UNA CAVA PARA UN ALCOHOLICO

Los habitantes de la Argentina ven transcurrir sus días entre discusiones políticas y económicas. Algunas de las más relevantes se refieren a la utilización o no de los fondos de la reserva del Banco Central para fines no contemplados dentro de las reglamentaciones establecidas como, por ejemplo, para pagar deudas; o a la amenaza de una inflación negada por el Gobierno. En medio de estas discrepancias emerge la usual verborragia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, salpicando con sus palabras a todos y a todo. No hay tema que deje de lado ni contradicción que evite, porque habla de que nunca hará un ajuste socio económico (“Si quieren ajustar que vuelvan ellos (1), porque yo no voy a ajustar a los argentinos”), pero omite referirse a que, mediante la alta inflación existente, genera de hecho el más pernicioso de los ajustes, afectando, precisamente, a los más carenciados que dice defender.
También habla de la deuda acusando agresivamente a los anteriores gobiernos nacionales (“Te interpelan los que llevaron el país al default, al 2001, al endeudamiento que tuvimos. Entonces yo digo que tenemos que tener los argentinos no una cuestión de memoria, sino sentido común”), cuando hoy el Gobierno Nacional vive endeudándose internamente (2). Llega incluso hasta arengar a la población (“A veces se siente no un poco de rabia sino de complejidad y perplejidad ante las cosas que se escuchan, que se ven y que se repiten muchas veces sin el menor análisis”), la que se debe preguntar si lo del menor análisis es una autocrítica que la presidenta realiza de manera inconsciente proyectando en los otros sus zonas más oscuras.

Pero, vayamos por partes.

LOS FONDOS DEL BANCO CENTRAL

“En el nacionalismo argentino es enorme la fascinación por los líderes fuertes. Quieren caudillos con poder que hagan arreglos inmediatos y curas instantáneas” Nicolás Shumway, Director de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas, autor de La invención de la Argentina”

Con la decisión del Gobierno Nacional de apoderarse de los fondos de la reserva del Banco Central, estamos volviendo a un sistema financiero anterior a la convertibilidad, cuando el Tesoro Nacional financiaba el déficit imprimiendo billetes sin respaldo real.

La nueva presidenta del BCRA, Marcó del Pont, intentó justificar este cambio con palabras como “el Banco Central no puede ser autista, no puede ser independiente del conjunto de lo que son las decisiones y orientaciones del gobierno nacional”, una frase técnicamente correcta pero que oculta la intención básica del Gobierno de recurrir al ajuste inflacionario para compensar el descontrol de la economía, producto del desborde del gasto público y agravado por la ausencia de inversiones privadas.
El tema de los fondos del Banco Central tiene dos aristas: 1) el nivel de la existencia real de esos fondos; y 2) si es correcta o no la utilización de los mismos por parte del Gobierno Nacional para otros fines, más allá del monetario.

Su existencia

“Una razón por la que las matemáticas gozan de especial estima, es que sus leyes son ciertas e indiscutibles, mientras que las de las otras ciencias son, hasta cierto punto, debatibles y en peligro constante de ser derrocadas por hechos recién descubiertos.” Albert Eisntein (1879-1955). Científico considerado como el más importante del siglo XX.

En su constante diatriba, la Presidenta dice que le “duele la cabeza por tener que explicar tantas veces” cómo ella y su marido hicieron crecer las reservas en los últimos siete años. Muchos de los comentarios de los que apoyan al gobierno de los Kirchner insisten en que las reservas actuales fueron obtenidas gracias a los éxitos del “modelo” económico impulsado por el matrimonio presidencial. La misma titular del BCRA reivindicó al proyecto económico en vigencia porque “nos ha permitido crecer como hemos crecido”, y que el banco necesita una nueva normativa que se adecue a este proyecto. Además insiste en que el aumento de las reservas no se debe a endeudamiento sino que es el resultado de los saldos positivos del comercio exterior. Tanto ella como muchos otros funcionarios kirchneristas recuerdan ante cada micrófono que les ponen delante que cuando asumió Néstor Kirchner, en el 2003, las reservas del BCRA eran de U$S 12.000 millones, y al 31 de diciembre de 2009 ya llegaban a casi a U$S 48.000. Por lo tanto, en cifras redondas, las reservas aumentaron en U$S 36.000 millones (3).

Efectivamente fue así, pero lo que se vende como un éxito esconde, en realidad, una de las más contundentes evidencias del fracaso de este “modelo” que sólo los Kirchner saben –o no- de qué se trata.

Como ya mencioné, al 31 de diciembre del 2009 el Banco Central mostraba un monto total de reserva de US$ 48.000 millones. De ese total, US$ 14.000 millones corresponden a deuda interna (bonos y pases). Esta deuda se originó por la emisión de dinero para comprar dólares en el mercado. Cabe resaltar que, cuando asumió Kirchner en el 2003, sólo ascendía a US$ 1.600 millones.
Por lo tanto, entre el 2003 y el 2009 hubo un aumento del endeudamiento interno multiplicado por ocho (US$ 14.000 menos US$ 1.600= US$ 12.400). A esta cifra le debemos sumar el resto del pasivo del BCRA (principalmente la base monetaria y los encajes de los bancos, que no detallo para no abarrotar de cálculos matemáticos esta nota), por lo que el monto total de las reservas comprometidas con el pasivo (deuda, encaje y base monetaria) a fines del año pasado, superaba los US$ 40.000.
Observando este panorama, los autoelogios de los funcionarios sobre el nivel de reservas se asemejan a cuando alguien se ufana de lo que tiene en posesiones materiales sin mencionar que las compró contrayendo deudas que aún debe pagar.

Como bien dijo la kirchnerista y presidenta del BCRA, Marcó del Pont, es el superávit de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) lo que permite el genuino aumento de las reservas del Banco Central.
Desde el año 2003 hasta fines del 2009, el saldo positivo de esta balanza, en especial gracias al gran incremento de los precios internacionales de los productos agrícolas, fue de US$ 92.600 millones.

Es decir que hoy las reservas podrían haber estado, como mínimo, por encima de los US$ 100.000 millones. ¿Dónde está la diferencia de dinero? La respuesta es obvia: mayoritariamente en el exterior.

Por ello, en verdad, son justamente las actuales reservas del Banco Central las que delatan el gran fracaso económico del período kirchnerista hasta el momento. Se dilapidó la gran fortuna que ingresó gracias al aumento de los valores internacionales de los productos básicos argentinos.

Aquí no hay interpretación política que valga. Si un gobierno inspira confianza, los superávits comerciales quedan en el país. Si no, desaparecen.

Su utilización

“Creo que la amistad entre el hombre y el perro no sería duradera si la carne de perro fuera comestible.” Arthur Evelyn St. John Waugh (1903-1966). Novelista británico.

Es cierto lo que dicen muchos de los funcionarios nacionales: hay países desarrollados cuyos gobiernos utilizan los fondos de sus respectivos bancos centrales para diferentes fines. No hay ninguna ley internacional ni argumento concluyente que lo impida. Sólo se da por sabido que es conveniente que un Banco Central cuente con importantes reservas para sostener la circulación monetaria. Nada más ni nada menos que eso.
Por ello, en realidad, la discusión sobre si los Kirchner deben utilizar ese dinero para otros fines que no son los establecidos, no pasa sólo por lo legal y lo ético sino por aplicar el sentido común, que en la Argentina, es el menos común de todos los sentidos.

No nos olvidemos que el país pulverizó cuatro tipos de moneda hasta que, en 1992, el Congreso trasladó al Banco Central la potestad exclusiva de emitir moneda con la principal obligación de sostener con respaldo real la masa monetaria del país.

En realidad, no se trató de una decisión impuesta por el Gobierno de Menem. Más bien fue una resultante inevitable de una población altamente dolarizada que no quería saber nada más con la moneda nacional.
En una nación que siempre ha gastado más de lo que ha recaudado, las reservas del Banco Central han sido una constante tentación para los gobernantes de turno. A través de los años, la utilización de sus fondos y la emisión espuria de moneda se concretaban con el reiterado argumento de que era “en beneficio del pueblo y del país”, palabras embebidas de hipocresía ya que ese constante drenaje de las reservas y el descontrol monetario favorecieron las devaluaciones y las inflaciones, los dos mayores flagelos para la población en general, y para los más carenciados en particular.

Por ello, tomando en cuenta la experiencia que nos trae la historia argentina de la segunda mitad del siglo XX, y agregando la particular desesperación de los Kirchner por hacerse de fondos para cubrir los descomunales compromisos asumidos por su modelo asistencial, podemos prever que el BCRA se transformará, probablemente, en otro transitorio fondo de financiamiento del gasto público. De esta manera, así como se está descapitalizando a la ANSES, el Banco Central seguirá similar camino. La gran diferencia con esta última institución, es que la gran expansión monetaria que generará el uso de esos fondos, podría profundizar el proceso inflacionario.
Creo que poner al BCRA bajo el dominio de los Kirchner es como regalarle una cava repleta de vinos a un alcohólico. Salvo que se produzca un milagroso y considerable aumento en el precio internacional de la soja, no podrán controlarse ni evitar la emisión de moneda sin respaldo real. Tampoco tendrán conciencia de las implicancias de su acción en el momento de realizarla ya que, en el pasado histórico del país, ellos también fueron víctimas del descontrol monetario, y como adictos que son al gasto público, tienen altas probabilidades de transformarse en los próximos victimarios de la Argentina.
Como pueblo, hemos sido condescendientes con nosotros mismos hasta el hastío, buscando continuamente argumentos o explicaciones que justifiquen la recurrente tendencia a gastar mucho más de lo que se puede, en lugar de preocuparnos en trabajar más para ganar más de lo que se necesita gastar.

Enrico Udenio
3 de abril de 2010

(1) Hace referencia a los que gobernaron el país en la década del 90.
(2) Según datos de la Auditoría General de la Nación (AGN),y sólo considerando al principal acreedor, el Gobierno nacional recibió del Banco Central préstamos de corto plazo que -entre 2004 y 2009- rondaron los $ 105.500 millones, un 57 por ciento del total recibido en los últimos seis años. Para este año, están proyectados otros $ 11.733 millones, según estimaciones del estudio Bein, y en 2011 habría otros 11.380 millones de pesos.  
(3) Fuente: BCRA

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7 Respuestas a “UNA CAVA PARA UN ALCOHOLICO

  1. Me parece minimizado el actuar de Menem desde su punto de vista.

    Lo de los medios es aberrante – oficialistas y no oficialistas -, una cosa es filtrar la información y otra es la imposición.
    Cuando alguien maneja tantos medios masivos – no sólo Clarín, el gobierno también – es difícil lograr discernir y filtrar los hechos – teniendo en cuenta cuestiones sicológicas y el funcionamiento del cerebro -.

    Dejando esto de lado, lo de “nos robaban todo” no hacia alusión a los empresarios, sino a los políticos de turno.

    Entiendo que las deudas son necesarias, pero la deuda que tiene el país no ha sido positiva por la utilidad que se le ha dado y fue aumentando de forma gigantesca desde la dictadura del 76.

    Gracias por aclararme algunas cosas. Saludos.

  2. Algunas cosas que me causan gracia hoy por hoy:
    1) Que Menem sea parte de la oposición habiendo aumentado un 400% la deuda externa en los 90’s.
    2) Cómo se manipula la información desde los medios.

    Aclaro: no defiendo a nadie.

    Sigo sin entender varias cosas:
    Si analizo el estado de la deuda externa:
    a) ¿no son los K los que mejor están llevando la deuda?

    b) ¿cuánto influyen los medios en las decisiones de los empresarios que realizan inversiones en Argentina hoy – más teniendo en cuenta la sensación de seguridad que brindaron en los 90’s mientras nos robaban todo -?

    c) ¿Cómo se debería pagar la deuda o qué se debería hacer para solucionarlo a corto o largo plazo?

    d) ¿Se debe acusar a los K por los problemas generados por la deuda externa o a los gobiernos anteriores?

    Espero me responda, porque no lo tengo claro. Saludos.

    • Respecto a las dudas y preguntas que un forista nos hace, aclaramos lo siguiente:

      1) Menem, así como –al solo efecto de citar dos ejemplos cercanos- Alfonsín en el pasado y seguramente Kirchner en el futuro, fueron y serán parte de la oposición. Es que, en los términos políticos, no incide demasiado en la Argentina el hecho de que Alfonsín haya llevado al país a la primera hiperinflación de su historia, Menem haya aumentado la deuda en forma irresponsable, o los Kirchner desperdiciaron una de las más grandes oportunidades que tuvo el país para desarrollarse, integrarse al mundo y ser líder de América Latina.

      2) Respecto a la manipulación de la información que realizan los medios de comunicación. Es natural que así sea. No hay que asustarse por ello. Lo hacen los privados y el propio Gobierno. No existe información esterilizada por parte de ninguno de los sectores. Es una cuestión de cada individuo filtrar y discernir las noticias que se reciben de todos ellos (Gobierno y privados).

      Con relación a lo que pregunta sobre la deuda:

      Después del default y del quite del 50% de esa deuda, hoy, su monto total –incluyendo, como se debe, a los “holdouts”- sigue siendo muy similar al que existía previamente. En apariencia, el camino que, a partir de 2003, eligieron los Kirchner, para elevar la alicaída autoestima de los habitantes del país, devenida a partir de la gran crisis de los años 2001 y 2002, fue el de un agresivo discurso tanto contra sus antecesores como con respecto la deuda interna y externa, y al liberalismo económico, en especial el foráneo. Con ello logró movilizar las emociones nacionalistas de una buena parte de la población recibiendo, a cambio, un enorme porcentaje de apoyo hacia su gestión. Esto indicaría que, en su momento, gran parte del pueblo quedó capturado por sus necesidades al hacer propio el pensamiento oficial de que no hay obligación de honrar los compromisos contractuales asumidos si las circunstancias o las crisis así lo justifican. Esto generó una ausencia de inversiones que dificultó un desarrollo comercial e industrial que posibilitara al país evitar su dependencia económica “sojera”. Sin esas inversiones, y para solucionar momentáneamente graves problemas sociales, el gobierno cayó en una política excesivamente asistencial, la que, como todos conocemos, no se puede sostener demasiado en el tiempo.
      Los medios de comunicación poco tienen que ver en esto. Cualquier empresario que tenga contactos importantes con el exterior, sabe que la “bajada del pulgar en las inversiones” está relacionada al manejo del gobierno con relación a la renegociación de la deuda y a su posición agresiva con el empresariado, la misma que insinúa el forista cuando dice en su comentario “mientras (los empresarios) nos robaban todo”.

      A la inquietud que expresa: ¿Cómo se debería pagar la deuda o qué se debería hacer para solucionarlo a corto o largo plazo?, el forista alberga el mito de que las deudas “son malas”. En este punto cabe aclarar que es imprescindible para cualquier nación endeudarse para generar un buen desarrollo socio económico. No hay país en que le alcance su ahorro interno para lograrlo. Obviamente, mucho menos en la Argentina, cuyos propios capitales se fugan constantemente al exterior.
      Para explicar este tema recurro seguido a un recuerdo. En una cena con uno de los directores de mayor edad del poderoso “Eximbank” (el banco de exportaciones e importaciones del gobierno de Japón), conversamos sobre las implicancias que tenía para una nación la deuda. En un momento, el funcionario me dijo: “Hay dos cosas por las que un gobierno debe preocuparse. La primera, en invertir en desarrollo los préstamos que recibe. La segunda, en pagar sólo los intereses. Si se cumplen estas dos premisas, el capital de la deuda no cuenta porque jamás se devolverá”.
      Esa es la premisa: utilizar los préstamos sólo para desarrollarse.

      El forista también pregunta: ¿Se debe acusar a los K por los problemas generados por la deuda externa o a los gobiernos anteriores?
      En estos siete años transcurridos (desde el 2002) no se pagaron importantes deudas (con excepción de los nueve mil al FMI) ni intereses de la misma. Los problemas económicos y financieros del matrimonio Kirchner tienen otros orígenes.
      Espero haber podido aclarar un poco el tema en cuestión.

      Enrico Udenio

  3. Amigo Enrico. Para aclarar finalmente el papel del Banco Central en todo este asunto de las reservas seria interesante aclarar el funcionamiento del CONTROL DE CAMBIO, que se aplica al total de las exportaciones argentinas desde epocas del amigo Duhalde. Es interesante recorrer el camino de los dolares de los exportadores hacia su destino final. Si bien algo conozco, por exportar lo que fabrico en forma exporadica, no estoy calificado para analizar este asunto. Cuento con Ud.
    Arturo

  4. El argumento del pago de deudas del exterior está relacionado con el problema de que hoy el país sigue en default porque el 50% de todos los bonos del exterior que se adeudaba en el 2005 no aceptó la reducción en los montos que quería imponer la Argentina.
    Mientras que no se solucione esta cuestión -y la del Club de París-, el país seguirá en default y está expuesto a sufrir embargos de sus bienes en el exterior (por ejemplo, Aerolíneas Argentinas no puede “sacar” del país ningún avión que no esté en alquiler o leasing”) y no tiene posibilidades de acceder a los créditos externos. Debido a esto, los únicos créditos que recibió en estos años fueron de Venezuela y a tasas exorbitantes.
    Arreglar con los “holdouts” (así se los llaman a los tenedores de estos bonos argentinos) es imperativo para volver a poner a la Argentina dentro del mundo financiero internacional. Hoy el país, en términos económicos, no existe para el mundo.
    A su vez, efectivamente, esta deuda no está contemplada en el presupuesto así como tampoco en el monto total deudor declarado por el Gobierno Nacional.
    Es que cuando en el 2005 estos acreedores quedaron fuera por no aceptar la imposición argentina, Néstor Kirchner aseguró que nunca más cobrarían. Obviamente era una frase política para consumo interno ya que todo el mundo financiero sabía que una nación no puede dejar de pagar o refinanciar TODAS sus deudas, salvo que se prepare para sufrir duras consecuencias por ello.
    De esta situación nace la necesidad de negociar hoy, sin importar lo que que el Gobierno haya “asegurado” antes.
    En síntesis, los Kirchner se movieron “como si esa deuda no existía”, pero en realidad existe y mientras siga existiendo, la Argentina no puede acceder a ningún crédito, aunque incluso ofrezca pagar altos intereses.

    Espero haber aclarado un poco la pregunta de Mar.

    Enrico Udenio

  5. Los argumentos empleados, es que se emplearán para el pago de deudas, que de otro modo sería con intereses más altos.
    No entiendo… no estaban incluídos en el presupuesto aprobado para el 2010 los vencimientos de las deudas, como para tener que recurrir ahora por decreto a las reservas?
    Udenio, Ud. entiende porqué aluden a esto y si es así que no estaba presupuestado por alguna “extraña razón” que aparece ahora?
    Gracias

  6. A nadie se le ocurriría poner a un zorro a custodiar el gallinero, salvo al mismo zorro. Que este gobierno consiga la anuencia para utilizar las reservas del país a su gusto y antojo, es una demostración in extremis de que estamos bailando en la cubierta del Titanic con el témpano a la vista, y si hoy la inflación es un problema, no me quiero imaginar cómo será la cosa cuando el peso no tenga respaldo, opine lo que quiera Marcó del Pont, Boudou o la misma Presidente. Hubo un tiempo en que pensé que las tropelías que se cometían desde Olivos eran debidas a la falta de conocimientos económicos de la dirigencia (por más que el “simpático” Moreno declamara “eso lo sé porque lo estudié”) pero hoy estoy casi seguro que de lo que se trata es de armar una bomba para que le explote en las manos a aquel que deba recibir la herencia. No se trata de ! que haya aumentado su sapiencia sino de que corresponde aplicar el dicho norteamericano que afirma que “una vez, es azar; dos veces, casualidad, pero la tercera vez es hostilidad”, y ya son más de tres, las veces en que la intencionalidad apunta para el mismo lado.
    Pensando en la dificultad de lograr volver a tener la suma del poder público, nuestros gobernantes – los dos, por supuesto – pretenden conseguir lo mismo que Sansón, es decir, morir matando a sus filisteos, que serían aquellos que pueden reemplazarlos. Tierra arrasada que le dicen.
    De todos modos, para mal de nuestro pueblo argentino, que tiene su parte de responsabilidad en el tema, la tal bomba, armada con total falta de idoneidad, tal como es lógico suponer, será de las de acción retardada y comenzará a estallar en no más de tres meses fecha, y seguirá produciendo estragos por largo tiempo. Es de esperar que sus esquirlas también lastimen a los insensatos que la fabricaron. Moriremos muchos filisteos pero esperemos que los nuevos Sansón no se salven.

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