diferentes causas de inflación, como la inflación de costos, devaluación de la moneda, etc. pero la principal es a causa de la falta de inversiones que el señor Udenio puede explicar mejor que cualquiera, etc.). Crecen los despidos y baja la demanda de trabajo, la tasa de interés demasiado alta para poder arriesgarse a invertir,etc.
    Con respecto al tema China, leí en algún lado, que hace un par de años cuando llegaron los barcos sojeros argentinos a los puertos de China, les impidieron desembarcar la mercadería hasta que bajó el precio internacional de la soja (fijado en la bolsa de Chicago) y que esto fue lo que dañó las relaciones con ese país. Además, recuerdo que cuando estaba el presidente de China en la Argentina, un periodista le preguntó que pasaría con Argentina si dejamos que ingresen masivamente los productos manufacturados chinos y éste respondió:Tenemos 2000 millnes de pobres para preocuparnos por los de ustedes. Obviamente que no es conveniente exportar soja a China y otros commodities e importar sus productos con valor agregado, ya que destruyen nuestra débil industria nacional. Conociendo el salario de un obrero chino, es lo último que se puede pedir en Argentina. Los empresarios chinos, y la gente en general tienen una mentalidad que jamás aceptarían los argentinos. Por esto es que no lamento mucho el no recibir inversiones chinas.
    Con lo que está pasando en este momento con el precio de la carne y otros productos, mis amigos europeos no pueden creer que exista tanta pasividad por parte de la gente.
    En mi opinión personal, creo que los Kirchner se manejan con el dilema del “Estado soy yo” ya que después de la expereriencia nefasta con Fernando De la Rúa la gente quería ver una figura presidencial fuerte (de ahí la obsesión de la presidenta por mostrarse dura y belicosa, con este menosprecio por lo institucional, lo mismo que su marido)y es lo que han logrado a costa de debilitar las instituciones, con lo cual, la gente se fue fastidiando progresivamente. Esto también obedece a la falta de un proyecto económico que se pueda sostener en el tiempo, y por lo tanto, siempre están ante la imperiosa necesidad de obtener fondos frescos para mantener un gasto público monstruoso producto de la ineficiencia crónica del Estado Argentino, de la corrupción, de el incumplimiento de las obligaciones del mismo, de la inseguridad jurídica, la falta de inversiones, etc. Esta obsesión por el poder está por generar una nueva crisis económica a las que ya estamos acostumbrados todos los argentinos.
    Saludos Enrico Udenio desde Monte Hermoso (espero que algún día conozca estas playas, si no las conoce aún, que son únicas en la “república” argentina).

  10. ing.cesar anibal benitez

    muy bueno el articulo. Muy claro lo leí despues del culebron del verano(BCRA) y encontre a parte de la oposicion en los escritos de chichanoski

  11. Bueno el comentario, si bien soslaya
    la magnitud de los conflictos que
    la pareja presidencial alentò en vez de solucionarlos. El pueblo quiere gober
    nantes que fijen líneas de progreso, sin
    rencores ni odios. el ODIO se presenta
    cada vez más marcado en el discurso
    y la acción de este gobierno. Creo que el pueblo rechaza el odio, y espera
    una reconciliación en paz.

  12. MUY BUENA NOTA FELICITACIONES

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