Los Anteojos del Tata

LAS VIOLACIONES AL DERECHO DE PROPIEDAD

Noviembre 7, 2009 · 2 comentarios

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 “El fascismo es un intento de la burguesía de superar la contradicción entre las técnicas actuales del socialismo y la propiedad privada sin destruir la propiedad privada. Su “economía planificada” busca salvar la propiedad privada y mantenerla controlada a la vez”. León Trotsky. Compartió con Lenin, el liderazgo del movimiento comunista ruso. Fue asesinado en 1940, por orden de Stalin

 En mi análisis anterior comentaba que el modelo económico del actual gobierno se basó en el consumo y no en la inversión. Al partir de un piso (por no decir subsuelo) extremadamente bajo (el del año 2002) las cifras de crecimiento entusiasmaron al principio pero, al seguir ausentes las inversiones, el entusiasmo descendió, iniciándose la fuga de los capitales. ¿A qué se debió esta caída? Principalmente, a cuatro factores.  El primero de ellos, y al que nos vamos a referir hoy, fue la constante violación al derecho de propiedad privada, elemento clave para alejar a los que detenten la capacidad monetaria para invertir ingentes capitales en el país.

Antes que nada, hay que aclarar dos cosas:

1) El derecho de propiedad no es un derecho absoluto aunque, cuando se lo transgrede, según las cortes internacionales de los derechos humanos, además de necesitar un excepcional fundamento y justas compensaciones, se deben calcular muy cuidadosamente sus consecuencias.

2) Que en este análisis no se cuestiona ideológicamente al derecho de propiedad. Sin dudas que para un marxista o un anarquista, la propiedad es un robo, como bien lo definió Pierre-Joseph Proudhon (1) en su libro editado en 1840. Pero la Argentina no se encuentra bajo un régimen marxista ni anarquista, aunque a veces lo parezca dado su apego al populismo nacionalista. Por lo tanto, debemos pensar en este tópico sobre la base de esta realidad, más allá de los sentimientos personales con respecto a él.

Este escenario nos indica que la Argentina pertenece al grupo de naciones del mundo que, para mal o para bien, con mayor o menor ahínco, adhiere a la vigencia del derecho a la propiedad privada, y al desarrollo capitalista como sistema económico. En estas sociedades, incluidas las naciones socialdemócratas más inclinadas hacia el socialismo como son las nórdicas europeas, se entiende que la propiedad privada de bienes es el derecho básico sobre el cual se asienta el desarrollo socio económico del país.

Es el derecho prioritario por excelencia

Es probable que la inclinación a la propiedad privada, individual y/o comunitaria, sea intrínseca al ser humano. En un principio, la necesidad de defender su hábitat y territorios de caza debieron haber alimentado sus primeros sentimientos de pertenencia. A partir del siglo XVIII, el capitalismo le otorgó la categoría de derecho esencial de su sistema, ampliado a la producción de bienes y servicios, y a la posibilidad de gozar y disponer de los mismos, sin otras limitaciones que las establecidas por las leyes.

En los textos constitucionales de la mayoría de las naciones democráticas capitalistas, el de la propiedad privada, si bien jerárquicamente está muy por debajo de otros derechos humanos, es el derecho prioritario por excelencia porque será su estricto respeto el que posibilitará el logro de los otros derechos humanos. Por ello, mantiene un privilegio por sobre todos los otros derechos, y es considerado el paradigma del derecho subjetivo. Los propietarios pueden servirse de lo que les pertenece, percibir las rentas y frutos que deriven de su explotación, donar el bien, abandonarlo e incluso destruirlo. Estos alcances del derecho a la propiedad no impiden que, en ocasiones, se subordinen al interés general por lo que pueden ser susceptibles de expropiación forzosa, realizada por autoridad competente, bienes o derechos concretos y con causa justificada de utilidad pública, previo pago de la justa indemnización que corresponda. (2)

Así como la propiedad privada es el fundamento de la sociedad burguesa, el capital-dinero es la sangre de esa propiedad que circula para darle movimiento al sistema. No importa con cuánto afán se quieran practicar todas las demás actividades que definen a una economía capitalista, sin el capital-dinero no hay capitalismo. A lo sumo habrá buenas intenciones y buena voluntad destinadas al fracaso.

La Relación de la Argentina con la Propiedad Privada

La Argentina, a pesar de contar con numerosos activos y materias primas naturales, nunca pudo producir capital, pero ¿cómo se acumula el ahorro convertido en capital?

A través del tiempo, el mundo desarrollado lo ha llevado a cabo de dos maneras: a) Ganando más de lo que se gasta o gastando menos de lo que se gana. Esta actitud se mantuvo a costa de grandes sacrificios de sus respectivas poblaciones, en especial, de las clases menos pudientes. b) Representando en dinero los activos disponibles (propiedades, mercancías, ideas innovadoras, etc.). Esto significa emisión de bonos, acciones, hipotecas o de cualquier otro instrumento que pueda convertirse en dinero a través de préstamos recibidos y garantizados por esos mismos activos, y por leyes que aseguren la intención de pago.  

¿Qué se debe hacer cuando se cuenta con capital? Hacer negocios u obras que lo promuevan y no gastar demasiado en consumo. Aquí cabe perfectamente el dicho popular que dice que “mejor que darle pescado al hambriento, es enseñarle a pescar”.

Este proceso de acumulación e inversión está impreso en el inconsciente colectivo de gran parte de la humanidad. No fue creado por una persona ni por una teoría. El mismo proceso de la evolución del hombre lo fue instalando paulatinamente. La teoría llegó después de la práctica.

La Argentina parece no contar con este contenido en su inconsciente. Con un escaso ahorro interno, el Estado intenta, una y otra vez, capitalizarse o desarrollarse con capitales prestados los que, la mayoría de las veces, se destinan a cubrir el déficit estructural o los servicios sociales que reclama la población.

Para que esos préstamos les fueran acordados, Argentina aportó sucesivamente casi todos sus activos, hasta que los valores de capitalización de los mismos no fueron suficientes para garantizar las deudas. En el instante en que sus activos se encontraron sobre-comprometidos, se transformaron en un capital muerto.

Si la Argentina fuera una nación cuya población hubiera elegido al socialismo marxista como su ideología, sin lugar a dudas estaríamos de acuerdo con Proudhon o con Marx, y no habría conflictos con la propiedad privada pues ésta, directamente, no existiría.

Pero la realidad histórica es otra y muestra una total incoherencia: por un lado, la Argentina declara su interés por transitar el camino de la democracia capitalista, por otro, atenta contra la base por excelencia de la misma: la seguridad e intangibilidad de los bienes propietarios. Se trata de una de las mayores y más perjudiciales incongruencias que experimenta nuestro país, además de ser el principal promotor de la expulsión del capital nacional hacia el exterior.

Desde el punto de vista existencial, no hay dudas de que existen derechos humanos mucho más importantes y éticos que el de la propiedad, pero ésta es una cuestión que trasciende a la moralidad o a la ética porque cuando se producen las violaciones al derecho de propiedad o cuando recurrentemente se anteponen otros derechos humanos sobre los de propiedad, se daña profundamente a la economía de una nación con consecuencias sociales muy duras para sus pobladores.

LOS AÑOS DE LOS KIRCHNER

El acontecimiento del corralito, corralón y posterior pesificación asimétrica demostró en el 2002 que cuando el Estado argentino, embanderado detrás de un objetivo salvador, considera necesario apropiarse de los bienes monetarios de los ajenos en general, y de su población en particular, no repara en abolir todas las garantías jurídicas de la propiedad privada.

A través de sus devaluaciones y captaciones del dinero ajeno, fue escapando de los apuros económicos pero implantó en la psicología de la población en general, y en la del empresariado en particular, una sensación de enorme inseguridad económica y jurídica. Las perspectivas del empresario argentino son claras: “uno puede acostarse a la noche siendo rico y despertarse pobre a la mañana, o viceversa”, me dijo en una ocasión un importante dirigente industrial.

Castigado con la cesación de pagos, la administración del matrimonio Kirchner tuvo que enfrentar un proceso en el que las inversiones privadas se presentaban muy escasas y no había financiamiento interno ni del exterior.

Era una situación muy difícil para el matrimonio, pero la suerte estuvo de su lado. Ayudado por las excepcionales prerrogativas que le otorgaba la “ley de emergencia económica”, implementó por decreto las retenciones aduaneras a los productos agropecuarios, cuyos valores internacionales habían aumentado considerablemente. Esta sorpresiva ventaja no pudo ser capitalizada porque los gobernantes no hicieron nada para encauzar a la sociedad en un camino donde la inviolabilidad de la propiedad fuera una norma a respetar.

Entonces desaparecieron los créditos y disminuyeron las inversiones en hipotecas sobre vivienda porque era imposible ejecutarlas. También echar a un inquilino que no pagaba el alquiler era muy problemático. Su ejecución llevaba años de instancias legales, cuando en las naciones socialdemócratas como son Suecia, Finlandia y Dinamarca, el trámite de desalojo dura menos de dos meses. Este elevado riesgo para el inversor implicó que los alquileres en dólares se duplicaran o triplicaran en muchos lugares. Alquilar una pequeña vivienda se transformó para los menos pudientes en una verdadera odisea por la baja oferta y las exigencias de profusos garantes.

El INDEC

Entre todas las transgresiones a la propiedad, fue la manipulación de las estadísticas del INDEC (una propiedad intelectual) la que inició la debacle del capital. A partir de allí comenzó la fuga de dinero del país y/o su retorno “al colchón”.

Lo que hay que tener en cuenta es que contar con datos fidedignos del comportamiento socio económico de un país es un punto clave para decidir una inversión. A la hora de hacerlo, el dueño del capital necesita considerar toda una serie de variables que en casi todos los países le son ofrecidas por las entidades oficiales las que, a su vez, son manejada por técnicos con independencia del poder de turno. Al perder esta referencia, se dispara la imaginación, la que, generalmente, puede llegar a ser mucho peor que la de enfrentar una desagradable realidad.

Para peor, ante el reclamo opositor por esa adulteración, algunos de los funcionarios del gobierno se defendían diciendo que, con esa acción, se le estaba ahorrando al país millones de dólares porque gran parte de los bonos de la deuda refinanciada estaba vinculada a un reajuste por inflación, dato que proporcionaba, precisamente, el INDEC. Por lo tanto, todo el mundo se enteró de que la Argentina le estaba robando dinero a los tenedores de esos bonos. A la hora de necesitar de créditos, como es el caso de hoy, los ahorristas ya saben que tampoco se puede confiar en los bonos “ajustados” por el INDEC. La renta es uno de los derechos de propiedad más valorados por el capital.

La Resolución nº 125

El quiebre político en la sociedad se produjo cuando, a través de la Resolución nº 125, el gobierno quiso aumentar los porcentajes de las retenciones agropecuarias. La gente del campo reaccionó violentamente ante este intento de robo de su propiedad. Como utilizo la palabra robo, que es muy dura, voy a fundamentarla técnicamente.

Los habitantes de una nación están obligados a mantener al Estado, y éste ocuparse de la administración de los recursos para proveer los servicios básicos sociales (justicia, educación, policía, fuerzas armadas, etcétera). Este proceso se realiza a través del pago de impuestos y su volumen y claridad forman parte de la decisión de invertir o no de un empresario. Hay que ser siempre muy cuidadosos cuando se piensan aumentar los porcentajes de débito por gastos, impuestos o implementar uno nuevo “de emergencia”.

Recordemos que: 1) Cuando un ciudadano programa un negocio, lo hace calculando sus costos, los impuestos, su beneficio y los riesgos-país. Si en teoría “los números cierran” y considera que los riesgos son los normales del comercio, invierte su capital y procede a producir y/o comercializar su producto sobre esa base. Es ésta la principal razón por la cual la justicia, en general, rechaza la retroactividad en la aplicación de impuestos. 2) Cuando el Estado aplica un impuesto, sea éste cual fuere, incide en el precio del artículo, que inevitablemente sube.  Los impuestos los paga siempre la población en general, incluidos los de ganancias.

Éste era el problema principal que encerraba la Resolución nº 125. No se podían trasladar a los precios los mayores impuestos que implementaría la misma. Es que, a diferencia de los productos industriales, los precios de las exportaciones agropecuarias están determinados por los mercados internacionales y no pueden modificarse si el Estado argentino les aumenta los impuestos. Por lo tanto, el poner un límite a las ganancias nominales de los productos del campo, e incrementar los porcentajes de las retenciones era, lisa y llanamente, una forma de meter la mano en los bolsillos de los productores agropecuarios, porque éstos no tenían posibilidades de recupero ya que por cada dólar de suba en el valor, el Estado terminaba quedándose con 95 centavos. Y no olvidemos que el dinero neto resultante de un ingreso es uno de los más importantes derechos de propiedad que existen.

Las AFJP

Ante el fracaso de obtener mayor caja exprimiendo aun más al campo, y apremiados ante la posibilidad de un nuevo default a la vista, los Kirchner confiscaron las cajas previsionales privadas a pesar de que un año antes los potenciales jubilados habían votado a favor de mantener sus aportes en las AFJP. Esta estatización permitió que el gobierno lograra  mantener el superávit fiscal durante el 2008 y, con estos fondos, eludir la amenaza de una nueva cesación de pagos del país. Pero éste éxito fue obtenido a costa de generar un considerable incremento de la fuga de capitales, desincentivando aún más las inversiones. Esta reacción del capital era obvia de predecir: los ahorros acumulados por los aportes previsionales formaban parte del derecho de propiedad de los futuros jubilados y, para peor, el gobierno barrió con ese derecho a pesar de que el sistema privado había sido ratificado por consulta directa a los actores involucrados.

La posterior utilización de los fondos de ANSES, que hasta ahora ha servido para todo uso menos para preservar el nivel del ingreso de los jubilados, confirmó lo que se sospechaba: que la decisión del gobierno no era siquiera ideológica. A toda costa necesitaban el dinero y los jubilados fueron y serán, una vez más, los “patos de la boda”.

. . . 

Con todo este panorama, el matrimonio presidencial sabe que cualquier otro avance del Estado sobre la propiedad privada puede llegar a producir una peligrosa corrida cambiaria y una inflación ya difícil de controlar.

Con un Estado argentino cuestionador del derecho de la propiedad privada y aficionado al robo, la famosa “fuga de capitales” hacia países cuyos mercados son estables y sus monedas fuertes, es absolutamente inevitable. No parecen existir ya discurso alguno ni medidas temporarias atrayentes que puedan hacer que estos capitales retornen.    

En nuestro próximo análisis nos ocuparemos de otro punto clave que explica la ausencia de inversiones: el constante cambio de las reglas del juego comercial e industrial que, si bien no ha sido un invento de este gobierno, la transgresión contractual y legal sigue plenamente vigente en el país.

Enrico Udenio

6 de noviembre 2009

 (1)  En “¿Qué es la propiedad?”, el libro del francés Pierre Joseph Proudhon  publicado en París en 1840 y devenida en la más difundida obra del mundo sobre el tema, se sostiene que “ni el trabajo, ni la ocupación, ni la ley pueden engendrar la propiedad”, concluyendo con la famosa y lapidaria frase: “La propiedad es un robo”.

(2)  Extraído del libro “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Enrico Udenio, Ugerman Editor, Buenos Aires (2004).

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GASTAR MAS DE LO QUE SE TIENE

Octubre 31, 2009 · 12 comentarios

Días atrás, el diario “La Nación” publicó una nota de Ricardo Esteves, uno de los analistas políticos y económicos más claros que tiene el país, en el que hace hincapié sobre el problema de la escasez de inversión y el exceso de consumo. Se trata de una cuestión que viene preocupando desde hace mucho a una gran parte de los analistas. Es que de continuar el nivel del gasto actual y esta carencia de inversiones, la Argentina se estaría encaminando hacia un cuello de botella cuya única solución sería, una vez más, un nuevo ajuste socio económico para la población.

Esteves insiste en el punto de que, desde hace ya décadas, los gobiernos argentinos promueven condiciones que privilegian el consumo por sobre las inversiones. Ya en otra nota publicada por el mismo diario el 2 de julio del 2007, él decía: “(…) si se pretenden bajar artificialmente los actuales altos niveles de pobreza, fogoneando el consumo o buscando a qué sector quitarle una parte de su ingreso, violando reglas, desalentando la inversión y aumentando el gasto sin la contrapartida de una mayor producción, los logros serán ficticios y, por lo tanto, efímeros”.    

Según las estadísticas, desde hace medio siglo la Argentina viene gastando más de lo que produce. Sólo hubo un año en el que se revirtió este comportamiento: el 2002. Fue el único momento en el que el país produjo más de lo que gastó. El actual gobierno argentino rechaza este dato mostrando los superávit comercial y fiscal logrados durante los últimos años. Pero el hecho es que estos superávit se obtuvieron a costa de falsear los costos de gran parte de los servicios y materias primas. Con un sinceramiento de la economía, los números hubieran resultado negativos. En realidad, desde el 2004 hasta ahora, el país siguió gastando más de lo que producía. Esto, en términos económicos, significa que en lugar de producir más capital, lo estamos consumiendo.

Entre los argumentos que se esgrimen para explicar esta situación, algunos aducen que no es un problema de producción sino de redistribución de lo que se produce. Esto, más allá de que exista una incorrecta distribución de la riqueza, no es así.

Lo explicaré tomando como ejemplo el micromundo de una familia.

Supongamos que sus integrantes consumen más de lo que sus ingresos les permiten. Aunque uno de ellos gane mucho más que el resto y se lo obligue a dividirlo entre los demás, el ingreso y egreso global e integrado de esa familia será el mismo.

La única manera de sobrellevarlo es mediante endeudamiento a través de compras en cuotas, o a través de préstamos de bancos, usureros, amigos o familiares. Si en los siguientes meses no se incrementa su ingreso, la deuda aumentará porque ni siquiera podrán pagar los intereses. Entonces, llegará el momento en el que la familia deberá afrontar su quiebra.

EL ESTADO LADRÓN

Un Estado tiene varios privilegios que una familia no tiene. Puede, por ejemplo, fabricar billetes “falsos” (la emisión de dinero sin una contrapartida productiva) y con ello generar inflación; o puede aplicar políticas generalizadas que modifiquen el cuadro deficitario (promover inversiones o disminuir gastos); o puede directamente tomar a discreción lo que necesita sin que esto sea considerado un robo. Pero ¿de qué manera puede llevar a cabo esta última acción? Lo logra a través de devaluaciones monetarias; o aplicando mayores impuestos que no pueden ser trasladados al público; o por medio de expropiaciones sin otorgar a cambio el debido resarcimiento; o mediante apropiaciones indebidas de la propiedad privada.

Para una mayor comprensión de lo que significa este sistema de sustracción de lo ajeno, me referiré a uno de los más frecuentes en la historia argentina: el de las devaluaciones monetarias.

 ¿Por qué la Argentina necesitó siempre de ellas para equilibrar su economía? 

Porque como no se puede sostener eternamente un gasto mayor a lo que se produce, llega el momento “del ajuste”. Esto significa que hay que quitarle a la población más de lo que está dispuesta a dar porque, de otro modo, sobrevendrá el colapso. Es entonces, que debe recurrir a que la gente reciba menos ingresos. Como esto es muy difícil de conseguir por la resistencia social que involucraría este acto, el Estado lo logra de manera “indirecta”.

En el sistema capitalista, la moneda de una nación debe tener un cierto nivel de respaldo real a través de sus reservas de oro y divisas extranjeras. Cuando el circulante de dinero nacional excede estas reservas, se produce inflación y devaluación monetaria. Al devaluar, el Estado genera dos consecuencias:

1) Todos los ahorros en pesos pierden una parte de su valor real.

Imaginemos que hoy se produzca una devaluación del 20% de la moneda argentina llevando el cambio del dólar de 3,85 a $4,60. Una ahorrista con diez mil pesos invertidos en un plazo fijo o en bonos del Estado, que tenía u$s 2.600 de acuerdo al cambio de $ 3,85 por dólar, pasaría a tener u$s 2.170. Los u$s 426 de pérdida que sufrirá la ahorrista mudarán al bolsillo del Estado. Esta transferencia de la riqueza se debe a que el Estado maneja su economía en relación a sus reservas genuinas (aquellas que pueden ser utilizadas sólo para sostener su moneda). Las importaciones como las exportaciones, así como las deudas y las cobranzas internacionales inciden en las mismas y se efectivizan en moneda extranjera, preferentemente dólares norteamericanos. Volviendo al ejemplo citado, después de la hipotética devaluación, toda la masa de dinero argentino existente en el mercado pasará a valer un 20% menos en dólares, lo que significará que el Estado aumentará su capacidad de respaldar su moneda con sus reservas en un 20%. Todos serán más pobres menos el Estado.

2) Todos los gastos y salarios públicos sufren una pérdida real en moneda fuerte del 20%. Como el gobierno paga las prestaciones laborales y casi toda la deuda pública interna en pesos, significará un veinte por ciento menos en dólares.

Aunque con la devaluación, la masa monetaria existente en el mercado se equilibrará un poco con relación a los recursos del Estado para sostenerla, si no aparecen inversiones que se acerquen al 24% del PBI y se realicen modificaciones estructurales que ayuden a estabilizar por largo tiempo las reglas del juego de los mercados, en algún momento se reinicia el ciclo de consumo y gasto mayores a lo producido, y vuelven las expropiaciones de los bienes de la población a través de la inflación, la devaluación monetaria, las apropiaciones a los privados y mayores impuestos, sin que importen todas las “promesas y garantías” que se hayan dado con anterioridad. Nuestro país siempre ha sido un ejemplo en justificar la utilización de cualquier medio para lograr el fin deseado.

SIN INVERSIONES NO HAY CRECIMIENTO

Hoy el nivel de inversión anual del país llega al 20% de su PBI. Este es el porcentaje que se calcula como el mínimo indispensable para sostener la producción existente. Para aumentarla, necesitamos que las inversiones se acerquen al 24% del PBI, cifra que está muy lejos de las posibilidades actuales.

Los altos índices reales de pobreza y desocupación que sufre la Argentina obligan a aumentar los gastos dirigidos a la asistencia social pero, al no haber aumento de productividad y riqueza, el proceso de descapitalización de la economía continuará hasta un punto donde sólo habrá tres opciones de acción: 1) Emitir billetes; 2) Endeudarse; 3) Sacarle más dinero a la población.

En el caso de la primera opción, la inflación agravará la situación social y se expandirán los conflictos, los pedidos de aumentos de salarios y subsidios, etc.

En el caso de la segunda opción, el problema no será endeudarse. Cuando un país recibe préstamos para realizar grandes inversiones en infraestructura, generará la suficiente riqueza como para pagar los intereses de ese endeudamiento e, incluso, su capital. El problema es endeudarse para gastarlo en salarios, subsidios y gastos burocráticos, ya que no se generará siquiera la riqueza indispensable para afrontar los intereses. Por ello, la Argentina es una nación que históricamente refinancia hasta los intereses que debe pagar por sus deudas.

La tercera opción sería cobrarle más impuestos a una población que, de por sí, gasta más de lo que produce y se resiste a gastar menos. Con esta alternativa agravamos el problema ya que habrá menos dinero privado para el consumo, lo que traerá una disminución de la actividad industrial y comercial, y se ampliará la brecha entre los ingresos y egresos.

Y si, por sus nefastas consecuencias, el gobierno decide evitar un aumento de los impuestos, deberá obtener lo que necesite para solventar sus mayores gastos quitándoselo a otro o devaluando la moneda. Tomemos el ejemplo del reciente decreto (DNU) de los Kirchner instalando el “salario semi-universal” para los menores de 18 años. Esta asignación le costará al Estado diez mil millones de pesos anuales que los obtendrá de ANSES. Es decir, será la caja de los jubilados la que aportará este dinero. Más allá del problema ético que esto significa (el Gobierno no les paga a los jubilados el aumento que estableció la Corte Suprema de Justicia argumentando que no tiene posibilidades económicas para hacerlo), se le quita dinero a los jubilados para darle otro destino al previsto.

Como ninguna de estas opciones posibilita solucionar de fondo el principal problema, que es la escasez de inversiones, finalmente se recurrirá, como tantas otras veces, a un ajuste. 

Aunque los Kirchner han reiterado que ellos no harán ninguno, su discurso es fútil. Es que no importa lo que ellos quieran o no. Ningún ajuste en la historia argentina se ha realizado porque el gobernante de turno lo ha deseado ya que no se trata de una cuestión de voluntad política. Cuando se vulneran cuestiones básicas de la economía capitalista, no se puede evitar sus duras consecuencias.

 

EN BÚSQUEDA DE UN LUGAR EN EL MUNDO

HPor supuesto, hay maneras de evitar los ajustes. Las conocemos. Si no queremos o no podemos bajar los gastos, hay que aumentar la producción de riqueza. A la Argentina le fue difícil recuperarse del default del año 2002. Lo consiguió gracias a que “Dios se convirtió en argentino” y nos trajo una excepcional suba de precios de nuestros principales productos de exportación. Los Kirchner vieron allí la solución de sus problemas financieros y gravaron fuertemente sus exportaciones. Finalmente se ‘pasaron de vueltas’ y asfixiaron a la principal riqueza del país.

El modelo económico de los Kirchner consistió en hacer base en el consumo y no en la inversión. Como se partió de un piso (por no decir subsuelo) extremadamente bajo (el del año 2002) las cifras de crecimiento entusiasmaron al principio, pero al seguir ausentes las inversiones, este entusiasmo se redujo, iniciándose la fuga de los capitales.

¿A qué se debió esta caída?

Principalmente, a cuatro factores:

1)                 La constante violación al derecho de propiedad, elemento clave para los que detentan la capacidad monetaria de invertir ingentes capitales en el país.

2)                 El constante cambio de las reglas del juego comercial e industrial que, si bien no ha sido un invento de este gobierno, la transgresión contractual y legal sigue plenamente vigente en el país.

3)                 La modalidad política de los Kirchner de generar odios y discordias en la población. Han promovido –incluso apañado- acciones de violencia social y un clientelismo a un punto tal, que hasta los empresarios “oficialistas” están remitiendo su dinero al exterior mientras “discursean” su apoyo al gobierno.   

4)                 La adulteración de las estadísticas y datos, indispensables para que los empresarios calculen sus inversiones.

En la próxima semana nos ocuparemos de analizar estos cuatro generadores de desinversión, pero hoy considero imprescindible y esencial pedir que no sigamos creando mitos de desarrollo económico creyendo que desde nuestro remoto lugar en el estatus de poder mundial, podemos crear una nueva ideología que supere los males que ocasionan las existentes.

De acuerdo a la definición de Carlos Escudé, uno de los mejores especialistas y estudiosos de las relaciones exteriores, “ser realistas será reconocer que nuestra ubicación no puede ser sino periférica”. Tendremos que regresar al estadio donde están ubicadas todas las naciones del mundo no para ocupar la platea sino los tablones de la tribuna popular, y escalar posiciones a partir de ella. Así lo hicieron Brasil y México, lo está haciendo Chile y, muy probablemente lo siga Uruguay, el país hermano al que los mismos uruguayos cariñosamente llaman “paisito”.

Hay material humano y riquezas económicas suficientes. Podemos utilizarlas o agredirlas. De cuál sea la actitud, dependerá que lo logremos con rapidez o no.

Con la decisión del gobierno en avanzar hacia una posible solución del aislamiento financiero internacional de la Argentina, y con los ambiciosos acuerdos comerciales y de infraestructura que acordaron Cristina Kirchner y la presidenta chilena Bachelet (más allá de las dificultades financieras para concretarlas), se abrió una esperanza de cambio para el país. Los meses siguientes mostrará si son genuinos o se trata de otro engaño político.

Enrico Udenio

30 de octubre de 2009

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EL RETORNO DE LO REPRIMIDO

Octubre 24, 2009 · 31 comentarios

A medida que la ramita se tuerce, el árbol se inclina”. Publio Virgilio Marón (70-19 A.C.) Poeta latino. Retórico y filósofo epicúreo.

Mientras la sociedad argentina se distrae con los episodios de espionaje y los exabruptos de Reutemann, Maradona, De Narvaez y D’Elía, el país ya ingresó en el temeroso espectro del déficit (1), la drástica reducción de inversiones (2), el despido masivo de empleados y obreros (3), y continúa la fuga de capitales al exterior habiendo ya duplicado a la del colapso financiero del 2001-2002 (4).

Esta caída se inició a mediados del año 2006 y motivó a la intervención del INDEC a principios del 2007, como un intento de ocultar esta tendencia descendente de la economía argentina. Para desgracia de los Kirchner, la adulteración de las estadísticas no generó mágicamente la aparición de dinero fresco. Entonces, para cubrir esta necesidad se trataron de aumentar los gravámenes a las exportaciones agropecuarias, tentativa finalmente frustrada.

Apremiados ante la posibilidad de un nuevo default a la vista, los Kirchner confiscaron las cajas previsionales privadas, a pesar de que un año antes los potenciales jubilados habían votado a favor de mantener sus aportes en las AFJP. Esta estatización permitió que el gobierno lograra  mantener el superávit fiscal durante el 2008 y, con estos fondos, eludir la amenaza de una nueva cesación de pagos del país. Este éxito fue obtenido a costa de generar un considerable incremento de la fuga de capitales. Con este constante drenaje de dinero, desaparecieron las inversiones y se profundizó el agujero negro que producen los subsidios y las concesiones económicas que debe otorgar el gobierno para doblegar la creciente oposición por parte de intendentes, legisladores y gobernadores.

Con todo este panorama, el matrimonio presidencial sabe que cualquier otro avance del Estado sobre la propiedad privada puede llegar a producir una peligrosa corrida cambiaria y una inflación difícil de controlar. Es que los capitales que aún se encuentran en el país están muy sensibles por causa de los avatares políticos, de la violencia social y de la violación a los derechos a la propiedad.

Por lo tanto, su única posibilidad para hacerse de sustanciales montos de dinero fresco se encuentra en los mercados financieros internacionales.

En este contexto, el ministro de economía anunció el pasado viernes 24 una nueva apertura para canjear la deuda aún impaga. Esto no es tarea fácil pues, aunque el gobierno trate de mostrarse fuerte y decidido a imponer sus condiciones para acceder al circuito financiero internacional, previamente deberá acordar con el Club de París, el FMI y los acreedores externos que quedaron fuera de la quita y refinanciación del año 2005. El volumen de éstos últimos es muy grande: la cantidad de gente que en el 2005 no aceptó la propuesta argentina correspondía al 50% de todos los tenedores privados de bonos argentinos en el exterior (5)

 RECORDEMOS EL CANJE DE LA DEUDA

 Funcionarios, medios de comunicación y distinguidos profesionales se han encargado durante estos años de transmitir a la población el mensaje de que el canje de la deuda externa fue muy exitoso y que, de aquí en más, “el país, sólo puede crecer” (6). Sin lugar a dudas, produce una sensación de alivio el hecho de reducir drásticamente una deuda pero, si ésta fuera la clave del éxito no habría impedimento para que todo el mundo endeudado le diga a todos sus acreedores que no les va a pagar. Si el desarrollo económico pasara por este camino, ¿quién no lo tendría asegurado?  A su vez, Néstor Kirchner, popularizó también la fantasía de que no se pagarían los miles de millones de dólares (7) que pertenecían a los que no aceptaron la propuesta argentina. Para solidificar esta idea, se aprobó en el 2005 una la ley popularmente denominada como “cerrojo”, que impedía al gobierno volver a negociar con los acreedores que no habían aceptado las condiciones impuestas unilateralmente por el gobierno argentino.

Como sucede frecuentemente, la realidad fue otra. Esta decisión obligó a que, año tras año, el Congreso argentino prorrogara el estado de “emergencia económica” (8) del país pues, de otra manera, no podría evitar la avalancha de juicios internacionales y embargos por causa de esa deuda impaga.

También, después del default, se difundió la idea de que pronto volverían los créditos y las inversiones (9). Esto mostró un alto nivel de voluntarismo y pensamiento mágico en un país que posee antecedentes históricos de trasgresión sistemática a las reglas establecidas. Seguir obteniendo ayuda de aquellos a los que dañamos quitándoles un dinero que les pertenecía sin que mediara negociación de partes, depende, finalmente, de la magnitud de esa quita y de la forma en la que se la consiguió. El caso argentino mostró un recorte descomunal y una manera hostil en la forma de obtenerla. Haber informado al acreedor que no se le va a pagar entre aplausos y vítores, además de insultarlo reiteradamente calificándolo como idiota útil, explotador, usurero o ladrón, no fue el mejor camino a seguir cuando ya se sabía que, en un inmediato futuro, el país se iba a ver obligado a recurrir nuevamente a él. (6)

Con una legión de acreedores damnificados viviendo con un nivel de alto estrés y resentimiento, y con las organizaciones de crédito internacional acusadas sistemáticamente de destruir al país, ¿de dónde y de quiénes la Argentina iba a obtener los créditos necesarios para financiar el sostenido desarrollo que el país necesitaba?

 EL DIOS ARGENTINO

“La suerte nunca hizo sabio a un hombre.” Lucio Anneo Séneca (A.C. 3-65 D.C.) Filósofo y escritor. Máximo representante del “estoicismo nuevo”.

Entonces “Dios se nacionalizó argentino” y nos envió el mayor aumento en décadas de los valores de los “comodities”, lo que trajo alivio a la economía del país, impulsó una rápida recuperación financiera y sostuvo la ayuda comunitaria, indispensable para evitar los graves conflictos sociales que se presagiaban inmediatamente después del default.

Como Dios no puede ocuparse únicamente de solucionar nuestros desastres terminó por abandonarnos y los buenos tiempos finalizaron habiendo el gobierno desperdiciado ese impulso favorable.

En lugar de aprovecharlo para congraciarse nuevamente con el capital, lo insultó y maltrató, promoviendo un capitalismo de amigos con una inversión abocada a la puesta en funcionamiento de la capacidad ociosa de la industria, más no a una ampliación de la misma.

Para controlar la inflación que estaban generando la pesificación asimétrica, la  maxidevaluación del peso y el aumento de salarios, Néstor Kirchner implementó una maraña increíble de subsidios sociales y empresariales que lograron frenarla artificialmente, pero generaron dos terribles consecuencias: 1) Descapitalizaron a las empresas a cargo de los servicios claves del país. Petróleo, gas, combustibles en general, electricidad, siderurgia, transportes, comunicaciones –salvo la móvil que estaba fuera de las regulaciones impuestas por Kirchner- , consumieron su capital de base y obligaron al gobierno a aumentar los montos de los subsidios para impedir aumentos. 2) Activaron una bomba que explotará cuando no quede más remedio que sincerar la economía del país. Lo más probable es que esto suceda a partir del 2011 y con otro gobernante al mando. Será éste el que tendrá que afrontar las consecuencias sociales que generará el desmantelamiento de la actual locura de subsidios.

El modelo económico K implementó una política que volcó en el asistencialismo los ingentes recursos agropecuarios e impulsó un capitalismo de Estado, en lugar de promover la producción y las inversiones privadas.

Al no poder sostener el alto nivel de este asistencialismo, comenzaron los aumentos de los servicios, la inflación y los problemas sociales. Es que una cosa hubiera sido para la población absorberlos paulatinamente, y otra muy diferente, por cierto, enfrentar aumentos tendientes a recuperar en pocos meses seis años de forzoso congelamiento.

Cuando la semana pasada nuestra presidenta Cristina declaró en la India que la Argentina “desarrolló un modelo propio, cuyo resultado indica que no nos hemos equivocado”, no puedo creer que, en realidad, esté convencida de lo que afirma. Pienso que se trata de declaraciones dirigidas a mantener el favor de sus adherentes, pues los Kirchner tienen plena conciencia de  que las cifras que indican el desarrollo del país están adulteradas. Pareciera que el matrimonio quiere ganar tiempo para buscar caminos alternativos que recompongan la economía del país y le den respiro social y político; y para acumular un gran poder económico que les evite la cárcel para cuando deban dejar el gobierno.

 UN PASO ADELANTE

Más allá de lo delicada que se encuentra la situación política y social, en especial con referencia a las cambiantes reglas de juego comercial, la ausencia de la independencia judicial, la violación constante del derecho de propiedad (elemento basal para el capitalismo), y la elevada agresividad de la izquierda, la decisión del gobierno en avanzar hacia una posible solución del aislamiento financiero internacional de la Argentina, es un paso muy importante hacia el camino correcto y hay que valorarlo aún más porque, probablemente, se trate de una decisión personal de la presidenta Cristina en oposición a su influyente marido. 

Si la Argentina logra ubicarse nuevamente en el grupo de países que pueden recibir asistencia financiera, será un desahogo importante, no sólo para las finanzas del Estado, sino también para el empresariado nacional que podrá acceder con más facilidad al crédito externo.

¿Esta decisión muestra un cambio de rumbo por parte del gobierno o es sólo una confirmación de que “la necesidad tiene cara de hereje”?

De una u otra manera, y más allá de cómo políticamente quieran explicarlo los Kirchner, está quedando en evidencia que “lo reprimido” siempre retorna. (10)

 Enrico Udenio

24 de octubre de 2004

(1): El resultado financiero de septiembre fue un déficit de 2.179,7 millones de pesos, una cifra que contrasta con el superávit de 2.208,3 millones que se había logrado en el mismo mes de 2008. (Boletín del Ministerio de Economía). (2): En términos de volumen físico, en septiembre se produjo una reducción del 10,1% en la Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM). (Orlando Ferreres y Asociados.) (4): Fuentes Mecon y BCRA. (5): Fuente: Informe Ministerio de Economía de la Nación, Abril 2005. (6): Fuente: “La Hipocresía Argentina”, Enrico Udenio, Ed. 2007. (7): Fuente: Evaluación determinada por un informe del Banco Central de la República Argentina, 03- 2005. (8): Se trata del concepto de un estado de necesidad a través del cual se gobierna por encima de las leyes y la Constitución que las rige. Fue utilizado con frecuencia durante las últimas décadas tanto por dictaduras militares como por gobiernos elegidos democráticamente. En octubre de 2004, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en votación dividida, convalidó ese concepto con un histórico fallo a favor de la pesificación asimétrica realizada en enero de 2002. El argumento base que utilizaron los juristas en su aprobación fue que si bien las medidas del gobierno afectaron el derecho de propiedad amparado por la Constitución Nacional, deben ser respaldadas judicialmente pues fueron adoptadas para paliar una profunda crisis política, económica y social. Poco tiempo después, varios jueces de distintos fueros rechazaron la decisión de la Corte Suprema con el principal argumento de que: “Las emergencias, las crisis, las necesidades del Estado, son el presupuesto implícito de las garantías constitucionales. Sostener que éstas se desdibujan cuando se configuran las emergencias no es sólo un contrasentido, sino que es también desconocer que en un Estado de Derecho no existe la posibilidad de que las respuestas a los problemas puedan ser halladas fuera de la Constitución”. <Julia Villanueva, Jueza en lo Comercial>.    (9): Fuente: Discurso del Presidente argentino, Nestor Kirchner, donde presentó los resultados del Canje de la Deuda ante la Asamblea Legislativa de la Nación, Mayo, 2005.  (10): En Psicoanálisis, proceso en virtud del cual los elementos reprimidos, al no ser nunca aniquilados por la represión, tienden a reaparecer y lo hacen de un modo deformado, en forma de transacción. Freud insistió siempre en el carácter «indestructible» de los contenidos inconscientes. Los elementos reprimidos, no sólo no son aniquilados, sino que tienden incesantemente a reaparecer en la conciencia, por caminos más o menos desviados y por intermedio de formaciones derivadas más o menos difíciles de reconocer: los derivados del inconsciente.

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DISPAREN SOBRE EL PERIODISMO

Octubre 19, 2009 · 87 comentarios

“Poca gente piensa más de dos o tres veces al año. Yo me he hecho una reputación internacional por pensar una o dos veces por semana.”   George Bernard Shaw (1856-1950). Dramaturgo Irlandés. Premio nobel de literatura.

Como algunos problemas técnicos están demorando la aparición de Los Anteojos del Tata” en su formato de semanario digital, me hago eco del reciente comentario de un forista que preguntó si “el foro está en el freezer”, para escribir esta nota y publicarla en el blog.

El ruin y manipulador video –probablemente realizado por los servicios de inteligencia de la Nación- con el que se atacó a Carlos Pagni, el periodista del diario La Nación, sumado a los descontrolados ataques a periodistas por parte del matrimonio Kirchner y del ídolo futbolístico argentino, Diego Maradona, me determinaron a realizar un rápido análisis sobre el rol del periodismo ante el poder político, social y económico.

En primer lugar, destaco que la objetividad de los periodistas es un mito por la misma razón que no puede existir objetividad alguna en el mismo ser humano, independientemente de su profesión y trabajo: su entrono cultural, sus intereses y sus emociones, moldeadas a través de su vida, condicionan sus pensamientos y sus acciones. Por lo tanto, a lo que más puede aspirar un periodista, así como toda persona que emita una opinión o una conjetura sobre cualquier tema, es a ser claro y conciso con sus ideas, lo menos emocional que pueda en sus expresiones, y no olvidar que la verdad absoluta no existe.

En segundo lugar, hay que comprender que, así como hay periodistas corruptos e ineptos los hay honestos y capaces, porque todos estos atributos –los negativos y los positivos- se encuentran entre las características naturales de nuestra especie. Desde ya, las particularidades negativas se acentúan en la medida que el hombre se acerca más al poder, por lo que explica la mayor proliferación de gobernantes corruptos e incapaces sobre los decentes e idóneos. Esto sucede también con el periodismo. Cuando más se aproxima un periodista a un gobierno, éste más va intentar someterlo a través de concesiones especiales y prebendas.

El punto anterior nos lleva a la tercera premisa: el periodismo debería tener siempre una mirada cuestionadora hacia los que detentan el poder, sea éste político, social o económico. Puede llegar a ser más o menos benevolente o tolerante si adhiere con la ideología de ese poder, pero no debería dejar de lado la crítica. Es la esencia de su profesión porque debe contrarrestar con sus cuestionamientos la fortaleza extrema que tiene todo lo que proviene desde el poder. Caso contrario, el pueblo argentino queda sometido al discurso único del Estado. Un ejemplo de lo que estoy afirmando lo vemos claramente en la situación actual de Canal 7. Sus periodistas, en realidad, se transformaron en empleados del Estado que informan sólo lo que le conviene a la administración Kirchner porque, de lo contrario, serían despedidos –como ya ha sucedido- y nadie de sus compañeros se animará a defenderlo. Es que ir en contra de su patrón privado podrá ser más o menos complicado, pero ir en contra de su patrón gobierno conlleva riesgos varias veces más elevados, como son, por ejemplo, los aprietes de la AFIP y los servicios de inteligencia.  

Por último, siempre existe un periodismo que se obliga a “ver más allá” de lo que la noticia dice o de lo que la mayoría de la gente detecta. Es el periodismo que investiga, teoriza y descree en primera instancia de todo lo que aparece “a primera vista”, en especial si proviene de la “usina de información estatal”.

Un ejemplo simple de este periodismo es cómo puede encararse la solicitada de página entera que YPF publicó en todos los diarios. Se trató de un aviso en el que se continúa atacando al periodista Carlos Pagni acusándolo de mentiroso. El texto muestra tal contundencia que no deja dudas de que es YPF la que dice la verdad. Pero si lo analizamos sólo un poco observaremos que la cosa no es tan así.

LA SOLICITADA DE YPF

Su titular decía: “YPF frente a las mentiras”, lo cual, de entrada nomás, condiciona al lector a establecer la hipótesis de que YPF dirá la verdad mientras que Carlos Pagni es el dueño de las mentiras.

Dice Pagni en La Nación (5-01-09): “En la Anses estudian ahora una asistencia a YPF, que en febrero debe rescatar un bono por 240 millones de dólares.”
YPF contesta que es falso, porque “(…) YPF pagó en término el bono y lo hizo con fondos propios, tal como estuvo previsto desde el principio. La información fue publicada (…) también (en) el diario La Nación el 24/2/09, lo que vuelve más “extraña” la consideración de Pagni. El bono fue de 225 millones de dólares y no de 240, como consigna Pagni, un error de 15 millones de dólares”.

En Los Anteojos del Tata aclaramos que: Pagni no faltó a ninguna verdad ya que escribe “estudian ahora”, expresión clara y muy común en los periodistas que evalúan posibilidades de acción sin asegurar un resultado final. Él planteó una posibilidad bastante factible a concretarse en plena crisis internacional. Asumió una de las obligaciones que debería tener todo buen periodista: intentar adelantarse a los acontecimientos, aunque a veces sus previsiones no terminen concretándose. Es probable que lo haga con ciertas intenciones ideológicas, pero eso no determina que esté mintiendo porque crea en sus previsiones, de la misma manera que muchos han estado convencidos, desde hace décadas, de que el capitalismo “se cae”, pero esto no ha sido así. Y éste resultado no transformó en mentirosos a los que creían en ello.
Además,  era de conocimiento público la asistencia crediticia de la ANSES a diferentes empresas estatales y privadas preocupadas por sus deudas ante la gravedad de la crisis financiera mundial.
Lo del error del monto del bono es una referencia pueril. Ningún periodista puede comprometerse a asegurar una cifra exacta en los temas económicos cuando las informaciones que da el Estado son precarias e incompletas y cuando hay diferencias que ni siquiera figuran en los libros o balances de las mismas compañías, sean estas estatales o privadas.

El 23 de mayo de 2009, dice Pagni en La Nación:
“Hubo hipótesis menos afiebradas. La más común, que Pdvsa podría comprar a los Eskenazi la deuda que contrajeron para adquirir su participación en YPF, presume que esa familia kirchnerista quiere alejarse del negocio petrolero.”

YPF contesta que es falso: “(…) Esa hipótesis “menos afiebrada” de la que habla Pagni hubiera sido desestimada de plano si Pagni hubiera consultado a alguna autoridad de YPF.”

En Los Anteojos del Tata aclaramos que: Es ridícula la respuesta de YPF.  Por un lado, la mayoría de las veces las empresas no responden a las preguntas de los periodistas; y por otro lado, era “vox-populi” entre los economistas y periodistas las conversaciones que mantenían los Kirchner con Chávez sobre la posibilidad de incrementar las inversiones del estado venezolano en el sector energético argentino. 

El 25 de mayo de 2009 dice Pagni en La Nación:
“(…) ni Sebastián Eskenazi duerme tranquilo. Ingresó en el negocio petrolero gracias a Kirchner, pero YPF ya no le garantiza los dividendos necesarios para saldar la deuda que contrajo con Repsol por las acciones compradas a Repsol (sic). Eskenazi está tentado con salir de YPF. Hay un fantasma que recorre la empresa: la entrada de Enarsa, que podría comprar una participación a Repsol, acaso con fondos venezolanos.”
YPF contesta que es falso: Sebastián Eskenazi jamás pensó en retirarse de YPF y nunca estuvo en riesgo el pago de los créditos. Enarsa no ingresó como accionista.”

En Los Anteojos del Tata aclaramos que:  YPF se autodenuncia de manera infantil porque no contesta sobre el fondo del comentario de Pagni. Se ocupa de afirmar un pensamiento de Eskenazi, que sólo puede conocer él mismo, y asegurar la existencia de una sólida situación financiera, que se contradice con los constantes rumores de la venta de acciones para incorporar capitales frescos. En cambio, no contesta sobre el concepto de que Eskenazi ingresó a la empresa gracias a Kirchner y que pagará la compra de acciones de Repsol con el beneficio que le deja la misma empresa. Ésa era la clave principal de lo que decía Pagni, y se evidencia más si se lee toda la nota.

 
El 15 de junio de 2009, dice Pagni en La Nación:

“Durante 2008 YPF distribuyó entre sus accionistas 9700 millones de pesos (…). La petrolera es una sociedad entre Repsol y la familia Eskenazi, a cuyas manos fue el 15% de aquellos $9700 millones. Los Eskenazi están pagando su participación en YPF con dividendos de YPF.”(…) “Entre el primer trimestre de 2009 y el mismo período de 2008 la rentabilidad de YPF cayó 57,4%. Para enfrentar ese retroceso, Sebastián Eskenazi dispuso un fenomenal recorte en la inversión y en el gasto (…) Detrás de la crisis mundial intenta ocultarse el balance de la aplaudida argentinización de YPF.”
YPF contesta que es falso:Pagni habla de una distribución de dividendos por 9700 millones de pesos en 2008. Omite señalar que se trata de la suma de dividendos de dos años. Y, tan grave como ello, se equivoca en 414 millones de pesos. Es información pública.  (…) Pagni prefiere adjudicar esa caída a “la aplaudida argentinización de YPF” y no destacar que en el período citado todas las petroleras registraron caídas de ingresos muy superiores; (…) Respecto de las inversiones, 2009 es el año en el que se iniciaron las mayores inversiones de la compañía.”
En Los Anteojos del Tata aclaramos que: Paradojalmente, la respuesta de YPF confirma que Pagni NO mentía. La compañía intenta manipular la información del periodista haciendo hincapié en que la diferencia numérica (9300 millones de dividendos verdaderos en lugar de los 9700 millones señalados por Pagni), y el hecho de que se trata de una liquidación de dos años en lugar de uno, justifica categorizar a la información como una mentira. No sólo no es así (insisto en que no se puede responsabilizar al periodismo por diferencias pequeñas, como es el 4% en este caso), sino que, en cambio, YPF obvia los conceptos de fondo del escrito del periodista que eran: el gran monto de dinero que se distribuyó; que el 15% de esos dividendos fueron a manos de Eskenazy; y que su participación accionaria la está pagando con esos dividendos.  
Con respecto al monto de las inversiones que promete YPF para este año, son sólo eso: promesas. También los Kirchner enviaron esta semana al Congreso un presupuesto para el 2010 en el que volvieron a incluir gran parte de los gastos en obras que ya habían sido incluidos en el presupuesto del año pasado. Promesas que no se cumplieron y que se vuelven a prometer…  Y sobre la referencia de Pagni de la “aplaudida argentinización de YPF”, era de público conocimiento los rumores sobre una estatización de la compañía petrolera. Que el periodista lo haya expuesto dentro del contenido general de su nota, es lógico y no tiene relación con la calificación de mentira o verdad.

 

El 6 de julio de 2009, dice Pagni en La Nación:
“Los españoles enviaron formidables remesas a sus alicaídos accionistas de Madrid. El año pasado retiraron 8200 millones de pesos.” (…) “La familia Eskenazi tal vez migre de YPF.”
YPF contesta que es falso:Pagni eleva en 389 millones de pesos el envío de las remesas a Madrid y vuelve a cometer un grosero error al omitir que se trata del consolidado de dos años. (…) Nunca se analizó la salida del grupo de la petrolera. Y, de hecho, no ocurrió.”
En Los Anteojos del Tata aclaramos que:  De manera infantil, YPF, en lugar de demostrar que Pagni mentía, vuelve a confirmar que el periodista tenía razón en su nota, ya que la empresa no desmiente las grandes remesas que se enviaron a España. En la solicitada se intenta mostrar que la diferencia del 4% en el monto que hay entre la cifra que escribió Pagni y la que expresa YPF, se debe interpretar como una mentira premeditada. Por su escasa magnitud, es ridículo y no tiene sostén lógico.
Con referencia a si los Eskenazi se retiran o no de YPF, se trata de una posibilidad que se viene hablando desde hace tiempo y que se verá recién en los próximos dos años si termina haciéndose efectivo o no.

Finalmente, y después de tres estrofas más que no dicen nada sustentable ni sustancioso, la solicitada de YPF finaliza: Todo tiene un límite. A Pagni lo desmiente la realidad.”

En realidad, es todo lo contrario, YPF, con su solicitada, demostró que Pagni dijo la verdad en buena parte de sus notas, lo que me lleva a pensar que:

1) Más allá de la debilidad conceptual que tiene su texto, la empresa da por sentado que el público retendrá sólo los titulares y asumirá que Pagni es un mentiroso, por lo que habrá cumplido con su cometido; y

2) Que el que escribió la solicitada es una persona intelectualmente muy limitada viendo lo limitado de sus argumentos,  por lo que deberían despedirlo por ser incapaz de hacer bien un trabajo, que si bien es denigrante, es un trabajo al fin: manipular a la opinión pública para desprestigiar a un periodista y a un diario opositor.

 La sociedad tiene que prepararse para que, en el tiempo de mandato que resta de los Kirchner, se produzca una fuerte persecución contra todos aquellos medios y periodistas que critican el andar autoritario del gobierno. Bien claro lo expuso el verborrágico y agresivo ministro Aníbal Fernández cuando “se le escapó la tortuga”(uso un término maradoniano) al decir que el periodismo tergiversa las cosas y se aleja de la realidad. Siendo que es principal responsable del Canal 7, da un poco de vergüenza ajena escucharlo decir eso.

 

Enrico Udenio

18 de octubre de 2009

 PD: Al día siguiente de escribir esta nota, el diario La Nación publicó la réplica de Carlos Pagni a la solicitada de YPF. Rescato de esta respuesta un detalle que se me escapó en mi análisis pero que reviste mucha importancia: el periodista resalta la particularidad que justo ahora la compañía petrolera expone su desacuerdo con sus dichos cuando se trata de notas escritas muchos meses atrás. ¿Por qué no las desmintió en sus respectivos momentos? Más que sospechosa, la actitud de YPF es una clara prueba que el gobierno de los Kirchner ha lanzado un organizado ataque contra el periodismo crítico de su administración.

Está en todos nosotros, entender esta maniobra para poder desactivarla.

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EL FINAL DE UN CICLO

Octubre 12, 2009 · 24 comentarios

Me complace enormemente compartir con ustedes que, a partir del próximo fin de semana, “Los Anteojos del Tata” se convertirá en un semanario digital. En un principio contendrá cinco secciones: La nota de opinión de la semana; La noticia del día; Actualidad Política; Economía y Salud. Igualmente, y por un largo tiempo, el blog seguirá funcionando como hasta ahora y la nota de opinión de la semana, junto con los comentarios de los participantes del foro, se replicará en ambos sitios. 

Este salto cualitativo fue posible gracias a que ustedes, los lectores y participantes de este blog, demostraron su permanente interés en un contar con un espacio de intercambio de opiniones en el cual el acuerdo y el disenso conviven en un clima de respeto y consideración.

 

UNA PROPUESTA DIFERENTE

Recordemos que el blog “Los Anteojos del Tata” nació en el mes de julio de 2008 y, a partir de allí, fue creciendo sostenidamente. Ha recibido casi 300.000 visitas y 2.500 comentarios, lo cual constituye, para mí, una gran satisfacción y estímulo.

A lo largo de este tiempo de vida, a Los Anteojos del Tata han llegado muchas felicitaciones por los conceptos y las formas vertidas en las notas, así como críticas y enojos. También llegó a mi conocimiento que muchos visitantes del blog experimentaron una cierta inhibición, y no se animaron a participar en forma más activa. A todos ellos los invito expresar sus ideas aunque sea sólo escribiendo un “estar de acuerdo” o un “total desacuerdo”. Para desarrollar el poder ciudadano es sumamente importante entrenar la capacidad de participar y comprometerse con lo que cada uno cree.

Como, por su cantidad, me sería imposible mencionar a la totalidad de los foristas, y porque considero injusto si nombrara sólo a unos pocos, dejo constancia aquí de mi especial agradecimiento a todos por igual, porque me dieron la oportunidad de ampliar el aprendizaje y comprensión de nuestra realidad como personas y como país.

 

REFLEXIÓN SOBRE LA APROBACIÓN DE LA LEY DE MEDIOS

Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntándoselo. Y si te responde “sí”, entonces ya sabes que está corrupto.”   Groucho Marx. Cómico norteamericano de mediados del siglo pasado.

 Como se suponía, la Cámara de Senadores aprobó la nueva ley de radiodifusión en su generalidad y en lo particular. Al aprobarse –sin tocar una sola coma- parecería que el poder de los Kirchner siguiera intacto, pero no creo que esto sea tan así.

La ley de medios se aprobó porque una parte del espectro político del país, en especial la particular izquierda argentina –tan diferente a la de otros países- acuerda con la idea de tener una nación con una economía muy restrictiva hacia las inversiones privadas y una política altamente estatizada. Acotar notablemente la incidencia privada en los medios de comunicación forma parte de sus creencias ideológicas, por lo que esta izquierda colaborará con todo aquello que tenga esa dirección aunque, al mismo tiempo, termine acompañando el principal objetivo del matrimonio presidencial: mantener el poder kirchnerista a toda costa.

¿Cómo hará esta centroizquierda (Pino Solanas, Macaluse y ex ARI, Binner, entre otros) para recomponer su imagen ante el electorado que el 28 de junio pasado los votó para limitar esos poderes extraordinarios que detentaban los Kirchner?  El futuro lo dirá.

Los Kirchner, por su parte y para compensar su futura minoría parlamentaria, confían en seguir obteniendo la adhesión de esta muy especial centroizquierda que, fijada en el pasado, hace del estatismo la clave suprema del “progresismo” y del desarrollo social.

Lo que no deja de sorprenderme es que un partido tradicionalmente apegado a las formas democráticas, como es el partido socialista por ejemplo, haya obviado los métodos prepotentes y poco constitucionalistas del oficialismo en aras de lograr ese mayor estatismo deseado.

La actitud de los diputados y senadores, que pertenecen a esta especial izquierda argentina, me recuerda a muchos de los prestigiosos intelectuales marxistas europeos del siglo XX, principalmente franceses, que apoyaron durante años al régimen soviético, pero años después de la muerte de Stalin, reconocieron su error al ocultar las atrocidades cometidas por el comunismo “que terminó costándole más de 80 millones de muertos a la Humanidad, con lo que convirtió a Hitler en un asesino minorista” (1),  porque creían que si denunciaban lo que verdaderamente sucedía en la URSS, fomentarían las ideas de la derecha (2).

Como luego quedó en evidencia, sus intentos de negación fueron inútiles pues la centroderecha siguió accediendo al poder como una constante alternativa para el desarrollo económico de las naciones europeas.

Probablemente, todo lo referido a la nueva ley de medios, también termine siendo un intento de esa misma categoría porque muy probablemente no podrá ser aplicada sin modificaciones sustanciales.

Es que, por un lado, ya se avizoran numerosos conflictos judiciales originados por las demandas que las empresas de comunicación, las grandes y las pequeñas, impondrán, en especial, por causa del artículo 161, el que ataca sus derechos de propiedad. El oficialismo y sus circunstanciales aliados, al rechazar esa posibilidad, muestran una ineptitud alarmante en sus roles legislativos teniendo en cuenta que hace apenas una semana atrás, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló definiendo “el derecho de propiedad consagrado en el artículo nº 21  de la Convención, como el legítimo uso y gozo de sus bienes entendiéndose por éstos a las cosas materiales apropiables así como todo derecho que pueda formar parte de una persona. Dicho concepto comprende los muebles, los inmuebles, los elementos corporales y los incorporales, y cualquier objeto inmaterial susceptible de tener valor. Recordemos que las leyes internacionales se encuentran en un estrato superior a las nacionales.

Es muy posible que, a pesar de la descontada presión que intentará ejercer el matrimonio Kirchner sobre los jueces, los medios podrán obtener recursos judiciales -de amparo y otros –que detendrán o aletargarán la aplicación de la ley, para después obtener de la Corte Suprema de la Nación una más que probable resolución favorable a la inconstitucionalidad del artículo 161.

 

Por otro lado, esta ley nació con ideas vetustas, lo que determinará su rápida muerte por imperio de las circunstancias que impone el desarrollo económico y el avance tecnológico. Por esta razón, tendrá que soportar numerosas modificaciones, muy similares a la que sufrió la ley anterior.

Justamente, cuando los militares la crearon, recuerdo mi sorpresa al ver ubicada a la televisión por cable dentro de los “servicios complementarios”. En aquella época, yo participé accionariamente en la aparición del primer cable del país (VCC), y ya se vislumbraba el gran éxito que esa tecnología tendría en el futuro. Luego, por causa de problemas financieros personales, me vi obligado a desprenderme de mis acciones, pero eso no impidió observar que los militares estaban “viendo otro canal” cuando impusieron esa legislación.

Con la nueva ley, la historia parece repetirse. Es casi inverosímil que en una democracia se pueda controlar lo que será cada día más difícil de abarcar. Por ejemplo, la ley no toca Direct TV porque, de hecho, no hay forma de controlar técnicamente que su señal satelital no sea recibida por más del 35% de la audiencia, como marca la ley. Además, y por las características propias que tiene su señal (emite hacia diferentes regiones), le sería imposible cumplir con las diferencias legislativas publicitarias de cada provincia, por lo que o deberá dejar de funcionar en la Argentina o tendrá que ignorar las obligaciones que marca la nueva ley.

 

Ésta legislación también acota la cantidad de publicidad de producción extranjera que se puede emitir, lo cual no tiene lógica, ya que en este rubro, la Argentina es más exportadora que importadora. Al contrario, esto puede generar represalias comerciales por parte de otros países.

Respecto al tema de las telefónicas, las presiones que ejercieron los partidos de izquierda hicieron que Cristina Kirchner tuviera que eliminar de la ley su participación. Actitud ridícula, ya que es imposible impedir que éstas no participen en el mercado cuando es inevitable que la convergencia de todas las formas de comunicación terminen en un mismo canal de transporte: la banda ancha. Es sabido que ya se puede acceder a los canales de TV o a las emisoras de radio mediante Internet (3).

Como corolario final y por causa del tratamiento “expreso” que tuvo la ley en el Congreso, es muy probable que el esfuerzo de Néstor Kirchner en alinear a una mayor cantidad de medios periodísticos detrás de su potencial candidatura presidencial en el 2011 termine frustrándose. Es que en el apresuramiento por aprobar la ley “sin cambiar una sola coma”, los senadores oficialistas no advirtieron que había gruesos errores administrativos que le permitirán a las empresas postergar la venta de sus activos hasta el año 2012, cuando habrán otro presidente y otra composición política en el Congreso de la Nación. (4)

 

El filósofo Tomas Abraham, cuya tendencia socialista es ampliamente conocida, escribió en su columna del diario Perfil: “La nueva ley de radiodifusión es una de las mayores mentiras que ha inventado nuestra clase política. Afirmar que hasta ahora hemos sido manipulados por un monopolio da risa. (…) Quien escucha radio cada día, ve tele y lee diarios sabe que en este circo mediático no falta ningún entretenimiento. (…)  Si se los fragmenta (a los medios) en cooperativas, pueblos originarios, ONGs, no sólo no se multiplican las voces, sino que no las escuchará nadie… (…) Grupo Fontevecchia, Grupo De Narvaes, Vila-Manzano, Clarín, Página/12, Grupo Saguier, Grupo Haddad, Capital Intelectual, Grupo Prisa, Telefónica, Sergio Zopolski; todos estos grupos compiten entre sí, son poderosos y aseguran que ningún poder arrase al débil con facilidad. (…) al lado de ellos, bienvenidas sean cientos de FM, todo tipo de emisoras, miles de páginas de Internet, para todos aquellos que deseamos zafar aunque fuere por algunos minutos del show business de la noticia.” 

 

Bienvenido sea, entonces, el semanario digital “Los Anteojos del Tata”.

En unos días más, nos encontraremos en su número uno.

 

Enrico Udenio

11 de octubre de 2009

 

(1)   La frase le pertenece a Ismael Viñas, hermano de David, intelectual comunista que emigró en 1976 y escritor de números ensayos políticos. Reportaje realizado por Eduardo Montes, Octubre 2009, Perfil.

(2)   Jean-Paul Sartre, uno de los principales líderes de esta actitud protectora del régimen soviético, reconoció en varios de los reportajes que le realizaron antes de su muerte, que esa postura negadora tuvo la intención de evitar que la derecha democrática utilizara los crímenes de Stalin para promover el capitalismo.

(3)   En la actualidad hay sitios (www.tvaire.com, www.tutvenvivo.com, entre otros) que permiten hacerlo. Dentro de no mucho tiempo, se podrá establecer canales de aire argentinos con señal ubicada físicamente en otros países pero que podrán verse en Argentina.

(4)   Algunos ejemplos: el artículo 14 establece que la conformación del directorio se efectuará dentro de los dos años anteriores a la finalización del mandato del presidente, lo que obliga a que las designaciones de los integrantes de la Autoridad de Aplicación encargada de redactar los reglamentos deban efectuarse después del próximo 10 de diciembre, fecha que da inicio a la nueva composición legislativa acorde a las elecciones del pasado 28 de junio. Los artículos 156 y 164 se refiere a los plazos que rigen para los procedimientos a realizar para poner en ejecución a la nueva ley. Estos plazos se fijan en días, pero los Kirchner no advirtieron que la ley de procedimientos administrativos fija que los días se miden en tiempos de “días hábiles” y no corridos, por lo cual, todos los tiempos previstos por el oficialismo se alargan notablemente si la oposición lo decide así, actitud que se descuenta que realizará. En el artículo 95 se hace referencia al artículo 88 cuando debería decir 98. Esto obligará a modificarlo, por lo que el oficialismo deberá volver a reunir una mayoría legislativa para lograrlo, con todas las dificultades que eso encierra.

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LA PELEA POR EL PODER MEDIÁTICO – Segunda Parte

Octubre 3, 2009 · 33 comentarios

“Aquel que decide un caso sin escuchar la declaración del otro, aunque la decisión sea justa, no puede considerarse justo.” Lucio Anneo Séneca (A.C. 3-65 D.C.)  Filósofo y escritor hispano. Máximo representante del “estoicismo”, filosofía que focalizaba en la sabiduría, la justicia, el valor y, en especial, en la ética, el principal ámbito de conocimiento.

 

En la primera parte de esta nota, observábamos como los Kirchner parten de la premisa de que las sociedades pueden ser dominadas a través del manejo de los medios de comunicación. Ante esta hipótesis, parecería que ellos aspiran a ser los dominadores. Para lograrlo intentan atomizar el mercado en numerosos medios más pequeños y, por lo tanto, más débiles y manipulables.

La maniobra tiene cierta similitud con la que pergeñaron Perón y Evita cuando, durante la década del 40 hasta 1953, construyeron un colosal holding estatal de medios de comunicación. (1)

No es necesario profundizar demasiado para encontrar las razones por las cuales los Kirchner intentan emular al primer peronismo. Es que, ante el fuerte deterioro de las condiciones económicas y sociales que viene padeciendo la Argentina desde hace años, el matrimonio presidencial ha desplegado un astuto mecanismo de propaganda, con la intención de desentenderse de su responsabilidad por sus consecuencias.

Le han echado la culpa a todos: al neoliberalismo, a los gobiernos anteriores, al FMI, a la derecha, al campo, a la oligarquía, a la crisis financiera internacional, a la extrema izquierda, y a los opositores en general. Pero, por más que lo hayan intentado –y sigan haciéndolo- la mayoría de la población está tomando conciencia de que, después de haber vivido los mejores años de intercambio comercial con el exterior, y después de haber reducido al 50% la deuda externa y no haber pagado nada de la misma hasta el momento –salvo el desembolso al FMI-, la Argentina actual está igual o peor que una década atrás. Los índices reales de inflación, desocupación, pobreza, indigencia y otros; el aislamiento financiero y estratégico internacional; la crispación de sus habitantes y el fomento a la confrontación social, son muy demostrativos de esta situación.  

En estos días, el proyecto de ley se debatió en el senado con el único objetivo de obtener la mayoría necesaria como para llevarlo al recinto. Una vez obtenida, el oficialismo dio por terminado el simulado debate con lo cual, el próximo 7 de octubre, llegará al recinto de la Cámara donde, muy probablemente, será aprobado en general y pasará a lo particular. Cuál será el resultado de analizar artículo por artículo, es un misterio difícil de develar hoy.

 

Hasta ahora, quedaron en evidencia dos aspectos de todo lo sucedido. Uno político y el otro técnico.

El primero, que el gobierno logró plantear con suceso la idea de que aquellos que se oponían al proyecto estaban defendiendo a Clarín y a la vieja ley, cuando en realidad, casi toda la oposición adhirió a la propuesta de enhebrar una nueva ley de medios y a la decisión de acotar el poderío comunicacional del Grupo Clarín. Las diferencias se encontraban en las formas prepotentes y autoritarias con las que el kirchnerismo quería imponer su voluntad, actitud impropia en un estado democrático. Una táctica que el gobierno utilizó fue la de manipular a los indecisos imponiendo la idea de que si el proyecto se debatía demasiado, todo quedaría igual que antes.  

Con respecto a lo técnico, y justamente por la negativa a modificar los conceptos ambiguos que tiene el mismo, la ley tiene gruesos errores que generarán muchos conflictos corporativos en el futuro.

Uno de los foristas de Los Anteojos del Tata, denunció acertadamente en su comentario la crónica tendencia argentina a realizar acciones que aparentan mejoras sociales pero que, en el futuro, terminarán empeorando la situación.

Es muy posible que la nueva ley de medios siga este destino pues, su desprolijidad puede generar tantos problemas de inversión, e impedimentos legales y laborales que, de aprobarse, será de difícil aplicación. Al igual que la ley de medios de 1982, sufrirá tantas modificaciones que en muy poco tiempo probablemente termine siendo indispensable la creación de otra nueva ley.

 LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

“La vida sólo puede ser comprendida mirando para atrás, más sólo puede ser vivida mirando para adelante.”  Soren Kierkegaard (1813-1855)  Filósofo danés. Crítico de Hegel y precursor del existencialismo.

Muy acertadamente, otro forista comentó en Los Anteojos del Tata que: “Estoy seguro que si esta ley la hubiera enviado al congreso Alfonsin o Illia, para citar dos ejemplos democráticos, los análisis de Udenio serian diferentes porque hubieran permitido que se analizara en el congreso y se modificara para mejor”.

Efectivamente, es así, pero no sólo en la política, sino también en la vida misma.

Un psicólogo necesita encontrar lo que piensa y siente su paciente más allá de lo que éste diga. A instancias de Sigmund Freud, se lo llama descubrir el inconsciente. Los analistas políticos se refieren a esa búsqueda como “lo que hay detrás de…”. Por ello, se está siempre alerta a lo gestual, al lenguaje del cuerpo y a los “actos fallidos” (2).

Parte esencial de este trabajo intelectual, es evaluar la historia y el pasado de esa persona. Si un paciente cuya profesión es oceanógrafo le dice a su psicólogo que lo “subyugan las profundidades del mar”, no generará ninguna reacción especial en el terapeuta, pero si a la misma frase la dice otro paciente, cuyo pasado registra acciones de intentos de suicidio, el terapeuta la interpretará de manera muy diferente y se pondrá alerta sobre lo que puede llegar a suceder.

Durante sus seis años de gobierno, el matrimonio presidencial actuó indebidamente con respecto a la comunicación social, por lo tanto, los análisis que se pueden hacer sobre sus decisiones en el tema generarán una alerta inmediata. La discriminación de los gastos de la publicidad oficial para favorecer a los medios adictos a su política; las mentiras del INDEC; el manejo comunicacional del dengue y de la gripe A; el intento de someter a la Editorial Perfil mediante el castigo económico; la negativa presidencial a dar conferencias de prensa para evitar quedar expuestos a responder preguntas críticas o cuestionamientos varios; la calificación oficial de que los agravios e insultos a Clarín aparecidos en carteles y pintadas en la vía pública (coincidentemente simultáneos con las tapas de ciertos medios paraoficiales) eran una “manifestación democrática” (3); el inusual gasto para obtener el fútbol y así apoderarse de su gran audiencia publicitaria sumado al contrato con la productora amiga La Corte para su televisación; y la persecución –ampliamente comprobada- a distintos periodistas críticos con el gobierno, son sólo algunos de los abundantes ejemplos que motivaron a que una gran parte de la población perciba a esta intempestiva ley como una probable trampa urdida por los Kirchner.

También son ejemplos de actitudes sospechosas cuando el gobierno presiona para que la ley se apruebe en tiempo expreso sin permitir cambios, actitud totalmente opuesta a la idea que uno tiene sobre la democracia y los resultados prácticos que deben producir los debates en el Congreso; o cuando exalta a la libertad de expresión mientras se comprueba que el proyecto no incluye ninguna regulación concreta acerca del modo en que el Estado deberá repartir la publicidad oficial entre los medios; o cuando se observa el comportamiento de Canal 7 con la televisación de los debates en el Congreso. ¿Por qué pasa otras imágenes (dibujos animados, documentales varios, publicidad, etc.) cada vez que hablan los opositores? Si esto fue así durante todos estos años con una ley de medios que limitaba el poder comunicacional del Estado ¿cómo será en el futuro con una ley que favorece la concentración del discurso oficialista?

Todas estas dudas sobre “lo que hay detrás de este proyecto” se incrementan cuando ante una pregunta concreta del senador pampeano J.C. Marino, el interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, contestó que las empresas contratistas del Estado podían ser titulares de licencias de radio y televisión porque no hay nada en la ley que lo prohíba expresamente. Recordemos el suceso de Radio Del Plata, cuando la contratista del Estado, Electroingeniería, compró la radio y despidió a su periodista estrella, Nelson Castro, cuyos comentarios se oponían a las políticas del matrimonio presidencial.

No olvidemos que los periodistas que trabajan en medios privados cuyas ondas se transfieran a manos del Estado, pasarán a ser empleados públicos y, como sucede actualmente en Canal 7, no podrán emitir comentarios desfavorables al gobierno.

No olvidemos tampoco que los gremios son peronistas –es decir, están comprometidos doctrinariamente con el gobierno- y podrán acceder a tener radios y canales propios, por lo que este partido político incrementará su influencia en detrimento de otros.

El resultado de todo esto es que, según mi análisis, gran parte de la población ya los ha juzgado y da por hecho que los Kirchner quieren crear un latifundio mediático, en lugar de canales y radios públicas de gestión independiente al Poder Ejecutivo.   

 LAS DEMANDAS JUDICIALES

La defensa del gobierno ante la segura presentación judicial de aquellos medios que serán obligados a desprenderse de sus licencias y bienes adyacentes en el término de un año, será que una licencia es un contrato administrativo, por lo que no corresponde el ejercicio del derecho de propiedad.

Para otros juristas consultados, una licencia es un permiso de explotación comercial por un tiempo claramente establecido, que el Estado otorga y que equivale a un contrato privado, en el que hay riesgos de mercado, inversiones y beneficios.

Además, la gran mayoría de los abogados concuerdan que los jueces establecerán como una total incoherencia la relación entre la prórroga de las licencias a los canales de televisión por diez años más, concretada por Néstor Kirchner minutos antes de dejar la presidencia, y el cercenamiento de esos derechos dos años después, durante el gobierno que tiene a su esposa como presidenta.

La Constitución establece que la única manera de romper este tipo de contrato es la expropiación ordenada previamente por una ley que haya declarado al bien como de utilidad pública y, en ese caso, el Estado debe abonar una indemnización previa. Sin producirse éste pago, no hay ejecución posible de la expropiación pues, de lo contrario, sería lisa y llanamente una confiscación indebida pasible de ser catalogada como un abuso de poder.

Cuando un Estado considera que si por imperio de circunstancias comerciales existe una porción dominante del mercado por parte de una empresa, la ley 25156 establece que esa empresa debe desprenderse de alguno de sus activos para corregir esa deformación, pero siempre dentro del plazo de vigencia del contrato. Cualquier tiempo menor, puede ser considerado violatorio al mismo y, por ende, pasible de ejercer una demanda.

 LAS TELEFÓNICAS

La decisión de que las telefónicas no puedan ingresar al negocio audiovisual –otorgada por los Kirchner para obtener el voto de la centroizquierda en la Cámara de Diputados- es paradójico desde varios lados.

En primer lugar, esta medida ha beneficiado, principalmente, al grupo Clarín. Desde que se modificó el proyecto prohibiendo aparentemente este ingreso, las acciones del grupo no han parado de subir su valor. Es que, en la realidad económica del mercado, el mayor daño que podría haber sufrido Clarín no era el desprendimiento de algunas de sus licencias, sino que era el directo ingreso de las telefónicas. Éstas son mucho más poderosas que el grupo argentino y, con seguridad, hubieran reducido drásticamente su actual porción del mercado y su fuerza mediática y económica.

En las memorias de los ejercicios anuales de 2007 y 2008 de Clarín, se explicita con total claridad que el mayor peligro a su predominio en el mercado es la incorporación de las empresas telefónicas al medio audiovisual. Agregan que si bien esta posibilidad estaba controlada, no se podía asegurar que en el futuro esta prohibición pudiera seguir manteniéndose.

En segundo lugar, recordemos que en el mercado analógico, estos dos mundos (la TV-cable y la telefonía) estaban perfectamente diferenciados. Ninguna tenía las posibilidades técnicas de transportar el contenido de la otra. Con la digitalización esto se terminó. Todo puede ser transportado. Ya no existen diferencias sustanciales entre las vías de televisión por cable y las de las telecomunicaciones, por lo tanto, aparecen dos nuevos mundos diferentes pero también claramente diferenciados: 1) el que aporta la infraestructura de distribución y 2) el que genera contenidos (4).

Por lo tanto, no hay razón alguna en dificultar o impedir el desarrollo de las redes digitales (que sería una de las consecuencias probables y lamentables de la nueva ley) ya que estas redes son prescindentes de la ideología que transportan,

Finalmente, el texto sobre este tema no impediría, a pesar de lo anunciado por el gobierno, el desembarco de las telefónicas en el mercado audiovisual, ya que cualquier empresa que tenga una licencia de radiodifusión puede arrendarle a las telefónicas las redes para transportar sus señales. Esto implicaría que, de hecho, las telefónicas podrían convertirse en los verdaderos conductores del negocio dejando a la empresa licenciataria un rol secundario. 

 FINAL DE ORQUESTA PARA LA LEY DE MEDIOS

“Un mentiroso comienza haciendo que lo falso parezca verdadero, y termina haciendo que la verdad parezca falsa”  William Shenstone (1714-1763) Poeta inglés, cultor de expresiones filosóficas breves.  

En el afán de defender lo indefendible, las voces del oficialismo colisionan con el mismo sentido común, como cuando defienden la libertad de expresión y de prensa atacando y descalificando especialmente al periodismo crítico del poder, que es el que, justa y emblemáticamente, transmite la imagen de la libertad de prensa. Por razones obvias, en ninguna parte del mundo la prensa oficialista representa a esa libertad.

Aunque probablemente el mayor absurdo se da cuando los funcionarios kirchneristas afirman que “nunca se vio tanta distancia entre lo que el ciudadano vive en realidad y lo que se supone que es su realidad a partir de los medios” (5).  Con esta frase intentan convencer a la población que la gran inflación, el aumento de la pobreza y la indigencia, la inseguridad y la violencia, la crispación de los Kirchner y la obsecuencia antidemocrática de sus adherentes, son sólo un invento de los medios que le impiden al pueblo darse cuenta del país maravilloso que esta gobernación le está legando.   

 

Es cierto que para muchos políticos, periodistas y empresarios de la comunicación, es imposible no vivir con cierto regocijo este ataque a Clarín ya que, quien más o quien menos, ha sufrido las consecuencias del predominio del poderoso grupo en el mercado, así como es también imposible evitar la envidia que siempre causó su poder de convocatoria.

Pero, cuando los Kirchner plantean compulsivamente este proyecto de ley como un ataque personal a este grupo comunicacional, lo distorsiona y desperdicia una excelente oportunidad para diseñar una nueva ley de medios, moderna, socialmente equitativa y promotora de inversiones de alta tecnología.

Enrico Udenio

3 de octubre 2009

 

(1) Desde los Decretos 13644/43, 23408/44 de la dictadura de 1943, que crearon la subsecretaría de Informaciones y Prensa, cuyas normativas imitaban las reglamentaciones impuestas en Italia desde 1924 por Mussolini y establecieron una comisión para revisar licencias y crear un plan nacional de radiodifusión, hasta la Ley 14.241 impulsada por Perón en 1953.

(2) En psicología se refieren al “acto fallido” como un acto inconsciente de un individuo que refleja un deseo que quiere ocultar por distintos motivos.  

 (3) Frase expresada por Gabriel Mariotto, interventor del COMFER durante un programa de TV.

(4) Fuente: Enrique Carrier, Director de Carrier y Asociados.

(5) Silvia Vázquez, diputada oficialista durante el debate en ocasión del proyecto de ley de radiodifusión. 

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LA PELEA POR EL PODER MEDIÁTICO – Primera Parte

Septiembre 30, 2009 · 44 comentarios

“Es preferible mil millones de mentiras en libertad, que quedar prisioneros de una única voz: la del poder político en el Estado”.  Arturo Guardiola, director del diario Los Andes, Mendoza, 14-Sep-2009. 

 Es muy probable que por detrás de la aprobación o no del proyecto de ley de radiodifusión, se encuentren intenciones escondidas de los Kirchner, en primera instancia, la de saber si el Congreso los sigue aceptando o no el poder, y en segunda instancia, la de apoderarse de algunos medios audiovisuales del Grupo Clarín.

De su resultado dependerán muchos sucesos del futuro político y económico de la nación.   

 

Pasaré a referirme puntualmente a algunos de los vericuetos del proyecto.

Según las propias manifestaciones de la presidenta argentina, el proyecto de ley de radiodifusión tiene las siguientes intenciones básicas:

1) Cambiar la ley de la última dictadura militar impuesta en 1982.

2) Eliminar los monopolios y oligopolios privados existentes.

3) Democratizar la información a través de, en primer lugar, la restricción a los privados de sus posibilidades de acceso a las licencias de radio y televisión, con el principal argumento de que ellos se adueñaron de los medios y amenazan a la libertad de expresión; en segundo lugar, regular los contenidos, porque entienden que éstos deben estar al servicio de toda la sociedad y no de intereses comerciales.

 

Según mi parecer, un somero y rápido análisis de la ley pone en evidencia que estas tres intenciones expuestas por los Kirchner no son válidas porque:

1) La actual ley ya tiene muy poco que ver con la dictadura. Desde su aplicación hubo 206 modificaciones realizadas durante los gobiernos democráticos.

2) Técnicamente, en el mercado actual de medios no existen monopolios ni, mucho menos, oligopolios. El Grupo Clarín posee un diario entre 12, un canal de aire entre cinco, una radio AM y una FM entre más de 550 estaciones, una señal de noticias entre cinco, y un cable de TV entre los setecientos que hay en todo el país.

Lo que sí, hay plena constancia de un predominio en el mercado por parte de este Grupo, pero entre un monopolio y un predominio, hay mucha diferencia. Esta diferenciación requiere distintos enfoques y soluciones según el caso. Por ejemplo, que el Estado controle o intervenga en el mercado de la televisión por cable puede llegar a entenderse como una intervención arbitraria porque el cable y las señales audiovisuales no ocupan el espectro radioeléctrico. Justamente, por esa razón, otros Estados no intervienen en ese mercado. En Argentina, Clarín detenta el 47% de todos los abonados, pero en Brasil, su principal grupo de cable predomina con el 48% del mercado; en Chile, el 68%; España, 57%; Venezuela, 50%; y en Perú, su principal operadora tiene conquistado nada menos que el 82%.

3) Asociar la democratización de la información con la propiedad del Estado y las entidades sin fines de lucro, como por ejemplo, los sindicatos, organizaciones barriales, nativas, ONG, fundaciones, etcétera, es primero, agresivo por el concepto deductivo que subyace: la obtención de un lucro en el medio comunicacional sería, entonces, antidemocrática; y segundo, un error teórico ya que, por un lado, el Estado es manejado por el partido mayoritario que detenta el poder y ha demostrado (1) fehacientemente  que intenta establecer un discurso único; y por el otro lado, la gran mayoría de las entidades sin fines de lucro (artículos 16, 31, 142 y 143) tienen, en realidad, un lucro, que es el provecho que extraen de sus funciones los que la manejan. Creo que, en nuestro país, el mejor ejemplo de lo que digo se encuentra en las descomunales riquezas que han acumulado los dirigentes sindicales, ¿o acaso nos olvidamos que los sindicatos son organizaciones sin fines de lucro? Para información de los que no lo recuerdan, cuando se dice “sin fines de lucro”, se refiere a que, al final de cada ejercicio anual, no debe haber ganancias a repartir, o si las hay, se deben gastar en obras sociales o investigaciones, pero que los salarios, gastos y viáticos de sus dirigentes provienen de los ingresos que tiene cada organización.

 

LOS ARGUMENTOS DE OPOSICIÓN AL PROYECTO

Sobre los tres motivos que el gobierno difundió como motivación para presentar este proyecto, aquellos que lo cuestionan denuncian que:

1) Las extremas regulaciones gubernamentales que impone el proyecto se acercan mucho más a la ley original de la dictadura, que a la que está vigente en la actualidad. Justamente, el excesivo control estatal fue la característica principal que tenía esa primitiva ley de los militares. Pícaramente, el gobierno no dice nada cuando leyes aprobadas durante la dictadura lo benefician, como es el caso de la ley que autoriza al Poder Ejecutivo a fijar retenciones a las exportaciones.

2) Es obvio que existe predominio en el mercado por parte del Grupo Clarín, pero sus opositores insisten en que lo que propone el proyecto kirchnerista no es una regulación para eliminarlo, sino que sus verdaderas intenciones son las de reemplazarlo por un monopolio estatal.

3) El otorgamiento de las licencias es la llave del control ideológico. La autoridad de aplicación tendrá, en la práctica, una mayoría gubernamental. Por medio del nuevo organismo –que funcionará en la órbita del Poder Ejecutivo (artículo 11)- el presidente de turno podrá tener el derecho de adjudicar licencias a discreción “por razones de mejor administración” (artículo 80), y de regular a su entero capricho –si así lo desea-, el contenido de los programas (artículos 28 y 34, entre otros).  El proyecto de ley dice claramente que se elegirá a los beneficiados según las propuestas que presenten, incluidos sus contenidos, que serán revisados cada dos años (artículo 40).

Esto es, en Argentina o en cualquier parte del mundo, discriminatorio y pasible de deteriorar la libertad de prensa y de opinión. Es que, si se lo propone, el gobierno tendrá en sus manos la potestad de elegir a todos aquellos que han demostrado afinidad ideológica o estratégica a sus fines. Por ejemplo, ese tercio en manos de esas organizaciones “sin fines de lucro” no será elegido por sorteo, por lo tanto, es muy probable que la gran mayoría de los destinatarios de esas licencias terminen alineados detrás del gobierno que los eligió. Esto significaría que el Estado detentaría nada menos que el 60% del mercado (el 30% de las organizaciones sociales, y el 30% que se reserva para él).

Es una pena que una buena idea termine siendo manipulada por los Kirchner en su afán de asegurarse la concentración del poder de decisión. 

 

MISCELÁNEA RADIOTELEVISIVA

El acreditado locutor y periodista Víctor Hugo Morales, impulsado por su odio personal al grupo Clarín, apoyó con firmeza el proyecto, y se burló de aquellos que pedían más tiempo para analizarlo, con el argumento de que a cualquier chico le bastarían dos días para comprenderla. Es una pena que las emociones (el odio es una de los más fuertes, irracionales y destructivas) le hayan hecho decir tamaña barbaridad.

En realidad, una ley de medios tiene tantas complejidades que se necesita un proceso analítico profundo para evaluar las implicancias que cada artículo tendrá sobre las inversiones privadas, la libertad de expresión, los contenidos, la cambiante tecnología, el empleo, los bienes de capital, las ideologías y la sociedad en general.

Hagamos un rápido repaso:

*   Los artículos 12, 13, 14 y 16 autorizan la creación de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (sustituyendo al COMFER) más un consejo asesor y federal de comunicación en la que intervendrían 35 consejeros designados por el Poder Ejecutivo, provenientes de las provincias, ONG y otras entidades, mientras que los medios privados de comunicación sólo podrán contar con la representación de tres personas. Con estos entes, parecería que los Kirchner intentan imitar la estructura de control que lograron con el Consejo de la Magistratura.

Además, en la práctica detentará una supremacía gubernamental que le permitirá designar al defensor del público, lo que generará la paradoja, devenida en anomalía, de que un funcionario oficialista atenderá los reclamos contra los posibles abusos que el mismo gobierno puede generar desde su monopólica actuación.

*  El artículo 149 prohíbe a los licenciatarios que ya hayan renovado sus licencias solicitar una nueva extensión de las mismas. Se trata de una prohibición que sería única en el mundo desarrollado, que frena inversiones y que condena, en especial, a numerosos pueblos del interior del país, donde no existen demasiados interesados en invertir cuantiosas sumas en este mercado. 

*  El artículo 38 inciso C, establece la prohibición de tener un canal de cable simultáneamente con uno de aire. Es evidente que se trata de una particular movida contra el grupo Clarín que ocasionará enormes distorsiones y graves problemas en el interior del país, donde hay numerosas empresas que son propietarias de ambas formas de televisión. Es imperativo analizar muy bien este artículo para poder regularlo, con el fin de generar el menor daño posible a las inversiones, evitar la catarata de juicios que puedan realizar, y cuidarnos de que las empresas amigas del gobierno, o testaferros de funcionarios del mismo, no coopten el mercado comprando a bajo precio esas licencias.

*  Los artículos 54 y 55 prohíben la programación simultánea de una red en todo el país. Esta prohibición es similar a la impuesta por la dictadura militar ya que ésta quería evitar la propagación de las noticias desde la cabecera porteña, siempre tan díscola. 

*  El artículo 35 prohíbe la reventa de una licencia antes de los cinco años de otorgada. Esta prohibición había sido implantada por la dictadura, pero corregida durante la democracia radical. Ahora volvería a implementarse.

*  Los artículos 28 y 30 permiten examinar los contenidos que difundirá el que solicita la licencia y los productores de estos contenidos deberán obtener la autorización estatal (artículo 50). Estos tres artículos son más autoritarios que los que habían impuestos los militares, pues éstos privilegiaban los antecedentes profesionales del solicitante a los contenidos.

*  El artículo 7 del proyecto asegura que los medios son federales cuando el Artículo 32 de la Constitución Argentina dice que el Congreso tiene prohibido imponer la jurisdicción federal sobre la prensa, por lo tanto, es inconstitucional.

*  Por imposición de pequeños partidos de la izquierda argentina, el artículo 23 excluyó a las prestadoras de servicios públicos (por ejemplo, las telefónicas) de la posibilidad de ofrecer comunicación audiovisual. Sin embargo, en el artículo 25 se plantean las excepciones a esa regla y se establece que las personas de existencia ideal sin fines de lucro, como las cooperativas, podrán hacerlo con la condición que no puedan acaparar más del 35% del mercado. Este artículo permitirá ingresar al mercado del cable a las empresas telefónicas a través de sus cooperativas.

 

*  También se descubrió que hay artículos que, lisa y llanamente, son incomprensibles, como es el caso de la exigencia de “un registro de productores de contenidos”. Este requisito es de imposible aplicación. Todos nosotros somos productores de contenidos. Yo lo soy. Cada comentarista de este blog de hecho lo es.

*  Por otra parte, el proyecto confiere a la autoridad de aplicación la potestad de conferir las licencias previa evaluación de la programación, y esto es, muy claramente, pasible de ejercer una censura previa.

 *  Finalmente, y para no extenderme mucho más, el inciso A del artículo 108 habilita claramente al Poder Ejecutivo a revocarle la licencia a una empresa si ésta emite contenidos que “atenten contra el orden democrático”. ¿Qué significa esta frase?

Cristina K acusó varias veces a los ruralistas de golpistas por lo que, según este artículo, el Poder Ejecutivo pudo haber cancelado las licencias de aquellos medios que en su momento propagaron y apoyaron las demandas del campo.

También podría castigarse a un medio por difundir una conversación privada del presidente con sus funcionarios (algo bastante común en la prensa) aduciendo que son mentiras, y que con esta actitud atentan contra la institución presidencial y, por ende, contra el orden democrático.

Es que es muy peligroso para el ejercicio de la democracia cuando se discursea con frases que ostentan un amplio espectro de interpretación permitiendo un trasfondo probable de contenidos totalitarios como, por ejemplo: “concentración indebida de medios” (artículo 41); derecho que también implica interés por estar objetivamente informados”; “responsabilidad social”, “trascendencia institucional y social”, “información que deberá llegar al receptor libre de manipuleos económicamente orientados por los privados”; o “los contendidos deben estar en función de las necesidades populares”.

¿Qué significado se le da al estar objetivamente informados”?

Por ejemplo, las informaciones opositoras a las políticas del gobierno actual, ¿Están “subjetivamente desinformando” a la sociedad?

¿Cuáles son los contenidos que “deben estar en función de las necesidades populares”? ¿Quiénes los determinan? ¿A qué contenidos se refieren en concreto? Porque si se trata de establecer límites o recortar determinado tipo de información, se lo debe explicitar claramente.

Todas las leyes de medios de las naciones occidentales europeas, Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón, expresan con mucha exactitud los ítems que deben cumplir los poseedores de las licencias. No hay nada que se deje librado a interpretaciones varias de frases como “intereses nacionales” (salvo situaciones de guerra, naturalmente),  “interés público”, “resguardar la competencia”, “desinformación popular”, “desestabilizadores”, “sanos valores del pueblo”, etcétera.

Sólo este ítem llevaría muchos días el poder analizarlo y fijar con extrema claridad las exactas obligaciones que deberían cumplir los licenciatarios para que en el futuro no se deje librada la ley a interpretaciones antojadizas o a la discrecionalidad de los gobiernos de turno.

 

A la luz de lo que va saliendo a la luz durante el debate en el Senado, las palabras de Víctor Hugo Morales van perdiendo cada vez más sentido, porque no sólo no es posible analizar las implicancias de esta ley en dos días, sino que se necesitarían dos meses para evaluar las soluciones que ameritaría cada artículo de este proyecto para que la Argentina pueda tener una ley que promueva, en las empresas privadas, la ejecución de las inversiones necesarias para un desarrollo tecnológico de alto costo; para posibilitar la participación de entidades sociales sin fines de lucro independientes al gobierno; para que no exista censura de contenidos; para que se fomenten las producciones nacionales; para que el Estado esté obligado a repartir equitativamente su publicidad; para que se limite el alcance cuantitativo del Estado en el espacio radiofónico; para que se puedan establecer con claridad las acciones a realizar en el caso de que se produzca un evidente predominio del mercado por parte de una empresa; y para que se elimine toda posibilidad de que se constituyan monopolios y/o oligopolios, tanto privados como estatales.

 Enrico Udenio

29 de septiembre 2009

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UN INSÓLITO SAINETE

Septiembre 20, 2009 · 36 comentarios

“Solo hay dos cosas infinitas: el Universo, y la Estupidez Humana, pero no estoy muy seguro de la primera, de la segunda puedes observar cómo nos destruimos sólo por demostrar quién puede más.”  Albert Einstein (1879-1955). Científico considerado como el más importante del siglo XX.

 La media sanción en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación del proyecto de ley de radiodifusión amerita algunas reflexiones.

Muchas fueron las voces de los oficialistas defendiendo todas las bondades de esta controvertida ley así como abundantes fueron las críticas. La necesidad del gobierno, por lograr su aprobación antes del recambio legislativo del 10 de diciembre próximo, hizo que su paso por la Cámara de Diputados fuera muy vertiginoso y no se pudiera debatir como correspondía a su complejidad técnica y a sus implicaciones con las inversiones privadas, la libertad de opinión y expresión, el autoritarismo y la censura. Como no podía ser de otra manera, dado el casi nulo trabajo legislativo previo, el proyecto que se envía al Senado es burdo y plagado de errores.  

Creo inadecuado el argumento que esgrimen al afirmar que esta ley venía debatiéndose desde hace años en distintas agrupaciones o asambleas. Recordemos que todas las opiniones realizadas fuera del ámbito del Congreso pueden ser sólo complementarias pues, según lo establecido por la Constitución, el ámbito principal de análisis y discusión de las leyes debe ser el Congreso Nacional. Es así porque en el Poder Legislativo es donde están representadas todas las fuerzas políticas más significativas de una nación.

Es llamativo que, durante sus años de gobierno, los Kirchner no expresaran mucho interés en modificar esta ley, sino todo lo contrario, extendieron diez años las licencias de las empresas. Fue a partir de la derrota electoral del pasado 28 de junio que avanzaron contra el grupo Clarín y otros medios importantes del país, “casualmente” opositores a su gobierno. Recordemos que mientras Clarín los apoyó, los Kirchner lo favorecieron posibilitándoles concretar muy buenos negocios. Cuando la línea editorial del importante grupo periodístico se le puso en contra, el medio pasó a ser el gran enemigo a doblegar. Es en este ejemplo donde más se evidencia la actitud hipócrita de estos gobernantes.

 

EL PODERÍO DE CLARÍN

“En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.”  Groucho Marx. Cómico norteamericano de mediados del siglo pasado.

El grupo de multimedios Clarín, como toda empresa económica poderosa, maniobra política y financieramente para conquistar metas de mercado y obtener o sostener ganancias. Por ello, para evaluar con un poco más de criterio y objetividad su condición actual, es interesante conocer cómo fue su proceso de crecimiento económico.

Fundado por el periodista Norberto Noble, Clarín nació en 1945 como un pequeño diario de sólo 20 páginas. Durante el gobierno de Juan Domingo Perón se implementó una rígida censura previa, la clausura de diarios y la confiscación del matutino “La Prensa “, uno de los dos de mayor circulación del país, al mismo tiempo que se favoreció la propagación de una cadena de diarios adictos al gobierno (“La Razón”, “El Laborista”, “Democracia”, “El Mundo”, “La Época” y “Noticias Gráficas”),

Fue durante este período cuando Clarín sacó provecho del cierre de “La Prensa” para “cosechar” su negocio económicamente más fructífero: los avisos clasificados.

Después de la destitución de Perón, captó la preferencia del público por las noticias nacionales, los deportes, los espectáculos y lo policíaco, por lo que Noble le dedicó en sus páginas una gran importancia a estas secciones.  Todavía hoy, las primeras páginas del diario están dedicadas a lo nacional, mientras que en su principal diario competidor, “La Nación, en esas primeras páginas se siguen publicando las internacionales. Otro gran hallazgo comercial fue la prioridad que Noble le dio a la distribución. Logró que el diario Clarín llegara antes que ninguno a los kioscos, tanto de Buenos Aires como del interior del país.

Desde lo político, si bien simpatizaba con el desarrollismo, evitó identificarse con una ideología determinada. A través de las décadas, Clarín le fue fiel sólo a las preferencias de la población. Se caracterizó por ser, básicamente, un medio mercantilista. Define líneas editoriales evitando contradecir el pensamiento promedio de sus lectores, un pensamiento que, por otra parte, varía según el cambiante humor que usualmente experimenta la población argentina. Por supuesto, se produce una retroalimentación constante de este proceso pero, si observamos detenidamente los momentos en los que Clarín fue un duro opositor de Menem así como cuando comenzó a ser crítico de los Kirchner, veremos que coincide con las etapas de creciente descontento popular hacia sus gobernantes. 

Menem se equivocó feo cuando desreguló el mercado comunicacional favoreciendo a los más importantes medios pensando que, de esa manera, iba a contar con su adhesión sistemática. Ese mismo error lo cometió Kirchner cuando le concedió a Clarín muchos favores (el mantenimiento de la pesificación asimétrica, la prolongación de sus licencias y la fusión de las señales de cable) esperando recibir su apoyo eterno. Como esto no sucedió, la palabra “traición” se anidó en el matrimonio presidencial, y la derrota electoral de este año alimentó aún más su rencor hacia este poderoso grupo periodístico, acusado por muchos de ejercer un monopolio comunicacional.

 

LOS MONOPOLIOS

“Intentar definir la competitividad de una nación es mucho más problemático que definir la de una empresa. Cuando decimos que una empresa no es competitiva, queremos decir que a menos que mejore su funcionamiento, dejará de existir. Los países, por otro lado, pueden ser felices o infelices con su situación económica, pero no cierran. Como resultado, el concepto de competitividad nacional es engañoso.” Paul Krugman. Economista norteamericano, crítico del capitalismo.

La venta del diario Clarín capta entre el 40 y el 45% del mercado total del país. Esto parecería mostrar, en primera instancia, la probabilidad de estar ante un monopolio pero, cuando se analizan los elementos que deberían existir para que una empresa sea acusada de ello, devienen muchas dudas. Recordemos que la definición de monopolio está relacionada con tres variables: la exclusividad (en todas sus formas); el acuerdo a utilizar el factor precio para eliminar a la competencia; y el acaparamiento de productos en previsión de su escasez. Ninguna de estas se corresponde con Clarín.

El grupo Clarín demostró haber sido el más astuto y eficaz en su desempeño, pero no es el único poderoso del mercado. Hay, por ejemplo, cinco canales de televisión abierta de los cuales el grupo posee sólo uno que es, justamente, el de mayor audiencia. ¿Se puede castigar a alguien por hacer las cosas mejor que los otros? 

Esta situación me recuerda a un caso que solía comentarse en grupos de estudio como paradigmático a la hora de evaluar la existencia o no de un monopolio: el del alquiler de autos en la década de los 70’. En los Estados Unidos, el negocio estaba copado por la compañía Hertz, que detentaba la increíble cifra del 67% del mercado. Hubo una demanda contra esta empresa por el ejercicio monopólico de la actividad, pero la justicia norteamericana la rechazó con el argumento de que el crecimiento comercial de Hertz se había desarrollado con cláusulas y posibilidades igualitarias para todos (en aquella época, los precios estaban regulados por el Estado) y que, por lo tanto, ese porcentaje mayoritario era consecuencia de haber llevado a cabo una mejor estrategia comercial que la de sus competidores. El tiempo le dio la razón a la Corte Suprema de ese país, pues una de las empresas competidoras, Avis, que apenas detentaba un 10% del mercado, logró, a través de una extraordinariamente inteligente campaña publicitaria (considerada posteriormente como la más creativa en la historia de la publicidad), quitarle a Hertz la mayor parte de ese mercado.

Pero el hecho de que técnicamente Clarín no ejerza un monopolio, no invalida que un Estado deba velar por el equilibrio de sus mercados. Por lo tanto, está en su potestad el regularlos para que, de esa manera, se facilite el logro de una proporción más igualitaria de los mismos.      

 

UNA VEZ MÁS: ¿QUÉ FUE PRIMERO, EL HUEVO O LA GALLINA?

La obsesión del matrimonio Kirchner por controlar los contenidos de los medios de comunicación se solidificó sobre dos premisas: la primera, ve al periodismo crítico como una propaganda de la oposición; y la segunda, considera que el aumento de su imagen negativa en la sociedad se debió a que los medios, en especial el grupo Clarín, manipularon a la población en su contra.

Esto trae a colación una de las discusiones más frecuentes en el ámbito político: Si son los medios los que influyen en las creencias de  población, o si son las de la población las que influyen sobre lo que propagan los medios.

Más allá de que lo uno se retroalimenta con lo otro y viceversa, la historia nos muestra que los medios de comunicación no pueden influir sobre los pueblos si no se dan las condiciones previas para que éstos acepten esta influencia. Desde ya que la importancia que tiene la comunicación en las creencias de la población es muy grande, pero no es un factor determinante. Si lo fuera, las poblaciones de los ex países comunistas no se hubieran convertido al capitalismo con tanta facilidad. Durante décadas existió una total ejecución monopólica de la prensa, que no sirvió para nada al momento en que esos pueblos pudieron decidir sus destinos ideológicos con libertad de opinión y elección.

En nuestro país tenemos dos ejemplos muy concretos que confirman este concepto.

Durante la década 1945-1955 hubo una fuerte persecución peronista contra la prensa opositora y, a pesar de ello, las ideas opositoras (las izquierdas, los radicales, los liberales y los conservadores de la derecha) mantuvieron su vigencia.

A su vez, los posteriores años al derrocamiento de Juan Perón transcurrieron con una total prohibición de propagar las ideas peronistas, a tal punto que, incluso, no se podían nombrar siquiera a Perón y a Evita.

Está de más extenderme sobre el rotundo fracaso ideológico que finalmente tuvieron estos claros cercenamientos a la libertad de prensa.

 

UNA OPOSICIÓN HIPÓCRITA

“Lo importante no es la Constitución sino el hábito de seguir las reglas de la Constitución, aunque sea imperfecta”. Nicolás Shumway. Director de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas

La media sanción del proyecto de ley de radiodifusión se pudo lograr porque una sustancial cantidad de opositores votó a favor del oficialismo. Se trató de pequeños grupos de la izquierda pro-estatista, cuyos votos obtenidos en la última elección se debieron, en su mayoría, a un discurso antagónico al gobierno de los Kirchner.

No es ésta la primera vez que sucede. Hasta ahora y salvo alguna que otra excepción, sus integrantes siempre dieron su apoyo a los proyectos del gobierno. Sus líderes dicen una cosa pero luego accionan otra. Después de la votación, los diputados Eduardo Macaluse, Carlos Raimundi, Vilma Ibarra, Roy Cortina, Claudio Lozano, los gobernadores Hermes Binner y Das Neves,  así como el líder de Proyecto Sur, Pino Solanas, intentaron hacer malabarismos con las palabras para explicar lo que a una parte de sus votantes les cuesta entender. Es que el 28 de junio, éstos  anónimos electores votaron, desde una perspectiva de izquierda democrática, por ponerle límites a la prepotencia y al autoritarismo kirchnerista, y ahora deben digerir el avance peronista sobre la libertad de prensa gracias al apoyo recibido por parte de sus propios elegidos. El argumento que esgrimieron éstos para justificar este apoyo, fue que este proyecto era mejor que la ley vigente, pero esta explicación resulta improcedente, ya que todos los partidos políticos estaban de acuerdo con la necesidad en construir una nueva ley de medios, aunque no ejecutado de esta irrespetuosa manera e imposibilitando un análisis más profundo de sus contenidos.  

La sensación que queda en la mayoría de la sociedad es la misma que cuando estos mismos opositores aprobaron, hace pocas semanas atrás, la extensión de las facultades extraordinarias para el matrimonio presidencial: de una u otra manera, el oficialismo se las arregla para acomodar detrás de sus intereses personales a esa oposición afín a las políticas estatistas y permeable a la dádiva económica. Por un lado, el fanatismo ideológico siempre fue siembra para la cosecha de las políticas totalitarias y, por el otro lado, la extorsión económica ha logrado con frecuencia torcer los brazos opositores más fuertes.

No nos olvidemos de que sólo los pueblos educados tienen la posibilidad de diferenciar entre un discurso serio y una prédica demagógica y oportunista, lo que les permite evitar la elección de funcionarios corruptos e incompetentes.

 

UNA REFLEXIÓN FINAL                                                                                

En este intento por aprobar a las apuradas una nueva ley de radiodifusión, el oficialismo se ha olvidado de cuestiones muy elementales que hacen a la inteligencia práctica de las personas.

La nueva ley le otorgaría al gobierno la potestad para fiscalizar las licencias cada dos años, lo que le permitiría ejercer una censura de los contenidos periodísticos. A pesar de que el diputado Miguel Bonasso tiene una reconocida inclinación hacia la izquierda “setentista”, se abstuvo en la votación y debe ser el único de las filas cercanas a los Kirchner que percibe el grave error que significa darle ese poder a un gobierno. Es que Bonasso intuye que cuando en el 2011 o  en el 2015 la centroderecha acceda al gobierno en razón del lógico desgaste que se está produciendo en las fuerzas de la izquierda peronista, podrá controlar a los medios manipulando la información de la misma manera que harán los Kirchner en el futuro. En ese momento no se podrá hacer mucho, ya que si se permitió manipular desde uno de los arcos ideológicos, ¿por qué no se podrá hacerlo desde el otro?

 

Clarín sobrevivió a la dictadura, a Menem, al colapso financiero, y no hay dudas que también sobrevivirá al matrimonio presidencial aunque sufra un gran daño económico y deba encarar una fuerte reestructuración de su grupo periodístico. Mientras los Kirchner, muy probablemente, terminarán presos (ya enfrentan, en la actualidad, casi 20 demandas judiciales), Clarín continuará siendo el líder del mercado con el agregado de que, a partir de ahora, podrá mostrar entre sus pergaminos el capítulo de haber sufrido la persecución política más grande de la historia argentina, después de la del matutino “La Prensa”.

Ahora bien, todo está sucediendo mientras la economía se sigue deteriorando.

Dado que ha quedado varias veces demostrado que el humor de la clase media argentina pasa principalmente por sus bolsillos, no es fácil comprender lo que está pasando por las mentes de nuestros gobernantes. No resulta sencillo definir si son personas incompetentes o si son políticamente suicidas. De todos modos, la experiencia nos indica que la sociedad argentina no permitirá que, en su carrera autodestructiva, los Kirchner se lleven puestas las posibilidades de un futuro de bienestar para la población.

Lo más probable es que la ley de radiodifusión se modifique después del recambio legislativo del 10 de diciembre, o que quede obsoleta cuando en pocos años más Internet nos dé cientos de radios y canales de televisión imposibles de ser regulados y controlados por una democracia.

Por lo tanto, que los Kirchner se hayan referido a ella como “la madre de todas las batallas” cuando en la actualidad la pobreza y la indigencia reales están en el mismo nivel que las del año 2001; cuando no existen inversiones y el dinero se esfuma desde hace dos años al exterior o al “colchón”; cuando hemos quedado patéticamente aislados del mundo desarrollado; cuando el exceso de gasto del tesoro del gobierno pasa a ser financiado por los jubilados y por el Banco Central; y cuando la inseguridad jurídica aumenta con cada decisión que toman los poderes ejecutivo y legislativo, nos introduce, indefectiblemente en un insólito sainete.

 

Enrico Udenio

19 de septiembre de 2009 

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HILDA MOLINA Y LA LEY DE MEDIOS

Septiembre 11, 2009 · 170 comentarios

“Nadie manifiesta más su ignorancia que la persona que comienza a hablar antes de que otro haya terminado su alocución.”   Mosleh al-Din Saadi Shirazi  (1184-1291). Poeta persa, sufista y místico religioso, de estilo universal y romántico.

 “Estuve un mes en Cuba y la realidad no es como usted dice”, le espetó un joven a la Dra. Hilda Molina, interrumpiéndola. Ésta le contestó mirándolo fijamente a los ojos: “Usted no sabe más de mi país que lo que se yo. Le cambio vivir aquí por vivir allá”. Éste fue sólo uno de los tantos cruces verbales que se dieron en el Congreso Argentino, el martes pasado, en ocasión de una invitación que se le cursó a la médica cubana.

Un grupo de periodistas de radios comunitarias, asesores de diputados de la izquierda y militantes de organizaciones sociales, la acosaron e insultaron intentando impedir que expresara sus quejas sobre el gobierno castrista. La valiente mujer los enfrentó diciéndoles todo lo que la había desilusionado el régimen comunista de Fidel Castro.

 Voy a ser sincero, al enterarme de este acontecimiento, mi primera sensación fue la de la vergüenza ajena. ¿Cómo fue posible que un grupo de admiradores argentinos de las izquierdas marxista y populista pudieran haber sido tan irrespetuosos como para cuestionarle a ella sus conocimientos de las condiciones de vida imperantes en Cuba? ¡Nada menos a ella, que le dio tanto a su país y que adhirió con firmeza a los conceptos enarbolados por la revolución castrista! “Una revolución por la cual envejecí y a la que le entregué mi vida”, fueron sus palabras.

 La segunda de mis sensaciones fue la de la indignación. ¡Cómo osaban hablarle así a una mujer a la que, durante quince años, le habían impedido salir de Cuba frustrándole su natural deseo de visitar a su hijo y a sus nietos en la Argentina!

Seguramente, ninguno de los que la acosaron en el Congreso parece tener la más remota  idea de lo que significa vivir en un país del que no te permiten salir, o de la profunda sensación de violación que se experimenta cuando se recibe correspondencia previamente abierta por el gobierno. No parecen evidenciar una mínima capacidad empática para comprender que la libertad que tuvieron ellos para hostigar a la médica, jamás lo hubieran tenido en Cuba, si su ideología no se correspondía con la del gobierno.

 Pasada la sorpresa y el enojo, mi pensamiento se encauzó hacia el intento de comprender a esta particular izquierda argentina que desde hace bastantes años se ha desbordado y se exaspera con todo aquel que piensa diferente. Sus adherentes pueden hablar en cualquier lugar sin que los molesten mientras ellos, en cambio, generan una forma de censura política al hostigar y agredir a toda persona cuya tendencia ideológica no se corresponda con la de ellos. La defensa de los principios de cada uno debería expresarse en sus propios discursos, y no en la acción de impedir u hostigar a aquel con el que se está en desacuerdo.

Sus desatinos no finalizan aquí. Aunque parezca difícil de comprender, también salen a gritar a favor de feroces dictaduras, como es el caso de Irán, una nación fascista en la que existe una terrible discriminación hacia la mujer y que, no nos olvidemos, se trata del país que fue promotor de uno de los peores atentados terroristas que sufrió la Argentina en aras de destruir a una nación, Israel.

 EL SILENCIO DE LOS BUENOS

“No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.”   Martin Luther King (1929-1968) Premio Nobel de la Paz 1964. Paladín de los derechos civiles, fue asesinado en Memphis, USA.

No debemos permitir que una banda de fanáticos ideológicos logre con su prepotencia el silencio de los buenos. Cuando los militantes de izquierda salen a la calle apoyando a la Cuba de Castro, están apoyando políticas totalitarias.

Sería recomendable sugerirles que vayan a vivir allí para poder experimentar en carne propia lo que significa la persecución por disidencia o por tener un pensamiento crítico. No es únicamente un tema ideológico, es un problema de violación a los derechos individuales esenciales, como son la falta de libertad de expresión, la dificultad de transitar dentro y fuera del país, y la injerencia en la correspondencia privada, citando sólo algunos de los numerosos ejemplos existentes.  

No se trata de una propaganda imperialista. Se trata de una realidad impuesta por el mismo sistema marxista porque, para mantenerlo, se hace indispensable eliminar esos derechos.

Yo nací en un país comunista y con mis padres pudimos salir de allí gracias a dos circunstancias: nuestra condición de italianos y el pasaporte diplomático que llevábamos cuando el tren cruzó la frontera, allá por 1948. Pero todo el resto de mi familia quedó varada allí y, a través de las décadas siguientes, fui testigo de cómo el gobierno comunista violaba sus derechos de privacidad y sus libertades individuales básicas. En la medida que iban falleciendo los hombres, se les permitía a sus mujeres y niños salir del país. Incluso, un tío mío decidió suicidarse para permitir que su esposa y su hijo menor obtuvieran el permiso para viajar a la Argentina.

A veces tengo la impresión de que a esa particular izquierda no le importan demasiado las cualidades éticas de sus gobernantes. Es que a pesar de que los populismos demagógicos en América asfixian las libertades individuales civiles y promueven las dictaduras y el culto personalista, sus adherentes las defienden, y cuando esto sucede, se convierten en traidores irresponsables de su propia causa al perder sus ideales individuales y generar un fuerte distanciamiento con el resto de la sociedad.   

¿Cómo es que cometen esta sarta de barbaridades políticas en aras de una especie de cruzada religiosa contra todos aquellos señalados como enemigos? 

Parecería que no pueden tomar conciencia de que no hay dictaduras malas y buenas. En la vida no se debería tener doble moral. Yo estuve en contra de las dictaduras de Pinochet y de Videla, y estoy en contra de la dictadura de Castro y de las del fundamentalismo musulmán. Creo que es inmoral aceptar a unos y no a los otros.
En una nota publicada en el diario Perfil, el filósofo Tomás Abraham decía que la dialéctica marxista ha generado en un grupo de personas una “versión canónica que sostiene que lo verdaderamente importante es la marcha de la historia, y ésta no es otra cosa que la historia de la lucha de los pueblos por su libertad frente al imperio. (…) La obtención de los logros hasta la victoria final necesita de personajes que aun siendo burgueses, corruptos, mal o bienintencionados, mientras piloteen el barco hacia la lucha popular, si se convierten en portavoces de los pobres contra los ricos, poco importa si compran tierras a cero pesos y las revenden a mil, o si emiten bonos cuyo dinero se evapora, si mienten a diestra y siniestra, o si roban. Todo tiene sentido desde el punto de vista de los fines.”

 LA LEY DE RADIODIFUSIÓN

“¿Qué clase de mundo es éste, en que los hombres aspiran al bien y, ello no obstante, realizan tan frecuentemente el mal? ¿Qué lugar le corresponde en él al hombre, y cómo están relacionados sus ideales, sus sistemas de valores con el conjunto del universo?”    Aldous Huxley (1894-1963). Extraído de su ensayo “El Fin y Los Medios” (1937). Considerado como un líder del pensamiento moderno y crítico de los roles sociales, las normas y los ideales.

En estos días se intenta promulgar la modificación a la popularmente conocida como “Ley de Medios”. No voy a entrar en detalles ya que, en forma abundante, los diarios, la radio y la televisión se están ocupando de ello.

Sí, en cambio, voy a relacionarla con lo sucedido con la Dra. Hilda Molina.

Algunos de los artículos de este proyecto, como son los casos de la repartición de los espacios radioeléctricos, el derecho del gobierno a adjudicar licencias a discreción por “mejor administración”, y a su revisión cada dos años, tienen en su esencia, el mismo concepto con que se maneja esa particular izquierda argentina y el matrimonio presidencial: la comunicación social a través del periodismo es un instrumento de propaganda, por lo cual, sus contenidos deben ser cooptados o bien controlados.

Con este concepto, si alguien tiene un pensamiento crítico, debe ser tratado como si fuera una publicidad a favor de la oposición, que hay que descalificar y agredir. Esta idea y no otra, es la que más muestra la carencia de una actitud democrática y la predisposición a favorecer un pensamiento único afín a los intereses del gobierno.

Cuando los fanáticos castristas quisieron impedir la palabra de la Dra. Molina, se transformaron en un símbolo de lo que sucedería si la nueva Ley se aprobara sin modificaciones sustanciales al intento monopolizador de los derechos radiofónicos de los Kirchner: hay que impedir o dificultar la voz del otro opuesto, a cualquier precio.

 El germen de una dictadura se encuentra allí: el “buen” fin justifica el medio violento.

La izquierda totalitaria, en su idea de que lo único que importa es la victoria, ha olvidado ese maravilloso concepto de Aldous Huxley: El fin no puede justificar los medios, por la sencilla y clara razón de que los medios empleados determinan la naturaleza de los fines obtenidos.

Con este olvido, las izquierdas marxistas y populistas se anestesiaron socialmente y perdieron de vista a los ideales del individuo. La búsqueda del fin a cualquier precio los aleja cada vez más de sus metas, además de que el resquemor, el odio y el bloqueo emocional no los puede conducir a otro lugar que no sea a su propia destrucción.

 Para aquellos que están a favor de una izquierda democrática y más permeable a la gran diversidad de creencias y razas existentes, es muy importante que no se dejen intimidar por estas bandas totalitarias, aunque también es esencial que no olviden rescatar esos mismos ideales que esta gente ha extraviado en su suicida epopeya por destruir al enemigo demócrata capitalista, sea éste socialista, liberal o conservador.

 Enrico Udenio

10 de septiembre de 2009

 Fuentes: Diarios La Nación; Perfil; Página 12; entrevista con la vicealcaldesa de Barcelona, Pilar Róala; El Fin y Los Medios, de Aldous Huxley, 1931; y “I have a dream”, de Martin Luther King, 1967.

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LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL – 2da PARTE: LA LIBERTAD Y SUS LÍMITES

Septiembre 1, 2009 · 13 comentarios

“Creo que la amistad entre el hombre y el perro no sería duradera si la carne de perro fuera comestible.”  Evelyn Waugh (1903-1966) Novelista británico que se caracterizó por sus sátiras y su humor negro.

 Desde la visión del existencialismo, el hombre no posee una esencia predeterminada sino que la va construyendo durante su existencia a través del ejercicio de su libertad. Justamente, de ésta última deriva la total responsabilidad por sus propios actos y sus consecuencias.

A lo largo de las distintas etapas de nuestro ciclo vital, los seres humanos pasamos de la dependencia absoluta para poder sobrevivir al logro de una autonomía que condensa a la libertad y a la responsabilidad. En el marco de esta libertad responsable aprendemos a reconocer los derechos de los otros, a elegir y a dar respuesta por nuestros actos haciéndonos cargo de sus consecuencias. Por esto, la libertad personal se limita al espacio que media entre el impulso de satisfacer nuestros propios deseos egoístas y los derechos de los demás.

Este principio nos lleva a la conclusión de que sólo puede ejercerse una libertad responsable en el marco de ciertas bases éticas reguladas por las leyes y sostenidas por la justicia, que le brinden al hombre una orientación a la conducta.

Esta es una de las principales misiones que tiene la Constitución de una nación. Sus mandatos estipulan los derechos y obligaciones de sus habitantes más allá de sus diferentes puntos de vista. Son límites indispensables que una población debe respetar. Un cambio en estas pautas debería ser motivo de extremo cuidado, en especial, en lo que atañe a los tiempos constitucionales que se le permite a una persona mantenerse en la cúspide del poder político. No nos olvidemos de que estos límites se establecieron con el fin de evitar en el futuro las consecuencias nefastas que, en el pasado, habían generado las monarquías o las dictaduras militares y civiles eternizadas en el poder ejecutivo.

Los demócratas que aceptan la alternancia en el poder reconocen los derechos de los otros diferentes mientras que, para los aspirantes a la hegemonía política, los otros sólo pueden existir siempre y cuando sean un apéndice de sus deseos y voluntades.

 

Si bien el ser humano de hoy es más maduro y más adulto que sus antecesores, la etapa evolutiva en la que se encuentra es aún típicamente adolescente: individualista, poco solidario, con alto nivel de agresividad, discriminador, con pensamiento mágico, extremista, con  tendencia a una lectura polarizada de la realidad, receloso ante la diferencia, y con tendencia a poner afuera la causa de sus males.

En esta etapa de su evolución, es un hecho que tanto la propiedad privada como la libertad política ejercen una atracción poderosa sobre los hombres. Enfrentados a esta realidad no deseada, los ideales socialistas culminan en regímenes totalitarios en los cuales es absolutamente indispensable la permanencia indefinida del líder y el culto personalista para, de esta manera, poder sostenerse en el poder. Es también esencial proceder a la persecución de toda opinión contraria a la única ideología aceptada, sobre la base de considerarla reaccionaria y atentatoria del bien social.

Esta forma de implementar su sistema de gobierno es un problema muy serio para los marxistas dado que deben eliminar dos de los derechos esenciales que el hombre de hoy no quiere perder: la propiedad privada y el cercenamiento de la libertad de pensar y elegir mediante un pluripartidismo democrático. Parecería que sin dictadura política hay un tipo de socialismo que no puede subsistir.

La lógica del ciudadano medio rechaza, entonces, la probabilidad de que un partido político que propugne cierto ideario marxista gane las elecciones pues supone, con buen criterio, que significaría automáticamente la eliminación de sus posibilidades de libre elección en el futuro.

 

LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO TOTALITARIO

“Se requiere una mente muy inusual para hacer un análisis de lo obvio.” Alfred North Whitehead (1861-1947) Matemático y metafísico británico. Uno de los grandes filósofos del siglo XX.

Uno de los discursos más utilizados por la izquierda es culpar del fracaso socialista al constante ataque político, económico y militar que el capitalismo ejerció sobre los países comunistas. Esta justificación muestra la dificultad de los socialistas en comprender que el hombre es un ser competitivo por naturaleza que habita un mundo en el cual hay múltiples opiniones políticas, decenas de religiones, centenares de países, varias razas, incontables idiomas, y gran disparidad de riquezas naturales.

Incluso, aunque no existieran la democracia liberal ni el capitalismo, sería igualmente ineficaz todo sistema político económico que necesite de una homogeneidad de la especie humana para mostrar buenos resultados. Los mejores sistemas son, por el contrario, aquellos que demuestran buena capacidad de desarrollo contemplando la disparidad de pensamiento y acciones de sus pueblos.

 

En el imaginario ideológico de la izquierda, el hombre es un ser noble corrompido por la institución del capital y la propiedad privada. Según esta mirada, los pueblos, al evolucionar, irán paulatinamente tomando conciencia de ello, y desencadenarán las revoluciones socialistas. Si consideramos que un sujeto es él y sus circunstancias, ese supuesto aparece hoy más cerca de una utopía que de una probabilidad cierta.

Dadas las circunstancias internacionales y las limitaciones profundas que tiene el socialismo totalitario para producir reformas internas, lo más probable es que una revolución popular termine implementando mejoras en el capitalismo porque, de otra manera, esa nación quedaría aislada en un mundo ideológicamente muy diferente, como es el caso de los actuales países comunistas.

En su libro El Malestar En La Cultura” (1930), Sigmund Freud escribió que Los comunistas creen haber descubierto el camino hacia la redención del mal. Según ellos, el hombre sería bueno de todo corazón, abrigaría las mejores intenciones para con el prójimo, pero la institución de la propiedad privada habría corrompido su naturaleza. (…) No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. (…) El instinto agresivo no es una consecuencia de la propiedad, sino que regía casi sin restricciones en épocas primitivas, cuando la propiedad aún era bien poca cosa.

 

El capitalismo toma, como punto de partida para su desarrollo, al bien individual basado en la competencia, la búsqueda del beneficio y la solidaridad condicionada, mientras que el socialismo marxista persiste en mantener como punto de partida al bien colectivo basado en la generosidad laboral y la solidaridad incondicional.

Al hablarle a un tipo de hombre como el que la mayoría aspiraría ser pero que en realidad no es, se diluyen sus probabilidades de obtener una penetración mayoritaria de las ideas que propulsa.

Los hechos en los que la humanidad toda se ve constantemente implicada dan buena cuenta de que las características esenciales del ser humano de hoy no son todo lo elevadas que se desearía, aunque esta imagen no resulte agradable y provoque un gran disgusto asumir las debilidades y defectos de la especie en su actual etapa evolutiva.

Casi de manera inevitable, la democracia representativa y capitalista ha sido asertiva en su penetración al dirigir sus argumentos hacia un alguien real y posible, justamente hacia quien le dio origen.

Aceptar el estadio actual del ser humano hace más comprensible los fundamentos por los cuales una sociedad necesita imponer límites estrictos con relación a los tiempos de permanencia en el poder.  

 

No tengo ninguna duda de que, cuando el ser humano esté en una etapa más evolucionada como especie, la generosidad y la solidaridad serán parte intrínseca de él, y el socialismo tendrá una mayor clientela dispuesta a adherir a su ideología. Mientras tanto, la naturaleza humana se presenta como un problema insoluble para las ideas marxistas. No en vano, un régimen comunista no puede abrir sus fronteras para el libre tránsito de sus ciudadanos o para la libre circulación de las ideas sin que esto constituya una amenaza para su supervivencia.

 No es un hecho aleatorio en este fenómeno la cuestión de que el socialismo científico fuera la resultante de la creación ideológica de dos personas mientras que el capitalismo fuera el resultado de una evolución del comportamiento socioeconómico del ser humano a lo largo de cinco siglos.

 

Enrico Udenio

1 de septiembre de 2009

Fuentes: “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Enrico Udenio (2004); ¿Por qué nos enfermamos?”, Alicia López Blanco (2008); “El malestar de la cultura”, Sigmund Freud (1930).

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