NO EXISTEN PODERES INDEPENDIENTES

Durante las últimas semanas se produjeron agresivos avances del gobierno nacional sobre el Poder Judicial. Esto ha generado impotencia y angustia en quienes temen que queden impunes tanto los hechos de corrupción como las transgresiones a la Constitución Argentina.
En verdad, no hay que tener temor de que esto pueda suceder pues una vez que el próximo 10 de diciembre Cristina Fernández de Kirchner deje la presidencia, se revertirá esta situación. Si los militares no pudieron lograr impunidad a pesar de tener todos los elementos de poder a su alcance, incluidas las armas, menos podrá lograrlo una porción minoritaria de la sociedad, como es el kirchnerismo, tanto sea que las elecciones nacionales a presidente las ganen Scioli o Macri.

NO ESTÁ MAL QUE HAYA JUECES POPULISTAS
No está mal que Cristina quiera poner jueces afines a su pensamiento populista. Así como hay jueces radicales, peronistas, conservadores y liberales, ella tiene el derecho de hacer el intento de poner jueces “kirchneristas”.
El problema está en que al no poder lograr este objetivo de manera legal, intenta hacerlo contra las normas constitucionales.
Por lo tanto, el conflicto no se encuentra en el deseo de tener jueces afines, sino en la forma en que quiere conseguirlo.
Desde ya, los Kirchner nunca aceptaron ideológicamente los límites que las constituciones imponen al Poder Ejecutivo. Si no lo hicieron con la provincial, cuando gobernaban la provincia de Santa Cruz, ¿por qué iban a aceptar de maneraJusticia ciega 2 republicana los términos que impone la nacional?
Con sus mismos actos, en todos estos años, han demostrado que cuando las sentencias judiciales no los favorecieron, no las acataron. Uno de los ejemplos más claros fue el incumplimiento de la sentencia de la Corte Suprema de la Nación en el caso del ex procurador de Santa Cruz, Eduardo Sosa. Recordemos que se trataba de un abogado que le ponía límites al poder K en su provincia.
En respuesta a esos límites, Cristina lo dijo bien claro en febrero pasado: “Este gobierno no permite que nadie le marque la cancha”.

LA IDEA PRIMITIVA
Buscando una explicación ideológica a esta postura anti-republicana, casi con seguridad podemos inferir que tiene su origen en el pensamiento de dar por cierto que no existen poderes independientes.
Según esta postura, tanto el legislativo como el judicial dependerían de poderes políticos y/o económicos, entendiendo que el único poder verdaderamente independiente sería el Ejecutivo, ya que accede al gobierno con el apoyo del mandato popular. Por supuesto, habría que aclararles que el pueblo, cuando elije un presidente, elije un administrador del estado nacional, no un dictador. La elección presidencial no significa darle la suma de todos los poderes al elegido.

LA JUSTIFICACIÓN
Ese pensamiento base deriva en una lógica conceptual: si el Poder Judicial no es en verdad independiente, entonces “el trabajo político a realizar es hacerlo dependiente de nuestro mandato. Es mejor que esté con nuestros intereses que con el de los otros”.
Creo que este esquema racional nos puede ayudar a entender el desparpajo de los kirchneristas cuando arremeten contra las instituciones republicanas.
Es que según ese entender, todos los intereses que no están firmemente adheridos al interés del Gobierno Nacional, no son intereses que hay que considerar, negociar y aceptar como partes integrantes y esenciales de una república, ya que se trata de enemigos de la voluntad popular.
Obvio, este concepto ideológico es básicamente totalitario ya que si pienso que cuando el pueblo me elije me da la potestad de hacer lo que me parezca mejor sin importar los intereses o ideales de los demás, asumo en mi persona la totalidad del espectro político e ideológico de una nación.
Por supuesto, siempre y cuando los que piensen así no sean minoría ya que, en esa circunstancia, se convertirán en republicanos fanáticos. Basta repasar todos los discursos que la actual presidente Cristina Fernández de Kirchner dijo cuando era diputada de la Nación, y parte de esa minoría, para descubrir su importante nivel de hipocresía.
De todos modos, no forma parte de nuestro trabajo ni es relevante interpretar psicológicamente a la presidente o buscarle alguna explicación ideológica al “vamos por todo”.
Nuestra obligación como ciudadanos es la de oponernos firmemente a que tengan éxito en la destrucción de las instituciones republicanas.

Enrico Udenio
7 de julio 2015

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