Gran parte del intelectualismo kirchnerista, cada vez más mimetizado con ese peronismo montonero que fue echado de la Plaza de Mayo por el mismo Perón antes de su muerte, odia al intelectual liberal, sea éste inclinado hacia la izquierda o hacia la derecha.
Los propios Kirchner lo detestaban –probablemente de manera inconsciente- por dos razones fundamentales:
a) Desde sus bases ideológicas, el liberalismo limita el poder de los gobernantes, algo que ni Néstor ni Cristina lo aceptaban por sus tendencias autoritarias en el ejercicio del poder, ya evidenciadas durante sus consecutivos mandatos en la provincia de Santa Cruz.
b) Los liberales crean condiciones socio políticas para el crecimiento económico –fueron los principales gestores del mundo moderno- a través del estricto respeto de las leyes, la facilitación de las inversiones y la búsqueda de los incrementos de productividad.
Este tipo de desarrollo implicaría perder el clientelismo político, factor esencial en los programas populistas que buscan asegurarse votos cautivos. Recordemos que cuanto más genuino e independiente del Estado es el progreso material de las personas, disminuye la importancia de los punteros, los subsidios y el clientelismo. El liberalismo ha sido siempre, por su propia filosofía, una traba para el uso electoral de los pobres.
“Mi claridad al hablar hace que me odien, y ese odio no es más que la demostración de que estoy diciendo la verdad.” Sócrates (A.C. 469-399) Filósofo griego y figura casi mítica de la historia.
El liberalismo fue el principal motor de la gran evolución social y económica experimentada por el hombre. Cuando en Francia, en 1748, hace ya más de 260 años, el barón de Montesquieu dio a conocer su obra “El Espíritu de las Leyes”, iniciando un proceso revolucionario que cambiaría todas las reglas de juego, político, económico, cultural y social, existentes hasta ese momento, supongo que no imaginaba que en el siglo XXI -un mundo extremadamente distinto al suyo- las ideas liberales continuarían vigente.El marxismo, bonapartismo, fascismo, nazismo, socialismo, nacionalismo, populismo, fundamentalismo religioso, anarquismo, son algunas de las numerosas experiencias que las sociedades vivieron en los intentos de cambiar, radicalmente o a través de reformas, todos o algunos de esos principios liberales.
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LOS ANTEOJOS DEL TATA








