OTROS ARCHIVOS

El 15 de septiembre de 2008 se publicó en el diario Página 12 una nota en la que el argentino Walter Mignolo, crítico y profesor de literatura, relata su opinión sobre la relación del capitalismo con la democracia.

En su libro “Historias locales/diseños globales:ensayos sobre los legados coloniales, los conocimientos subalternos y el pensamiento de frontera” llega a sugerir: ¿porqué suponer que el capitalismo es la condición necesaria de la democracia? Si el objetivo es la democracia, ¿por qué necesitamos del capitalismo? Y por otra parte, sino hay un vínculo necesario entre capitalismo y democracia, ¿cuáles son las posibilidades futuras? Por cierto que no la dictadura del proletariado, un proyecto que mantuvo la misma lógica y que cambió el contenido. En vez de la concentración del poder en las elites capitalistas, la concentración del poder en los intelectuales “representantes” de la clase obrera!”

 Forma parte de aquellos intelectuales que han construido la historia entre el imperio y la colonia, adhieren a la visión de una América Latina con el poder en manos de los indígenas y propaga su perspectiva de que actualmente los países forman parte de una “colonialidad” global.

EU

 

LA DEMOCRACIA Y EL ESPÍRITU GLOBAL DEL CAPITALISMO

Los terratenientes y sectores de la burguesía cruceña y tarijeña se desataron, una vez más, en campañas de destrucción y tomas de oficinas de gobierno, semejante a las protestas lideradas por estudiantes y sectores obreros, en toda América latina, durante la Guerra Fría. En aquel momento el Estado estaba en manos de gobernantes que o bien dependían de instrucciones foráneas o bien les convenía, política y económicamente, ligarse a ellas. O bien eran simplemente dictaduras.

Ahora, en cambio, en Bolivia (aunque también en Argentina durante los cuatro meses de huelga liderada por la Sociedad Rural Argentina con apoyo de los pequeños y medianos propietarios de tierra), es el sector económico fuerte quien se lanza a las protestas, a las huelgas, a la destrucción, al bloqueo de calles que, en Bolivia, iniciaron las y los indígenas y en Argentina los piqueteros y piqueteras. No son ya obreros que piden mejoras de condiciones de vida, ni estudiantes manifestándose contra el imperialismo, sino la clase económicamente pudiente que se lanza a la lucha para defender sus privilegios.

Ambos ejemplos, el de Argentina y el de Bolivia, ponen en evidencia dos realidades que definirán los futuros globales. Una es ya sabida, pero es necesario recordarla: democracia y capitalismo son incompatibles. Esto lo aprendemos, aunque lo olvidamos, cuando leemos por un lado Capitalismo y Esclavitud (1944), del politólogo y ex primer ministro de Trinidad y Tobago y, por otro, el libro de Milton Friedman, Capitalismo y Libertad (1962), cuyas teorías económicas fueron influyentes en Ronald Reagan, Margaret Tatcher, Augusto Pinochet y, más tarde, en Europa del Este en proceso de ligarse a la Unión Europea. La otra es que a la democracia no se llega por medio de planes y planos, en computadoras, para manejar la población. A la democracia se llega por el diálogo y al diálogo se llega poniendo de lado el espíritu global del capitalismo como horizonte de vida. Sin ello, “democracia” seguirá o bien siendo pura retórica o excusa para otros fines.

En Bolivia es también notable, aunque no siempre evidente, que ya no se trata de la derecha económica y la izquierda socialista, siguiendo el esquema de la Guerra Fría. Se trata de otra cosa. Si bien Evo Morales proviene del sindicalismo, fue un momento histórico en el cual la conciencia indígena estaba guiada y subsumida en la conciencia marxista, que corresponde a la subjetividad y la historia de la población de descendencia europea, por sangre o por espíritu.

Tampoco se trata de un proyecto de gobierno de regreso al ayllu, como se suele escuchar en algunas de las críticas de la clase terrateniente y de la burguesía colonial del sur. Estas críticas ocultan sus propios límites: esto es, el hecho de que los conflictos que se presentan hoy en Bolivia son provocados por una etno-clase que defiende su tradición y sus privilegios acusando al gobierno de pretender volver a su tradición. En fin, se trata del conflicto de la tradición sostenible de la modernidad y la tradición que la modernidad construyó como tradición superada, no sostenible. En el camino hacia la democracia, si verdaderamente es allí a donde queremos llegar, es necesario develar esta lógica de poder inculcada en el sentido común.

El gobierno de Evo Morales expulsó al embajador de Estados Unidos. La acusación fue de conspiración con los terratenientes y burguesía colonial de las tierras bajas, para desestabilizar el gobierno. Los medios de Estados Unidos informan que el gobierno norteamericano manifestó que tal medida deteriorará el intercambio bilateral entre Bolivia y EE.UU.

El gobierno de EE.UU. no desmintió que el embajador estuviera en complicidad con los sectores rebeldes contra el gobierno. Ahora bien, dado todo lo que sabemos por informes y libros que se han publicado en los últimos dos años en Estados Unidos y por el nivel de apoyo del presidente George W. Bush (que en este momento se acerca a los índices de aceptación que tenía Alejandro Toledo en Perú en los últimos años de su gobierno), no debería sorprendernos que así fuera.

La lucha del capitalismo contra la democracia es hoy global y llegó a su punto culminante disfrazada de “guerra contra el terrorismo”. Lo cual no quiere decir que no haya que combatir el terrorismo. Quiere decir que los argumentos para mantener el control de la economía capitalista tienen, como uno de sus temas, la lucha contra el terrorismo. Esta confusión fue una de las notables estrategias del gobierno de Bush: uno de cuyos ejemplos ilustres es declarar la guerra contra los terroristas que estaban en Afganistán y atacar a Irak por intereses económicos.

En el espíritu global del capitalismo, las ganancias y el aumento de las riquezas son el horizonte último de la vida. La publicidad para vender esta información como mercancía consiste en que el aumento del capital bruto nacional y global será beneficioso para todo el mundo. En tanto, las consecuencias de vidas humanas y de vida planetaria quedan en suspenso, en segundo lugar, mientras llegue al momento en que “el desarrollo económico nos deposite en el terreno de la libertad”. Una espera semejante al premio del cielo al final de una vida sin pecados.

Por Walter Mignolo

Profesor de Duke University (EE.UU.), investigador de la Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador).

 

 

 

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El conocido periodista Eduardo Aliverti publicó en el diario Página 12 de la edición del lunes 25 de agosto, una nota sobre la reestatización de Aerolíneas Argentinas. Lo que me impulsa a incluirla en esta sección del blog no son sus conceptos sobre el tema (algunos de los cuales comparto totalmente), sino que fueron las recurrentes expresiones depreciativas e insultantes ante todo aquello que no figura dentro de su encuadre ideológico. Impropio de alguien que se autotitula como progresista, creo que es un buen ejemplo de la intolerancia que ostentan muchos profesionales de la comunicación ante el juego democrático que obliga a aceptar con respeto las ideas diferentes.

 

25 agosto 2008

 

 

¿Y después?

 

 

La reestatización de Aerolíneas Argentinas es el gran tema de estos días, pero no –sólo– por el simple pretexto de haber ganado con holgura la atención periodística a todo nivel. Si fuera por eso, se perdería la capacidad de discernimiento al interpretar como saliente cualquier asunto que encabece la portada de los diarios. En este caso, la agenda mediática coincide con el valor de la cuestión.

Aerolíneas significa por lo menos tres cosas. La primera, a pesar del desquicio privatizador en que fue sumida por la rata a comienzos de los ’90, es la conservación de su carácter emblemático. Sólo una minoría viaja en avión. Sin embargo, razones de memoria histórica, de transmisión oral de generación en generación, de haber sido símbolo de compañía estatal eficiente, superavitaria y una de las cinco líneas aéreas más seguras del mundo supieron convertirla en un orgullo nacional que estaba más allá de quienes la empleaban. El hoy recreado Todos Somos Aerolíneas expresa, por más demodé que suene, un (todavía muy devaluado) sentimiento patriótico que no se dio, y difícilmente se daría, con los servicios de luz, agua, gas, teléfonos, ferrocarriles. Es lo de la historia, seguramente. La demostración de que algo en manos estatales podía funcionar bien, y mostrárselo al orbe y decirle acá está la forma en que los argentinos administramos nuestros aviones; porque eso, además y nada menos, es algo que el mundo podía apreciar a simple vista. Las bestialidades de Iberia y sucedáneos –que en verdad estuvieron lejos de ser tales, porque se trató de una estrategia planificada de absorción, apropiación de rutas y virtual vaciamiento– potenciaron la añoranza por los laureles perdidos. Y los españoles de Marsans sólo vinieron a completar la obra, para que todos seamos conscientes de que estábamos bien cuando nos decían que estábamos muy mal.

Un segundo aspecto es el volumen del problema en términos gremiales y políticos. Hay casi 10 mil empleados en danza, la desvencijada y hasta moribunda integración aérea del país, la conexión con el exterior y datos que podrían no ser menores en la trascendente relación bilateral con España. Más el hecho casi indescriptible de que la oposición, con la derecha a la cabeza, haya corrido al Gobierno casi por extrema izquierda, exigiendo sin más ni más el desconocimiento de la deuda, la expropiación de la empresa y la creación de una nueva línea de bandera cuya pertenencia al Estado quedara asegurada para siempre. Ningún marciano aterrizado en la Argentina por estos días habría dejado de preguntar cómo fue el proceso que mudó al PRO y a la Coalición Cívica hacia la profesión de fe trotskista, sin perjuicio de que eso sirvió para consensuar una salida que, a su vez, le permite al Gobierno desviar o atenuar sus responsabilidades en el estropicio. Porque es cierto que ahora la prioridad consiste en salvar a la empresa de la mejor o menos mala manera posible, pero es inadmisible que el kirchnerismo, con más de cinco años en ejercicio, pretenda ser ajeno a lo que ocurrió. De piso, en la ausencia de controles y en el ajuste, sanciones e información pública si es que aquéllos existieron. Y de ahí para arriba. Algunos escalones encima de la oposición, que ni en el Congreso ni en ámbito alguno se destacó precisamente por sus advertencias sobre el desastre que estallaría, tarde o temprano.

Por último, pero lo más importante, el caso de Aerolíneas es asimilable al del choque con los campestres en su tamaño alegórico respecto de la clase dirigente argentina. El conflicto con “el campo” reveló dos cuestiones a la vez. Por un lado, la aparición, abroquelamiento y probable expansión de un viejo y nuevo conglomerado social, hoy con base disparadora agraria y aglutinador de los sectores más reaccionarios, gorilas y desideologizados de la comunidad. Frente a ello, todo progresista que se precie de tal no podía ni puede menos que ubicarse enfrente. Pero también es innegable que las idas y vueltas gubernamentales, los asombrosos cambios de argumento sobre el destino de las retenciones y los errores de negociación hasta el punto de haber generado el emblocamiento adversario dejaron ver la ausencia de un proyecto de mediano y largo aliento que no fuese ni sea empacharse de soja y recaudar. Carencia equivalente a la de la inmensa mayoría de las áreas estratégicas de Gobierno con, quizá, la única o mayor excepción de la política externa, que sí muestra una apuesta interesante por la integración regional.

Qué hacer con Aerolíneas es una pregunta que se encuadra en esa falta de visión de futuro. Lo que discute el Congreso, y lo que vaya a sancionarse y reglamentarse, es en realidad la solución o la escapatoria del pasado. El precio de la empresa, el quiénes intervienen en cómo calcularlo, el qué se hace con lo ya firmado con los españoles. Hacia delante, nadie parece tener la menor idea del destino de la compañía una vez que todo eso se componga de algún modo. Ni en el Gobierno ni en la oposición. La voz solitaria que apareció al respecto, en entrevista de Ambito Financiero que no tuvo amplificación, fue de Rodolfo Terragno, que advirtió que una asociación internacional –incluyendo la posibilidad de una línea regional– es la única alternativa para que la empresa sea viable. Que las alianzas son lo único que permite sobrevivir a las grandes empresas aéreas, ya demostrado por la desaparición de monstruos como PanAm, TWA, Swissair, Eastern. Que el socio no puede ser un competidor que cubra las mismas rutas que Aerolíneas, con más interés en absorberla que en desarrollarla. Que las líneas que están hoy al tope de todas las calificaciones operan en partes del mundo donde no llega AA, y que no están en Sudamérica. Que una posibilidad es no tener línea de bandera, como Venezuela cuando quebró Viasa, o tenerla compartida. Que la posición geográfica argentina es muy desventajosa porque hay que venir expresamente hasta aquí en un negocio donde las pérdidas son enormes. Que no sería razonable una línea de bandera que llevase pasajeros a Londres, Madrid, Nueva York, dilapidando millones y millones de dólares por mes. Que conducir Aerolíneas no es operar el 60 y que cabe imaginarse lo que sería competir con la megafusión de American, British e Iberia, que cubren las mismas rutas. Y que Argentina tiene poca gente idónea en aeronavegación comercial.

El periodista no se anota justamente entre ellos y carece de entidad para suscribir o rebatir apreciaciones como ésas. Pero sí tiene la seguridad de que el debate y las propuestas sobre esas tramas estratégicas son lo que diferencia a las coyunturas políticas de las grandes políticas de Estado. Y no sólo, ni muchísimo menos, en el caso de Aerolíneas.

Eduardo Aliverti

Nota publicada en el diario Pagina 12.

 

 

 

 

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21 de junio 2008

Nota de EU: El pasado lunes 16 de Junío, uno de los mails que recibí con relación al conflicto entre el poder ejecutivo y el campo argentino, provino de Rubén Dri. Rubén es Filósofo, Teólogo y Docente de Filosofía y Ciencias de la Educación de Ciencias Sociales en la UBA. El mensaje expone su pensamiento y opinión sobre las movilizaciones ocurridas desde hace tres meses en el interior de la Argentina y es, evidentemente, muy diferente al mío. Esto no es lo extraño, pues la mayoría de nosotros tenemos diferencias de interpretación sobre los hechos cotidianos, sean estos políticos, económicos o sociales. Lo verdaderamente notable es la increíble similitud que el discurso de Dri tiene con viejos archivos que guardo de los primeros años de la década del 70.
Si bien, en la Argentina de hoy, han retornado buena parte de los dichos que proliferaban en aquella época, éste que he recibido es un calco de las habituales frases que nos movilizaban entonces.

No puedo evitar sentir dolor por aquellas mentes que se han quedado detenidas en el tiempo histórico. Probablemente este sentimiento me fluye en razón de que una de las cosas que más admiro en la vida es el cambio del hombre a la par del mundo. Por lo tanto, el inmovilismo intelectual me produce, en oposición, una honda tristeza, al mismo tiempo que preocupación cuando pienso en los jóvenes universitarios a los que enseña Dri en su rol de educador.

Les transcribo textualmente el mensaje de Dri:

 

 EL GOLPE ESTÁ EN MARCHA 

Lo que está en marcha es efectivamente una ‘revolución’, pero una revolución conservadora neoliberal que quiere la anulación práctica del Estado, que de una u otra manera entorpece sus sucios y multimillonarios negocios.  

De parte del gobierno hay una parálisis sumamente peligrosa.

Las acciones de ayer, el intento de abrir la ruta 14, no hicieron más que potenciar la marcha de la derecha golpista.

Narra el evangelista Marcos que cuando Jesús llega con los militantes de su movimiento a la población de Betsaida le presentaron un ciego para que lo curase. Jesús ‘después de mojarle los ojos con saliva, puso sus manos sobre él y le preguntó ‘¿Ves algo?’, el ciego que empezaba a ver, dijo: ‘Veo a los hombres como si fueran árboles que caminan”.

Gran parte de la sociedad ve la marcha del golpe como si fuesen árboles que caminan.

Continúa la narración: ‘Luego, le puso nuevamente la mano en los ojos y éste empezó a ver perfectamente y quedó sano, ya que de lejos veía claramente todas las cosas’.

El verbo griego utilizado enéblepen, pretérito imperfecto de blépo, no significa sólo ver, sino ver críticamente. Todo el pasaje se refiere a la comunidad que debe abrir los ojos y comprender qué está sucediendo.

Una de las mentiras más perversas de las tantas con que la gran prensa nos inunda todos los días es la de la lucha de los ‘pequeños productores’ como si éstos actualmente estuviesen en la Federación Agraria, en la que, en realidad, están los rentistas, que mientras sus campos siguen produciendo pueden darse el lujo de pasar sus días en la ruta.

Los pequeños productores están en otra parte, en el Mocase, en el Mocafor, en el Mocaju, en el Mam, en una palabra en el Frente Nacional Campesino que debe luchar a brazo partido para que los que hoy cortan ruta no los despojen de sus campos.

Éstos no podrían hacer un paro indefinido. Sólo los ricos lo pueden hacer.

Las luchas de clases nunca se presentan en estado puro.

Las contradicciones atraviesan a los distintos bloques que continuamente se forman.

Hoy hay con claridad dos bloques atravesados por multitud de contradicciones internas.

El bloque de la derecha pretende, como dice la inefable Carrió, que expresa a todo el pueblo.

Con claridad hay que decirlo: En ese bloque como en el otro hay múltiples contradicciones, pero su triunfo sería el triunfo del neoliberalismo con todo lo peor de su negra historia.

Las múltiples contradicciones del otro bloque, especialmente la no ruptura de la estructura neoliberal, la no recuperación de los hidrocarburos, la política minera y otras yerbas hacen que no sea fácil acompañarlo en esta lucha.

Pero no hay opciones.

Si el golpe de derecha triunfa habremos retrocedido trágicamente y entonces, a todos los que se desentendieron habrá que decirles:

¡A llorar a la Iglesia!

 RD/

Buenos Aires, 15 de junio de 2008

Rubén Dri, ex sacerdote ligado al Movimiento de Sacerdotes para el tercer Mundo, es autor, entre otros libros, de Proceso a la Iglesia Argentina: El Movimiento Antiimperial de Jesus,La Utopia de Jesus, las relaciones de la jerarquía eclesiástica y los gobiernos de Alfonsín y Menem.

 

Nota de EU: Considero que este docente forma parte de las personas que han dividido el mundo entre el bien y el mal. Por supuesto, él está en el campo del bien y todos aquellos que pensamos diferente, somos parte del mal. Claro que Dri ya no lo hace desde su antiguo rol de religioso (en el que el bien-Dios y el mal-Lucifer están claramente separados), sino que lo realiza desde un lugar intelectual y político (en el que el bien y el mal son las dos caras de una misma moneda).

En mi libro “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, hice referencia a esta obsesión de ver el mal en el otro diferente en varias partes. Transcribo una de ellas (al finalizar el capítulo dos): “… Mayoritariamente no existe un movimiento de reflexión hacia la teoría del marxismo y la lucha de clases ni a sus experiencias de aplicación, sino que se concentra en la crítica de los fundamentos ideológicos sobre los que se sustenta el capitalismo actual. La gran mayoría de las proclamas socialistas, libros, ensayos y otros instrumentos de divulgación y propaganda, giran alrededor de los males del capitalismo neoliberal.(…)  Seguramente, los militantes que se atrevan a un revisionismo de las teorías marxistas, en vez de ocuparse, obsesionados, en demostrar que las teorías capitalistas liberales son la reencarnación del mal sobre la tierra, tendrán más probabilidades en el futuro de encontrar el modo de impulsar un amplio movimiento popular de masas. Estas personas necesitan desarrollar nuevas experiencias y el mayor desafío para ellas, no será intentar derrocar gobiernos a través de revoluciones, sino cambiar los sistemas de creencias de las personas.”

 

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28 de julio 2008

Nota de EU: Días atrás recibí un mail cuyo texto refleja una visión de Latino América que muchos comparten.

Creo procedente agregarlo a esta sección del blog.   

 

LA HORMIGA Y LA CIGARRA…

 

LA VERSIÓN CLÁSICA

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.

Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.

La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano esquivando el esfuerzo, bailando y jugando.
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.

La cigarra, tiritando, sin comida y sin cobijo, muere de frío.     

 

LA VERSIÓN LATINOAMERICANA  

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.

La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano esquivando el esfuerzo, bailando y jugando.
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.

La cigarra, tiritando, organiza una rueda de prensa en la que se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y hambre.

La televisión organiza un programa en vivo en el que la cigarra sale pasando frío y calamidades, y a la vez muestran extractos del video de la hormiga bien calientita en su casa y con la mesa llena de comida.

Todo mundo se sorprende de que en un país próspero como el suyo dejen sufrir a la pobre cigarra mientras hay otros que viven en la abundancia.
Las asociaciones contra la pobreza y derechos humanos se manifiestan delante de la casa de la hormiga.

Los periodistas organizan una serie de artículos en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra e instan al gobierno a que aumente los impuestos de la hormiga, de forma que las cigarras puedan vivir mejor.
Respondiendo a las encuestas de opinión, el gobierno elabora una ley sobre la igualdad económica y una ley anti-discriminación.

Los impuestos a la hormiga han aumentado y además le llega una multa porque no contrató a la cigarra como ayudante en verano.
Las autoridades embargan la casa de la hormiga, ya que ésta no tiene suficiente dinero para pagar la multa y los impuestos.

La hormiga se va y se instala con éxito en otra parte, donde puede disfrutar justamente el resultado de su esfuerzo.
La televisión hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso, ya que se ha comido casi todo lo que había, mucho antes de que llegue la primavera.

La antigua casa de la hormiga se convierte en albergue social para cigarras y se deteriora al no hacer nada su inquilino para mantenerla en buen estado.
Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios. El gobierno inicia una comisión de investigación que costará 100 millones de pesos.

Entretanto la cigarra muere de una sobredosis de holganza, comida y cerveza. Los medios de comunicación comentan el fracaso del gobierno para corregir las desigualdades sociales y la injusticia económica.

La casa es ocupada por una banda de arañas inmigrantes.
El gobierno se felicita por la diversidad cultural en su país.

 

 

 

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20 de julio 2008

Entrada en la página de ACTUALIDAD…SEGÚN OTROS OJOS

 

El 18 de Julio pasado el diario de Jorge Lanata, “Crónica”, publicó un relato dramatizado de los sucesos que se desarrollaron en la Casa Rosada, Olivos y el Senado durante la votación por la afirmativa o negativa a la Resolución nº 125.

Por s dinamismo y su probable cercanía con lo que habrá sucedido en realidad, creo que vale la pena transcribirlo. Disfrútenlo.

    

CRÓNICA SECRETA EN EL SENADO

Las dos horas en que el país estuvo sin vicepresidente.

El apriete de madrugada a Cobos tuvo como objetivo de máxima que desempatara a favor del Gobierno y, de mínima, que no llegara al recinto. Cristina estaba durmiendo.

 

Desde Olivos, Kirchner condujo el operativo con su celular. Ordenó que Cobos no votara.

-¡Pelotudo, hay cinco millones de tipos mirando la tele! ¿A quién carajo querés que saque? ¿Quién carajo se va a levantar de la banca, Pepe? Todo el país nos está mirando. Cagamos, Pepe. Hagan algo ustedes.
Las paredes de madera de cerezo y roble de Eslavonia del Salón de Lectura del Senado contuvieron los gritos de Miguel Ángel Pichetto. Cerca de la medianoche del miércoles, enfurecido y derrotado, el jefe del bloque de senadores kirchneristas admitió que todas sus gestiones habían llegado a un límite. Que el peso del destino de su Gobierno ya no estaba en sus manos.
Su compañero de bancada, el presidente provisional del Senado, José Pampuro, apoltronado en un sillón de cuero marrón habano, comprendió que a partir de ese momento, si había alguna chance de revertir el resultado, esa llave estaba ahora en su poder. Pampuro llamó una vez más al jefe de Gabinete, Alberto Fernández: “Seguimos empatados y esto no cambia”.
–Entonces convenzan a Cobos. No me atiende el teléfono. Si vota, nos caga. Se va todo al carajo. ¿Entendés, Pepe? Cleto no tiene que votar. Hasta esa hora, la agenda kirchnerista del día sólo acumulaba fracasos. Y no había margen para uno más. La noche anterior, Pichetto y Pampuro se habían ido a dormir con la certeza de tener 34 votos en su haber, contra 33 que sumaba la oposición. También había cinco senadores que no habían revelado su juego. Con las primeras luces del día el conteo ya estaba empardado: 35 a 35.

 

Después del mediodía, fue el propio vicepresidente quien les anunció que el santiagueño Emilio Rached, un radical K como él, acompañaría el rechazo a la resolución 125. “¿Y qué va a hacer Saadi?”, avanzó el mendocino. “Con Saadi están Florencio (Randazzo) y el Chueco (Mazzón). Todavía no sé nada”, respondió Pampuro.
Las definiciones de la tarde quedaron en absoluta reserva. Incluso los radicales Gerardo Morales y Ernesto Sanz cuidaron con celo la decisión de Rached. El santiagueño le había dicho a Morales que se sumaría a la postura de la oposición en el restaurante del primer piso del Senado. El reloj del comedor marcaba las 15.25. Rached salió temblando del restaurante, como quien sostiene el peso de la República sobre sus hombros. Morales, en cambio, terminó sus sorrentinos de ricota y corrió al despacho de Sanz disimulando una sonrisa.

Cuando Saadi confirmó en el recinto que votaría por el Sí, el temblor invadió al vicepresidente. ¿Cuánto pesa una República? Pichetto y Pampuro también se estremecieron. Ya no había dudas, Néstor y Cristina estaban en manos de Cobos.

“Esto se define esta noche. ¿Escuchaste, Pepe? Vamos de frente. Se hunde con nosotros o está afuera. Cleto no tiene que votar”, ordenó Kirchner desde Olivos.

Pichetto se ocupó del Plan A: forzar a uno de los díscolos a abandonar el recinto al momento de la votación. El jefe de la bancada K llamó a 16 senadores, no respondió ninguno. La presión subió. También la suya. Debió ser atendido por un pico de tensión arterial en la enfermería del Palacio. Los nervios se apoderaban de la tarde. Kirchner le pidió a Hugo Moyano que se sumara a la Plaza. La orden era clara: presionar.
El blanco del Plan A fue Carlos Menem. El blanco más fácil. “Le van a limpiar sus causas judiciales”, se dijo una y otra vez. El rumor se extendió hasta la noche. Menem no hizo nada por ahuyentar los fantasmas: desde el mediodía que no estaba en el Palacio. Tampoco atendía el teléfono. “Me juró que votaba”, decía Adolfo Rodríguez Saá.
Sanz entró en pánico: “Llamemos al hermano Eduardo”. El ex senador se ocupó del resto. Eduardo Menem llamó a su sobrina Zulemita. “Estamos con el papi en el Otamendi. Le hicieron unas placas de pecho por la neumonía. Cuando terminemos, lo llevo al papi de nuevo. No te preocupes”, dijo Zulemita.

Casi a la 1 de la madrugada apareció. Y después de una década, Carlos Menem volvió a adueñarse de la palabra. Sus enemigos de ayer y los de hoy le concedieron un profundo silencio. Menem estaba mareado por la fiebre, por el cansancio y por los años. No era muy diferente el estado de Pichetto, que ante la figura corvada de su ex jefe veía fracasar su última estrategia.

Cobos le cedió la presidencia a Juan Carlos Romero. Era la 1.30. El vicepresidente se fue a su despacho. Lo siguió Pampuro. Tenía la orden de ejecutar el Plan B. Se encerraron a solas.
“No podés bajar. No podés votar. Julio, está en juego el Gobierno. Tenés que acompañar a la Presidenta o irte”, le transmitió Pampuro. En ese momento llamaron Alberto Fernández y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. No los atendió. “Ya di públicamente mi palabra. Dije que si llegaba el momento, iba a expresarme en la sesión. Eso voy a hacer”, afirmó Cobos.

En el recinto, los partidarios del No intentaron precipitar los hechos. “Sentá a todo el mundo”, le indicó Morales a Sanz, que junto a Rodríguez Saá se ocuparon de llamar a los demás senadores. Aún no eran las 2 de la madrugada. “Sería bueno que se acerque también el vicepresidente de la Nación, porque seguramente lo vamos a necesitar”, dijo Morales.

La chicharra comenzó a sonar. A las 2.35 el único senador que faltaba ocupar su banca era Pampuro. Tampoco estaba Cobos, que seguía con él. Pero nadie en el recinto, salvo Pichetto, lo sabía.
El turno para hablar le tocó a Sanz, al jefe de la bancada radical. “Si me está viendo el vicepresidente de la Nación, me gustaría que presidiera esta sesión en honor a los senadores que ya llevamos más de quince o dieciséis horas debatiendo”. Cobos no apareció.

–Pepe, no quiero votar en contra. Voy a pedir un cuarto intermedio para que busquemos un acuerdo. Tiene que haber consenso. Pero voy a bajar.

Pampuro le dijo una vez más que los Kirchner le pedían que se sumara al Gobierno o que se alejara de la votación. “Acepten el cuarto intermedio. Es lo que ofrezco”, insistió el vicepresidente.

Las negociaciones se desconocían en el recinto. “¡Qué bueno sería tenerlo al vicepresidente de la Nación!”, gritó Sanz al borde de la desesperación. Llevaba más de media hora prolongando su discurso, esperando. Ninguno de los 36 senadores que votarían por el No se atrevían a dejar sus bancas para averiguar personalmente qué estaba pasando.

Cualquier ausencia circunstancial podía abrir la puerta para una votación repentina, y fatal. Hasta las ganas de orinar también estaban vedadas.

Un colaborador de Sanz, mendocino como Cobos, se acercó al despacho del vice. Sólo se calmó cuando lo vio en persona.
–Julio, te estamos esperando.
–Ya estoy saliendo. Dame un minuto.

El asistente volvió al recinto y tranquilizó a Sanz. Pampuro ocupó su banca y Pichetto, el último orador, tomó la posta de los discursos. Cobos volvió por un segundo a su despacho. Hizo coraje y llamó a Alberto Fernández. Con vez temblorosa, le advirtió: “Voy a bajar. Ustedes pueden evitar que emita mi voto. Acepten el cuarto intermedio y busquemos consenso”.

Alberto cortó y alertó a Pampuro: “Esto se decide ahora. Cobos no puede llegar al recinto”. Junto al santacruceño Nicolás Fernández, Pampuro salió disparado. Mientras tanto, Pichetto entretenía a la tribuna con sus confesiones sobre las miserias electorales del oficialismo y sus aliados. Fernández y Pampuro interceptaron a Cobos a mitad de camino, entre su despacho y el recinto. Lo llevaron, casi a empujones al Salón de Lectura.
–Estás loco. Querés cargarte al Gobierno. Si votás en contra te tenés que ir. Va a presidir Pepe y va a desempatar Pepe.
–No voy a aceptar órdenes de ustedes. Si me tiene que decir algo, que me llame Cristina.

Pampuro volvió a llamar a Olivos. No consiguió dar con ella. A esa hora, la Presidenta ya estaba durmiendo.

–Julio, si pasás por esa puerta, tenés que renunciar.
Cobos abrió la puerta, se volteó y los mandó al carajo. A las 2.58 el Vicepresidente entró al recinto.

A las 3.46 habilitó la primera votación: empate. Segunda votación, un nuevo empate. “¡Que la historia me juzgue! Pido perdón si me equivoco. Voto… Mi voto no es positivo”, le dijo Cobos a la historia. Pichetto le ordenó a su bloque: “Saquen la tarjeta (del voto electrónico). Nos vamos a la mierda”.

 

 Damián Glanz

18.07.2008

 

 

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17 de julio 2008

Entrada en la página de ACTUALIDAD…SEGÚN OTROS OJOS

 

Nota de EU: El 14 de Julio pasado se divulgó a través de distintos mail y blogs, un artículo de José Pablo Feinmann, editado en Página 12.

Como “los ojos de él son muy diferentes a los míos”, creí procedente enriquecer este blog con la publicación de su nota:

 

LO QUE ESTÁ EN JUEGO
Escrito por José Pablo Feinmann

El racismo de clase media y alta, según tradición, enfrenta otra vez a un gobierno peronista.

 

Hay dos cosas totalmente diferenciadas que andan en el país o cerca del país. Una es la IV Flota del Comando Sur de la Armada de los Estados Unidos.

Sobre ella, hablaremos.

Lo otro que anda por aquí son tres cartas firmadas por nuestros más prestigiosos intelectuales y artistas.

Esto anda por Internet.

Ignoro qué efecto podrá causar, pero a quien quiera enterarse se lo decimos: los mejores artistas e intelectuales de la Argentina, los más respetados, los que más han hecho por la cultura de este país y están vivos, se han unido para firmar un texto que denuncia, sin más, la agresión a un gobierno democráticamente elegido al que todos ellos quieren defender.

Porque se trata de estar con la democracia o no.

 

A algunos que la jugaron de progres en otros tiempos sería atinado sugerirles leer la lista de esos escritores y plásticos. Y ver de quiénes se han aislado y a quiénes se acercaron sin retorno: a los escuadrones mediáticos del discurso único.

A los que trabajan para determinados poderes, con eficacia pero sólo eso. Muchas máscaras han caído.

Lamentablemente la Carta que firman tantos de los mejores hombres y mujeres de la cultura de este país tiene poca eficacia.

Un movilero de algún canal o alguna radio del Poder Mediático, bien adoctrinado, logra más con este simple mecanismo: el tipo va a una movilización del Gobierno y encuentra a un obrero.

Le pregunta: “¿Cómo lo trajeron aquí?”. Después va a un agro-cacerolazo, se acerca a una joven o a un joven y pregunta: “¿Por qué viniste aquí?”.

La basura queda en la conciencia pasiva del que escucha o del que mira.

 

El groncho de la Presidenta no va, lo llevan.

No tiene voluntad propia. Le dan un choripán y ahí lo tienen.

Comiendo de la mano de los gordos de los sindicatos. ¿O los grasas peronistas no son así?

Por el contrario, el teflón-boy (o la teflón-girl), el garca que se ha venido desde Acassusso o Recoleta, es la expresión de una conciencia autónoma.

El ha elegido libremente. Sabe la causa por la que lucha. Nadie va a comprarlo. Es lúcido. Es culto. Es la expresión de la libertad del ciudadano.

Esto llega, penetra porque expresa el racismo de gran parte de nuestra clase media (de toda la alta) y de los sectores de elevado poder adquisitivo que, según es larga tradición, enfrentan otra vez a un gobierno peronista, aunque este Gobierno sea tibiamente nacional y popular, pero ha incurrido en el horror del intervencionismo de Estado, y algunos otros imperdonables horrores también.

Si no, la embestida que sufre no sería tan a fondo.

 

La Carta de los intelectuales (que analiza con rigor los sucesos de estos meses y el surgimiento de una nueva derecha) tiene muchísimas firmas.

Algunas, sólo algunas, de ellas son las de: Roberto “Tito” Cossa, Jorge Dubatti, Patricio Contreras, León Ferrari, Lilia Ferreyra, Juan Forn, Ricardo Forster, Norberto Galasso, Octavio Getino, Horacio González, Nicolás Casullo, Eduardo “Tato” Pavlovsky, Lorenzo Quinteros, Miguel Rep, Guillermo Saccomanno, Federico Schuster, Silvia Sigal, Horacio Verbitsky, David Viñas, Fernando Birri, Jorge Boccanera y la valiosa ensayista Pilar Calveiro, que ha hecho llegar su firma desde México, donde reside. Estoy seguro de que también firmaría este texto Ernesto Laclau. ¿Dónde está la verdad?

¿Quiénes tienen razón, los poderosos de las radios y de los programas televisivos, con sus gigantescas empresas detrás, o estos intelectuales y artistas argentinos?

 

El tema de la verdad es complejo. Foucault (basándose en Nietzsche) enseñó que la verdad es una creación del poder.

Sin embargo, yo tengo una certeza absoluta, definitiva: prefiero equivocarme con David Viñas, León Ferrari o Roberto Cossa a tener razón con Carrió o Chiche Gelblund. ¿Qué está sucediendo en el país? No es tan complejo.

Se debate una interna peronista.

La IV Flota anda por aquí precisamente durante estos días y no es casual.

Les recuerda al país y a toda América latina que el mundo se ha globalizado. Que los conflictos de Estados Unidos serán enfrentados directamente por el Imperio.

Causa tristeza que el secretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, tenga la gentileza de aclararle a nuestra Presidenta que la IV Flota no navegará por aguas territoriales argentinas ni por sus ríos.

¿No es una grosería aclarar eso?

¿Y qué suponía que podía esperar el gobierno argentino?

¿Que la IV Flota se metiera en el Paraná e hiciera maniobras por ahí?

Y no crean que el secretario de Estado no se habrá hecho tiempo para hablar con unos cuantos líderes de la oposición: “Señores, ¿cuándo nos limpian este gobierno terrorista? ¿O tendremos que hacerlo nosotros?”.

 

Todo lo que ha ocurrido hasta ahora tiene por finalidad minar el poder de este gobierno.

Debilitarlo, restarle credibilidad, restarle gobernabilidad.
Para el Poder agrícolo-mediático éste es un gobierno muy irritante.

Que sea peronista no les importa tanto. Es más: ellos saben que sólo el peronismo puede hoy gobernar en la Argentina.

Pero el peronismo se caracteriza por ser un aparato. Es un instrumento de poder.

No tiene ideología. Tiene máscaras. Tiene grupos de poder. Tiene liderazgos.

Este es un mundo con muy pocas ideologías. Bush está en Irak más por intereses energéticos que por motivos ideológicos.

Cristina Fernández es una cara del peronismo que los hombres del Poder agrícolo-mediático no quieren tolerar.

Como, por desgracia para ellos, ha ganado recientemente unas elecciones con un alto caudal de votos, tienen que hacerlo.

Pero se trata de tolerarlo lo menos posible.

Si se erosiona la imagen de la Presidenta, si se le demuestra que otros sectores de poder pueden torcerle la muñeca, soliviantarle el país, causar hambre, desabastecimiento, cortar rutas, anunciar que tienen armas y adueñarse del territorio con una impunidad nunca vista en esa extensión, habrán logrado algo importante.

La finalidad es: que “la pareja montonera” se vaya lo antes posible, sacarlos de la foto.

 

No piden que se vayan todos. Piden que se vayan “ellos”.

Con “ellos” se irán los suyos, esos malditos terroristas. Es posible que intenten hacerle impracticable la gobernabilidad a Cristina Fernández.

Se lograría con nuevas puebladas del “campo” en todas las provincias.

Con el desmadre de las clases medias en Buenos Aires.

Y con el Poder Mediático pidiendo orden y “si no, alguien que pueda imponerlo”.

Descartemos toda intentona militar. No se trata de eso. (Además, el golpismo de los estados nacionales ha muerto.

Ahora, Estados Unidos se ocupa de modo directo de esas cuestiones. Y si delega algo, será mínimo y totalmente controlado por ellos. Kissinger no vendría a “aconsejar”.

Vendría a dar órdenes.) Se trata de lograr un reacomodamiento en el peronismo.

 

En suma, que Kirchner pierda el control del aparato. Que los peronistas, que emigran con el que más poder tiene, se vean en la conveniencia de dejar sus filas.

¿Qué no toleran de los Kirchner? El intervencionismo estatal, por supuesto.

Las famosas retenciones y el tibio intento de redistribución del ingreso.

Pero sobre todo: lo que llaman el “montonerismo”.

Hay que frenar los hostigamientos a los militares.

Hay que borrar del mapa a Hebe de Bonafini, cuya imagen les resulta intolerable. También a esa señora Carlotto, por más arregladita que se la vea.

Y a las Madres de Plaza de Mayo, que parieron hijos subversivos.

Se les dio a esos hijos lo que se buscaron y esa etapa hay que cerrarla.

Queremos peronistas que den por terminado de una vez por todas el tema de los crímenes de lesa humanidad.

También quieren salir del Mercosur.

Alejarse abiertamente de Chávez y de Evo Morales.

Si Brasil sigue portándose como una gran potencia capitalista que surge incontenible, seremos sus socios.

Y queremos volver a las relaciones carnales con Estados Unidos, aunque no utilizarán esta frase de malos recuerdos (que, sin embargo, la dijo alguien que les hizo muchos servicios).

Pero, ¡basta de montoneros, de setentistas, de actos por las víctimas del bombardeo del 16 de junio! Esa injuria del Museo de la ESMA fue “intolerable”.

Lo del cuadro de Videla. No, esta gente es peligrosa. Nunca se sabe hasta dónde podrá llegar alguien en quien no se confía.

Hay que sacar a los montoneros del Gobierno y a Kirchner de la conducción del PJ.

La punta de lanza de este proyecto es el señor Miguens. Y los otros tres cruzados. O sea, la Sociedad Rural, que, por primera vez, da la cara por sí misma, sin militares de por medio como siempre lo hizo.

Y, nobleza obliga, felicitaciones, señores: lo han hecho muy bien. Luego, el poder mediático.

Que tiene algo claro: no hay que tocar la Ley de Radiodifusión.

 

Ahora bien, ¿cuál es el reemplazo a este Gobierno que tanto odio les despierta?

Cualquiera lo sabe: no puede ser otro que Duhalde.

El viernes 11 de julio, muy sonriente, se reunió con Jorge Busti.

Hay que implantar un eje de poder opuesto al de Kirchner dentro del peronismo: éste fue el resultado de la reunión. Pero Duhalde no dará la cara.

Tiene a su hombre, tiene la cara de Reutemann. Todo lo demás es palabrerío, aunque funciona bien.

Puede que Cristina F. irrite a algunos. Puede -como me dijo alguien- que esta gente despierte “muchos odios”.

Lo dijo porque se lo dijeron pero el mensaje entra. Los Kirchner provocan. Se los ve soberbios. Tienen marchas y contramarchas. Dan ventajas.

 

Pero si se leyera la Carta de los intelectuales se vería que nosotros no saltamos de alegría por todo lo que hace este Gobierno. Sólo sabemos que, sin ser de izquierda, a la izquierda de él no hay nada.

Y a la derecha, el aparato peronista manejado por Duhalde y con Reutemann como careta presidencial. Es cierto que hay corrupción en este Gobierno.

Eso va en contra de todos nuestros principios.

Aquí no rige ni regirá el “roban pero hacen”. Pero tampoco podemos ser tan ingenuos: cualquier otro ha robado y robaría más.

La política ya no se ejerce -ni aquí ni en ninguna parte- sin el dinero como arma de convencimiento, de presión o de amenaza.

Uno no puede aceptar eso. Yo no podría hacer política.

 

Pero en este gobierno (que, además, es democrático) habrá siempre mayor voluntad de transparencia que en uno manejado por el duhaldismo en pleno dominio del corleónico aparato peronista.

Si lo tiran, sabemos lo que podemos esperar. Lo de siempre: el ostracismo, la vereda de enfrente, lo peor.

Lo único que tienen como alternativa quienes desean debilitarlo y, a la larga, hacerle morder el polvo, es otra variable del peronismo. Pero bien de derecha. Tan de derecha que es temible.

Sobre todo porque dará cauce al odio oscurantista de los cruzados iracundos de estos días.

Y a la Sociedad Rural, que avaló e impulsó el genocidio y eso no se borra diciendo alegremente “cambiamos”.

Cuando se apoyaron ciertos horrores, no hay retorno.

 

J.P.Feinmann/

  

Nota de EU: Feinmann pertenece a una clase de pensadores argentinos que son modelos casi perfectos de lo que sostengo en la hipótesis que despliego en mi nota de la página principal: “El desborde emocional y desequilibrado”.  Lamentablemente, todo aquel que se le opone a su pensamiento de vida conspirativa e ideológica, tiene altas probabilidades de ser catalogado como reaccionario, golpista, pro-genocida y, por supuesto, perteneciente a una derecha que es, desde ya, una muy mala palabra en su discurso, o a una izquierda reformista y capitalista afín a los intereses del imperialismo y la “oligarquía” argentina.

 También recomiendo (¡Imperdible!) que lean (hay un enlace disponible) el extenso reportaje que el Director de Perfil, Jorge Fontevecchia, le efectuó a Feinmann.       

 

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4 Respuestas a “OTROS ARCHIVOS

  1. Soy Nèstor de Mar del Plata, y como nativo de ella, creci con el socialismo.
    pero las circunstancias cambiaron mucho, y quisiera reunirme para compartir y debatir conocimientos. Si existe personas y un lugar para hablar de socialdemocracia, estoy a su disposiciòn (y especialmente si estan en mi ciudad.
    Creo, que a pesar de tanta inoperancia, podemos lograr para nuestro paìs,
    un camino de sentido común e inteligencia(y esas herramientas las tenemos). Saludos, Nèstor.-

  2. ¡Que bien que me describe Feinmann!

    Los felicito, compartimos los mismos sentimientos por nuestro Pais.

  3. El Chueco Mazzon y la Corrupción de la Ciencia Argentina

    A los fines de consolidar su hegemonía, la dominación-K ha vertebrado
    diversas estrategias en los campos de la política, la economía, la sociedad
    y la cultura.

    En el campo de la política ya se conocen los mecanismos de las candidaturas
    testimoniales, mediante las cuales pretenden atosigar las urnas del
    conurbano bonaerense. En el campo de la economía, se conoce su estrategia
    mercado-internista condimentada con las estadísticas truchas del INDEC.

    Y en el campo de la cultura, la dominación-K ha pergeñado a través de la
    Agencia Nacional para la Promoción de la Ciencia y la Técnica (ANPCYT) una
    mega-distribución de subsidios ad-hominem procedentes del denominado
    Programa de Modernización Tecnológica (PMT) financiado en tres tramos con
    créditos del BID que totalizaron mil millones de dólares (190 entre 1993 y
    1999, 280 entre 199 y 2006, y 510 entre 2006 y 2010), y complementados en
    parte con fondos propios del país (230 millones de dólares). Los créditos
    se habrían distribuido de la siguiente manera: 288 millones de dólares al
    Fondo para la Investigación Científica-FONCYT entre 2000 y 2004; 250
    millones de dólares al Fondo Tecnológico Argentino-FONTAR entre el 2003 y
    el 2007; y 7 millones de dólares al Fondo Fiduciario de Promoción de la
    Industria del Software-FONSOFT.

    La del FONCYT fue una operatoria en abierto menosprecio de los Institutos y
    Centros de Investigación universitarios, públicos y privados, pues fue
    destinado a alimentar exclusivamente un listado selectivo y concentrado de
    científicos en todas las áreas del conocimiento. Y la del FONTAR ha sido,
    según el Prof. Carlos Schwarzer, repartida entre los “amicus curiae” del
    organismo, el que a su vez ha resultado una eficiente máquina de impedir el
    desarrollo y la innovación empresaria (obviamente, en los pliegues, están
    los burócratas de turno que inventan el problema y venden la solución, los
    que en la jerga son denominados “vulgares coimeros”).

    En la mente afiebrada del Chueco Mazzon (heredero putativo de Juan Carlos
    Del Bello), ingeniero de los aparatos políticos oficialistas (quien
    apadrinaría al Ministro Barañao), se estaría consolidando una elite
    intelectual para que escolte al actual proceso político. A diferencia de la
    justicia que cuenta para su selección y revocación con el Consejo de la
    Magistratura, la elite científica no contaría con ingerencia alguna del
    parlamento. Para dicha empresa gatoparda, no existiría otra manera de
    lograr la domesticación de la elite que corrompiendo los cuadros de la
    ciencia y la cultura, escogiendo entre ellos a los más proclives a “no
    sacar los pies del plato”.

    Eduardo R. Saguier
    Museo Roca-CONICET

  4. Quiero felicitarlo y solicitar permiso para adjuntar su prestigioso blog,en el nuestro.Nos interesarìa adjuntar,tanto las notas como citar exprèsamente su blog,puès la calidad y sinceridad intelectual coincide con nuestro punto de vista(si bien NO tenèmos sù capacidad intelectual),acerca de nuestra realidad y devenir.Muchas gracias!

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